2.5 Learning, Sampling and Synthesis
2.5.2 Sampling Scene Geometry Configurations
El teatro de Valle resulta completamente innovador dentro del panorama teatral en el que aparece (primeros años del siglo XX) dominado por el teatro burgués de alta Comedia de Benavente o por los sainetes y astracanadas de Arniches. Valle pretendía difuminar las barreras formales existentes entre el género teatral y la novela y, en cuanto al contenido, buscaba una alternativa de denuncia y oposición a todo aquello que fuese paradigma de la burguesía.
Partiendo de ese propósito literario y vital, su teatro se convierte en un precedente del nuevo teatro europeo, porque coincide en algunos aspectos con los postulados del A. Artaud (teatro del absurdo), con la formulación que hace B. Brecht del antihéroe y con alguna de sus técnicas: prefiere el distanciamiento, utiliza recursos del teatro popular, niega las leyes clásicas del espacio y del tiempo y enlaza cuadros autónomos, aunque estén relacionados entre sí; sin embargo, los fines son distintos: Brecht concibe el teatro como un medio de transformación social y Valle crea el esperpento para denunciar.
La negación de las leyes del espacio y el tiempo (ya puestas en práctica por el teatro barroco español) hace que la obra de Valle resulte irrepresentable en su época, además de ser considerada como “obra de teatro para ser leída”. El autor ya proponía soluciones con la utilización de diferentes lenguajes como el incipiente cinematógrafo del que era gran admirador.
No obstante se señala como obstáculo para la representación la propia estructura de la obra:
–ESTRUCTURA EXTERNA: es lineal, aunque admite un juego de simultaneidades, producidas por la superposición temporal de escenas: cada escena transcurre en un lugar distinto del anterior.
Sólo transcurren en un mismo lugar la 1ª y 13ª escenas y la 3º y la última.
–ESTRUCTURA INTERNA: la determina el ritmo dramático, caracterizado por un juego de tensiones y distensiones, el núcleo comprende cinco escenas, desde la IV a la VIII; alrededor del enfrentamiento de la bohemia con el mundo oficial, Valle distribuye las escenas restantes, logrando evidentes contrastes.
Los escenarios callejeros (espacios abiertos) son importantes porque es el medio donde mejor se manifiesta la realidad esperpéntica de España: miseria, violencia y dolor, desacuerdo e insolidaridad de distintos grupos sociales, ridiculez,...; aunque los espacios cerrados tampoco se libran de los males callejeros: librería de Zaratustra, cueva, animalización,...; taberna de Pica Lagartos, asiento de marginados, rufianes que viven del chantaje y el engaño: cárcel donde hallamos la represión y la injusticia; la redacción de El Popular donde se aprecia el servilismo de los medios de comunicación y la desinformación de los ciudadanos; el Ministerio de gobernación donde advertimos la corrupción e ineptitud de los políticos,...
Respecto al tiempo dramático, la unidad temporal de la obra se consigue con dos juegos de luces, el que alumbra desde el atardecer hasta el amanecer (Escenas 1ª – 12ª), momento en que muere Max, y el de las luces del epílogo, las tres últimas escenas, hasta que mueren Madama Collet y Claudinita. Este tiempo concentra una considerable carga de simbolismo; representa la tragedia individual del poeta ciego y la colectiva de toda la sociedad a la que pertenece. Este tiempo dramático se puede contemplar como lineal, a pesar de algunas simultaneidades en las escenas 6ª, 7ª y 8ª: mientras Max es encarcelado (E.VI), don Latino y los modernistas visitan la redacción de ElPopular (E.-VII)
Tampoco ayuda a la puesta en escena la inclusión de animales en el escenario: Don Latino aparece repetidas veces acompañado de un perro; este mismo animal es testigo de la muerte de Max en la Escena XII, en la Escena II, Zaratustra conversa con sus animales,...
Por último son interesantes las reflexiones que el propio Valle hace sobre el teatro: fue actor y adaptador de obras dramáticas, experiencias que influyeron en la creación del esperpento, que por su riqueza en imágenes y en matices expresivos sólo se desarrolla plenamente mediante el espectáculo:
“Otra de las dificultades con que yo tropiezo es mi afición a dramatizarlo todo. Hay escritores que van detrás de sus personajes y les siguen la pista y cuentan todo lo que hacen. Yo necesito trabajar con mis personajes de cara, como si estuvieran ellos en un escenario; necesito oírles y verlos para reproducir su diálogo y sus gestos.”
“Se parte de un error fundamental, y es éste: el creer que la situación crea el escenario. Eso es una falacia, porque, al contrario, es el escenario el que crea la situación. Por eso el mejor autor teatral será siempre el mejor arquitecto. Ahí está nuestro teatro clásico, teatro nacional donde los autores no hacen nada más que eso: llevar la acción sin relatos a través de muchos escenarios.”
“En primer lugar, yo creo que la suprema aspiración del arte y especialmente del Teatro, debe ser recoger, reflejar, dar la sensación de la vida de un pueblo o de una raza. Por esto afirmo que será el mejor de todos los escritores el que sea más estadista...¿Comprende usted?...”
Finalmente, Luces de Bohemia se ha convertido en una de las obras literarias de mayor alcance de las escritas en nuestra lengua, tanto por su anticipación a las posteriores corrientes teatrales europeas que se desarrollarán a lo largo del siglo XX (los mencionados Artaud, Brecht, Ionesco,...utilizarán elementos ya puestos en escena por Valle en su obra dramática), como por la vigencia y actualidad de los temas denunciados en ella (corrupción política, desinterés por la cultura, conservadurismo de las clases sociales más desfavorecidas,...), ambos aspectos completamente innovadores dentro del panorama teatral de la época en que se escribió y que persisten en la actualidad; por ello, esta obra ha convertido a Valle en uno de los autores teatrales más valorados en el siglo XX (junto a Federico García Lorca) en todos los escenarios europeos, aunque pasaron más de 40 años hasta la primera representación profesional de Luces de bohemia, y tuvo que ser en París, el 21 de marzo de 1963, gracias al Théâtre National Populaire de Jean Vilar; en España aún hubo que esperar unos años más, superar la censura franquista y contar con el denodado esfuerzo de José Tamayo para verla sobre el escenario de la Compañía Nacional de Teatro Bellas Artes en 1970. Ya en democracia Luces de bohemia ha contado en España con las representaciones de Lluís Pascual (1984), de nuevo Tamayo (1996), Helena Pimienta (2003) y recientemente Carlos Martín (2009).