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4.4 Routing and motion planning problems

4.4.5 Routing elements and characteristics

Fajardo (1981) y Bejarano (1983) anotan que antes de la década de los años sesenta del siglo XX, la historia agraria de Colombia carecía de información sobre la formación del campesinado colombiano. Bejarano (1983) señalaba que la desinformación sobre el campesinado obedecía a que hasta los sesenta había predominado una historia institucional que estudiaba la dinámica del sector agrario y sus relaciones de trabajo y explotación en referencia a las instituciones coloniales o a su disolución, y dejaba por fuera todos los elementos que evolucionaban al margen de la institucionalidad, como son, la formación de las haciendas, la emergencia de trabajadores libres y la estructuración de pequeñas propiedades. Lo que no fuera institucional, no existía.

El proceso de visibilización del campesinado colombiano en los estudios sociales fue lento, pese a que padeció los rigores de la expropiación territorial, la violencia y la exclusión política durante toda la primera mitad del siglo XX. Fajardo (1981:31) plantea que el interés en los estudios sobre el campesinado:

“coincide con el período en el cual se define el carácter de esa terrible guerra contra el campesinado, que sirvió de catapulta al capitalismo agrario, bautizada luego como ‘La Violencia’”.

La pregunta por la formación del campesinado fue abordada en Colombia de manera directa sólo hasta la década de los años setenta del siglo pasado. Los estudios realizados para ese período relacionaban la emergencia del campesinado con el desarrollo de las haciendas y le asignaban un carácter multirracial, debido a que incluían en su formación, a demás de los mestizos, tanto las colonizaciones emprendidas por los indígenas -luego de la disolución de resguardos, iniciada en 1821-, como las diásporas impulsadas por negros fugitivos o manumitidos (Fals Borda, 1975; Colmenares, 1975; Fajado, 1981). Sin

embargo, los estudios adelantados sobre los indígenas y las comunidades negras, han mostrado que estos sectores se diferenciaron del campesinado, desde un comienzo, por el carácter étnico que le impregnaron a su lucha por la tierra.

El trabajo de Catherine LeGrand (1980) permitió conocer más la dinámica propia del campesinado en su proceso colonizador y de organización de su estructura social, económica y política. LeGrand le atribuye un origen oscuro al campesinado -seguramente debido a la poca investigación histórica que existe sobre el mismo- y plantea que desde la época colonial existían “pobres del campo” que tendían a construir sus ranchos y a plantar sus sembrados en territorios adyacentes a las haciendas o a cierta distancia de los pueblos, y que sus propiedades pasaban de generación en generación, cuando no había quien reclamara derechos sobre esas posesiones.

De igual manera, Ospina Vásquez (1979) y Fernando Guillen (1979), refiriéndose a las avanzadas colonizadoras del siglo XIX, identificaban como colonos a mestizos vinculados a viejas economías rurales y urbanas, artesanos y “pobretones en general” que buscando fortuna, o al menos estabilidad económica, partían de las tierras frías hacia las vertientes y valles interandinos. En la actualidad, gracias a los estudios realizados por Catherine LeGrand4 (1980, 1988), Marcos Palacios (1983, 2011), Keith Christie (1986), Elsy Marulanda (1991), Hermes Tovar (1995) y Rocío Londoño (2011), entre otros, tenemos mayor información sobre quienes constituían ese gran contingente de colonos que, como diría Tovar (1995:37), de manera silenciosa e inédita se extendió por las diferentes regiones de Colombia durante el siglo XIX y primeras décadas del XX y fue conformando, desde sus luchas por el territorio, el campesinado colombiano.

4 Aunque hemos revisado el estudio adelantado por Catherine LeGrand en su primera versión (1980),

presentado a la Universidad de Stanford para optar el titulo de PhD, las citas textuales que haremos de su trabajo son tomadas de su tesis publicada en español (1988) por la Universidad Nacional de Colombia.

Sin entrar aquí a detallar las particularidades regionales de cada una las colonizaciones campesinas adelantas en el siglo XIX, es importante destacar que estos contingentes de mestizos y “gentes pobres” que ocuparon las vertientes y valles interandinos -bien sea por estimulo de las políticas de baldíos o por que fueron compelidos a ello por su precaria situación económica- implementaron prácticas socio-económicas similares en las regiones donde arribaron y fueron estructurando y consolidando, desde sus nuevos territorios, lógicas de pensamiento, hábitos culturales y estrategias defensivas y políticas que les permitirán su identificación progresiva como grupo social.

Para profundizar en los elementos que definen la formación del campesinado colombiano y entender a qué nos referimos cuando hablamos de él, de su territorio, de su identidad, de sus luchas y sus procesos organizativos, hemos realizado una lectura de los estudios que de manera directa han abordado el tema del campesinado y han aportado elementos históricos, económicos, políticos, sociológicos y antropológicos para su comprensión. Nos hemos distanciado de perspectivas epistemológicas esencialistas que definen con conceptos a priori el plano cognitivo, axiológico y práctico del campesinado como algo dado, inmanente y pre-existente y que conciben su sociedad y cultura como aislada y con bajos niveles de integración cultural. (Redfield, 1947; Steward, 1955). Nuestro enfoque se ubica en una perspectiva histórica y política que permite explicar la formación social del campesinado y la manera como éste ha ido construyendo su identidad como grupo social y la pertenencia a su territorio.

Para este abordaje antropológico, hemos subdividido este capítulo en dos acápites interrelacionados. El primero se refiere a las políticas de baldíos implementadas por el Estado colombiano durante el siglo XIX y a las luchas generadas por su apropiación. Este acápite nos permitirá tener un contexto general de la política agraria nacional y de las causas que propiciaron en ese período las grandes diásporas de hombres y mujeres por todo el territorio colombiano. En el segundo acápite nos referimos a la construcción espacial, material y simbólica del campesinado.

2.2. Política de baldíos y apropiación territorial durante el