CHAPTER TWO: METHODOLOGY
2.7. Researcher Reflexivity
De otro lado y de acuerdo con la sociología educativa fueron las clases medio profesionales donde se gestaron los valores sociales para caracterizar la sociedad actual. La extensión a los libros infantiles se llevó a cabo por autores surgidos del espíritu de “mayo 68”, quienes presentaron una reacción en contra de las corrientes realistas que habían predominado en el arte desde la posguerra mundial. Teresa Colomer: Doctora en Ciencias de la Educación. Licenciada en Filología Hispánica y Filología Catalana. Catedrática de didáctica de la literatura de la Universidad Autónoma. Dirige el Grupo de investigación GRETEL sobre las relaciones entre la lectura, literatura infantil y juvenil actual y educación literaria en la escuela obligaría, afirma que:
“…el cambio de valores condujo, indefectiblemente, a la incorporación de temas no tratados hasta entonces en la literatura infantil…pasó a considerarse que los niños deben ser educados en la complejidad de la vida, ya no se creará en la existencia de un camino prefijado de normas para resolver unos problemas claramente graduados desde la infancia a la adolescencia y se constatará que la televisión anula las fronteras entre lo que podía parecer propios de los niños y lo que parecía propio de los adultos” (Colomer,1999;81).
Sin embargo, la literatura infantil en Colombia es un proyecto moderno y actual; donde la educación y la comunicación juegan un papel fundamental en la comprensión de la complejidad promovido en los relatos para los niños, puesto que los valores que socialmente
hemos aprendido a lo largo de la vida reflejan la construcción de sentido a partir de la obra literaria. De acuerdo con Juan Cervera4 (1991; p.11) la literatura infantil se entiende como “el conjunto de todas aquellas manifestaciones y actividades cuya base es la palabra con finalidad artística o lúdica que interesan al niño”; la literatura dirigida hacia el lector infantil, más que al conjunto de textos literarios que la sociedad ha considerado aptos para los más pequeños, pero que en origen se escribieron pensando en lectores adultos; por ejemplo Los viajes de Gulliver, La isla del tesoro, El libro de la selva o Platero y yo.
Entonces se podrá definir la literatura infantil y juvenil como aquella que también leen niños y jóvenes. De acuerdo con Cervera J. (1989; 157-168) bajo el nombre de literatura infantil “deben acogerse todas las producciones que tienen como vehículo la palabra con un toque artístico o creativo y como receptor al niño. Esta definición, que hacemos nuestra, coincide sensiblemente con la de Marisa BORTOLUSSI, (1985, p. 16) que reconoce como literatura infantil "la obra estética destinada a un público infantil".
De modo que, Cervera (1989; 157-168):
“…las producciones ya hechas, existentes, como letrillas, canciones de corro, adivinanzas, juegos de raíz literaria que cumplen con los requisitos fundamentales -palabra con tratamiento artístico y niño como destinatario- son literatura infantil. Y alcanzan también a serlo el tebeo, el disco, la televisión y el cine para niños, siempre que su contenido tenga carácter creativo y no se limite al didáctico o documental. Pero además, la invocación a la creatividad reclama también la calificación de literatura infantil para actividades tales como la dramatización o el juego con expresión verbal, o sea toda la literatura infantil creada por los niños, bien sean narraciones, poemas u obritas teatrales. La necesidad de concretar algunos aspectos sobre la oportunidad pedagógica, la validez y límites literarios de los productos resultantes de estas actividades no empecé que puedan ser incluidas en el estudio de la literatura infantil marcado por exigencias”.
4 Cervera, J. (1928-1996). Doctor en filosofía y Letras por la universidad de Valencia, profesor, escritor y director
teatral español, se dedicó especialmente al estudio del teatro y la literatura infantil. En 1976 presenta su tesis doctoral: Historia crítica del teatro infantil español, publicada en1982, cuyo eje central fue siempre la Literatura Infantil en España.
De esta manera, la literatura infantil posibilita el encuentro con la palabra del mundo infantil con el cual, los niños se acercan a las realidades inmersas en los contextos habitados por los deseos, sueños y fantasías producto de su imaginación y encuentro con el otro. Además Borja y otros (2010), reconocen que la literatura infantil y juvenil existe “…un entrecruzamiento de múltiples elementos, que ejercen fuertes presiones en la valoración de las obras, de su circulación, de su poder en la construcción de imaginarios, de la influencia en la formación de los sujetos”. Así, en la literatura infantil se construyen un tejido de significados con los cuales los niños construyen sus representaciones a partir del entorno y cotidianidad. Borja y otros (2010), “…una forma de representar la realidad, en la que se mezclan hechos o acontecimientos reales con hechos o fantasías imaginarias”:
“La literatura es imaginación, es lenguaje elaborado –diferente al lenguaje cotidiano aunque no opuesto rigurosamente-, es forma, es contenido, ideas, crítica del mundo; es un entramado de elementos que constituyen su carácter ficticio, a partir del cual se aproxima a los individuos y las configuraciones de universo”. Borja y otros (2010).
De modo que la literatura infantil colombiana es un proyecto que desde los años setenta comparte relatos que los autores han construido producto de la interacción con su protagonistas; otros en cambio han sido producto de la creación e imaginación de los autores; otros encuentran un lugar en la memoria del escritor al recordar relatos orales transmitidos de generación en generación. Y otras narraciones fascinantes en literatura infantil colombiana son compartidas en manuscritos que aún no se publican como las historias vividas por los niños en regiones apartadas de nuestro país. Con esto Beatriz Helena Robledo (1996) -crítica e investigadora literaria, fue coordinadora de la biblioteca infantil de la Fundación Rafael Pombo, en 1995 dictó la conferencia Literatura infantil colombiana: hilos para una historia, entre otros- considera que “un escritor de libros para niños ante todo debe ser un escritor, en el sentido cultural y existencial…” así los relatos de literatura infantil colombiana deben contar con un campo de indagación, investigación e innovación que le aporten a los niños elementos producto de la imaginación y fantasía.
CAPÍTULO II