fases fundamenta-
les del concepto
amplio de la acción
humanitaria.
la recuperación y desarrollo. Un ejemplo puede ser, en el caso de la ayuda alimen- taria de emergencia, optar por ayudas monetarias frente a ayudas alimentarias en especie o, dentro de éstas, por ayuda en especie que provenga del propio país o región receptora de la ayuda, frente a alimentos venidos desde el país donante. En este sentido la experiencia de Oxfam, similar a la de otras agencias, puede resultar de interés. Oxfam no aplica automáticamente la ayuda alimentaria ante una crisis, sino que considera la entrega de alimentos como uno más de los meca- nismos de respuesta con los que abordar una cierta crisis, que no siempre es el más apropiado. Así, ante una crisis Oxfam analiza los distintos aspectos de la misma para definir una respuesta humanitaria que, en lugar de socavar las capaci- dades locales, sirva para fortalecerlas. El análisis abordaría los siguientes puntos: – La cronicidad de la distribución de alimentos en determinadas zonas refleja en algunos casos que la ayuda alimentaria no es la solución más apropiada para afrontar la crisis. Oxfam estudia otras líneas de actuación que pudieran resul- tar más adecuadas a las necesidades de la población, como invertir en regadíos o diversificar las actividades o los cultivos.
– Cuando las necesidades de la población llevan realmente a la ayuda alimenta- ria es preciso determinar si ésta debe materializarse en reparto de comida o si, por el contrario, en escenarios donde existen alimentos cerca de los beneficia- rios sería más conveniente entregar dinero para que se compre comida en los mercados locales. Si el análisis de la situación nos orienta a la primera opción, es preferible obtener los alimentos en el propio país que sufre la crisis o en los países de la región, relegando los alimentos provenientes de países desarrolla- dos al último lugar.
El Plan Director 2005-2008 establece como una de las líneas estratégicas en acción humanitaria la “concepción amplia de lo humanitario, incorporando el antes y el después del desastre”.
La vinculación de ayuda, rehabilitación y desarrollo es tan importante para la Cooperación Española que se dotarán fondos específicos a los proyectos y actua- ciones basados en el enfoque VARD. El enfoque VARD sirve incluso para estable- cer la estrategia de salida o conectividad que evite la dependencia o perpetuación de la ayuda:
– Si no es posible la VARD: cerrar los proyectos con la posibilidad de apropiación de entidades o autoridades locales.
– Si es posible la VARD: concretar la estrategia de rehabilitación, iniciar el tras- paso a otros actores, a otras unidades de la AECID, a actores locales, etc. Casi todos los países han llevado a cabo acciones para introducir esta perspectiva de vincular la recuperación post-crisis con el desarrollo a más largo plazo y la con- servación y retorno a un modo de vida sostenible: vinculando a los equipos encar- gados del desarrollo en los países en las respuestas humanitarias, financiando acti- vidades del “periodo de transición” y haciendo que estas actividades sean financia- bles con fondos tanto de AH como de desarrollo, promocionando el tema en foros internacionales (ECHO, UNICEF, PNUD, ACNUR), haciendo que el tema conste en los documentos de estrategia de cooperación al desarrollo de los países, etc. En este sentido, Irlanda tiene una línea presupuestaria reservada a la recupera- ción. Por otro lado, Dinamarca hace alusión a su financiación y participación acti- va en la iniciativa de Convention Plus, que no es más que un esfuerzo internacio- nal, iniciado y coordinado por el ACNUR, que pretende mejorar la protección
internacional a los refugiados y facilitar la resolución de sus problemas median- te acuerdos multilaterales especiales que abordarán tres desafíos de manera prio- ritaria: el reasentamiento como herramienta de protección, la búsqueda de solu- ciones duraderas y una forma tangible de repartir las cargas entre los estados.26 La cooperación descentralizada debe incorporar más activamente la financiación de proyectos y acciones de recuperación y desarrollar posiciones en línea con la VARD.
PRINCIPIO 10:Apoyar y promover: la función central y única de las Naciones Unidas de liderazgo y coordinación de la acción humanitaria internacional, la especial función del Comité Internacional de Cruz Roja y el papel vital de las Naciones Unidas, el Movimiento Interna- cional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y de las organizaciones no gubernamentales en la implementación de la acción humanitaria.
Es interesante ver este principio desde el punto de vista de las implicaciones que tiene para los países donantes, especialmente en cuatro sentidos:
– Que la labor final de coordinación y liderazgo corresponde a Naciones Unidas: los países deben hacer lo posible para ponerse a disposición la ONU y facilitar esta labor de coordinación y liderazgo.
– Que entre los actores ejecutores de la AH, a los que el principio llama a apoyar y promover, no están las agencias estatales.
– Que es preciso respetar los mandatos y misiones de las organizaciones que ya existen y que actúan en el ámbito humanitario.
– Que el apoyo de los países donantes a este principio pueda tener implicaciones de financiación.
La Estrategia presenta su propuesta de modelo de acción humanitaria española con una combinación de herramientas bilaterales, multilaterales y multi-bilatera- les y se compromete a aumentar (cuantitativa y cualitativamente) el componente multilateral y a ir disminuyendo el multi-bilateral.27 En la acción humanitaria española aún se mantiene con una importante presencia el componente bilateral ejecutado directamente por los actores de la cooperación oficial española. El cua- dro de la siguiente página resume el modelo.
A través de la Estrategia, la Cooperación Española se compromete a incrementar su presencia cualitativa y cuantitativa en los mecanismos multilaterales de res- puesta a los desastres. Cualitativamente, incrementando la presencia de personal español en diferentes niveles de las agencias de la ONU y muy especialmente de OCHA (Oficina de Coordinación de los Asuntos Humanitarios de Naciones Uni- das), así como adoptando un papel más proactivo en los organismos internacio- nales humanitarios. Cuantitativamente, fijando rangos de contribución a la ONU y a sus diversos instrumentos, básicamente CERF y UNCAP y con especial aten- ción al ACNUR.