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Update 27 November 2006 Link broken New location

9. RLG/OCLC

El concepto de género, ha sido fundamental tradicionalmente, en áreas como la literatura, la sociología y la retórica clásica pero es ahora también un concepto prevalente en la lingüística. Bhatia (1993: 11) describe el análisis de género de la siguiente manera considerándolo fundamental dentro de la lingüística:

Genre analysis as an insightful and thick description of academic and professional texts has become a powerful and useful tool to arrive at significant form-function correlations which can be utilized for a number of applied linguistic purposes, including the teaching of English for specific Purposes.

Bhatia no es el único, ya que otros autores también son de la misma opinión: El análisis de las lenguas de especialidad se fundamenta ahora en el concepto de género dentro del ámbito de la comunicación especializada (García Izquierdo, 2007: 119). Sin embargo, el análisis de género no es una teoría que sólo se circunscribe a la lingüística, sino que una gran variedad de disciplinas han contribuido a su desarrollo, como son: la sociología (Gertz, 1973; Miller, 1984; Kress, 1985), la etnografía, la psicología, los estudios de comunicación, etc.

Cuando nos referimos al análisis de género, en el anterior apartado, lo incluimos como un enfoque del IFE, ya que así es considerado por algunos autores. Sin embargo, Dudley-Evans (1998: 9) escribe esta reflexión acerca del tema:

I have sometimes been asked whether genre analysis is ‘the new approach’ to English for Specific Purposes. On the whole I do not think that it represents a new approach as such; it is in my view, entirely consistent with the established ESP procedure of finding out about what learners need to do with language, what texts they use and how these texts work.

Rut Muñiz Calderón

Lo que sí está claro es que el análisis del género empezó como un nuevo enfoque y ha desembocado en un área autónoma de investigación en la que los lingüistas se especializan en el análisis de textos y proporcionan a los profesores materiales específicos para cada campo.

Swales (2004: 58), uno de los autores más destacados en el análisis de género, lo define de la siguiente manera:

A genre comprises a class of communicative events, the members of which share some set of communicative purposes. These purposes are recognized by the expert members of the parent discourse community and thereby constitute the rationale of the genre.

La base que se extrae de los estudios sobre el género da lugar a la creación de una estructura del discurso e influye en la elección de contenidos y estilo. Además del objetivo comunicativo, continúa el autor, el género exhibe patrones similares en cuanto a la estructura, el estilo, el contenido, y a qué audiencia va dirigido el texto. A su vez, Bhatia (1997: 181) define el análisis de género de la siguiente manera: “The study of situated linguistic behaviour in institutionalized academic or professional settings”.

Alcaraz (2000: 133-134) señala que para que un conjunto de textos o discursos se incluyan dentro de un determinado género se deben cumplir las condiciones siguientes:

 Una misma función comunicativa.

 Una organización o macroestructura similar.

 Una modalidad discursiva semejante (carta, informe, artículo de investigación, etc.).  Un nivel léxico-semántico análogo.

 Unas convenciones sociopragmáticas comunes (cortesías, formalismos, valores, creencias, etc).

Podemos establecer relaciones entre el análisis de género y otras disciplinas de la lingüística aplicada, como son el análisis del discurso y la retórica contrastiva. A continuación explicaremos esas relaciones ya que lo consideramos importante para el estudio que nos ocupa.

En primer lugar, como anteriormente revisamos, el análisis del discurso estudia por un lado los textos de forma supraoracional, la estructura de los párrafos, los elementos cohesivos, la estructura del texto al completo y, por otro, estudia y analiza quien utiliza el lenguaje, cómo lo utiliza, por

   

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qué, cuando lo hace y, por supuesto, a quién va dirigido. Una vez más, enfatizamos la importancia del contexto en el que se produce el discurso y la influencia que éste tiene sobre el propio texto. Ya que el análisis del discurso estudia las características de diferentes tipos de textos, podríamos decir que esto es también Análisis de Género, así lo consideran y explican Dudley-Evans y St. John (1998: 87):

We thus see genre analysis as part of discourse analysis. Discourse analysis is both the global (umbrella) term for text analysis and, at the applied level, an actual and specific method of analysis. The methods of applied discourse analysis are valuable in looking at spoken text, especially turn-taking and topic shift in spoken business discourse, and certain general patterns in written text. On the other hand, genre analysis with its particular focus on the distinguishing features of different texts is especially useful in looking at both written and spoken texts in all areas of ESP.

Cuando consideramos los géneros como tipos de discurso, lo más obvio es focalizar en las propiedades del habla o del texto per se: la gramática, el estilo, la retórica, el formato, etc. Sin embargo, gran parte de las definiciones de los géneros del discurso no se refieren únicamente a la estructura, sino que se refieren a aspectos del contexto (Van Dijk, 2008: 149).

El concepto de contexto aparece una y otra vez en los estudios de género y análisis del discurso. Van Dijk (2008: 7) explica la necesidad de considerar el contexto en cualquier análisis o estudio:

Contextualization is a fundamental part of our understanding of human conduct, in general, and in literature and other texts and talk, in particular. Indeed, con-texts are called that way, because etymologically they come with “texts”.

El lenguaje y el uso del lenguaje, continúa el autor, son, por supuesto, fenómenos sociales y deben ser estudiados en su contexto social y cultural. Otros autores, como Dudley-Evans (1998: 10), añaden que la cultura nacional afecta también a la estructura de los géneros:

It is also apparent that national culture may have an effect on the structure of genres. Although it is often assumed that genres such as the academic article or the sales negotiation in business are international in nature, there is an increasing evidence that different national traditions have an effect on discipline style.

Consecuentemente, hablar de la cultura nacional es hablar del contexto socio-cultural, especialmente en la actualidad, teniendo en cuenta la situación de comunicación global entre los campos de estudio de la ciencia y la tecnología. De igual manera, existe una comunicación global en las relaciones comerciales entre naciones, cuya lingua franca es la lengua inglesa, utilizada por

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millones de personas de diferentes culturas y procedencias. A diferencia de los enfoques de género tradicionales, que tendían a centrarse más en las características formales, los enfoques contemporáneos enfatizan la utilización de un enfoque contextual (Van Dijk, 2009: 20).

Alcaraz Varó (2000: 109) define contexto como la categoría que sirve para diferenciar el significado semántico, ofrecido por el diccionario, del pragmático o discursivo, surgido del lenguaje en uso. De forma que el autor agrupa el contexto en tres grandes bloques:

a) Dimensión ‘espacio-situación’: Esta dimensión está formada por una serie de índices descriptivos como el lugar, el tiempo, la identidad de los interlocutores y los acompañantes, y todos los objetos relevantes que condicionan las primeras expectativas interpretativas.

b) ‘Cotexto’: Es el marco textual en que está enclavada la oración u oraciones de un enunciado. Toda la unidad lingüística es entorno lingüístico o marco de referencia para otra de rango inferior, y está contenida, a su vez, en otra de rango superior.

c) ‘Contexto extralingüístico’: Comprende las ideas, las creencias, las escalas de valores y los conocimientos culturales de todo tipo compartidos por los interlocutores.

Por todo lo que hemos expuesto, entendemos que la producción de un texto, ya sea en inglés general o en inglés específico, está siempre contextualizada. La contextualización condiciona la elección léxica y morfosintáctica, así como la de los elementos cohesivos. Además, debemos incluir toda una serie de elementos no lingüísticos que también intervienen y forman parte de este tipo de producción textual, como son la intencionalidad con la que se escribe o propósito comunicativo, el tema sobre el que se escribe, las personas a quienes va dirigido el texto, el lugar donde se produce, el tiempo en el que se produce, etc. El contexto extralingüístico es una parte fundamental en el presente análisis, ya que las diferencias textuales que pretendemos analizar vienen dadas por la influencia socio-cultural de sus autores y su contexto.

En cuanto a la relación entre los estudios de la retórica contrastiva y el género, destacamos que los estudios de la retórica contrastiva se basan en contrastar, precisamente, las diferentes formas que tienen las lenguas de estructurar y desarrollar los textos. Existen muchos estudios que lo avalan, como los de Connor (1988; 1996; 2002; 2004; 2008). La mayoría realizan su comparación a partir de dos textos que pertenecen a un mismo género, aunque escritos en diferentes lenguas, como

   

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pueden ser textos en prosa, artículos de investigación de cualquier campo de la ciencia y la tecnología, textos para fines profesionales, el comercio y los negocios, etc.

Como anteriormente explicamos, las nuevas tendencias de la Retórica Intercultural (Connor, 2004), se basan en un enfoque muy dinámico e intercultural que se extiende a diferentes géneros textuales, estableciendo conexiones entre el IFE y la RC. Ambos tienen un rasgo en común fundamental, la importancia del contexto, una vez más, el contexto se posiciona en un lugar preeminente.

Finalmente, no debemos olvidar la gran cantidad de estudios publicados que esta área de investigación ha generado en los últimos años, no sólo internacionalmente sino también en España (Piqué, Andreu-Besó y Viera, 1996; Fortanet et al. 1998; Fernández y Gil Salom, 2000; Fernández y Soler Monreal, 2002; Carrió Pastor, 2002; Fortanet, Palmer y Posteguillo, 2004; Alcaraz, Mateo y Yus, 2007).

Durante largo tiempo se ha prestado especial atención al inglés científico-técnico, dentro del área de estudios del inglés para fines específicos o inglés profesional o académico, por ser un campo muy amplio que abarca un sinnúmero de especialidades profesionales y académicas. Sin embargo, a partir de finales de los años noventa, el inglés de los negocios o inglés para fines comerciales empezó a ser un foco de interés entre los analistas del discurso, por tratarse de un área en constante expansión, debido a la gran actividad comercial internacional y a la expansión económica de los países de habla inglesa. A continuación explicaremos en profundidad este campo de estudio debido a que es el género que se investiga en esta tesis doctoral.

4.4. El inglés de los negocios

Debemos resaltar el importante cambio que supuso la aparición del inglés de los negocios (IN) como una rama muy importante del IFE y, como bien señalan Dudley-Evans y St. John (1998) en los años 90, esta área era la de mayor crecimiento del IFE. Asimismo, Alcaraz (2000: 72) considera que es la variedad del IPA que cuenta con mayor tradición de estudio como lengua de especialidad, ya que, según el autor, esta variante del inglés profesional estuvo presente, desde principios del siglo pasado, en los planes de estudio de las Escuelas Profesionales de Comercio, debido a que, ya en aquella época, los empresarios de países con lenguas distintas se comunicaban casi siempre en inglés.

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Aunque hay variedad de opiniones sobre cuáles son las diferentes ramas del inglés de los negocios, lo que sí está claro es que la idea de la necesidad de su aprendizaje es unánime y esto viene dado, por un lado, por el desarrollo tecnológico y científico y, por otro, por la internacionalización de las comunicaciones.

En los últimos años se ha producido un gran incremento de estudiantes internacionales que realizan estudios de administración, finanzas, economía, contabilidad y banca y, por consiguiente, el inglés de los negocios está adquiriendo una mayor importancia dentro del inglés para fines académicos y profesionales. Es importante añadir que, en la actualidad, cada vez más universidades incluyen en sus planes de estudio carreras con asignaturas impartidas en inglés, aunque en algunos casos no sea específico y se trate de un inglés de los negocios más general. De manera que podemos decir que el inglés de los negocios tiene una vertiente ocupacional, es decir, que lo aprenden personas con experiencia laboral en el ámbito de los negocios. Por esta razón, innumerables empresas organizan cursos especializados para sus empleados, con el fin de formarles en un área específica del inglés como, por ejemplo, la exportación e importación, el marketing, etc. Asimismo, tiene una vertiente académica y ésta es la de los estudiantes de carreras como ciencias empresariales, administración y dirección de empresas (ADE) y económicas. Es una tarea importante realizar un análisis de las necesidades de los estudiantes, ya que, en muchas ocasiones, los alumnos acaban sus estudios con una preparación escasa o poco específica para lo que ellos en realidad necesitan. No se trata únicamente de enseñar inglés como segunda lengua o de forma general, sino de enseñar el inglés específico y las destrezas comunicativas que en el futuro van a necesitar en el mundo laboral y de la empresa.

Otra cuestión que es de vital importancia es la de la diversidad cultural en el inglés de los negocios (IN). Según Dudley-Evans y St. John (1998) el IN ha tenido siempre más en cuenta la idea de la diversidad cultural que el inglés para fines académicos, ya que el inglés académico se ha basado más en las reglas y directrices establecidas por las autoridades académicas norteamericanas. El hablante no nativo necesita estar integrado en el contexto académico, pues la lengua es la base de la comunicación. En el contexto de los negocios, la lengua es un medio pero hay otras circunstancias que influyen en la comunicación, como es la cultura del hablante, no necesariamente para llevar a cabo transacciones comerciales se ha de tener en cuenta la cultura anglosajona ya que, en muchos casos, los interlocutores son de nacionalidades muy dispares (Dudley Evans & St. John, 1998: 72).

   

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De manera que la diversidad cultural ha empezado a afectar más de lleno a la comunicación entre países, puesto que es relevante llevar a cabo una comunicación efectiva en el ámbito internacional de los negocios (reuniones, negociaciones, ferias, congresos, etc.). Para conseguir nuestros propósitos es necesario tener en cuenta las diferencias culturales y las normas de protocolo y de convivencia de los diferentes países ya que, como todos sabemos, una lengua es, no sólo un vehículo de comunicación, sino que es un reflejo inequívoco de la cultura del hablante. Hoy en día, el inglés no sólo transmite la cultura anglosajona sino que transmite la cultura del hablante que la utiliza, sea del país que sea, y no por ello deja de tener importancia. Todo esto es más visible si comparamos culturas tan diferentes como la occidental, la oriental, la árabe, etc. Incluso dentro de los países occidentales existe una rica diversidad de costumbres, estilos de vida y tradiciones que el inglés se encarga de propagar. Consecuentemente, toda esta situación determinará, en muchos casos, la influencia de la lengua materna en la producción del inglés para fines específicos y, en este caso, del inglés de los negocios. Las diferencias culturales repercuten en el aprendizaje de cualquier lengua, pero siendo el inglés y, más específicamente el IN, el que nos preocupa en esta tesis doctoral, debemos decir que la investigación en este sentido está cobrando cada vez más importancia (Rivers, 2008; Jensen, 2009; Flowerdew & Wan, 2010). En el ámbito de los negocios, el inglés se está adaptando a los diferentes contextos donde se habla, Rivers (2008) lo explica de la siguiente manera:

The very communities where Business is conducted are not just adopting English, but they are actively shaping it for their own benefit to align more closely with their native language. So- called New Englishes are acting to reshape identities and the perceptions of what speaking English means to different people. Notable examples include Englog, the Tagalog-infused English spoken in the Philippines; Japlish or Engrish, the motion conveying cryptic English used in Japan; and Hinglish, the mix Hindi and English found throughout India.

Aunque estas nuevas formas del inglés suelen ser de tipo oral, también se encuentran en la redacción, como más adelante analizaremos en nuestro estudio. En esta área de la investigación, por un lado, se estudian las características del discurso oral y, por otro, el discurso escrito. Dentro de este último se analizan la gran variedad de textos específicos que se producen en el inglés específico de los negocios, como por ejemplo informes empresariales, cartas, noticias económicas, etc. Estos estudios están basados en diversos aspectos lingüísticos, como son el léxico, la cohesión, la coherencia, etc. (Jenkins y Hinds, 1987; Bhatia, 1993; Yli-Jokipii, 1994).

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Es importante destacar que dentro del área específica del inglés de los negocios se debe realizar una subdivisión diferenciando tres ramas: el inglés de la economía, el inglés del comercio y el inglés de las finanzas (Alcaraz Varó, 2000: 73-74):

 El inglés de la economía es más académico, ya que, como Alcaraz (2000) explica, tiene un registro más formal y las personas que lo utilizan tienen una formación universitaria teórica. Se trata de un lenguaje mucho más técnico y teórico, propio, por ejemplo de un tratado sobre indicadores económicos o macroeconomía (Mateo, 2007: 193). Los términos que se utilizan son, en su mayoría, de raíz latina (amortization, capital, absorption, etc), aunque, según el autor, también tienen algunos vocablos de orígen anglosajón (take over, merger, etc.). El inglés de la economía es usado en ámbitos universitarios y en círculos altos de la administración y de la política.

 El inglés de las finanzas, es, en opinión de Alcaraz (2000), el más vivo e interesante desde el punto de vista lingüístico debido a su registro coloquial e innovador, que cambia acorde a la realidad del entorno. Es el utilizado en los mercados financieros y en los mercados bursátiles. Fundamentalmente existe un predominio del léxico anglosajón y, además, utiliza expresiones de tipo familiar o coloquial que metafóricamente sirven para denominar términos financieros, por ejemplo, refiriéndose al tipo de carga de las lavadoras usa la imagen de front-loading loans y

back-loading loans, aludiendo a los tipos de préstamos, esto es, ‘préstamo con carga

delantera’ y ‘préstamo con carga trasera’ indicando si el préstamo es con términos amortizativos decrecientes o crecientes respectivamente. El lenguaje de las finanzas y del comercio posee un carácter semitécnico y, en ocasiones, con determinadas propiedades del lenguaje divulgativo (Mateo, 2007: 193).

 La predominancia del léxico de origen anglosajón en el inglés de las finanzas tiene su raíz en que el ciudadano medio se siente más cómodo con términos de uso coloquial que con los términos de un registro más formal, procedentes del inglés económico (cashflow, dealer, broker, etc.). El inglés de las finanzas tiene un cierto componente coloquial, es decir, trata de hacer más transparentes los complejos conceptos y procedimientos que subyacen en las finanzas (Mateo, 2007: 194). Alcaraz, añade que estos términos también se están asimilando en la jerga de los

   

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financieros españoles y europeos debido a su brevedad, originalidad y a que aportan gran expresividad y precisión del concepto que se quiere comunicar, por ejemplo,

swaps para expresar permutas financieras, forwards por contratos a plazo, etc. El