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Results of small gradient hydration and dehydration experiments in H 2 /CO

quenched in air

5.3. Results of small gradient hydration and dehydration experiments in H 2 /CO

En la breve caracterización que hemos desarrollado acerca de la fisonomía de la voz informativa, nos referíamos a su naturaleza pragmática y a que su discurso responde al modelo de los informes oficiales. Como tal, no funciona como un narrador al modo de los relatos de ficción, sino que busca objetivizar, en cierta manera, los datos recogidos durante la expedición, dejerarquizando los diferentes valores de su información y presentándolos en forma enumerativa.

Para esta voz informativa, la figura del indígena resulta un dato más a recabar en el itinerario de la armada. Todos estos datos son exigidos a la memoria práctica del informante y puede decirse que existe una especie de desdoblamiento en la voz narrativa entre la voz informativa y el narrador en sí. Esta duplicidad busca sustentar los dos discursos y las dos realidades en pugna: el discurso del informe versus el discurso literario, la plasmación de la verdad versus el conflicto de la verosimilitud50.

Desde este planteo propuesto por las voces del texto, la figura del indígena se presenta como una otredad que se cierne sobre los expedicionarios. Para la voz informativa, en primer lugar, el nativo posee la misma jerarquía que el paisaje. Comparemos el modo en que dicha voz accede al paisaje con el modo en que es presentado el indígena. En efecto, la voz informativa incluye en su informe descripciones de la naturaleza observada, de las características del territorio explorado.

50 Está claro por todo lo hasta aquí dicho que literariedad, en los términos planteados, se refiere

más a una situación de la recepción de la obra más que de la intención escritural. Las estrategias de la escritura aquí estudiadas son las que “mueven” el lugar del texto de un informe a una ficción. Es decir: si hablamos de discurso literario es más por su resultado que por lo pretendido por el autor real.

117 Entre estas ubicará la descripción del nativo, en tanto que elemento constitutivo de ese paisaje. He aquí una descripción que hace la voz informativa:

"...en el pueblo auía quarenta casas pequeñas y edificadas baxas y en lugares abrigados, por temor de las grandes tempestades que continuamente en aquella tierra suelen auer. El edificio es de paja y están cercados de muy espesso monte y grandes arboledas y muchos piélagos de agua, donde ay tantos y tan grandes árboles caúdos que embaraçan y son causa que no se puede por allí andar sin mucho trabajo y peligro..." (Naufragios, p. 199)

En este episodio, que acontece apenas llegados a la Florida, la primera presencia que se impone a los expedicionarios es la del indígena. Esta presencia se ofrece como un antagonismo, una fuerza desconocida que, junto a la intransigencia de una tierra inhóspita, debe ser dominado por el conquistador. Habiendo llegado a tierra firme, se avistan el paisaje y los nativos como una amenaza:

"A cabo de Corrientes tuuimos otra [tormenta] donde estuuimos tres días. Passados estos doblamos el cabo Sant Antón y anduuimos con tiempo contrario hasta llegar a doze leguas de la Hauana, y estando otro día para entrar en ella nos tomó un tiempo de sur que nos apartó de la tierra y atrauessamos por la costa de la Florida y llegamos a la tierra, martes, doze días del mes de Abril, y fuymos costeando la vía de la Florida, y jueves sancto, surgimos en la misma costa en la boca de una baýa, al cabo de la qual vimos ciertas casas y habitaciones de indios." (Naufragios, p. 187)

Las tormentas acechan a la armada, provocando constantes cambios de rumbo. La naturaleza es presentada como benefactora o enemiga; párrafos más adelante, lo mismo hace con el indígena:

"Otro día los indios de aquel pueblo vinieron a nosotros, y aunque nos hablaron, como nosotros no teníamos lengua, no los entendíamos; más hazíannos muchas señas y amenazas y nos paresció que nos dezían que nos fuéssemos de la tierra, y con esto nos dexaron, sin que nos hiziessen ningún impedimento, y ellos se fueron." (Naufragios, p. 189)

La voz informativa introduce al indígena como otro personaje colectivo cuyas acciones resultan impredecibles, a semejanza de las tormentas prodigadas por el clima caribeño. Las costumbres o las escenas descriptas evocan cierto misterio; amenaza e incógnita son la caracterización indirecta que obtenemos de este personaje. Escenas como las de las cajas de Castilla sirven para presentar esta incógnita:

"Ahí hallamos muchas caxas de mercaderes de Castilla y en cada una dellas estaua un cuerpo de hombre muerto y los cuerpos cubiertos con unos cueros de venados pintados. Al comissario le paresció que esto era especie de ydolatría y quemó las caxas con los cuerpos." (Naufragios, p. 191)

Las conjeturas son las conclusiones obtenidas por la voz informativa. En torno a ellas va reconstruyéndose la imagen del otro, junto al desarrollo de encuentros en los que el nativo aparece, en primera instancia, como elemento agresor. Cuando la naturaleza parece amenazar a la expedición, los habitantes del lugar se suman al grupo de elementos que afectan a los soldados. Las dificultades del terreno se encuentran

118 conformadas por las propias de la disposición fitogeográfica, entre las que funcionan, al mismo nivel, los ataques indígenas y los árboles caídos:

"Otro día nos partimos de allí sin que indio ninguno de los naturales paresciesse, porque todos auían huydo; mas yendo nuestro camino parescieron indios, los cuales venían de guerra, y aunque nosotros los llamamos, no quisieron bolver ni esperar, mas antes se retiraron siguiéndonos por el mismo camino que lleuáuamos. El gobernador dexó una celada de algunos de cauallo en el camino, que como passaron salieron a ellos y tomaron tres o quatro indios, y estos lleuamos por guías de allí adelante; los quales nos lleuaron por tierra muy trabajosa de andar y marauillosa de ver, porque en ella hay muy grandes montes y los árboles a marauilla altos; y son tantos los que están caýdos en el suelo, que nos embaraçauan el camino de suerte que no podíamos passar sin rodear mucho..." (Naufragios, p. 197)

Así como la voz informativa maneja sus datos en su calidad de informativos, la interrelación sostenida entre el indígena y la voz informativa, conserva ese registro. No existe una "interpretación" sino un 'vacío', una ausencia rotulada bajo los motes de 'indios', 'nativos', 'naturales', que sirven para señalar una serie de sucesos insospechados, a semejanza de la denominación de "Florida", por medio de la cual se señala un territorio, un paisaje ignoto y que se va develando a medida que la narración transcurre. Las notas de caracterización de territorio e indígena sobre las que trabaja la voz informativa resultan hechos llamativos por su extrañeza o por su agresividad. Estas notas son ofrecidas como descripciones con que se obtiene, por medio de rodeos, un acercamiento a ese objeto a describir. A este proceso hemos de darle por nombre el de conjetural:

"Y allí salió a nosotros un señor que le traýa vn indio acuestas, cubierto de vn cuero de venado, pintado; traýa consigo mucha gente y delante dél venían tañendo vnas flautas de caña..." (Naufragios, p. 196)

De esta manera, lo conjetural y los datos superficiales "crean" un estatuto denominado indígena, cuya entidad no pertenece a la misma índole que la de las personas españolas. Como hemos visto en la cita, las descripciones se mantienen en la esfera de los contornos. El cacique es descripto en su vestimenta (cueros de venados), su entorno (mucha gente, un indio le traýa acuestas). No podemos afirmar que nos hallemos ante una entidad "humana". La caracterización del nativo, de esta manera, lo acerca al nivel del objeto. Al objetivizar a este "otro", observamos que como actante su función consiste en coadyuvar o interrumpir la acción, entretejiendo las dificultades del viaje que se cuenta. Los indios pueden proveer maíz:

"...perdimos cinco o seys [indios], y estos nos lleuaron a sus casas, que estauan hasta media legua de allí, en las quales hallamos gran cantidad de maíz que estaua ya para cogerse..." (Naufragios, p. 195)

119

"...y assí llegó do estaua el gouernador y estuuo vna hora con él y por señas le dimos a entender que ýuamos a Apalache, y por las que él hizo nos paresció que era enemigo de los de Apalache y que nos yría a ayudar contra él. Nosotros le dimos cuentas y caxcaueles u otros rescates, y él dio al gouernador el cuero que traýa cubierto, y assí se boluió y nosotros le fuymos siguiendo por la vía que él yua." (Naufragios, p. 196)

En tanto que coadyuvantes, los indígenas objetivizados se convierten en elementos de intercambio, el cual muchas veces puede terminar con nefastos resultados. Este intercambio comienza apenas arribados a las costas de la Florida:

"En este mismo día salió al contador Alonso Enríquez y se puso en una ysla que está en la misma baýa y llamó a los indios, los quales vinieron y estuuieron con él buen pedaço de tiempo, y por vía de rescate le dieron pescado y algunos pedaços de carne de venado." (Naufragios, p. 188)

Pero es abandonado en el primer contacto con una población, en que sufren el ataque del indígena de la aldea de Apalache. Allí, el intercambio es reemplazado por el arrebato. La voz informativa no caracteriza a su personaje más que como acción agresora. Al momento de descubrirlo, nos ofrecerá información sobre sus costumbres y su alimentación. No observamos un cambio de focalización, en el que intente adquirir el punto de vista del indígena. El estilo indirecto es reemplazado por la conjetura, que informa que el intercambio de señas "parece" entenderse de cierta manera. El lenguaje apelado se mantiene en el orden de ese vacío de sujeto que deja el accionar del nativo.

Es por esto por lo que vemos la caracterización del indio como la descripción de un conjunto de acciones no aplicables a ningún sujeto, acciones "desmembradas" de su agente. La escena más representativa de esta caracterización es narrada en el capítulo IX. Allí, el encuentro con el indio se limita a la visión de una canoa sin presencias, ni voz ni actantes:

"Al cabo ya destos treynta días, que la necessidad del agua era en extremo, yendo cerca de costa, una noche sentimos venir una canoa, y como la vimos esperamos que llegasse, y ella no quiso hazer cara y aunque la llamamos no quiso boluer ni aguardarnos, y por ser de noche no la seguimos y fuýmonos nuestra vía..." (Naufragios, p. 211)

Una serie de signos evidencia que este personaje se halla presente, aún cuando no sea visible para la voz narrativa:

"...un poco antes que el sol saliesse, vimos muchos humeros por la costa y trabajando por llegar allí nos hallamos en tres braças de agua, y por ser de noche no osamos tomar tierra, porque como auíamos visto tantos humeros, creýamos que se nos podía recrescer algún peligro, sin nosotros poder ver, por la mucha oscuridad, lo que auíamos de hazer." (Naufragios, p. 215)

En los dos casos citados, la presencia del nativo es descripta por medio de una imagen sinecdóquica: la "canoa" en el primero, los "humeros" en el segundo. No se describe figura humana alguna, y en ambos casos la voz narrativa permanece en el

120 terreno conjetural, junto a las perspectivas de los españoles de la barca del tesorero. Ante la vista de los "humeros", los tripulantes de la barca no se atreven a hacer tierra por temor al "peligro". Dicho peligro es representable por la sinécdoque, pero en ningún caso es encarnado por algo en concreto. Sirve como parte de la representación parcial del indígena.

Sintetizando lo hasta ahora dicho, la voz narrativa asume la focalización de los personajes españoles al poner en escena al indígena. Desconoce tanto como ellos su naturaleza, sus pensamientos, sus posibles reacciones, y hasta su lengua. La incomprensión de los personajes significa la incomprensión de la voz informativa. Así, cuando se comunican con señas, la aquél no arriesga su opinión y "supone" (conjetura) lo interpretado:

"...y por señas le dimos a entender que ýuamos a Apalache, y por las que él [el cacique] hizo nos paresció que era enemigo de los de Apalache..." (Naufragios, p. 196)

La voz informativa no subjetiviza a este personaje, lo mantiene en la esfera de su entorno sin internalizarlo. No puede, al nivel del texto, monopolizar sus intervenciones, debido a esa inaccesibilidad gnoseológica. Se limita a presentarse a sí misma como otro actante frente a este "otro" inefable. La índole del indígena descrito por la voz informativa es de una otredad cuya entidad no es accesible, sino verificable por signos parciales, equivalentes en sinécdoques. Podemos decir que de todos los personajes de la narración, resulta el nativo el único no alcanzable por el nivel informativo del discurso (no monopolizado por el narrador), y a raíz de esta inaccesibilidad aplicará recursos de caracterización cada vez más complejos y más emparentados con el discurso ficcional.