3.6 Retrievability Studies
3.6.5 Retrievability Bias vs Retrieval Performance
A fines de los ochenta con la asunción de Carlos Saúl Menem como presidente de los argentinos se comienza a tejer una nueva parte de la historia en este país caracterizada por políticas de concentración económica, liberalización de los mercados, achicamiento del Estado. En ese contexto las comunicaciones no quedan fuera, por el contrario son protagonistas de estos procesos. El 1 de setiembre de 1989, a poco de asumir (dos meses) como presidente Menem firmó un decreto que dio lugar a las privatizaciones.
Entel, la empresa nacional de telecomunicaciones fue la primera en sufrir este proceso, seguida por Aerolíneas Argentinas, los ferrocarriles, los subterráneos, los canales de televisión, YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), Gas del Estado, Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA), Obras Sanitarias, entre otras.
Los medios
En el decreto Ley de Radiodifusión 22285 vigente hasta el momento, se establecía en los incisos 43, 45 y 47 que el Estado es el encargado de controlar el funcionamiento de los medios como el ente encargado de conceder las licencias. Así mismo establecía que los adjudicatarios deberían ser personas domiciliadas en el país, que no tuvieran otros medios en la misma zona, para impedir de esa forma la formación de multimedios. La ley 23.696 le permitió a Menem modificar el mapa mediático sin necesidad de cambiar las leyes vigentes. A través de ella dispuso varios decretos con los que definió pautas para adjudicar licencias y regular medios que no estaban contemplados en la ley 22285. Este es el caso de las Radios de Frecuencia Modulada (FM) servicios complementarios como el cable.
150 Se determinó la privatización de todos los medios administrados por el Estado excepto LS 82‐ATC Canal 7, LRA 1‐Radio Nacional Buenos Aires, Radiodifusión Argentina al Exterior (RAE).
Canal 11 y 13 fueron otorgados mediante concurso a Televisión Federal S. A (TELEFE) y Arte Radio Televisivo Argentina (ARTEAR) Con la posesión de Canal 13 a través de Artear se forma el primer multimedio, un mismo grupo posee un medio gráfico (Clarín), un medio audiovisual (Canal 13 ) y un medio radial–(Radio Mitre).
En Canal 11, Televisora Federal se hace cargo de este canal y está formada por un grupo integrado por: Aníbal Vigil (Editorial Atlántida), Francisco y Santiago Soldati (Compañía General del Plata), Luis Zanón (ex Ital Park y Cerámicas Neuquén), Avelino Porto (Universidad de Belgrano) Enfisur S.A. (sociedad formada por Aníbal y Constancio Vigil y José Verceli, y el Grupo del interior compuesto por Fader S. A; Neuquén TV Color, Telenueva S. A (Grupo Massot de Bahía Blanca) Cuyo TY C Compañía de Radio y TV; Televisora Santafesina y Radiovisión; Imagen Visión S.A y Video Mundo S. A. Cada uno de los integrantes tenía un 7 % de las acciones.
La privatización de las comunicaciones tuvo otro protagonista: las empresas de telefonía. Entel era en ese momento la empresa pública de teléfonos, en 1990 este servicio pasó a manos privadas que se distribuyeron el territorio en dos: la zona sur del país para Telefónica (empresa española) y la zona norte para Telecom (empresa francesa). A esto se suma el servicio de telefonía internacional que paso a manos de Teleinter (propiedad de las dos empresas antes mencionadas) y luego el otro gran negocio: la telefonía celular. Aparece entonces Movicom, luego llegan Miniphone, CTI, Unifon y Personal.
Con respecto al cable en Argentina, el empresario Eduardo Eurnekian compra Cablevision a fines de 1982, cuando éste solo era un canal y lo convierte en una empresa cableoperadora, pasando luego a formar parte de un multimedios conformado por: el diario El Cronista, el Canal 2 de la Ciudad
151 de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires), Radio del Plata, y América con sus radios de Frecuencia Modulada y la productora televisiva PRAMER.
Al mismo tiempo se crea Video Cable Comunicación que comienza con tres canales. Este sector creció rápidamente obteniendo la posibilidad en el año 86 de recibir señales satelitales que ampliaron el espectro de la oferta tanto en señales como en contenidos.
En 1993 cambia la estructura de estos operadores que obtienen mayor libertad de acción con lo que se suman al negocio Clarín y Telefe obteniendo nuevas señales.
A mediados de los noventa llegan los capitales extranjeros para competir en el sector.
Con la ley 24124 sancionada en 1991 por el gobierno de Carlos Menem, se abren las puertas a los capitales norteamericanos en el área de las comunicaciones. Así es que llegan al país capitales que apuntan en principio hacia la televisión por cable – mercado en auge en la Argentina de ese momento). Para ese entonces existían cuatro operadores: Cablevisión, Fintelco (VCC), Red Argentina (Grupo Clarín), Fincable/Cabtel (Telefé).
Las inversiones extranjeras consistieron en: el 50% de VCC lo adquirió la inversora americana Continental, el CEI–Citicorp Holding compró el 30% de Multicanal, compartiendo esta operadora con Clarín, TCI, operadora de cable de EEUU compró acciones de VCC.
Los 90 se caracterizaron por un ir y venir de amores y odios entre el gobierno y la prensa. Con la entrada de capitales extranjeros en el mercado mediático los capitales nacionales se vieron perjudicados y en función de estos vaivenes comenzó a moverse el tratamiento de la información. Las denuncias de corrupción, o casos como la venta de armas durante el Gobierno de Carlos Menem fueron las “herramientas de guerra” entre estos dos poderes. De la misma manera esto se vio reflejado en los negocios entre las empresas: el grupo CEI y Clarín se dividieron cuando Clarín se enemistó
152 con Menem, quedando enfrentados durante las elecciones presidenciales que dieron fin a la “era Menem”. El grupo Clarín entonces se acercó a la Alianza, oposición en ese momento, fórmula que ganó la presidencia en 1999. Mientras que el CEI se inclinaba por la reelección de Menem. El CEI comienza a accionar con HICKS, MUSE, TATE & FURST, (HMT&F, empresa norteamericana).
Otro de los socios del CEI es Telefónica Internacional que junto con Prime compran las acciones de Canal 9 perteneciente hasta ese momento a un empresario Nacional (Alejandro Romay).
La empresa de televisión satelital, Direct TV y la empresa de transmisiones deportivas Torneos y Competencias contaban con las acciones de Clarín, HMT & F, el CEI, Telefónica Media.
En 1997 se conformó el multimedio Atlántida comunicaciones con la unión entre el CEI, Telefónica Internacional y el Grupo Vigil, tuvo bajo su dominio casi la totalidad (95%) de Editorial Atlántida –revistas y libros–, Telefé y Radio Continental.
Multicanal‐Supercanal se unió con el Grupo Vila (grupo que unió al empresario mendocino Vila, el político José Luis Manzano, ex funcionario de Menem que para ese entonces estaba radicado en el exterior debido a acusaciones por corrupción) y el empresario cubano Mas Canosa.
Este Grupo creció considerablemente sumando a su Holding, canales de televisión, radios, diarios y otros negocios, hasta que tuvo que enfrentar grandes deudas impositivas, sin embargo el grupo siguió con sus negocios mediáticos consiguiendo en el año 2000 entrar al mercado del cable en Bolivia.
La Argentina arrastra desde la década del 90 un proceso de concentración de medios de comunicación ‐Grupos o Holdings que reúnen diarios, radios, TV y empresas diversificadas‐ que tuvo su comienzo en las leyes de Emergencia Económica y Reforma del Estado. Hasta allí el panorama de los medios de la Argentina se presentaba muy abierto: empresas
153 nacionales con diarios; otras consolidadas en el espectro radial y pequeñas agencias informativas que comenzaban a expandirse. Pequeñas pymes eran dueñas de emisoras televisivas y el cable TV prácticamente no existía.
El Estado Nación contaba con el poderoso Servicio Oficial de Radiodifusión (SOR) que poseía además de canal 7, las emisoras capitalinas del 11 y el 13. La apertura hacia el sector privado (privatización) fue acompañada por la transnacionalización de la inversión, contemplado en el Tratado de Promoción de las Inversiones Recíprocas que abarcó a más de una treintena de países cuyos capitales fueron considerados como argentinos, para alentar supuestamente el ingreso del capital extranjero. Así la reglamentación permitió la concentración en contados grupos que podían acceder –según la norma– hasta 24 licencias. Por lo tanto, el sistema se caracteriza por un conjunto de normas que alientan la participación privada, en detrimento de los controles y las limitaciones, hasta el punto que nunca fue modificada la actual Ley de Radiodifusión, que deviene de regímenes de facto. Esa fue y es la base del actual Mapa de Medios de la Argentina. Grupo Hadad / Moneta / Ideas del Sur
En diciembre de 2004, el titular de Ideas del Sur, Marcelo Tinelli finalmente decidió pasar a Canal 9 TV –controlada por Hadad y Moneta– donde por algo más de 20 millones de pesos convertirá a su empresa en la principal proveedora de contenidos. También tendrá en 2006 la posibilidad de adquirir el 25% de las acciones del canal. Diarios y revistas dieron por hecho la modificación del paquete accionario de la emisora, asignando ahora sendos 37,5% tanto a Hadad como a Moneta. Pero en realidad aún falta mucho para esa situación. Por de pronto, el Comfer aún ni siquiera aprobó el ingreso de Moneta al 9. Y habrá que ver cuál es el porcentaje de torta publicitaria que aportará Tinelli al 9 durante el 2005 para saber cuál será la negociación final.
154 Luego hay al menos tres hipótesis, según a qué empresario se consulta. Cercanos a Hadad han deslizado que la movida apunta a incorporar como socio a Tinelli para que los activos del canal crezcan durante el año que se inicia. Así no dudan en afirmar que Hadad–Tinelli podrían dar un segundo golpe, en el caso que los españoles de Telefé desistan de venderle el canal al Grupo Prisa, tal como hicieron con Radio Continental. Entonces el 9 sería para Moneta quien buscará nuevos socios, por ejemplo el empresario Jorge Brito. Hadad disfruta de la movida que además le sirve para limpiar su imagen que le alejó durante los últimos dos años de anunciantes, elenco artístico, periodistas y relaciones a los cuales ahora accederá porque serán convocados por Tinelli.
En Ideas del Sur explican que los 20 millones le sirven a Tinelli para borrar el déficit de Ideas. Lo convierte en gerenciador y se pone a nivel de Suar y Villaroel. Están convencidos que cuando llegue el momento de la pelea por la torta publicitaria, estará a un paso de convertirse en accionista del 9 sin necesidad de aportar fondos a la sociedad. Al igual que a Hadad, a Tinelli le interesa el target de Telefé. Tiempo de revanchas para Tinelli que se cansó de bregar ante los españoles por su participación accionaria en dicha emisora. Finalmente Moneta es paciente. Fuentes del ex banquero aseguran que en todas las movidas se siente ganador. Niegan que siga pensando en arriesgar todo por crear un nuevo CEI, como salió publicado en varios medios. “Moneta aprendió la elección, ahora sabe que debe consolidarse poco a poco, que sigue teniendo muchos enemigos y no puede volver a equivocarse en su pelea con Clarín” sostiene un estrecho colaborador. Moneta soportó otro traspié. Está casi perdida su batalla por CableVisión: los pleitos contra Hicks; su intento de comprarle la deuda a Huff y su embestida contra el APE de CableVisión.
Toda la movida de Tinelli y Hadad, contó con la aprobación del jefe de Gabinete, Alberto Fernández y la bendición de Kirchner. Eso fue lo que más molestó al Grupo Clarín que no termina de persuadirse que el mentor no
155 haya sido Moneta. A través de Página/12, Horacio Verbitsky apuntó que de los 20 millones, 8 fueron aportados por el empresario Jorge Brito (Banco Macro y presidente de ADEBA). A través de La Nación, Joaquín Morales Solá criticó el 2 de enero al Gobierno “por establecer una alianza con empresarios mediáticos que, con dineros de dudoso origen, sirvieron a la gloria de Menem”. En la primera quincena de 2005, Clarín fue el único matutino que publicó en forma destacada el pedido de la justicia de Suiza para saber si existe inmunidad para investigar al Presidente Kirchner por los fondos santacruceños en el exterior. Es decir, el Grupo Clarín tiene muchas formas de avisar.
Otro negocio de Tinelli es junto al empresario Carlos De Narváez quien se asoció con Carrefour construirá un mega complejo en Vicente López, donde hará uso inclusive de un estadio para sus proyectos en el vóley.
Finalmente, el empresario y conductor Marcelo Tinelli anunció en julio su pase a Canal 13 luego de un acuerdo con Adrián Suar, Gerente de Programación de Canal 13 y dueño de la productora Polka.
Grupo Hicks y Grupo Liberty
El 11 de noviembre se conoció que el fondo buitre Huff finalmente decidió venderle la deuda que había comprado de tenedores de CableVisión, a David Martínez, titular de otro fondo, Fintech. Moneta sufrió el primer traspié al operar sus pretensiones sobre la distribuidora mediante Huff. De inmediato varias notas aparecidas en Infobae y la revista Poder (Vila/Manzano) apuntaron a alertar que se caería el APE el primero, mientras el semanario alertaba que el Grupo Clarín se quedaría con CableVisión planteando una situación de monopolio en el mercado al ya contar en el sector con Multicanal. El “lobby” no resultó.
Finalmente Fintech prestó acuerdo al APE para que Hicks y Liberty pudieran reestructurar su deuda. Lo anunciaron de inmediato con grandes avisos en los matutinos, sin prever una última movida judicial de Moneta:
156 que el juzgado demorara la homologación del acuerdo, situación que aún se mantiene. Héctor Magneto, el CEO del Grupo Clarín, hizo una propuesta a Martínez de Fintech, según trascendió en medios empresarios.
En vez de comprarle le propuso ser la cobertura jurídica, mediática y política de la operación para que Cablevisión sobreviva a la presión de Moneta. Los accionistas aceptaron el entendimiento. Aún falta algo más de un año para que caduque la licencia de Cablevisión. El Grupo Clarín espera y protege. Fintech puede venderle a Clarín o dejar que el mexicano Carlos Slim tome el paquete. Tiene otra alternativa, pasarle el paquete accionario ya convalidado en acciones a Liberty. ¿Podrá Martínez –sin buena llegada a la Casa Rosada– soportar tanta presión? Quienes lo conocen dudan. 2.1.2 Grupo Clarín Sus comienzos La gestación del diario más leído de la Argentina en la actualidad debe atribuírsele a Roberto Jorge Noble, un abogado que a lo largo de su vida se desempeñó como político, periodista y empresario.
En 1927 fue partícipe de la fundación del Partido Socialista Independiente42 y en 1930, con sólo 27 años, se convirtió en el diputado nacional más joven de la Cámara. Sus primeros pasos en el mundo del periodismo los dio en el diario socialista La Vanguardia. Más tarde su pluma también dejaría una impronta en los matutinos La Nación –como periodista de deportes– y Crítica.
Su participación en la escena política del país pasó por múltiples mutaciones: en 1932 fue nuevamente diputado pero esa vez por la “Concordancia”, que llevó a Agustín P. Justo a la presidencia de la Nación en ese año; y en 1936, bajo el gobierno del conservador Manuel Fresco,
42 El Partido Socialista Independiente era una escisión del Partido Socialista fundado por Juan B. Justo en 1896.
157 desempeñó el cargo de Ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires43.
Tres años más tarde, Noble decidió abandonar la política partidaria para refugiarse en su estancia Santa María, donde comenzó a idear un ambicioso proyecto: la creación de un diario. Para financiar el plan, que podía resultar tanto un éxito como un fracaso, vendió esos valiosos campos ubicados en la provincia de Córdoba. Con los 200 mil dólares que obtuvo por la venta de Santa María compró el equipamiento mínimo indispensable para poner en funcionamiento el diario y sobre todo, máquinas de escribir y papel, un bien que por ese entonces escaseaba en el país.
El diario Clarín apareció por primera vez en las calles de Buenos Aires el 28 de agosto de 1945. Noble le había comprado la marca “Clarín” a una desconocida revista gremial de viajantes de comercio del interior. En sus comienzos, el único capital disponible para editarlo fueron algunas máquinas de escribir, un taller, rotativas alquiladas y canillitas dispuestos a repartirlo. El logotipo característico y el slogan “un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos” se conservan desde el principio. La historia del diario cambió cuando el 28 de junio de 1967 Roberto Noble contrajo matrimonio con Ernestina Herrera, una joven y bella bailarina de flamenco. Si bien desconocía la “cocina” del periodismo, el 12 de enero de 1969, tras la muerte de Noble, se encontró con la responsabilidad de asumir la conducción del ya principal matutino nacional. Ernestina Herrera se convirtió así en la Directora de Clarín y más tarde en Presidente de la Fundación Noble, institución que canaliza las actividades solidarias del Grupo.
43 Frent e al ministerio de G obierno de l a pr ovincia de B uenos Ai res, Noble i mpulsó el nacim iento del servicio oficial de radiodifusión a través del decreto Nº 51/36. En febrero de 1937, salió al aire LS11 Radio Provincia de Buenos Aires.
158 El crecimiento económico y su consolidación empresarial
El diario Clarín salió a la calle con la idea de apoyar los cambios de un país agrícola–ganadero que por ese entonces aspiraba a industrializarse. El objetivo central de la creación del medio, según expresa Carlos Ulanovsky en su libro Paren las Rotativas, era que la opinión publicada en el matutino se mantuviera vigente durante el día, y eso se lograría representando las pulsaciones y vibraciones de la gente. Para Julio Ramos, la verdadera motivación de Noble era poder influir políticamente en la sociedad argentina, en tanto que la rentabilidad económica del negocio llegaría de la mano de aquello.
Puntualmente, la aspiración comercial consistía en vender la misma superficie de clasificados que el diario La Prensa, que por esa época era el medio más leído del país. Para lograrlo, Clarín salió a competir como un matutino con perfil popular‐nacional y un formato tabloide que se vendía a mitad de precio que los demás diarios (Sanucci, 2001: 86). El éxito lo acompañó desde el primer día: la venta del primer número alcanzó los 60 mil ejemplares.
Para imponer su diario, Noble apeló a otras estrategias no menos contundentes que su precio: ser el primer periódico en llegar a los puntos de venta en Ciudad Autónoma de Buenos Aires o darle tratamiento a temas locales y populares como deportes, espectáculos, policiales entre otros. Durante el primer gobierno de Domingo Perón se ganó la fama de independiente y hasta fue clausurado por algunos días en 1948. En los años cincuenta pasó a ocupar el cuarto puesto en ventas detrás de La Prensa, La Razón y La Nación.
Si bien en sus comienzos no podía influir políticamente como Noble pretendía, se iba consolidando económicamente como empresa periodística, aspecto en el cual habría tenido un valor considerable la suerte del matutino de la familia Gainza Paz. En efecto, una de las versiones sobre el ascenso económico de Clarín era defendida por Julio Ramos, quien afirmaba que, con
159 el cierre del diario La Prensa durante el gobierno peronista, Clarín heredó el enorme caudal de avisos clasificados que tenía el medio de los Paz y también fue beneficiado con “oleadas” de publicidad oficial. Pablo Llonto en su libro La Noble Ernestina lo expresa de la siguiente manera: “En 1967, Clarín no era el gran diario argentino pero estaba muy cerca de lograr esa posición. (…) se asomaba al tope de la tabla de ventas, con un futuro enorme gracias al empuje de los avisos clasificados. Allí estaba su gran secreto. Los enemigos de Clarín sostenían que, sin quererlo, Perón le había dejado a Noble una