Chapter 2 Literature Review
2.5 Research questions and conceptual framework
Señor Jesucristo. Pero si carecemos de ellos estamos en terrible peligro
(2 Pedro 1:8-10). Pablo af\ade que si perseveramos en sembrar para
nuestra carne, de la carné segaremos corrupción (destrucción eterna),
mientras que si sembramos para el Espíritu, del Espíritu segaremos
vida eterna (Gálatas
6:8).Luego da una palabra de ánimo: «A su tiem
po segaremos, si no desmayamos». Con la ayuda del Espíritu el fruto
crecerá y producirá una cosecha abundante. Y ni siquiera tenemos que
esperar hasta el fin para disfrutar del fruto. Mientras que está crecien
do y desarrollándose podemos experimentar el amor y el gozo brotan
do desde nuestro interior por el Espíritu. Podemos sentir la realidad de
esa paz interior aun cuando la muerte nos amenace. Podemos apoyar
nos firmemente en el Espíritu Santo y recibir su ayuda cuando las cosas
BL ESPÍRITU SANTO RBVBLADO BN LA BIBLIA
vayan mal y otros tomen ventaja de nosotros. Podemos tomar el cami no de la paz cuando otros están procurando promover las rencillas y la división. De este modo, el fruto no será algo secreto y escondido que no dé evidencia de su presencia. Podemos darnos cuenta si es que está desarrollándose en nosotros. Del mismo modo pueden darse cuenta los que nos rodean (Mateo 12:33).
Bl Espíritu de santidad
La carta de Pablo a los Romanos contempla la posibilidad de una mayor evangelización de los gentiles (Romanos 1:13; 15:28). De este modo, recalca la libertad del cristiano de la ley, tal como lo hace Gá latas. Muchas de sus enseñanzas concernientes al Espíritu Santo son también paralelas a las de Gálatas.
Como siempre, Pablo mantiene a Jesús en el centro. La primera re
ferencia al Espíritu Santo en Romanos es en relación con Él {1:4). Ver
daderamente la frase es «según el Espíritu de santidad». A causa de una frase paralela «según la carne» en el versículo 3, muchos consideran que esto significa el espíritu humano de Cristo, el que era sin pecado (Hebreos 4:15). O bien lo toman como que su espíritu humano era «el asiento de su naturaleza divina». De este modo ellos no ven como que el Espíritu Santo sea el agente activo de su resurrección aquí. En cam bio, su carencia de pecado haría imposible que la muerte lo retuviera (así como algunos interpretan 1 Timoteo 3:16 también). Ciertamente hay verdad en esto. Pero el Espíritu de santidad es similar a expresiones tales como el Espíritu de verdad. Tampoco hay nada en contra de con siderar al Espíritu Santo como el Agente activo mediante el cual Dios levantó a Jesús de entre los muertos.
En realidad, difícilmente el contraste podría ser entre Jesús en la carne y el Espíritu humano de Jesús. Es más bien entre su anterior estado humilde durante su ministerio terrenal y su presente poder y gloria en el cielo. La secuencia en Romanos 1:3-5 comienza con la primera venida de Cristo como el Hijo de David, el vástago que bro ta de las raíces de un tronco cortado, una raíz de tierra seca (Isaías 11:1; 53:2). Pero esa existencia humilde sobre la tierra ahora ya ha terminado. No podemos seguir mirando a Cristo (desde un punto de vista humano) como un Hombre sobre la tierra, con vínculos físicos y terrenales (2 Corintios 5:16). Mediante la resurrección de entre los muertos se ha declarado que Él es el poderoso Hijo de Dios (véase
El Bsplritu en la vida cotidiana
Filipenses 2:9). El derramamiento pentecostal y los ministerios del Espíritu también dan testimonio de esto.
Pablo tenía su evidencia personal de que Jesús resucitó y está aho ra exaltado, no solamente por la aparición en el camino a Damasco que le hizo ser un testigo ocular de la resurrección, sino también mediante la gracia y el apostolado que recibió. La misma clase de evidencia viene a todo creyente que es bautizado en el Espíritu según Hechos 2:4. Jesús prometió que Él pediría al Padre y que el Padre enviaría el Espíritu. Cuando recibimos el Espíritu con la misma evidencia definida de ha blar en lenguas, llegamos a ser testigos de primer orden de que Jesús está de veras entronizado en el cielo y que hace lo que dijo que haría.
«Según el Espíritu» puede significar también «según fue predicho por el Espíritu» o «en el reino del Espíritu». Jesús se manifiesta ahora a nosotros, no en forma física, sino en el poder del Espíritu. Es una 1 nueva época, en que el poder triunfal de la resurrección del Cristo glo-
1 rificado es asequible mediante el Espíritu a todo creyente,
, J uclíos genuinos
Cuando Pablo trata del evangelio que es el poder de Dios para sal-
1 vación (Romanos 1:16), reconoce que los gentiles se apartaron de Dios
y necesitan desesperadamente el evangelio. Pero pasa lo mismo con los judíos. Su circuncisión, la señal del Antiguo Pacto de la ley ha sido des pojada de significado por causa de su pecado. Dios deseaba justicia, no formalidades religiosas (Romanos 2:26). De este modo, el verdadero judío no es aquel que parece serlo externamente (mediante la circun cisión). El verdadero judío es aquel que lo es interiormente, con una circuncisión (una separación interior para Dios) del corazón realizada por el Espíritu Santo. (Véase Gálatas 6:15, donde lo que cuenta es la ' nueva criatura. Véase también Filipenses 3:3, donde se demuestra esto
por la adoración a Dios en Espíritu.) Judío (de Judá) significa «hombre de alabanza» en el sentido de alguien que es alabado por sus hermanos ' (Génesis 49:8). Pero la alabanza del verdadero judío no viene de los , hombres sino de Dios (Romanos 2:28, 29).
Esta obra interna del Espíritu Santo es realizada por la gracia me-
1 diante la fe (Efesios 2:8). La misma fe trae una esperanza positiva y
una seguridad de compartir la gloria de Dios (Romanos 5:2). Jamás habremos de avergonzarnos de haber tenido esta esperanza. Esto es, , nunca nos frustrará. Sabemos que no lo hará porque el amor de Dios
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