Chapter 2 Literature Review
2.4 Identity control: Using the BSC to monitor and regulate identities
2.4.3 Using the BSC to regulate identities
2.4.3.2 Using the BSC to regulate identity patternings
bién la vida antigua de pecado. Corintios y Efesios enfatizan la obra del
Espíritu en los corazones de los creyentes y en la Iglesia. Pero en todas
las epístolas de Pablo la obra del Espíritu es evidente e importante, aun
en Filemón, que no menciona específicamente al Espíritu Santo. Esto
EL ESPÍRITU SANTO REVELADO EN LA BIBLIA
resulta cierto también de los restantes libros del Nuevo Testamento, incluso el Apocalipsis.
No apaguéis el Espíritu
Las cartas de Pablo a los Tesalonicenses hablan solo en forma breve del Espíritu Santo. El expresa profunda preocupación por los nuevos convertidos. Dios había establecido la Iglesia mediante una acción po derosa del Espíritu. Pero, por causa de una violenta oposición, Pablo fue obligado a retirarse. f:l escribe para alentarles. No deben olvidar que el evangelio no vino a ellos «en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» ( 1 Tesalonicen - ses 1:5). Como resultado, los creyentes llegaron a ser seguidores (imita dores) de los evangelistas y del Señor, «recibiendo la palabra en medio de gran tribulación (persecución), con gozo del Espíritu Santo» (1:6). De esto vemos que Hechos, aún con la mucha atención que le da al Espíritu Santo, no siempre menciona cosas que son aclaradas en otros lugares. Hechos habla de la oposición en Tesalónica, pero no menciona la obra del Espíritu Santo en ese lugar. Lo más aproximado es la refe rencia a la queja de los opositores judíos «Estos que trastornan el mun do entero también han venido acá» (Hechos 17:6). Pero de lo que Pablo dice resulta claro que las señales que siguieron a los otros apóstoles (Hechos 2:43) estaban presentes. Aquí había gozo así como creyentes llenos del Espíritu Santo, igual que en todas las demás iglesias.
Sin embargo. Pablo tuvo que proseguir y exhortar a estos converti dos gentiles para que se abstuvieran de los pecados sexuales ( 4:3). Pro cedían de una cultura griega que no tenía idea de la pureza moral o de lo que la Biblia enseña respecto del matrimonio (Mateo 19:4-6). Pablo les recuerda que «no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santifi cación. Así que, el que desecha (no reconoce) esto, no desecha (recha za) a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo» ( 4:7. 8). El llamado a una vida santa dedicada a la voluntad y al servicio de Dios se halla en consonancia con la naturaleza de Dios como también con la naturaleza santa del Espíritu. f:l es el Espíritu Santo.
Probablemente es teniendo esto en mente que el apóstol dice luego: «No apaguéis al Espíritu» (5:19). Se usa la palabra «apagar» para la acción de sofocar un fuego (Marcos 9:44, 46, 48, donde los fuegos de la Gehenna y el lago de fuego no pueden ser apagados), para lámparas que se dejan fuera de acción (Mateo 12:20; 25:8). Tam bién se usa respecto del poder del fuego suprimido (Hebreos 11:34,
El Bsplritu en la vida cotidiana
que probablemente se refiere a Daniel 3:25-28, donde el fuego no fue apagado pero no tuvo poder para quemar a los tres hebreos). El gozo en el Espíritu que tenían ellos al servir a Dios y al confiar en Jesús (1:9, 10) pudo haberse perdido si el Espíritu hubiese sido sofocado o suprimido por el pecado.
También el Espíritu Santo puede ser apagado por una actitud errónea, tal como lo señala la próxima apelación de Pablo. «No me nospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno». Ellos rechazaban las profecías y las trataban como si no tuviesen valor. Hay implicada aquí una actitud arrogante y desdeñosa. Posiblemente algu nos de los que decían tener este don no cumplían con las normas bíbli cas de santidad. O tal vez algunos hablaban conforme a lo que eran sus deseos o llevados por su entusiasmo más bien que por el Espíritu. Tales profecías serían ciertamente sin significado, y podrían predecir cosas que no se cumplieran.
Sin embargo, el desdén y la arrogancia no eran tampoco la obra del Espíritu. La respuesta no es rechazar todas las profecías por terror de que algunas pudieran ser falsas. Más bien, debieran probarse, recha zando lo malo y reteniendo lo bueno. (Véanse Deuteronomio 13:1-4; 18:21, 22; 1 Corintios 14:29.)
En 2 Tesalonicenses se muestra que había profecías en la iglesia que necesitaban ser probadas. Algunos habían venido inquietando a los creyentes al enseñarles que ellos no podían hacer suya la esperan za de encontrarse con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:16, 17). Su alegato era que Pablo había cambiado su modo de pensar y ahora enseñaba que ellos estaban ya en el Día del Señor. Esto implicaría que ellos no esperarían nada sino el permanecer en la tierra durante los juicios que vendrían. Para reforzar sus ideas no solo llevaban informes y cartas falsificadas supuestamente de Pablo, sino que reclamaban el apoyo «por espíritu». Es probable que eso signifique profecías u otros dones del Espíritu.
En definitiva, Pablo no había cambiado su modo de pensar. f:l es taba proclamando la verdad dada por el propio Cristo (Gálatas 1:8, 11). Ellos podrían probar estas profecías, testimonios y cartas por la Palabra que él les había entregado a ellos (2 Tesalonicenses 1:5).
En realidad, ellos podían estar aguardando la salvación, y no la ira que vendría sobre la tierra ( 1 Tesalonicenses 5:9; 2 Tesalonicenses 2: 13; compare Apocalipsis 16:1). El propósito de Dios para los creyentes ha sido siempre la salvación (incluyendo la completa herencia en Cristo y
BL BSPÍRITU SANTO RBVBLADO BN LA BIBLIA