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El equipo de trabajo de la Cooperativa Detodas reflexiona acerca de la débil participación política de las socias. La participación se ha dado más bien por parte de los grupos de apoyo –uno de los servicios no financieros impulsados por CE- PAM Guayaquil– por los derechos de las mujeres en la nueva carta magna. Las so- cias no identifican la organización o la lucha por sus propios derechos como par- ticipación política, pues muchas conciben que participación política es sólo participación en política partidista, pero realmente algunas en su comunidad tie- nen mucha participación política: unas en la organización comunitaria y otras en las campañas electorales. Han tenido interés en la redacción de la nueva consti- tución e inclusive dos de las socias estuvieron como candidatas para la Asamblea Nacional Constituyente. El equipo considera que las socias necesitan incentivos adicionales para animarse, por eso la participación política se ha dado más en los grupos convocados por CEPAM Guayaquil. Una reflexión que hace el equipo es que tal vez las mujeres no se involucran en política porque consideran que no es para las mujeres, principalmente las mujeres populares.

JOHANNA IZURIETA MONTESDEOCA, LAURA LUISA CORDERO RAMOS

Hay un fuerte desarrollo del liderazgo de las socias que forman parte de las directivas de los centros, por su participación en ellas, pero también por la for- mación inicial y la capacitación en las reuniones en el manejo de pequeños nego- cios. Estas actividades incentivan la formación de lideresas. Gracias al proyecto, veintidós socias de la Cooperativa que forman parte de los organismos de direc- ción y coordinadoras de los centros que habían demostrado cualidades como li- deresas fueron participantes en tres talleres de análisis financiero, contabilidad y desarrollo de habilidades gerenciales.

A MODO DE CONCLUSIÓN: APRENDIZAJES

Los datos estadísticos y los estudios de población y de género afirman, la vul- nerabilidad de las mujeres, especialmente de menores recursos económicos no sólo en lo que tiene relación con su economía sino también en sus oportunidades de desarrollo pleno.

La experiencia muestra cómo a problemas similares se pueden dar respuestas diferentes como las iniciativas de ahorro y acceso al crédito, sea en pequeñas ca- jas de ahorro y crédito o en una cooperativa que aspira a convertirse en banca al- ternativa.

Aunque los resultados están acordes a cada una de las respuestas al problema común, también hay algunos puntos compartidos: en los casos las mujeres mejo- ran su autoestima, han adquirido el hábito del ahorro y han mejorado su calidad de vida. Su participación en procesos grupales posibilita su desarrollo personal que se expresa en aspectos como poder tomar la palabra en público, en tomar más decisiones autónomas sobre sus familias y en algunos casos acerca de sus propias vidas, como iniciar o mejorar un negocio, capacitarse para conseguir mayores in- gresos o continuar su educación formal.

La experiencia ha servido para que las mujeres tengan espacios de relación con otras que pasan por similares problemas. Espacios en los cuales pueden in- tercambiar vivencias, ideas y aprendizajes; hacer y afianzar nuevas amistades; par- ticipar en eventos de capacitación y culturales; desarrollar sus capacidades de li- derazgo y hacer presencia política en defensa de sus derechos.

La participación de las mujeres en estas experiencias les ha posibilitado desa- rrollar sus capacidades humanas, no sólo económicas, comerciales, crediticias o de consumo, sino sus procesos identitarios de género, etnia, cultura y de pertenen- cia a una comunidad. Ha dado lugar a la afirmación de su identidad propia, re- sultado de su lucha contra un sistema económico excluyente, un etnocentrismo en contra de su propia cultura y de relaciones de poder desiguales y discrimina- torias.

En definitiva, el caso revela espacios de interaprendizaje, más importantes cuando no hay políticas públicas que los impulsen sino que es el propio ámbito comunitario en el que las mujeres encuentran las oportunidades de aprender y emprender.

ANÁLISIS Y BUENAS PRÁCTICAS EN EL MARCO DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS DE LAS MUJERES…

Todo esto ha sido posible no sólo por los servicios económicos y financieros sino por los no financieros, que sólo son posibles mediante alianzas y el apoyo de organismos nacionales e internacionales.

Las Cajas de Ahorro y Crédito de El Oro, son una respuesta a necesidades de las mujeres de escasos recursos económicos, pero son parte de un proceso de aso- ciatividad impulsado por políticas públicas. La Cooperativa Detodas, por su parte, es igualmente una respuesta a necesidades de las mujeres pero es el conoci- miento de la metodología Grameen la que impulsa el inicio de la Cooperativa.

Las participantes de la experiencia reconocen que todavía falta trabajo por hacer tanto en capacitación, como en motivación, en ampliar las iniciativas o en lograr la sostenibilidad de sus experiencias y que en cada experiencia hay dificul- tades, por lo tanto proponen recomendaciones para el futuro.

Una de las dificultades señaladas en la experiencia de las Cajas de Ahorro y Crédito de El Oro tiene que ver con el desconocimiento sobre cuántas socias de- jan de pagar sus créditos y por qué sucede esto, lo que impone la necesidad de re- alizar una investigación. Otra limitación es que no hay una metodología o forma de funcionamiento unificadas en las CAC, es decir, se requiere capacitación en procesos de gestión y procedimientos, a más de la legalización de las cajas que to- davía no han logrado y la sostenibilidad en el tiempo de estas organizaciones de ahorro y crédito hasta ahora informales.

En la Cooperativa de Ahorro y Crédito Detodas, aparecen también algunos problemas. El primero tiene que ver con la deserción de las socias que necesita una investigación para saber por qué se van y por qué motivos se quedan las que per- manecen como socias de la Cooperativa. Otro problema tiene relación con las ga- rantías solidarias, lo que necesita una reflexión en el conjunto de la Cooperativa, tanto socias/os ahorristas como socias emprendedoras y personal, para definir los mecanismos más adecuados con la finalidad de lograr la recuperación de cartera. Ciertas recomendaciones realizadas por diagnósticos y estudios externos, como la diversificación de productos deben ser analizados en relación a la soste- nibilidad, pero también a la metodología que sigue la Cooperativa. En este sen- tido, hay que analizar si el producto crédito de desarrollo humano que beneficia al sostenimiento de la Cooperativa porque le permite recuperar inmediatamente los créditos sin riesgos de vencimiento de cartera, es conveniente para el desarro- llo de los grupos y centros, ya que no requiere de solidaridad grupal ni de reu- niones para la recuperación del crédito.

En el mundo de las «micro-finanzas» existe un sinnúmero de visiones para quie- nes esto podría parecer descabellado o innecesario, porque encarece el servicio fi- nanciero y no es «sostenible» (esto dependerá del lugar en dónde nos ubiquemos). Para muchos, el destinar un servicio financiero a las mujeres garantiza el retorno de los recursos y su utilidad, para otros, las mujeres son instrumento de desarrollo o un medio para mejorar los ingresos familiares, dónde la familia nuclear (cómo modelo único) se sobrepone a las necesidades y particularices de sus miembros.

Aunque presentamos el proyecto como un caso de buenas prácticas, debemos reconocer que se siguen reproduciendo actividades tradicionalmente destinadas a

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las mujeres. Por otra parte, la solidaridad que es un principio en el que se basa la experiencia, debe todavía consolidarse.

El proyecto «El crédito, un derecho de las mujeres ecuatorianas de la zona cos-

tera del Ecuador» se plantea que el acceso a los servicios financieros no es un fin

en sí mismo, sino una herramienta de desarrollo que permita –en este caso– a las mujeres, empoderarse y mejorar su posición y situación en los ámbitos familiar, comunitario y social, a la vez que incrementar sus condiciones de vida.

Esta filosofía y accionar ha llevado a replantearse, mejorar y re-construir una metodología de trabajo que amplíe la visión tradicional de: microfinanzas a fi- nanzas solidarias y del acceso a los servicios financieros a acceso a servicios finan- cieros y no financieros integrales con enfoque de género y derechos.

En este proceso de replantearse mecanismos de empoderamiento, las perso- nas e instituciones que conforman el programa, han realizado una apuesta con- junta de incorporar tres ejes fundamentales que sirvan de puente, a través del cual las mujeres puedan encaminarse en su proceso personal. Estos ejes son la autono- mía económica, la participación ciudadana y la autonomía del cuerpo. En este es- quema, todos los ejes están relacionados y no existe uno más importante que el otro. Se basa en el criterio, no se puede hablar de empoderamiento cuando aún alcanzando la autonomía económica, las mujeres sufren violencia de género e in- trafamiliar; tampoco basta la autonomía económica sin reconocerse como sujetas de derecho y capaces de la exigibilidad de los mismos, para lo cual la partici- pación e incidencia en el espacio público les permita ampliar círculos de influen- cia y reconocerse como actoras sociales.

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JOHANNA IZURIETA MONTESDEOCA, LAURA LUISA CORDERO RAMOS

RESUMEN

El Kibaty es un sistema de préstamos utilizado por las mujeres rurales que re- alizan actividades comerciales durante los días de mercado en Soni en el distrito de Lushoto al norte de Tanzania. El mercado se celebra dos días a la semana, días en que hombres y mujeres de los pueblos de los alrededores del municipio acuden a realizar distintas actividades comerciales y que también aprovechan para esta- blecer o reforzar vínculos sociales más allá de los puramente económicos.

Las mujeres van al mercado a vender sus productos que van desde los culti- vos agrícolas entre los que se encuentran la mandioca o las bananas, generalmente cultivos exclusivamente femeninos, pero también otros como tomates o cebollas; hasta la venta de bollos fritos o pescado seco. Estos días son los días en que las mu- jeres obtienen ingresos monetarios que usan para la satisfacción de diferentes ne-

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