sea por considerarse “brazos políticos” de los grupos armados, por cercanía ideológica, por compartir algu-nos objetivos finales, o simplemente por tener capaci-dad de influencia o comunicación con dichos grupos, puedan ejercer una labor de “buenos oficios” para abrir caminos de diálogo lo suficientemente sólidos y esta-bles para que luego la negociación sea asumida direc-tamente por los equipos de negociación gubernamen-tales. Esta función intermediaria no está nunca penalizada, en la medida en que se sobreentiende que su función no es alargar o agravar el conflicto o las vio-lencias implícitas en dicho conflicto, sino ponerles fin. En ningún caso, y sin excepción, ninguna de las perso-nas mencionadas que han participado en las etapas exploratorias, en los primeros diálogos o en las negocia-ciones formales, sean de equipos gubernamentales o de instancias facilitadoras, ha sido acusada jamás de colaboración con grupos o bandas armadas, o de reali-zar actos ilegales, sino todo lo contrario, al considerar-se imprescindible estos contactos para desarrollar las condiciones que permitan abrir una negociación que finalice con la dejación de las armas y la práctica de la violencia por parte de dichos grupos.
La necesidad de estos contactos, diálogos, exploracio-nes y negociacioexploracio-nes está avalada por la práctica
diplo-mática que llevan a cabo todos los países, mediante diversas Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU2y por la propia definición dada por dicha Organi-zación al concepto de “establecimiento de la paz”, que hace referencia “al uso de medios diplomáticos para persuadir a las partes en conflicto de que cesen sus hos-tilidades y negocien un arreglo pacífico de sus contro-versias. Como ocurre con la acción preventiva, las
Naciones Unidas solamente pueden actuar si las partes en conflicto así lo deciden. El establecimiento de la paz excluye pues el uso de la fuerza contra una de las partes para poner fin a las hostilidades, actividad denominada en el lenguaje de las Naciones Unidas como “imposi-ción de la paz”.3En fechas recientes (6 de diciembre de 2007), el Subsecretario General de Naciones Unidas para Asuntos Políticos, Burton Lynn Pascoe, anunció que su departamento aumentaría su plantilla actual de 220 funcionarios en cien personas más, con objeto de reforzar su labor de diplomacia preventiva, que en bue-na parte consiste en entrar en comunicación con grupos armados, y por tanto ilegales, para facilitar el inicio de negociaciones en los pocos conflictos donde todavía no existen, y de reforzar las ya existentes.
Como conclusión, por tanto, puede afirmarse que es una práctica habitual y bien considerada a escala inter-nacional, que puedan reunirse y dialogar todos los acto-res políticos y sociales de cualquier país, sea cual fue-re su estatus legal, si tienen la mínima capacidad de influir en la finalización de enfrentamientos armados, la disminución o finalización de cualquier tipo de vio-lencia existente, y mediante dicho diálogo lograr poner punto final a cualquier conflicto violento o avanzar hacia este objetivo.
3.6. La temperatura
de la paz en 2007
Desde hace unos años, la Escola de Cultura de Pau ela-bora mensualmente un índice sobre el estado de las negociaciones de paz existentes en el mundo, con
obje-2. En particular las resoluciones 1625 (2005) y 1366 (2001) sobre el fortalecimiento de la capacidad de prevención de conflictos, con énfasis en el rol de los buenos oficios y el arreglo pacífico de las controversias.
3. Para más información, véase la página web del Departamento de Asuntos Políticos en <http://www.un.org/spanish/Depts/dpa/peacemak.htm>.
Figura 3.1. La temperatura de la paz en 2007 y 2006
0,8 0,9 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 1,9 E F M A M J JL A S O N D 2007 2006 0,7 0,6 0,5
to de analizar las dinámicas generales de los procesos. En el 2007, este índice analiza una selección de 26 negociaciones, 19 de las cuales se refieren a conflictos armados4y 7 a conflictos no resueltos.5
El índice se configura a partir de la media resultante de conceder tres puntos a los procesos que han funciona-do bien durante el mes, un punto a los que permane-cen estancados o no han presentado novedades, y cero puntos a los que han tenido dificultades, de manera que la máxima puntuación alcanzable en un mes sería 3,0, y la media 1,5 puntos.
Como podrá observarse en la figura anterior, el año
termi-nó con una media mensual de sólo 1,1 puntos, frente a la media de 1,2 en 2006, 1,3 en 2005 y 1,4 en 2004), y
sin que en ningún mes se hubiera logrado una media igual o superior a 1,5 puntos. El índice permite vislum-brar los obstáculos que existen para mantener a la mayo-ría de los procesos en una evolución positiva y de forma sostenida, y refleja una preocupante tendencia a la baja, resultado de las enormes dificultades que han tenido los procesos o exploraciones de Sri Lanka, Colombia (AUC), Iraq, Somalia y Sudán (Darfur), entre otros países.
4. Burundi, Colombia (AUC y ELN), RD Congo, Côte d’Ivoire, Chad, Filipinas (MILF), India (ULFA), India y Pakistán (Cachemira), Iraq, Israel-Palestina, Nepal, Nigeria (Delta), R. Centroafricana, Somalia, Sri Lanka, Sudán (Darfur), Tailandia y Uganda.
Países en situación de rehabilitación
Este capítulo se estructura en dos apartados. En el primer apartado se recoge la evolución anual de los procesos de
rehabilitación posbélica1que están transcurriendo en 11 países y territorios cuya fecha de inicio es a partir del año 2000. Estos países o territorios se han clasificado atendiendo a los criterios señalados en el indicador nº 4, que establece tres grupos. En primer lugar, los países o territorios en los que existe un acuerdo de paz o cese de hostili-dades, que evoluciona negativamente, lo que dificulta las tareas de rehabilitación posbélica, que se calculan en tres países. En segundo lugar, los que cuentan con un acuerdo de paz o han llegado al cese de las hostilidades y donde el proceso evoluciona positivamente, contabilizando un total de cinco. Y, por último, los países que en parte o en su totalidad se encuentran en fase bélica, pero en los que existe una considerable ayuda internacional de carácter pos-bélico, que muchas veces se utiliza como incentivo para poner fin a las hostilidades, que suman un total de tres.