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Se ha propuesto, por ejemplo que los ranqueles se dividían entre aquellos que vivían en el monte y aquellos que habitaban las pampas (Hux 1992, Fernández Garay 1998). Aquí no interesa discutir la amplitud de esta distribución, sino plantear que esa división entre los del ‘monte’ y los de las ‘pampas’ responde a un sistema de organización sociopolítica y territorial puesto en práctica por las diferentes etnias.

Asentamiento cacique principal Asentamientos caciques secundarios Asentamientos de capitanejos Límites del territorio REFERENCIAS

Figura 7. Modelo de espacialidad territorial de un linaje.

En este modelo se plantea que una de las es- trategias de ocupación de los territorios utiliza- das por las parcialidades ranquelinas, consistía

en colocar tolderías menores en la periferia de los cacicazgos más importantes. Este patrón tendría una forma circular diseñado de manera concén- trica de tal forma que en el centro se ubican los cacicatos más importantes y alrededor pequeñas tolderías a modo de ‘guardias’. Estos emplaza- mientos estarían a cargo de capitanejos y caciques de menor jerarquía y se ubican generalmente en las cercanías de las lagunas y sobre las rastrilla- das. Tenían por función, entre otras, avisar a los caciques cuando alguien ingresaba en ese ‘círculo protegido’ y para ello utilizaban senderos y ca- minos menores. De esta manera se aseguraba la protección del centro en base a un sistema de cir- culación de la información. El acceso y manejo de la información dependía de la buena organiza- ción del cacicazgo. Los ‘datos’ se centralizaban en la autoridad del cacique y cuanta mayor informa- ción se poseía, mayor era el liderazgo y poderío de la parcialidad (Bechis 1989). Para el buen cumplimiento de esta empresa y para el estable- cimiento de relaciones de intercambio y comuni- cación era necesario contar con un sistema que garantizara la movilidad. El planteo de una ade- cuada estructura de comunicación dependió del poder político de los cacicatos y de la decisión de manejar y controlar ciertos territorios. El aumento de los liderazgos tuvo como consecuencia que algunas parcialidades étnicas se expandieran y dominaran nuevos y amplios territorios. En este contexto, comienzan a manifestarse los límites de los dominios territoriales y las cada vez más mar- cadas diferenciaciones entre diversas parcialida- des. Una de las principales expresiones del pode- río político de esos momentos, fueron las rastri- lladas y el control ejercido sobre estas y los recur- sos circundantes. Se sostiene que las rastrilladas fueron la expresión de un amplio sistema de control social y político de los grupos indígenas, extensiones del poder central tendientes a reafir- mar y asegurar la posesión y manejo de un terri- torio (Curtoni 1996, 1998).

Figura 8. Modelo espacial simplificado.

De lo anterior se desprende un modelo de ocupación de amplia escala que se puede graficar de manera ‘circular’. El mismo estipula distancias espaciales entre caciques principales de un rango mínimo de 50 y 70 km. Esta distancia espacial remite a una distancia social entre linajes o sub- etnías diferentes. En el centro de ese radio se ubi- carían los caciques de mayor poderío con sus tol- derías y diseminados de manera concéntrica (centrífuga) hacia afuera, numerosos asenta- mientos de caciques menores y capitanejos que pertenecen a la filiación étnica del linaje. La dis- tancia espacial de los asentamientos con respecto al centro está en relación con una estructura je- rárquica, donde los capitanejos de menor poder y prestigio se ubicarían en los círculos concéntricos periféricos, más alejados (Fig. 7 y 8).

Para la región de estudio se estipulan varios de éstos ‘círculos’ de ocupación que responderían a distintas parcialidades indígenas y/o linajes. Es de esperar un ‘solapamiento’ de los radios de dominios que corresponden a las partes periféri- cas o terminales de cada ‘círculo’. Algunos de estos solapamientos son los territorios de domi- nio de los capitanejos menores, no los espacios efectivamente ocupados. En otros casos se pro- pone que los espacios solapados por los círculos de dominio cuando éstos se interceptan, pueden constituirse en zonas ‘buffer’ o en ‘territorios temporales’ (Fig. 9).

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1: Sector de lugares centrales 2: Territorio del linaje

3: Territorio de diferentes linajes (intra-tribal) 4: Territorio inter-tribal

5: Territorios ‘temporales’

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Círculos de dominio

Figura 9. Modelo espacial intertribal.

Una de las expectativas que se puede generar a partir de lo anterior, es que el sistema de cami- nos (rastrilladas) perteneciente a un lugar central o cacique principal se va a corresponder con un esquema radial, es decir varias rastrilladas sa-

liendo desde el centro de manera concéntrica, dispersándose hacia los cuatro puntos cardinales. Esta expectativa puede testearse a partir de la combinación y reconstrucción de los mapas de los primeros agrimensores, del empleo de foto- grafía aérea que permita visualizar y detectar la existencia de caminos y a través de prospecciones sobre el terreno (Fig. 10). También es predecible la existencia de caminos principales y secunda- rios, diferenciándose por la frecuencia de uso, mantenimiento y tamaño.

Figura 10. Reconstrucción de una parte del sistema de caminos rastrilladas y de la espacialidad indígena.

Cuanto más alejados estén localizados los asentamientos con respecto a un cacique de po- der, menor será la estructura interna del mismo. Los ‘territorios dominados’ pueden definirse a partir de la manifestación del sistema de asenta- miento derivado del modelo de espacialidad. Asimismo, es esperable que los asentamientos centrales se caracterizen por su amplitud, densi- dad y ubicación topográfica, que se corresponde- rían con los ‘territorios efectivamente ocupados’. En este tipo de ambiente los lugares de ocupación deben estar en relación al monte o ceja de monte y al recurso agua. Para los ‘territorios ocupados’ se espera una estructuración diferencial de los

mismos entre aquellos pertenecientes a lugares centrales y aquellos pertenecientes a caciques menores y capitanejos.

Este es un modelo sencillo y basado en una escala amplia, que permite una primera aproxi- mación regional para tener una idea de la distri- bución de grupos y de la ocupación diferencial del paisaje. Asimismo, el modelo representa la ‘espacialización’ inferida para los ‘rankeles’ y constituiría la expresión de una forma de pensar y relacionarse con el espacio.

Identidad y paisaje cultural: