CHAPTER 3: THEORETICAL FRAMEWORK
4.3 Sampling Strategies
a) Confusión o fluctuación entre ο y ω
Encontramos diferentes dataciones para el inicio de este fenómeno, pues hay teorías que remontan al s.VI a.C. y otras a una época más tardía. A continuación, detallamos las diferentes propuestas que hemos estudiado, que, en términos generales, datarían este fenómeno en torno al s.IV a.C., aunque en los papiros se atestigua un poco más tarde.
Lejeune79 señala que en jónico-ático de época clásica existían tres sonidos para el timbre /o/ que hacían diferenciar claramente la o larga abierta y la o breve cerrada heredadas del griego común, pero también una o larga cerrada secundaria (producto de las contracciones y los alargamientos compensatorios). Por tanto, diferencia una o larga abierta (ω o ῳ), una o breve cerrada (o) y una o larga cerrada (ου) que pasan en griego moderno de la siguiente forma: las dos primeras a /o/ (no existiendo diferenciación) y, la tercera, a /u/.
En esta línea García Domingo80, siguiendo a Teodorsson81, señala que el proceso por el
79 LEJEUNE, M., Phonétique Historique..., 215, 237 y 241. 80 GARCÍA DOMINGO, E., Latinismos en..., 111.
cual ambos sonidos se confunden y se eliminan las diferencias de cantidad comienza en ático hacia el 500 a.C. y finaliza en el siglo IV a.C. Sin embargo, un poco más tarde, a comienzos del siglo IV a.C. es cuando, según Alfageme82, que sigue a Meisterhans- Schwyzer, se dataría este proceso, coincidiendo con Dickey83, pero señala que la datación de algunos cambios vocálicos como éste es discutible, pues las evidencias de los papiros no son concluyentes. En su opinión, el siglo II d.C. sería la fecha en la que estas fluctuaciones serían ya comunes.
También Mayser84 señala que es a partir del siglo III a.C. cuando comienzan a existir ejemplos en los que se aprecia la no diferenciación de ambos sonidos y a partir del siglo II a.C. ya se acumulan ejemplos. Añade que estos dos sonidos se confunden especialmente en documentos privados, cartas, etc., aunque insiste en que, naturalmente, todos los ejemplos que aduce son de papiros egipcios y en Egipto la lengua griega se estudia como segunda lengua, pues no es la lengua materna de buena parte de la población.
También Gignac85 señala que el intercambio de ο y ω ocurre muy frecuentemente en los períodos romano y bizantino. Esta confusión, según él, indica que ambos sonidos se representaron como uno solo por la pérdida de la distinción cuantitativa y tuvo lugar en la koiné al principio del período romano. A pie de página, explica que en las inscripciones áticas el intercambio comienza en el siglo III a.C. pero que llega a ser frecuente en época de Adriano, aunque en otros dialectos y en los papiros ptolemaicos en el siglo II a.C. es más frecuente.
La confusión entre ο y ω se constata únicamente en el PTebt. 268 y no en el resto de papiros. Además, esta confusión no se produce en favor de una de las dos opciones, sino que encontramos ejemplos de la breve en lugar de la larga y viceversa, como podemos observar en los siguientes ejemplos:
I 5-6 ἐπομέ[νων] ed. / επωμε Π I 19 [Ἀπό]λλωνοϲ ed. / λλονοϲ Π I 43 ὁρω[ϲι] ed. / ωρω Π
I 47 [πά]ν?των ed. / ντον corregido en ντων en Π II 88 μ?ε̣λλόντων ed. / με̣λλωντων Π
En POxy. 4944 II 48 tenemos la forma ὀνί?δ?[ι]ζον[, pero sólo si entendemos que se
81 TEODORSSON, S.T.,
The phonology..., 211-2 y 292. 82 RODRÍGUEZ ALFAGEME, I., CFC (1975) 240. 83 DICKEY, E., “The Greek and...”, 152.
84 MAYSER, E., Grammatik der..., 73-6. 85 GIGNAC, F.T., A Grammar..., 275 y 277.
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encuentra en pretérito imperfecto, cabría esperar una ω al principio, producto del aumento, pero parece no ser el caso, pues se trataría de la forma participial con morfema -οντ- más la desinencia correspondiente a su función sintáctica. Nos plantea muchas dudas, pues encontramos una laguna a continuación, pero por el contexto parece tratarse de la forma participial. Además, es curiosa la ausencia de otro testimonio en el papiro pese a que presenta una extensión considerable.
b) La vocal ι en lugar del diptongo ει. El itacismo.
El diptongo ει evoluciona a una ι= en numerosos casos. Pero también se da el fenómeno contrario, la vocal ι aparece en algunos contextos convertida en el diptongo (como estudiaremos más adelante86).
Los vocalismos i, ei, ē, oi, u, en griego clásico pasan a sonar [i] en griego helenístico, como muestran las frecuentes confusiones de grafía en los textos de las personas menos cultas. A este fenómeno se le suele llamar itacismo.
Según Dickey87, cuando una confusión ortográfica está extendida, esto indica que existe un cambio en su pronunciación y, como veremos a continuación, en los ejemplos extraídos de los papiros, presentamos un número considerable de casos en los que se da esta confusión entre ει e ι.
Según Hoffmann-Debrunner-Scherer88, Lejeune89, Gignac90, Dickey91 y Teodorsson92 el diptongo ει se había confundido con la e larga cerrada secundaria, que pasa a ι larga, en el siglo IV a.C, aunque previamente se atestigua en algunos dialectos como beocio, argivo, etc, pero es más frecuente en el siglo III a.C.
También Mayser93 presenta el mismo criterio y añade algunos ejemplos en conjunciones, desinencias de infinitivo, etc., que pueden asemejarse a los términos que encontramos en nuestros textos.
A partir del estudio de Teodorsson, Alfageme 94 registra, desde 400 a 200 a.C., 33 casos en que ι aparece en lugar de ει, 12 en que ει tiene valor de ι y 23 en los que ει equivale a /i/. Añade que se conservan diferencias de cantidad hasta el siglo II a.C, en que se pierden para llegar a la confusión que muestran las inscripciones del siglo II y I a.C. Por su parte, García
86 Cf. Apartado 3.2.2.2.b). 87 DICKEY, E., “The Greek...”, 152.
88 HOFFMANN, O., DEBRUNNER, A., SCHERER, A., Historia de la..., 312. 89 LEJEUNE, M., Phonétique Historique..., 229-230.
90 GIGNAC, F.T., A Grammar..., 189-191. 91 DICKEY, E., “The Greek...”, 152. 92 TEODORSSON, S.T.,
The phonology..., 294-5. 93 MAYSER, E., Grammatik der..., 60 y ss.
Domingo95, confirma lo expuesto por Alfageme.
Threatte 96 explica que la vocal aparece en lugar del diptongo en 10 ejemplos anteriores al 400 a.C., tanto del diptongo original como secundario. Y cita un ejemplo en que el diptongo aparece en lugar de la vocal. Presenta también ejemplos que pertenecen a textos de ámbito vulgar pero los considera en su mayoría descuidos o interpretaciones inexactas de diptongos.
A partir de la relación de testimonios que presenta podemos concluir que en los siglos IV y III a.C. son raros los ejemplos, aunque siempre más abundantes, los de la vocal en lugar del diptongo. Es al principio del período romano cuando ambos fenómenos se convierten en frecuentes, sobre todo la vocal en lugar de diptongo en terminaciones flexivas.
Según él, el diptongo aparece en lugar de la vocal breve después del 50 d.C., pero es raro después del 150 d.C. en textos públicos y privados, mientras que la i larga aparece en lugar del diptongo ante vocal en ortografía después de 100 d.C.
Threatte señala una cuestión importante, la correlación entre el uso del diptongo por i breve y el intercambio de ω y ο que data a partir del s.II d.C., pues era anormal antes. Esta concurrencia está atestiguada en PTebt. 268. Podríamos decir que también en POxy. 4944, pero tenemos un caso dudoso de vocal por diptongo, como veremos a continuación, y no aparece la confusión de timbre /o/. Por ello, podría plantear numerosas dudas ese ejemplo en POxy. 4944. En este sentido, la teoría de Threatte vendría a confirmar nuestra propuesta de datación para el PTebt. 268, más tarde del siglo II d.C. y, sin duda, posterior al POxy. 4944.
Cabe destacar la amplia bibliografía al respecto, pues puede considerarse uno de los fenómenos más recurrentes y, probablemente, de los más útiles para ofrecer luz sobre la datación de algunos textos.
A continuación, con la intención de ejemplificar mejor este fenómeno, que es el más frecuente en nuestros papiros, presentamos de cada papiro los testimonios donde encontramos la vocal ι en lugar de ει.
En PTebt. 268 encontramos los siguientes testimonios:
95 GARCÍA DOMINGO, E., Latinismos en..., 101-4. 96 THREATTE, L., The Grammar..., 190 y ss.
I 3. Comentario filológico de los papiros 113 I 20 θυ? <ε>ι?ν? I 28 ἔμ<ε> ι?να?[ν] II 56 φυλάϲϲ<ε>ιν II 64-65 [οὐ]δ̣<ε>ὶϲ II 91 ϲιγ<ε>ίω II 92 ἐπ<ε>ὶ II 93 Ἀχειλλ<ε>ι II 95 ϲ[ι]γ̣<ε>ί̣ω̣<ι> II 97 εὑρίϲκ<ε>ι II 104 β[α]ϲιλ<ε>ῖϲ II 105 φέρ<ε>ιν
Es evidente que la mayor parte de estos ejemplos corresponden a diptongos producto de contracciones, es decir diptongos secundarios.
Por otra parte, encontramos términos invariables, es decir, donde no se produce este fenómeno fonético como son los siguientes:
I 32 [παραγ]ίνε[τ]αι II 97-98 γινόμενον
I 51 φέρειν II 71 ἐπὶ τρεῖϲ
II 94 ἔκδο?[ϲ]ε?ι?ϲ II 102 εὑρίϲκει
En este listado destacamos εὑρίϲκει, pues en una ocasión aparece con el diptongo conservado (PTebt. 268 II 102 εὑρίϲκει), y en otra, con la monoptongación en ι=. (PTebt. 268 II 97 εὑρίϲκι).
Nos parece interesante también comentar el término Ἀχειλλι del papiro, que presenta dos casuísticas: por una parte, la monoptongación del diptongo en una i larga y, por otra, el diptongo en lugar de la vocal ι , que trataremos más adelante.
En POxy. 2539 hemos de señalar que no aparece ningún caso de monoptongación por itacismo, sino que encontramos términos invariables, es decir, términos en los que se mantiene el diptongo y no se produce el itacismo, como en la línea 18 γονεῖϲ. Pero también podríamos añadir en la línea 25 [κε]λευ.ιν, donde fácilmente podríamos reconstruir la forma de infinitivo de presente κελεύειν. Lo mismo sucede en POxy. 4943 en la línea 13 con el término οὐδείϲ que no sufre itacismo.
En POxy. 2539 y en POxy. 4943 no encontramos ejemplos de este fenómeno, cuestión que puede deberse o bien a la brevedad de los papiros conservados o bien a la no presencia de este fenómeno en éstos.
En POxy. 4944 1.II 48 tenemos ὀν<ε>ί?δ?[ι]ζον que sufre itacismo, pero encontramos un número mayor de términos que no lo sufren, como son los que a continuación añadimos:
1.II 20 ἐ?πεὶ 1.IΙI 75 κ?τίζει
1.II 33 ἀναπείθ?[. .] 1.IΙI 102 μηδεὶϲ ἡγείϲθ[ω]
En conclusión, podemos afirmar que en PTebt. 268 encontramos numerosos ejemplos en los que el diptongo ει aparece convertido en ι y en POxy. 4944 solo uno. A partir de aquí volvemos a plantearnos diferentes cuestiones: en primer lugar, la datación de los papiros, pues el PTebt. 268 y el POxy. 4944 podríamos datarlos en una fecha próxima, mientras el POxy. 2539 y POxy. 4943 pertenecerían a otra época. Esta reflexión tendría sus reservas por presentar estos dos últimos papiros una dimensión mucho menor que los dos anteriores.
En defensa del criterio de que presentan diferente datación los papiros estudiados, podemos destacar la diferencia de tratamiento entre βαϲιλῖϲ y γονεῖϲ, que se encuentran en el mismo caso, género y número, es decir, presentan la misma desinencia, pero el primer término con itacismo pertenece al PTebt. 268, y sin embargo, el segundo pertenece al POxy. 2539 y aparece inalterable.
c) La vocal ε en lugar del diptongo αι
De este fenómeno Mayser97 recoge ejemplos ante vocal entre los siglos IV y I a.C. y en final absoluto y ante consonante entre siglos III y I a.C. En esta línea, Alfageme98, en base a los estudios anteriores de Meisterhans, Schwyzer y Lademann, expone que el diptongo αι en torno al 100 d.C. monoptonga en ε.
En cuanto a los papiros ptolemaicos, Alfageme99, basándose en Mayser y Schmoll, concreta que, en posición antevocálica, están atestiguados casos desde los siglos IV y III a.C. y salvo un caso en el siglo III en final de palabra, todos los ejemplos aparecen a partir de los siglos II-I. En esta línea, como afirma Lejeune100, el diptongo αι es un diptongo resistente, que evolucionará a αε y, más tarde, en el siglo IV, a “η”. Así, en el siglo II a.C., en los papiros encontramos fluctuaciones entre “αι” y “ε”, anunciando la reducción d diptongo.
Para García Domingo101 el diptongo αι monoptongó en ε en Atenas en siglo V a.C. y se extendió por la mayor parte de Grecia en los siglos IV y III a.C.
Por otro lado, según Gignac102 es frecuente la confusión del diptongo αι y ε en todas las posiciones desde el principio del período romano. Así como la existencia de ejemplos del paso del diptongo αι a la vocal ε desde el siglo I d.C. hasta el siglo IV d.C. y recogiendo las
97 MAYSER, E., Grammatik..., 85-6.
98 RODRÍGUEZ ALFAGEME, I., CFC (1975) 339. 99 RODRÍGUEZ ALFAGEME, I., CFC (1975) 361-2. 100 LEJEUNE, M., Phonétique Historique..., 230-1 y 241. 101 GARCÍA DOMINGO, E., Latinismos en..., 108. 102 GIGNAC, F.T., A Grammar..., 191 y ss.
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teorías de otros estudiosos, expone que la eliminación del diptongo se señala ya en algún dialecto clásico, como en Delfos desde la segunda mitad del siglo I a.C. y en inscripciones áticas desde 100 d.C., frecuente ya desde 150 d.C.
Según Hoffmann-Debrunner-Scherer103, en Ática, en los siglos II-III d.C., se produce el paso del diptongo a la ε.
Threatte104 señala el siglo I d.C. como el momento en que se empiezan a atestiguar ejemplos de este fenómeno. A partir del 125 d.C., y, especialmente, después del 150 d.C., es frecuente encontrar ejemplos, como en 150 d.C. la forma verbal γίγνετε en lugar de γίγνεται, semejante al ejemplo que tenemos en PTebt. 268. Los ejemplos de este fenómeno son más abundantes que el fenómeno inverso, como ya indicamos anteriormente. Y, además, éste se muestra mayoritariamente en textos públicos, sin embargo, el otro se daba con mayor frecuencia en textos populares. Muchos de los ejemplos en textos públicos después del 300 d.C. son nombres propios y pertenecen muchos de ellos a textos privados.
Afirma, además, que en el siglo III d.C., con una ortografía muy deficiente, tenemos los únicos textos áticos en que ambos fenómenos aparecen.
Así, si estudiamos los testimonios que tenemos en nuestros papiros, encontramos sólo en el PTebt. 268 los siguientes ejemplos: I 7 [βάλλον]τ?αι* GP : βάλλοντε Π y I 8 λαμ[β]άνονται * GP : λαμβανοντε Π, pero también encontramos ejemplos como en I 3 ἔρχονται, en II 59 παρίϲτανται y en II 86 παραγείνεται, donde no encontramos la épsilon, por lo que podemos concluir que existía fluctuación en este aspecto.
Por tanto, si es frecuente a partir del 150 d.C. encontrar ejemplos, según Threatte, y sólo encontramos ejemplos de este fenómeno en el PTebt. 268, parece que, de nuevo, confirmamos que estamos ante el papiro más tardío o ante, probablemente, un escriba menos culto.