3. Methodology
3.3 The Use of Mixed Method Research in this Study
3.3.2 Sequential explanatory mixed methods design
La primera impresión que una persona tiene de nosotros es crucial. El recuerdo de esta primera impresión no se podrá cambiar nunca y, lo que es más
importante, las sensaciones que surgen en nosotros cuando vemos a una persona por primera vez y entra en nuestra vida son extremadamente importantes. Éstas deciden si nos volveremos a ver, si acabaremos acostándonos, si nos casaremos en unos años o si nos despediremos transcurridos unos minutos.
En la mayoría de los casos, uno no se acuerda realmente del contenido de la primera conversación. Además, por lo general, las primeras frases que se intercambian suelen ser insignificantes y nos ayudan simplemente a comenzar la conversación. Los hombres se sienten aliviados una vez que se ha roto el hielo y no se les da calabazas con un comentario despectivo.
“¿De dónde eres? ¿Vienes mucho por aquí? ¿Qué bebes?” En realidad, todas estas preguntas son cosas banales que uno dice cuando “palpa el terreno” por primera vez.
Lo importante es enviar las señales correctas, fundamentalmente las no
verbales, y darle la sensación de que estás interesada en él. Piensa que, al inicio de una conversación, un hombre va a hacer todo lo posible por gustarte. Va a intentar impresionarte, va a querer hacerte reír e intentar parecer “tranquilo”. Dependiendo de la experiencia que tenga con las relaciones de mujeres se le dará mejor o peor. Pero ten en cuenta que cuanto más le gustes, más inseguro va a estar y más torpes van a ser sus intentos para “ligar contigo”.
Si te parece simpático y estás interesada en él, entonces tienes que hacer sobretodo una cosa: dale a entender que te gusta. Envíale las señales
Él pretende conseguir sobretodo una cosa, gustarte. Se juega muchas cosas: su ego, su orgullo, su dignidad. El mayor favor que le puedes hacer a un hombre durante la primera conversación es mostrar que estás interesada en él. No importa lo seguro de sí mismo o lo guapo que sea, ni tampoco el éxito que tenga, en este aspecto todos los hombres son iguales. Incluso aunque esté acostumbrado a tener éxito con las mujeres, en este caso de lo que se trata es de gustarte a ti.
Cuando una mujer sólo da un par de respuestas breves a sus comentarios — que lleva pensándose con mucha tensión desde hace minutos— o bien si no hace más que fruncir el ceño esperando a que acabe, entonces se da cuenta de que se trata de una tarea difícil. Puede optar por seguir con bravura, o por darse media vuelta e irse ofendido. Su delicado ego no se puede permitir fracasar ante ti. Los hombres somos conscientes de que se nos juzga por nuestros comentarios, y no tanto por nuestra apariencia. Y, la verdad, estos primeros comentarios no suelen ser una muestra de una gran inteligencia ni tampoco un derroche de romanticismo literario. Pero, de verdad, lo hemos hecho lo mejor que hemos podido a pesar del nerviosismo. Por este motivo es extremadamente importante que animes al hombre a continuar.
¡Dale una oportunidad! Incluso aunque al principio parezca un poco inseguro. Ríete de sus bromas, responde a sus preguntas con interés y hazle preguntas a él; si te hace cumplidos, devuélveselos. Y utiliza sobre todo tu lenguaje
corporal: mírale, sonríele, dirígete a él; échate el pelo para detrás y coquetea con él de manera abierta. Pero mantén siempre una cierta distancia para que no piense que eres una “mujer fácil”.
Durante los primeros momentos tienes que dar al hombre la impresión de que te gusta. Tiene que sentir que tiene una oportunidad, aunque sea una
pequeña. Entonces empezará a relajarse poco a poco y a mostrar su auténtica personalidad. Lo que has podido ver durante los primeros minutos ha sido una versión falseada de él, que se ha sentido muy presionado. Su tarea es
va a conseguir. Un desplante después de haberse armado de valor y haberte hablado no se olvida tan rápido.
Por eso tienes que indicarle que tiene que seguir, ya que sólo entonces deberías decidir si quieres empezar algo con él o no.
Los hombres necesitan a toda costa esta confirmación. Si le envías la señal de “me pareces un tío agradable, sigue así” seguro que se va a quedar toda la noche contigo.
Un ejemplo:
Cuando Frank, un buen amigo mío, vio por primera vez a la que hoy es su mujer, Nina (a la que todavía hoy en día ama ardientemente y de todo
corazón), pudo ver fácilmente por su comportamiento que estaba interesada en él. Sucedió en una fiesta, cuando él se armó de valor y se dirigió a ella con estas palabras: “Eres la chica más guapa que he visto en toda la noche”. Ella había estado toda la noche mirándole a los ojos desde lejos e incluso le había enviado un guiño discreto.
Personalmente sé por él que se estuvo pensando mucho esa frase más bien poco espectacular. “¡Gracias! Seguro que es porque acabo de regresar de mis vacaciones en Egipto”, le respondió Nina con una sonrisa. Y de ahí salió el primer tema de conversación. “Y tu tampoco estás nada mal”, le comentó Nina como de pasada, y entonces Frank supo que esa mujer estaba interesada en él. Ella le reía las bromas y le dio la sensación de sentirse bien a su lado. Cuando una amiga de ella se les unió, Nina la presentó rápidamente y le dijo con un disimulado movimiento de mano: “¿Nos puedes dejar un rato solos?”
Ambos charlaron amenamente toda la noche y quedaron para cenar juntos un par de días después. Ese fue el comienzo de una relación íntima y llena de confianza.
La primera conversación con un hombre debería darle la sensación de armonía, ya que exactamente eso es lo que espera de una relación futura. Si consigue
sentirse a gusto contigo desde el principio, en su subconsciente comienza a gestarse la idea de una relación. Un hombre se siente a gusto si le escuchas y te interesas por él y por lo que tiene que contar. Suena fácil, pero muchas
mujeres lo “estropean” en los primeros minutos por ser demasiado arrogantes y por ir de “inalcanzables”. Los hombres no son nada complicados; al principio sólo quieren una cosa, quieren gustarte y sentirse a gusto por ello.
Si resulta que durante la primera conversación no se despierta en ti el más mínimo interés o simpatía por el hombre, hazle un favor y trátale
amablemente. Tómate como un cumplido que se haya atrevido a hablarte, al fin y al cabo le ha resultado muy difícil. Guárdate los comentarios duros o las bofetadas mejor para los hombres realmente desagradables y maleducados. A un hombre que te habla de forma agradable deberías tratarle con educación y respeto, cosa que te va a agradecer. ¡Quién sabe! Tal vez esté con un amigo que te agrada más y el cual ya no tendría miedo de ti.
Un inofensivo “Mira, eres muy majo, pero he quedado con alguien, lo siento” es lo suficientemente agradable como para no causar daños irreversibles.