8. DISCUSSION 144
8.1. Rooting auditor competence 144
Los hopis son uno de los grupos étnicos que integran los llamados indios pueblo90. Se
encuentran ubicados en la región sudoeste de América del Norte, en un sector del actual estado de Arizona llamado La Mesa. Su territorio original abarcaba una extensión mayor que comprendía parte de los estados de Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México, en el actual territorio de Estados Unidos.
Pertenecen, junto a otros grupos, al área cultural del Sudoeste de América del Norte. Desde el punto de vista lingüístico, el área se define por sus características heterogéneas mientras que desde un punto de vista sociocultural es posible reconocer, entre los grupos que la integran, una serie de tradiciones culturales conforme a los diversos modos de vincularse con el medio que responden en parte a su estrecha relación con tradiciones del área mesoamericana.
Como consecuencia de las antiguas relaciones mantenidas con el área mesoamericana, algunas comunidades se alejaron de los patrones que habían sido característicos de la región, asociados a la caza y la recolección, para adoptar paulatinamente una subsistencia basada en la agricultura. Ello dio lugar a la coexistencia de una tradición de pueblos agricultores sobre la base de otra de pueblos cazadores-recolectores.
La historia social de esta región se basa entonces en la coexistencia de estas tradiciones culturales diversas. Por un lado, la tradición de los grupos agricultores Pueblo, Integrada por los hopis, los zuñis y los tewas, a quienes Ruth Benedict (1989: 71) presenta como los “grandes Pueblos Occidentales” -e incluye también a los acoma. Todos ellos con orígenes lingüísticos diferentes, pero culturalmente emparentados. Otra de las tradiciones de la región, es la de los cazadores agricultores sedentarios, conformada por los grupos mohave, papago, pima y yuma. Por último, la tradición de los cazadores nómades navajo y apache, quienes mantuvieron relaciones hostiles con los hopis debido a conflictos territoriales.
La historia más temprana de estos grupos se conoce a través de la arqueología de la región, la cual indica que hace cuatro mil años se introdujo el cultivo del maíz91 traído
90 Serían los españoles quienes les dieron este nombre por sus características casas de piedra (Dozier, 1957). 91Zea mayz.
desde el sur92, provocando la transformación paulatina de cazadores recolectores nómades a agricultores sedentarios de los grupos que habitaban el norte del territorio correspondiente al actual estado de Arizona y del sudeste de Utah. Asociado a tales transformaciones, se produjo un progresivo aumento demográfico. A estos grupos transicionales se los conoce como basket makers93 por haber desarrollado una producción
de cerámica y cestería propia (Murdock, 1934/1945).
La vinculación con desarrollos más meridionales de tradición agricultora mesoamericana posibilitó la introducción, aunque con transformaciones, de dicha tradición, en base al cultivo del maíz y otras especies, conformando lo que se denominó la tríada ‘maíz – calabaza94 - poroto95’ pero también (Ibíd.), junto con ello, las posibles vinculaciones con elementos de orden
simbólico ceremonial asociados a la misma.
Estos grupos transicionales de basket makers habrían mantenido relaciones con pueblos que usaban el arco y la flecha, en reemplazo del antiguo lanza dardos utilizado en tiempos de los cazadores recolectores, y lo habrían incorporado a su repertorio de cultura material. Serían los antecesores de los modernos grupos pueblo, quienes por necesidad de protección frente al avance de grupos nómades guerreros hacia el 500 d.C., abandonaron sus poblados circulares ubicados en territorios bajos, por poblados en altura con casa de piedra y adobe. Para cuando llegaron los españoles en 1540 d.C. encontraron veinte mil personas esparcidas en sesenta y seis poblados en los territorios del noreste de Arizona y el oeste de Nuevo México (Ibíd.).
De acuerdo al registro arqueológico, los hopis han vivido en las mismas tierras (mesas) alrededor de 1.000 años.
Los relatos míticos también dan cuenta de su presencia y permanencia en su relación con el territorio. Se dice que los hopis son la tierra, viven en la tierra, no sobre la tierra. En este sentido, el mito hopi de surgimiento de su pueblo sostiene que ellos emergieron del
sipapu -una abertura ceremonial en el suelo que conduce al submundo, desde el cual
habrían ascendido trepando una caña y pasando por varios mundos previos. Los arqueólogos encuentran un paralelismo con este mito y los varios territorios en lo que habrían vivido los proto hopis antes de ocupar las mesas hacia el 1000 d.C. Según la creencia hopi, Masau-u96 habría sido el dios que les entregó la tierra y les indicó cómo usarla (Wright, 2008 en Glenn et al., 2008).
De acuerdo a otro mito, los hopis se instalaron en las mesas del noreste del actual estado de Arizona hace alrededor de 1.000 años, cuando vieron aparecer la gran estrella en el cielo que les iba a marcar su territorio, tal como se decía que debían hacer. Es por esto que los hopis han mantenido la idea de que era su destino asentarse allí, ya que, según el mito, muchas veces antes habían pasado por este territorio en las migraciones desde el otro mundo. Los expertos afirman en que hacia el 1054 d.C. se registran los primeros asentamientos hopis,
92 Desde la región mesoamericana. 93 N del T: cesteros.
94Cucurbita sp.
95 Phaseolus sp.
96 Masau-u es, a su vez, el dios hopi de la muerte, la oscuridad, el fuego, la superficie de la tierra, el inframundo, los
fecha que coincide con el año en cual la primer supernova Crab Nebula apareció en el hemisferio occidental (Sekaquaptewa, 2008, en Glenn et al., 2008).
Ya a mediados del siglo XVI, se inicia el contacto con los europeos, que comienza con la llegada de los españoles al territorio del sudoeste de América del Norte en la figura del explorador Francisco Vásquez de Coronado. Luego, la Corona española comenzaría a organizar sus posesiones formales en paralelo a la propagación de la acción cristianizadora de la Iglesia. Por esto, los territorios originales de los hopis pasaron a tener nombres católicos y fueron asignados a los a los nuevos distritos coloniales, debiendo pagar tributo a la Iglesia y a la Corona.
Pero el año 1680 d.C. marca un punto de inflexión en el proceso de contacto entre los grupos pueblo y los españoles, debido a un enfrentamiento entre ambos. Este episodio pasó a la historia como la “rebelión pueblo” y marcó un hito al considerarse la única resistencia exitosa de pueblos originarios que se conoce en América del Norte (Ibíd.).
El 10 de Agosto de 1680 los hopis junto a otros grupos pueblo como los tewas, protagonizaron un levantamiento organizado contra la Corona española a los fines de recuperar su independencia y sus tierras que desde 1540, cuando Coronado llegó a la zona, se habían reducido a cerca de la mitad. Los hopis redujeron a frailes franciscanos de las misiones instauradas y a cientos de colonos españoles, logrando expulsar a los conquistadores de su territorio. Como consecuencia de ello, los grupos pueblo se independizaron de la dominación española “y así comenzó un período de reconstrucción de sus almas y sus prácticas tribales sagradas” (Sekaquaptewa, 2008: 19, en Glenn et al., 2008). Este proceso se plasma en el calendario ceremonial cuando hacia mediados del invierno comienza una serie de ceremonias en las que se celebra el inicio de una nueva vida (Ibíd.).
Sin embargo, hacia 1882 los hopis vuelven a perder su independencia cuando Estados Unidos los confinó en un territorio de reserva que desatará un siglo de conflictos entre los grupos hopis y los navajos con la paulatina disminución de su superficie original, en detrimento de los primeros (Goodman, 1982).
Ya en años más recientes, en 1980, se conmemoró el tricentenario de aquella gesta y se inició una revisión del “modo de vida hopi” por medio del reconocimiento de la continuidad de la resistencia ancestral y el cuestionamiento de las prácticas ajenas que caracterizaron su realidad a lo largo del siglo XX. Como afirma el jefe del Consejo tribal Hopi Abbott Sekaquaptewa en ocasión de los festejos del tricentenario: “La gente, la gente hopi, tiene algo
para aportar a la sociedad actual. Y esa contribución es nuestro conocimiento a este mundo y las buenas cosas de nuestro modo, el modo hopi. Ese es el significado del año y la era tricentenaria hopi” (Glenn y Wunder, 2008: 20, en Glenn et al., 2008).