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4. Implementation and training of deep learning models

4.4. Self-supervised pretext tasks

Nuria Romo Avilés. Universidad de Granada

La consideración de determinadas sustancias psicoactivas como pro- blema social forma parte de un proceso histórico que se inicia a finales del siglo XIX de la mano de la política intervencionista de los Estados. En el siglo XX la aprobación de la Ley de Harrison instauró definitiva- mente en 1914 la criminalización del consumo en EEUU: En esos mo- mentos se establecieron las fronteras entre sustancias legales e ilegales que permanecen hasta nuestros días. Algunos opiáceos, que habían sido usa- dos ampliamente dentro de la legalidad pasaron definitivamente al mun- do de lo ilegal. Las drogas quedaron unidas en el imaginario colectivo a “drogodependencia” y consumir sustancias psicoactivas ilegales se convir- tió en un comportamiento arriesgado y rechazado socialmente, esperable en varones, pero no en mujeres. El género se convirtió en un elemento más de la construcción del consumo de drogas ilegales como “problema social”.La investigación sobre el uso de sustancias psicoactivas admite con unanimidad que las mujeres son las mayores consumidoras de drogas le- gales y los varones de ilegales. La aplicación de una perspectiva de género a los estudios de los distintos usos de drogas ha servido para cuestionar los modelos de conocimiento científico existentes e iniciar investigacio- nes específicas que muestren la necesidad de implementar políticas e in- tervenciones entre poblaciones de mujeres consumidoras. Con anteriori- dad a los años 60, las razones aducidas con más frecuencia por las mujeres para iniciarse en el uso de drogas parecen haber estado relacio- nadas con el alivio del dolor físico. En general, hasta esos años, las muje- res eran introducidas en el uso de drogas desde el ámbito médico. A par- tir de los años sesenta, las mujeres comienzan a reportar como razones para el consumo de sustancias psicoactivas las relacionadas con su propio placer. (Ettorre, 1992; Hser, Y.; Anglin, M.D.; McGlothlin W.H. “Sex differences in addict careers: initiation of use”. Am J Drug Alcohol Abuse, 1987; 13:33-57). La expansión del consumo de drogas de síntesis quími- ca, entre ellas el éxtasis, permite a las mujeres españolas iniciarse en el consumo de drogas ilegales a finales de los años ochenta. Se alejan de las drogas más criminalizadas y rechazadas como la heroína o cocaína y se acercan a otras como el éxtasis que en esos momentos gozan de mayor permisividad social. (Romo, 2001).

La que presentamos es una fuente obtenida en una entrevista en profundidad en el proceso de un trabajo de campo etnográfico. Inma, la joven entrevistada, nació en 1970 en Almería. Mientras estudiaba ense- ñanza secundaria en un internado, se inició en el uso de diversas sustan-

cias psicoactivas y consolidó las pautas de consumo de drogas que había practicado previamente con sus compañeros y compañeras de colegio. En el momento de la entrevista estaba en paro y trabajaba como camarera en un pub los fines de semana. La última droga que había probado era el éx- tasis y es la que más le gustaba.

El análisis de esta fuente desde una perspectiva de género podría ini- ciarse con una serie de interrogantes:

• ¿Se produciría la misma forma de inicio al consumo si estuviéra- mos ante el caso de un varón?

• ¿El rechazo social al consumo de drogas por las mujeres sería el mismo si la venta se produjera en un mercado legal?

• ¿Rechazaríamos o aceptaríamos el consumo en la misma forma si fuera un varón o una mujer?

• ¿Pueden tener las mujeres unos motivos específicos para el con- sumo de drogas?

Fragmento de entrevista tomado de Romo (2001) “-¿Cuándo probaste el éxtasis por primera vez?

Hace tres años, por ahí.

– Cuéntame qué fue lo que sentiste...

Pues la tomé y me fui al cuarto de baño. O sea, a los diez minutos o por ahí. Y en el cuarto de baño, cuando salí, las paredes se me movían así. Super-fuerte, yo nunca había tenido una subida así. Ni la he tenido desde entonces. Y también subía y bajaba el suelo. Y hacía así como si ba- jara escalones, pero no había escalones, era suelo recto, ¿no? Y luego al sa- lir a la puerta me dio ya: pum, el bombazo de la música. Cuando salí es- taba allí ‘to’ el mundo y estaban los altavoces al ‘lao’ y pom, me dio el bombazo de la música, y me quedé así como ‘asustá’. Me asusté. Me sen- té y me dio una cosa que no sabía lo que hacer. Digo: me voy a mi casa ahora mismo. Lo primero que pensé, digo: me voy a mi casa. Dios mío, ¿esto qué es?, ¿qué me ha dado a mí? Una ‘paranoia’ fue la subida que me dio, ¿no? Que, y mucho frío y mucho calor. (...)

- ¿Has mezclado los tripis con pastillas?

Sí. Y muy bien cuando lo he ‘mezclao’.

– ¿Muy bien por qué?

La última vez que lo mezclé me pegué una ‘pechá’ de reír, pero bue- na, buena. (...) Ligarlo está bien. A mí me gusta ligarlo porque te ríes y no tienes el estrés que tienes con el tripi. La pastilla te relaja un poco. Me gusta mezclar las drogas así a ver lo que me hace.

– ¿Qué otras cosas has mezclado?

Muchas veces he ‘probao de to’ junto, speed, coca, pastillas, tripi, de ‘to’ lo que me han dado, y también me lo he ‘pasao’ bien.

– ¿Tú crees que para tomar éxtasis hay que ir a la Fiesta?

Si vas a una Fiesta, tienes que tomar pastillas. Yo por lo menos las tomo. Y la mayoría de la gente tiene que tomar algo. El ambiente es ‘mu’, ‘mu’ droguero, ¿no? Invita el ambiente a que tomes algo. Es ‘mu’ raro que yo haya ido a una Fiesta y no haya tomado cualquier cosa.

– …Sobre el riesgo y los efectos secundarios

Sí. Efecto secundario malo que, después de estar en una Fiesta, y verlo ‘to’ tan bonito, ‘to’ tan güay, todo el mundo tan feliz, todo el rollo y luego llegas aquí, a tu casa, a la triste realidad otra vez. Sin un puto du- ro por aquí, por Almería. Toda la semana ahora sin hacer ‘na’. Aburrida de muerte. Mucho vacío. Hasta que llega la próxima Fiesta y otra vez...Y llega un momento que te cansa, que es lo que me pasa a mí ahora. Llega un momento que te cansas de eso, de no hacer na durante toda la semana y ‘na’ más que el fin de semana y tienes necesidad de hacer otras cosas, aparte de ir de marcha, ¿no? Yo por lo menos tengo necesidad de hacer otras cosas. Estudiar algo, ir al gimnasio, cualquier cosa que, cualquier cosa que me haga más..., que me haga ser más creativa, porque yo las Fiestas de verdad es que..., me gustan, pero que yo esté llena de mí antes de ir a un sitio. No me voy a llenar yo misma, mi espíritu, yendo a la Fiesta, ¿sabes?. Prefiero llenármelo de otra forma y cuando ya está llena, voy a las Fiestas y disfruto de ellas más. No estar allí y ya lo ves un sinsa- bor porque estás toa la semana sin hacer na, esperando que llegue la Fies- ta y dices: ¡Uh, la Fiesta ha ‘llegao’ ya!. Pero dices: ¡si es lo mismo!. Míra- te a la cara y otra vez lo mismo, la misma semana, otra vez aburrida, otra vez buscándote la vida. Bueno, buscándote la vida: ‘na’, haciendo ‘na’, en tu casa y con tus padres. Yo no quiero ya eso ya. Quiero mi casa y vivir sola y...”

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