4.3 The Proposed Algorithm
4.3.3 Set Inclusion Conditions
La tendencia positiva en la financiación a través del sistema de llamamientos consolidados (CAP, por sus siglas en inglés) continuó durante el 2007, logrando que los donantes cubrieran un 67% de los fondos
soli-citados por OCHA, porcentaje ligeramente superior al
63% logrado en 2006. Los CAP que recibieron menos recursos fueron Côte d’Ivoire (45%), Congo (48%) y Liberia (49%), que no llegaron a superar el 50%, aun-que consiguieron más financiación aun-que los tres últimos llamamientos del año anterior, que oscilaron entre el 34% y el 45%. En efecto, la ausencia de una “crisis de titular” hizo que se equilibrara la financiación de los CAP, donde los tres que lograron más fondos, Chad, Burundi y Sudán, no superaron el 92%. Es importante señalar que Burundi en 2007 logró doblar el número de
aportaciones con respecto al año anterior, lo que OCHA
apuntó que podría deberse al apoyo de la Comisión de Consolidación de la Paz, que sería vista por los donan-tes como una garantía de sostenibilidad de los logros. En cuanto a los países que destinaron más fondos a la acción humanitaria, EEUU volvió a situarse en primera posición en números totales de ayuda global. Sin embargo, si se analiza este dato en relación al PIB, EEUU quedaría relegado al decimotercer lugar, siendo
Noruega, Suecia e Irlanda, los tres países que han aportado una cifra más alta con respecto a su PIB.
Por otra parte, los mecanismos de financiación conjun-ta, así como el Fondo Central de Respuesta a Emergen-cias (CERF), son señalados por la OCHA como los res-ponsables de haber logrado que en el primer trimestre del año el 51% de la financiación de los CAP se hubie-ra loghubie-rado. Además destacó que los donantes son cada vez más conscientes de la necesidad de proporcionar una respuesta rápida. Sin embargo, continuaron
produ-ciéndose desequilibrios en la financiación por sectores,
ya que mientras desminado obtenía un 96%, seguridad
de la plantilla y operaciones sólo lograba un 21% de los fondos necesarios. OCHA señaló que este problema se logró subsanar en parte gracias al aumento de los fon-dos facilitafon-dos por los donantes sin una destinación fija (7% del total), lo que proporcionó a las agencias una mayor flexibilidad a la hora de afrontar las lagunas de financiación sectorial.
El debate sobre la reforma humanitaria se centró durante el año en cómo mantener vigentes los
princi-pios humanitarios (neutralidad, independencia e imparcialidad) en situación de conflicto armado y cómo mejorar los mecanismos de protección de los desplaza-dos internos. Diversos informes y declaraciones del Alto
Comisionado para los Refugiados, Antonio Guterres, señalaron la cada vez más débil línea divisoria entre desplazados internos y refugiados y las poblaciones migrantes. Discernir cuándo se trata de un desplaza-miento voluntario o forzoso y la necesidad de entender las razones, la escala y las tendencias del desplaza-miento hoy en día, son vitales para implementar una buena estrategia de respuesta.12
Otro de los temas fue la mejora de la eficacia y la perti-nencia de las acciones humanitarias. Por este motivo, Naciones Unidas puso a prueba, en Somalia, una
nue-va herramienta para la enue-valuación del impacto de los desastres, que permite hacer análisis comparativos con
otros contextos de emergencia en cualquier otro país del mundo, de forma que se pueda planificar y priori-zar la respuesta ante una crisis. Este instrumento des-arrollado por FAO y la Unidad de Análisis de Seguridad Alimentaria (FSAU), utiliza un valor único para descri-bir la naturaleza y la gravedad de la crisis y recibió el nombre de Marco de Clasificación Integrado para la Seguridad Alimentaria y la Fase Humanitaria (IPC, por sus siglas en inglés). La finalidad de crear este instru-mento fue reducir al mínimo el carácter valorativo y a veces excesivamente politizado sobre la prioridad de unas crisis respecto a otras, logrando datos objetiva-mente medibles que permitan una respuesta adecuada.
Tabla 5.2. Principales obstáculos a la acción humanitaria en 2007
Problemas Consecuencias Escenarios
Inseguridad y desprotección • Ataques contra el personal humanitario Afganistán, Chad, Côte d’Ivoire,
• Saqueo de la ayuda Iraq, Myanmar, Níger, RD Congo,
• Reducción o suspensión indefinida de la ayuda Somalia, Sri Lanka, Sudán
• Retirada de organizaciones y personal humanitario
• Aumento de la desprotección de la población afectada por la crisis
Falta de acceso a las víctimas • Incremento de la vulnerabilidad de la población civil Afganistán, Etiopía, Myanmar, Nepal,
• Desplazamientos forzados Somalia, Sri Lanka, Sudán,
• Aumento del riesgo del personal humanitario Timor-Leste, Yemen, Zimbabwe
Escasez de fondos y recursos • Suspensión del suministro humanitario Cáucaso, Eritrea, Etiopía, Kenya,
• Deterioro y perpetuación del olvido de la crisis Lesotho, Níger, Palestina , RD Congo,
• Incremento de los llamamientos y fatiga de los donantes Somalia, Swazilandia
Mala gestión de la ayuda • Incremento de la mortalidad Angola, Palestina, Eritrea, Haití,
• Desconfianza por parte de los países donantes Myanmar, Níger, Perú, RPD Corea,
• Reducción de las partidas humanitarias Sri Lanka, Sudán, Zimbabwe
• Enfrentamientos políticos por el control de la ayuda
Gráfico 5.2. Evolución del financiamiento humanitario global (en millones de dólares)
Fuente: Naciones Unidas. Humanitarian Appeal 2008. ONU, diciembre 2007 Déficit Contribuciones totales 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 3.300 2.700 1.795 1.642 3.354 1.766 2.384 1.991 3.374 1.686 3.131 1.748
Cuadro 5.4. Cambio climático y crisis humanitaria
No hay lugar a dudas de que el cambio climático supone en la actualidad un gran reto para la comunidad internacional. Poner
freno a la emisión de CO2, lograr respuestas eficaces ante el incremento de la desertificación o las recurrentes lluvias
torren-ciales, hallar alternativas a los combustibles fósiles y maximizar la eficiencia en la utilización de los recursos hídricos es res-ponsabilidad de todos. Sin embargo, los efectos del cambio climático no se repartirán equitativamente entre todos, y afecta-rán más precisamente a los países que menos han contribuido al calentamiento del planeta, algunos de los cuáles ya atraviesan serias crisis humanitarias que se verán incrementadas durante los próximos años si no se logran acuerdos
globa-les que sean cumplidos con rigor. Tal y como apunta el último informe sobre Desarrollo Humano del PNUD,13los países
donantes deberán proporcionar 2.000 millones de dólares adicionales cada año para los programas de emergencia ante desastres hasta 2015, para hacer frente a la inseguridad alimentaria y al aumento de la frecuencia en la concurrencia de desastres naturales fruto del cambio climático.
Algunas de las respuestas que han surgido hasta ahora, como la alternativa de los biocombustibles, han mostrado no ser tan
eficaces en la reducción de las emisiones de CO2. Además el aumento de los campos de cultivo destinados a la producción
de cereales para este fin influyó en la subida de los precios del grano en los mercados internacionales durante el 2007, lo que afectó principalmente a los países más empobrecidos, sobre todo en África, limitando el acceso a los alimentos básicos. El PMA se vio obligado a rectificar sus llamamientos humanitarios, ya que los fondos previstos se mostraron insuficientes para asumir los costes de la compra de alimentos.
Durante 2007 se produjeron 15 llamamientos humanitarios de emergencia, más que en ningún año precedente, de los cua-les todos, excepto el generado por el terremoto de Perú, se debieron a la incidencia de desastres climáticos (tifones, sequías, huracanes y lluvias torrenciales), tendencia que según OCHA y PNUD seguirá en aumento. Sin embargo, este aumento en el número de llamamientos extraordinarios también se debe a la existencia del CERF (Fondo Central de Respuesta de Emergen-cia) que permite la asignación de fondos de forma rápida a las agencias para hacer frente a emergencias como los desastres naturales, lo que podría haber fomentado el recurso de los Gobiernos a realizar llamamientos de este tipo.
Otro de los retos para los actores humanitarios será el aumento de los desplazamientos motivados por la inseguridad alimen-taria y la escasez de agua, así como por el impacto que tendrá el cambio climático sobre las economías más dependientes. Esta realidad empujará a muchas personas a desplazarse dentro de su país, incluso a traspasar las fronteras. No se tratará de refugiados en el pleno sentido de la palabra, pero sin embargo su motivación para abandonar su hogar irá más allá de la bús-queda de oportunidades económicas y de la voluntariedad. Tal y como señaló el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, cada vez es más difícil distinguir entre un refugiado y un inmigrante económico, ya que uti-lizan las mismas rutas ilegales para salir de su país ante la ausencia de mecanismos legales. Reflexionando sobre la situación de hambruna en Zimbabwe, y aunque la solución va más allá del mandato de ACNUR, Guterres se planteó qué se debe hacer con aquellas personas que huyen del hambre, si sería correcto devolverles a tales condiciones de carencias extremas, abogan-do por la generación de respuestas que proporcionen algún tipo de acogida temporal, tal y como se planteó el Gobierno sud-africano.
El último informe sobre Desarrollo Humano insiste en la necesidad de frenar el calentamiento global, pero también de inver-tir para que los países con menos recursos sean capaces de adaptarse y generar estrategias para hacer frente al impacto que el cambio climático ya está teniendo en su forma de vida y en sus capacidades. Es una cuestión de solidaridad y conscien-cia de un solo mundo pero también de la capacidad de establecer como prioridad la firma y ratificación del protocolo de Kyo-to y el avance de las negociaciones acordadas en la Conferencia de Bali durante este año. El PNUD señala la necesidad de fomentar también la transferencia tecnológica y la investigación para generar respuestas a un realidad que, aun tomándose las medidas adecuadas, llevará años revertir.
13. Informe sobre el Desarrollo Humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido. PNUD, diciem-bre 2007. <http://hdr.undp.org/en/media/hdr_20072008_sp_complete.pdf>
Embargos a gobiernos
Embargos a actores no gubernamentales (en el caso de al-Qaeda no se atribuye a ningún país)
DDR
Países con programas de DDR
En este capítulo se analizan las cuestiones relativas al desarme, con especial énfasis en los contextos de rehabilita-ción posbélica. Como contextualizarehabilita-ción a los procesos de desarme, el análisis se inicia con la observarehabilita-ción de las ten-dencias del ciclo armamentista, especialmente en lo que se refiere a gasto militar (indicadores nº 9 y 10), exporta-ciones de armamento y volumen de FFAA sobre la población (indicador nº 11). A continuación, se hace un seguimiento del control de armamento, a partir de la imposición de embargos de armas de Naciones Unidas y la UE (indicadores nº 12 y 13, respectivamente) y de las principales iniciativas internacionales para la reducción de las armas ligeras. Por último, se hace un seguimiento y análisis de los programas de Desarme, Desmovilización y Rein-tegración (DDR) de antiguos combatientes (indicador nº 14). Al principio del capítulo se adjunta un mapa con la relación de países y grupos armados de oposición embargados, además de señalar los países con programas de DDR.
6.1. Ciclo armamentista
La metodología aquí empleada consiste en una supervisión de las diferentes fases del ciclo armamentista, la cual resulta útil para comprobar sus variaciones temporales históricas en materia de gasto militar, producción y comer-cio. A partir de los datos aportados por el centro de investigación sueco SIPRI, cabe afirmar que el gasto militar mundial alcanzó la cifra de 1.158.000 millones de dólares en el año 2006,1lo que supone un 2,5% del PIB global, similar al del año anterior, y un promedio de 184 dólares per cápita. Estas cifras absolutas significan un incremen-to del 3,5% respecincremen-to el año 2005 y un 37% durante la última década. La principal explicación de este nivel de gas-tos militares se encuentra en un conjunto de 15 países que aglutinan el 83% del gasto militar mundial.
• El gasto militar mundial alcanzó la cifra de 1.158.000 millones de dólares, lo que supuso un 2,5% del PIB mundial y un promedio de 184 dólares per cápita. EEUU siguió siendo el país con mayor nivel de gasto, alcan-zando el 46% del total.
• Al finalizar el año continuaron vigentes 18 embargos de armas, tras el levantamiento de las sanciones existen-tes contra los grupos armados de oposición de Rwanda por parte de Naciones Unidas.
• El denominado Proceso de Oslo, que llevará a la firma de un tratado que prohíba las bombas de dispersión a finales de 2008, recibió un creciente apoyo gubernamental.
• En materia de DDR, se iniciaron los programas en Côte d’Ivoire, RD Congo (Ituri) y en Sudán (SPLA).
6. Desarme
1. Último año del que se disponen datos oficiales a nivel global.
Gráfico 6.1. Estimación del gasto militar mundial por regiones (1997-2006) (Las cifras corresponden a miles de millones de dólares a precios constantes de 2005)
Fuente: SIPRI, SIPRI Yearbook 2007, tabla 8.1
0 200 400 600 800 1000 1200 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Oriente Medio Europa Asia y Oceanía América África
Por países, EEUU sigue destacando al aglutinar el 46% de los gastos militares mundiales. Además, se constata un aumento del 53% de los presupuestos desde el 11 de septiembre de 2001, aunque el incremento ya se venía dando con anterioridad. La explicación a este espectacular aumento en el último lustro debe buscar-se principalmente en su empeño por la denominada “lucha global contra el terrorismo”, algo que también se visibiliza en las constantes partidas extraordinarias para las intervenciones en Iraq y Afganistán,
las cuales acumulan un total los 432.000 millones de dólares desde 2001. Asimismo, las previsiones son de un incremento del 8% de su presupuesto para el siguiente año. Seguidamente, y a mucha distancia, se en-cuentran países como China, Francia, Japón y Reino Unido, con porcentajes cercanos al
5% del gasto militar mundial cada uno. Por regiones, las que experimentaron un incremento porcentual más relevante fueron Europa del Este, Asia Central y Orien-te Medio. En el caso de África, debe mencionarse que Argelia es la responsable del 46% de los gastos milita-res en la región del Magreb, mientras que se detectó cierta estabilidad en el continente europeo, que ocupa el segundo lugar en lo concerniente al gasto militar mundial.
Respecto a Oriente Medio y Asia, el motivo principal por el que se constató el mencionado aumento se explica en buena parte por el rearme en materia nuclear que se vie-ne dando en países como India, Israel o Pakistán, países no firmantes del Tratado de No Proliferación (TNP) de Naciones Unidas, en sus intentos por dar respuesta al programa nuclear de Irán. Más concretamente, el Gobierno iraní aseguró que su país seguía con el proce-so de enriquecimiento de uranio, por lo que, según los especialistas, podría disponer de armamento nuclear antes de un año. No obstante, informes tanto de la AIEA como del servicio de inteligencia de EEUU desmentían este punto y aseguraban que el Ejecutivo iraní empeza-ba a dar las primeras muestras de cooperación en la materia.2Otro elemento destacable fue la decisión de
Rusia de suspender su participación en el Tratado sobre
Fuerzas Convencionales en Europa, alegando que dicho texto era obsoleto.3Esta decisión debería entenderse como una reacción contraria al proyecto de EEUU de construir parte de su sistema de defensa de misiles en Polonia y la Rep. Checa para la prevención de posibles ataques nucleares desde el propio Irán.
Para finalizar con las cuestiones nucleares, hechos mucho más positivos se sucedieron en RPD Corea, cuyo Gobierno accedió a desmantelar su programa nuclear a finales de 2007. La contrapartida a este desmantela-miento se halla en la entrega de material energético desde EEUU y la Rep. de Corea, principalmente. Este proceso coincidió con la reactivación del proceso de paz entre ambas Coreas, que firmaron en octubre un
Acuerdo de Paz y Prosperidad, poniendo fin al régimen de armisticio existente tras el conflicto que las enfren-tó entre 1950 y 1953. Finalmente, se debería esperar que el anuncio realizado por EEUU de reducir para el año 2012 su arsenal de cabezas nucleares hasta una cuarta parte de los niveles alcanzados al finalizar la Guerra Fría pueda desencadenar también una cadena positiva en el mismo sentido entre las principales potencias en este ámbito.
Respecto al análisis del gasto militar sobre el PIB por cada uno de los países (indicador nº 9), para su elaboración se contó con datos del centro de investigación sueco SIPRI. Este análisis se ve mermado por la ausencia de datos plenamente contrasta-bles, lo que caracteriza a muchas de las actividades que tienen que ver con el ámbi-to militar. En el presente informe se optó por señalar aquellos países que según la fuente mencionada tienen un gasto militar superior al 4% de su PIB. Éste es el caso de 13 países, entre los que cabe alertar sobre la situación de seis de ellos, en los que el gasto militar sobrepasa el 6% de su PIB, tal y como se observa en la siguiente tabla.
Tabla 6.1. Países con un nivel de gasto militar elevado Siria (16,72%) Burundi (6,10%) EEUU (4,40%) Senegal (15,36%) Irán (4,69%) Marruecos (4,2%)
Omán (13,33%) Jordania (4,9%) Líbano (4,14%)
Arabia Saudita (9,54%) Grecia (4,48 %) Rusia (4,03%) Israel (9,51%)
Nota: Entre paréntesis, el gasto militar de cada país respecto el PIB. En la tabla aparecen todos los países que tienen un gasto militar superior al 4%
La tabla anterior se podría relacionar con las prioridades en el gasto público (indicador nº 10). En 2006 se detec-taron 14 países cuyo gasto militar había sido superior a lo que se destina a las partidas de educación o salud, e incluso en algunos casos (Eritrea y Omán) el gasto era superior a las dos partidas sumadas. El hecho de que el gasto público en sanidad y/o educación sea inferior al gasto militar indica que las prioridades presupuestarias anteponen la defensa y la militarización del país a la satisfacción de las necesidades básicas de la población y a la financiación de los servicios sociales públicos. Este hecho podría denotar una concepción estrictamente militarista de la seguridad que obvia por completo los paradigmas de la seguridad humana fomentados hace ya más de una década por el PNUD.4Además, puede servir como un indicador para estimar el compromiso hacia el desarrollo, aunque desde la OCDE se apuntó que se debe abogar por integrar los gastos del sector de defensa entre los gastos públicos, especialmente para mejorar la asis-tencia en materia de seguridad.5
2. Véase el capítulo de tensiones.
3. Este Tratado fue firmado en 1990 y, principalmente, tiene la función de limitar el despliegue de armas convencionales en el continente. Para más información al respecto, véase el apartado de desarme del Barómetro 14.
4. PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano, PNUD, 1994.
5. OCDE Development Assistance Committee; Security System Reform and Governance, OCDE, 2005, en <http://www.oecd.org/dataoecd/ 8/39/31785288.pdf>.