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3. Chapter Three: Methodology

3.5. Instruments for Gathering Data

3.5.2. Semi-structured interviews

Para tratar de comprender los procedimientos de proyecto de Mateo López se estudia la bibliografía técnica que este pudo manejar en su época el arquitecto portugués y que no es otra que los tratados de arquitectura que, en aquel momento, empezaron a circular por Europa gracias a la invención de la imprenta.

El tratado de arquitectura tiene como fi nalidad principal la de servir de instrumento para la formación integral del arquitecto. Debe estar claramente expuesto y organizado en epígrafes tratando desde lo más general a lo más concreto. Para reforzar este carácter didáctico la gran mayoría de los tratados acompañan los textos con dibujos ilustrados en láminas grabadas mediante xilografías o calcos. Dichas ilustraciones resultaban de gran ayuda cuando los libros eran utilizados por personas a las que su formación no permitía entender los textos o por maestros de obra de otros países, que no dominaban el idioma original del tratado.123 El primer tratado conocido y conservado a través de los siglos fue el del arquitecto Romano Vitruvio Polión, que sirvió de modelo para la realización de los sucesivos tratados que aparecieron en el Renacimiento. Muchos tratados incluían partes introductorias dedicadas a la aritmética y a la geometría, cuyo dominio era indispensable para quien quisiese dedicarse al ofi cio de la arquitectura. Los órdenes clásicos también eran objeto de extensa dedicación por los autores. Dado que el tratado de Vitruvio no incluía ilustraciones, se recurría a la inspección directa de los monumentos conservados para completar lo dicho por el arquitecto romano mediante ilustraciones que describían sus proporciones.

Al igual que sucedía en el tratado de Vitruvio, se solían dedicar capítulos a las diversas tipologías arquitectónicas y sus diferencias. También se dedicaban capítulos a las enseñanzas sobre construcción y materiales, algunos se dedicaron íntegramente a la estereotomía o corte y labrado de la piedra, otros describían métodos para realizar las mediciones…

121  António Cardoso, «O convento de Sâo Gonçalo de Amarante, utilizaçâo e reutilizaçôes», MONUMENTOS, n.o 3 (septiembre de 1995): 8-15.

122  Vitor Serrão, História da Arte em Portugal, O Renascimento e o Maneirismo, 1a

ed. (Lisboa: Editorial Presença, 2002).

123  José Enrique García Melero, Literatura española sobre artes plásticas (Encuentro, 2002), 16-18.

Fig. 55. Plano nº2 de construcción de la fachada y del claustro procesional del monasterio de San Martín Pinario en Santiago de Compostela. Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Fig. 56. Plano nº3 de construcción de la fachada y del claustro procesional del monasterio de San Martín Pinario en Santiago de Compostela. Archivo Histórico Nacional de Madrid.

En este trabajo hemos considerado, principalmente, tratados que fueron escritos o publicados con anterioridad a 1590 fecha de inicio de la construcción de la iglesia de San Martín Pinario. Se nombran y resumen a continuación algunos de aquellos tratados de los que se han extraído las principales conclusiones.

Los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio.

El tratado de arquitectura de Vitruvio fue redescubierto en 1414 y publicado en lengua latina en 1486. Este tratado fue un modelo que alcanzó una categoría paradigmática para los artistas del Renacimiento por tratarse del único de los producidos por la civilización grecorromana que se había conservado completo. Escrito en el siglo I, resume los conocimientos arquitectónicos teóricos y prácticos que se habían alcanzado en su época. En el contexto de recuperación de la antigüedad que se produce en el Renacimiento, el libro resulta fundamental por su carácter único y se va a convertir, pese a su difi cultosa interpretación, en un auténtico catecismo del clasicismo.

La primera traducción en castellano del libro de Vitruvio se la debemos a Miguel de Urrea, ya en 1582.

El tratado de Vitruvio pretende ser un compendio de todos los saberes arquitectónicos de su época. Este carácter universal o enciclopédico se continuó en el primer tratado del Renacimiento escrito por León Batt ista Alberti.

El tratado de Re Aedifi catoria de Alberti

El tratado de León Batt ista Alberti “De Re Aedifi catoria” fue editado por primera vez en 1485, y es, hoy día, un texto imprescindible y de enorme valor para comprender el fenómeno del Renacimiento. En Re Aedifi catoria

podemos encontrar las claves para la comprensión de la arquitectura del primer Renacimiento, por lo que ha sido fundamental en este trabajo. El tratado de Alberti no es una guía para comprender la tradición clásica, sino que pretende fundar unos principios universales de la arquitectura. Estos principios universales persiguen alcanzar los tres principios surgidos de la triada vitruviana y que Alberti denomina “necessitas”, “commoditas” y “voluptas”. El primer nivel de la “necessitas”, desarrollado en los libros I al III del tratado, trata del arte de la construcción. El segundo nivel de la “commoditas”, que desarrolla en los libros IV y V, trata de los usos de los edifi cios y de las diferentes tipologías que resuelven su funcionamiento. El tercer nivel de la “voluptas”, lo desarrolla en los libros VI al IX, y trata de la estética de la arquitectura. Alberti insiste

en que los tres niveles se deben alcanzar de una manera simultánea e integrada en la arquitectura. Es por esta razón, que en el desarrollo de sus planteamientos a lo largo del tratado, sus ideas también se integran unas con otras persiguiendo la cohesión y el equilibrio de su teoría. Fig. 57. [Dos páginas] Contrato de obra entre el monasterio de San Martín Pinario y

el arquitecto Mateo López [1595], escaneado de la copia del microfi lm. Archivo Histórico de la Universidad de Santiago de Compostela.

Las medidas del Romano de Diego de Sagredo

En 1526, se publica en España el primer libro con formato de teoría estética de la arquitectura, las Medidas del Romano, de Diego de Sagredo, tratado cuya intención era la de restaurar los preceptos arquitectónicos de la antigüedad. El libro está escrito a modo de diálogo y, si bien admite y recomienda el ornato, se aprecia en él una defensa de la arquitectura clásica y de los preceptos de Vitruvio, y una crítica al modo de construir de su tiempo. Además de Vitruvio, Sagredo cita el libro de “De Re Aedifi catoria” de León Batt ista Alberti.

«Los ofi ciales que quieren imitar y contrahacer los edifi cios romanos, han cometido, y cada día cometen, muchos errores de desproporción y fealdad en la formación de las basas y capiteles y piezas que labran para los tales edifi cios»

Sagredo es también el primer español que hace referencia a las ruinas romanas que existían en su época.

«Mucha parte de esto que habemos dicho podrías ver si quisieses en edifi cios antiguos que se hallan en algunos pueblos de España, y particularmente en Mérida, donde los romanos edifi caron con mucha diligencia edifi cios muy maravillosos, que después fueron por los godos destruidos».

Los libros de arquitectura de Sebastiano Serlio

Desde 1563, existía una traducción española del “Tercero y Quarto libro de architectura” del italiano Sebastiano Serlio, realizada por el arquitecto Francisco de Villalpando. Esta traducción contiene la descripción de los edifi cios antiguos medidos y diseñados por Serlio, con múltiples ilustraciones que facilitaban la comprensión de los preceptos clásicos. Villalpando, mucho más clásico que Sagredo, manifi esta su propósito de

«imitar a los antiguos y seguir en todo su doctrina».

A los arquitectos clásicos de España anteriores a Juan Bautista de Toledo, a diferencia de los italianos, tenían una mayor difi cultad para acceder a la inspección directa de los monumentos antiguos. Gracias a tratados como el de Serlio, la arquitectura clásica se va imponiendo al plateresco.

El tratado de Simón García

De cierta importancia para este trabajo son los dibujos del tratado de Simón García, atribuidos a Rodrigo Gil de Hontañón, arquitecto renacentista, de la generación anterior a Mateo López, y que también trabajó en Santiago de Compostela. En este tratado podemos ver, con numerosas ilustraciones los métodos utilizados por Gil de Hontañón para el proyecto de las iglesias.

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