6.5 Routing and Speed Optimisation
6.5.3 Resolving Conflicts at Waypoints
La política social de la actualidad ha tenido avances significativos a comparación de hace un siglo, aprendiendo y corrigiendo las vicisitudes presentadas para tener los mejores resultados en el ámbito de la pobreza y la desigualdad.
La generación de bienestar para toda la población, sin embargo, todavía no es posible de acuerdo a varios aspectos que hay que considerar en la política social, unos que forman parte de ella y otros que le son ajena.
Los recursos que se le destinan, el uso para fines particulares, la subordinación a la política económica y la falta de continuidad son algunos de los factores que disminuyen los impactos de la política y programas sociales. Como se ha escrito desde la implementación del Pider y Coplamar la política social adquiere gran relevancia al tomar forma y presentar esquemas técnicos como planeación, diagnostico, diseño, entre otros; a lo anterior se han añadido otros esquemas que han ido complementado la generación de una política social más completa pero que al final no revierte el tema de la pobreza.
La búsqueda por generar capital humano no ha dado el paso siguiente que corresponde a integrar y vincular la política social, simplemente se asegura la subsistencia y no la movilidad, dado que el enlace con el mercado no ha tenido los frutos por las precarias opciones presentadas.
Desde las metodologías con las que se mide la pobreza se observan las carencias de la política social. Boltvink utilizando la Encuesta Nacional de Ingreso- Gasto de los Hogares (ENIGH) de 1996 realiza un estudio de la población excluida por el programa, menciona que "con la Propia LP del Progresa, el error de exclusión es de 141% si se calcula sobre la población incluida, y de 58.5% si es
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sobre el universo que debió incluirse”204 sin embargo, y continua, si se considera el coeficiente de Engel que es de aproximadamente 0.5, la línea empleada debería de ser del doble.205
Otras Líneas de Pobreza también evidencian el problema porque de conformidad con los estudios de Santiago Levy la pobreza extrema nacional es de 28.6 millones y de acuerdo a la CEPAL y su Línea de Pobreza Extrema es de 38.7 millones, mientras que su línea de Pobreza es de 66.6 millones. La exclusión crece de acuerdo a estos datos, con la de Levy a 61.7%, en 69.6% con la de pobreza extrema y 78.4% con la de pobreza, ambas de la CEPAL.206
Aunque este estudio analiza la antigua metodología de medición de la pobreza del CTMP la posterior metodología del Coneval sigue careciendo al no incluir en su medición varias aristas, de aquí que desde la medición de la pobreza hay debilidades para generar programas sociales.
El gasto social visto como inversión dará réditos en un futuro cuando se articule con la política económica para la verdadera reducción de la pobreza ya que por sí sola mitiga la pobreza pero no la reduce. La una sin la otra seguirán acarreando el problema de que “sin un desarrollo social relevante, no existen las bases para un desarrollo económico sostenido”207 por lo que desarrollo, crecimiento y equidad serán frutos de la vinculación entre políticas para que la inversión realizada en los más pobres contribuya en un futuro a la economía.
El rediseño de la política social consiste en la generación de una estrategia global y a futuro que ligue todos los programas para que desde la procreación y hasta la vejez o incluso la muerte atienda a la población; se trata de una continuidad transexenal que esté separada de intereses particulares, con un
204 Boltvink, Julio, “Políticas focalizadas de combate a la pobreza en México. El Progresa/Oportunidades”, en Boltvinik, Julio y Damián Araceli (coordinadores), La pobreza en México y el Mundo. Realidades y Desafíos, Siglo XXI Editores, México, 2004, p. 324.
205Ibid., p. 324-325. 206Ibid., p. 325.
207 Rodríguez Peñalosa, Martín y Rodríguez Manzanares Eduardo, “Política económica y política social, como una política pública para combatir la pobreza”, en Revista Espacios Públicos, Vol. 12, N° 25, 2009, Universidad Autónoma del Estado de México, México, p. 146.
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mayor presupuesto y que vaya de la mano con la política económica para que la reducción de la pobreza y la desigualdad sea una realidad.
Ejemplo de esto es, que hasta el año 2007 a diez años de implementación del Programa Oportunidades en zonas rurales, se destacan tres impactos considerables: “1) los logros educativos, 2) la postergación de la fecundidad, y 3) los aún incipientes, pero existentes logros ocupacionales”208 siendo este último el engrane que falta para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y de ahí el énfasis al ser el empleo primordial para alcanzar los niveles de bienestar deseados donde la falta de empleos en economías que no ofrecen los empleos adecuados ni necesarios.
Su ampliación a zonas urbanas continúa bajo diversos cuestionamientos, especialmente porque el principal programa del orden federal, Oportunidades, no fue diseñado para atender a los pobres de las ciudades por lo que se tiene que hacer la distinción con las áreas rurales. El enfoque gubernamental de las políticas no puede considerar a la pobreza en las dos zonas bajo la misma comprensión, ya que incluso la pobreza que se manifiesta en el entorno urbano es heterogénea.
Sin la adecuación de Oportunidades a las características urbanas la pobreza no disminuiría y la población afectada seguirá bajo la dependencia de las transferencias gubernamentales. Si a esto sumamos que la situación en las zonas rurales, aunque más estable, no ha sufrido impacto significativo a lo largo de la implementación del programa, la migración hacía las ciudades es una opción con lo que el problema crece pero las oportunidades no lo hacen.
El rediseño de la política social, en el caso de Oportunidades gira en sus resultados sobre la ruptura del ciclo intergeneracional de la pobreza puesto que “mientras no se considere una temporalidad de largo plazo, se instrumenten acciones que apuesten a su continuidad y se inserten en el marco de una
208 González de la Rocha, Mercedes, “La vida después de Oportunidades: impacto del Programa a diez años de su creación”, en Secretaría de Desarrollo Social, Evaluación externa del Programa Oportunidades 2008. A diez años de intervención en zonas rurales (1997-2007). Tomo I, Efectos de Oportunidades en áreas rurales a diez años de intervención, Secretaría de Desarrollo Social, México, 2008, p. 181.
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estrategia integral de política social y desarrollo”209 es difícil obtener datos y generar un seguimiento de los que han salido beneficiados al romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.