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3. Methodology

3.8 The Qualitative Phase

3.8.1 Sample Frame and Unit of Analysis

Una buena amiga mía trabaja en un sector en el cuál lo que más importa es ganarse la simpatía y la confianza de la gente en el menor tiempo posible. Se trata de una exitosa agente inmobiliaria.

Ella me ha explicado un método tremendamente fácil y efectivo, cuando de ganarse la confianza y el afecto de la gente se trata.

Una única cosa es lo esencial: escuchar a las personas.

Deja que le cuenten de sí mismos, de sus problemas en el trabajo, lo vivido en las últimas vacaciones, de su salud, etc. Aunque procura mantenerse lejos del protagonismo de la conversación, no obstante, no se deja aturdir por el

monólogo de su interlocutor, sino que intenta ponerse en su piel e imaginarse como se siente en ese momento; cuáles son sus intereses y qué es lo

importante para él en la vida.

Mientras que se pone en su lugar, procura mediante las preguntas adecuadas, averiguar más allá del que tal fueron sus últimas vacaciones o de sus problemas matrimoniales sin quedar en evidencia como curiosa o cotilla. Este

comportamiento tan natural y humano causa un sorprendente efecto en su interlocutor:

El que hasta hace poco tan sólo era alguien desconocido, se siente en confianza, en buenas manos y todo ello porque se siente comprendido.

Ese sentimiento de sentirse comprendido, provoca que él tenga la impresión de conocer a mi amiga desde hace una eternidad y consecuentemente que

también confie en ella. En esta relación basada en la confianza se desarrolla rápidamente una enorme simpatía, algo que puede abrirte todas las puertas.

Después de que me contara esto, decidí empezar yo también a utilizar esta „escucha activa“ en mi vida.

¡No te puedes imaginar cuanta gente quería ser de repente amiga mía! De verdad fué algo increíble.

Las personas quieren sobre todo una cosa en la vida:

que alguien se interese por ellas, sus historias y experiencias. Desean a alguien que participe en sus vidas y compartir con esa persona cualquier cosa que

tengan para contar. Por lo tanto, no buscan buenos consejos o críticas, sino que tenga un interés serio en lo que le sucede.

Me consta que mi amiga, la agente inmobiliaria, resulta encantadora a los hombres. No es que su aspecto sea el de una supermodelo, pero el efecto que les causa es casi magnético. Hasta ahora nunca ha tenido en sus relaciones ningún problema digno de mencionar, nunca un hombre la ha engañado o se ha aprovechado de ella. Al preguntarle que era lo que hacía al conocer a un hombre quedé completamente perplejo con su respuesta.

Incluso en sus citas utiliza la técnica de la escucha activa, no obstante, añade un importante detalle:

En un primer momento deja que le cuente de sí mismo, dejándole jugar al viejo ritual de „quiero impresionarte”. Al mismo tiempo, intenta ponerse en su lugar, preguntándose qué es lo importante para él, qué valores tienen especial

significado, sus aficiones o lo que no le gusta. También reflexiona sobre qué tipo de vida es la que él espera vivir, sus intereses, etc. Una y otra vez le hace preguntas sobre temas que no sólo son interesantes para él sino también para ella misma. Se trata de una forma relajada y llena de humor de „entrevistar“ a alguien, no obstante de manera indirecta.

Ella le pregunta cosas como: „¿Qué tipo de personas suscitan respeto en ti?“ o „Intenta describirte: si fueses un animal, ¿cuál serías?“

Para poder contestar a estas preguntas está obligado a escarbar en sí mismo. Le aborda la impresión de que ella está realmente interesada en él y en su forma de ver el mundo. Esa sensación hace a los hombres sentirse como electrizados.

Al mismo tiempo ella queda informada de algunos interesantes aspectos suyos así como de su estado mental.

Ella le deja simplemente charlar sobre sí mismo mostrándose muy interesada, lo que hace que él se sienta profundamente halagado. Mientras tanto, vira sus pensamientos hacia su propia visión del mundo, preguntándose cuál de las opiniones y puntos de vista de él le parecen dignos de ser subrayados y con cuales discrepa. Se pregunta qué es lo que ese hombre y sus historias

despiertan en ella. Así, comienza a escuchar su propia voz interior que le dice de forma muy clara como realmente ese hombre siente y qué intenciones guarda.

A través de ese „viaje en la perspectiva del hombre“ logra conocerlo objetivamente sin dejarse cegar o confundir por su apariencia. Al mismo tiempo, él la toma a ella por una mujer compasiva y simpática, con la cuál simplemente se siente bien. Mientras tanto ella, con el „regreso a su propio mundo“, se ha hecho una imagen objetiva de la situación: conoce la

perspectiva del hombre y la reacción que a ella misma esta le causa. Y eso desde el principio.

Tendrás que reconocer, que la objetividad es lo más importante que alguien debe conservar en asuntos emocionales. Se trata de una tarea nada fácil, pero una vez que consigas dominar su práctica, te convertirás algún día en toda una profesional. Practica esta técnica tan a menudo como te sea posible con

personas neutrales, es decir, no inmediatamente con los hombres con los que tu intención sea la de llegar más lejos que la pura amistad. Intenta el número máximo posible de veces durante las conversaciones el cambiar tu perspectiva desde el „yo” al „tú”. Intenta siempre ponerte en el lugar de la otra persona. Quedarás asombrada de la reacción positiva de la gente que de repente abre su

corazón, sintiéndose visiblemente bien. Reinará así una atmósfera de

confianza, en la que tu gente estará relajada y compartirán sus vidas contigo. La obsesionante y clásica pregunta que una y otra vez se hacen las mujeres: „¿En qué estará él pensando?“, así como las correspondientes comeduras de coco al respecto como: „¿qué es lo que siente?“ – podrían responderse en principio por sí mismas, cuando desde el comienzo te hicieses una imagen objetiva de él.

¡Conserva tu objetividad! No es fácil, lo sé, pero cuando pruebes el realizar este ejercicio una y otra vez en conversaciones con otras personas, entonces llegará un momento en el que conseguirás rápidamente ponerte en el lugar de un hombre. A lo largo de una relación resultará cada vez más fácil.

„Cuando realmente se escucha, ocurre un milagro. El milagro