• No results found

The Virtual Acoustic Spaces Unity Spatializer with custom head tracker

T. Resch 1 , M Hädrich

3. Setup and availability

Roma, principio de septiembre de 1541. (Epp., 1, 174-179)

Es la instrucción dada por el P. Ignacio de Loyola, General de la Compañía de Jesús (1541), a sus primeros compañeros, Pascasio Broët y Alfonso Salmerón, sobre el comportamiento que han de seguir en la misión recibida como legados del Papa para poner remedio a la situación creada en Inglaterra e Irlanda por las exigencias de Enrique VIII. Debían visitar a los obispos, reformar los monasterios, reanimar a los fieles y tratar a las personas de autoridad. El texto está en italiano. La traducción es mía. El P. Ignacio les proveyó en esta ocasión de otras dos instrucciones. Publicamos aquí esta, que no fue publicada en la las Obras de san Ignacio de Loyola, de la BAC. En ella se muestran particularmente las cualidades de prudencia y experiencia de Ignacio para tratar asuntos públicos en bien de toda la Iglesia; pero también la importancia que daba a que los de la Compañía se comportasen como apóstoles celosos del Evangelio en pobreza y humildad, según su propia vocación en la Iglesia.

IHS

Saliendo de Roma y supuesto que no tendréis que deteneros, no obstante, a causa de algunos defectos que hay en las bulas, daréis parte al Revmo. de Inglaterra [cardenal Reginald Pole][58], a quien lo encomendaréis de mi parte, dejando todo en sus manos, tanto la interpretación, cuanto la negociación y el seguir adelante.

Si parece al cardenal que vayáis al Papa, llevaréis cartas suyas para el Papa y para el cardenal de Santa Cruz, al menos para el cardenal de Santa Cruz[59], a quien lo encomendaréis en mi nombre, y si no le parecerá a[l cardenal de] Inglaterra que vayáis al

Irlanda, para dar fe de lo que en realidad sucede y de la intención de Su Santidad para mostrarlo a los irlandeses, si advierten la fecha. Y, si os parece de todos modos ir al Papa, lo advertiréis al cardenal para que os envíe cartas con los suyos.

Durante el camino, se observará el orden siguiente entre los cuatro: Nosotros N. y N. ofrecemos y damos nuestra palabra de ser fieles y no descubrir a persona alguna esta misión de Irlanda, si no fuese forzados por la justicia, o a todos o a la mayor parte de nosotros no parecerá otra cosa, exceptuados Jerónimo Domenech[60] y Francisco de Estrada[61], a quienes lo diremos en París y después cada uno firmará.

En París estaría bien no parar en la Universidad, sino en la ciudad, y, si fuese posible, no ir a ver los colegios; al menos, si no fuesen disfrazados: es decir, apeados con el compañero, avisar (en secreto) a Domenech y a Estrada, y después de descubrirles porqué negocian, llamar a todos los compañeros el día que os queráis marchar, o a algunos que os parecerá, y hablarles en vuestra residencia, teniendo una comida o una cena, confiándoles, en secreto, que salís de París para ir a Escocia. Al final, dando parte también, si os parece, al Picard[62], y, allí se podrá pensar si estaría bien hablar al rey de Francia o no, por algún favor que desee al de Escocia, según se usa con los ingleses, decidiendo lo que sea más seguro, si hay algún impedimento de ser descubiertos o algún otro peligro.

En París será de más edificación darles alguna cosa, que demostrar necesidad alguna, pequeña ni grande.

En el vestir ser parecidos los dos, al menos en lo que lleváis de fuera.

Después de tener el aviso de embarcar, os podrá ser útil ocupar un lugar a propósito; más bien acercaos al puerto seis o siete millas, y tomad una residencia, llevando algún compañero francés o español, u otra persona fiel, para que vigile en el puerto hasta que la nave vaya a partir, a fin de que inmediatamente que se haga la provisión, los tres se embarquen.

Llegando a Escocia y hablando al rey, podría ser conveniente pedirle una carta de recomendación a los irlandeses para que seáis bien recibidos, y estaréis en su corte hasta que llegue la respuesta; con esto y con escribir una carta los nuncios, enviar un legado a Irlanda; y, si fuese posible, que ese nuncio fuese enviado de parte del rey para tener más

Entretanto que llega la respuesta, con toda diligencia posible, poneos a confesar, dar ejercicios y otras predicaciones, y que Salmerón tenga un sermón en latín, lo más pronto posible, después de estudiarlo con espíritu.

Parece que sería conveniente que el rey de Escocia fuese informado de nuestro modo de proceder; mayormente sobre las misiones, no tomando nada para vosotros; los bienes que os den, ponedlos a disposición de persona de bien, para que se reparta indiferentemente en los hospitales, entre los pobres, y otras obras pías, según que a ellos parezca para más servicio y gloria de Dios N.S.

Al despediros, si han procedido las cosas en el Señor nuestro, pedid gracia al rey, que tenga en la corte una persona encargada de recibir todas las misivas que escribiréis de Irlanda para París y para Roma, al igual que las que lleguen de París y de Roma. Que pague todos los costes, informándoos muy bien en Escocia de los banqueros, por qué otras vías se puede tener dirección a la cual escribir, para París.

Cuanto al andar poco o mucho, las residencias, el comer, el beber, gobernaos por M. Francisco[63] en el viaje, puesto que el Señor os favorece en eso y para eso.

Embarcar en un puerto o en otro, en este tiempo o en otro, en despertar a este o al otro, hablar con este o con aquel, y así en otras cosas que conciernen a los nuncios, [decidid] a mayoría ente los tres; finalmente, en todo en lo que el enemigo podría sembrar discordia, a mayoría.

En cuanto a hablar con príncipes o con otras personas que os conocen por nuncios, dejarlo a Pascasio; y después, consiguientemente, si parecerá hacer otra cosa, siempre a mayoría de votos.

Durante los viajes nos escribiréis con mucha diligencia, con frecuencia: de dónde saldréis, del cardenal de Inglaterra, de dónde está el Papa, de Lyon de Francia, de París, de dónde os embarcaréis, de Escocia, y luego de Irlanda; y, además, el primer día de cada mes, o dos o tres días antes, de dónde os detendréis, con mucha diligencia y por duplicado. La primera vez, escribid a los cardenales de Inglaterra, Brindez[64], Santa Cruz y Carpi[65], y en hoja separada siempre todas las noticias, para que copiándolas nosotros, podamos enseñarlas a ellos y a los demás que queramos; y, si no es molesto, escribidle a ellos mismos. Item, las cartas dirigidas a ellos, las podréis mandar aparte con

En las cosas principales, narraréis la historia de los hechos para mayor edificación. Otras noticias o prédicas, teniendo en cuenta que se enseñarán a otros, que quieren, en sustancia más obras, que pocas con muchas palabras, si la materia no requiriese demasiado. De otras cosas escribiréis a mano.

La carta, o noticias de edificación, vendrá sobre los envoltorios cerrados, cerrando luego, con otra cubierta, todo el envoltorio, que dirá: Para maestro Jerónimo en París; quiero decir: que los envoltorios vengan por París, para que maestro Jerónimo pueda leer solamente aquella carta y mandármela después con los envoltorios. Podréis escribirnos por tres vías, es a saber: por la residencia del predicador del rey[66]; por Vizcaya, al señor de Loyola en la villa de Azpeitia, que es de la provincia de Guipúzcoa; por Escocia, y esto parece que pude ser más conveniente y más asiduamente.

Pondréis diligencia en las misas de Guidiccione[67], enviando a decir cuántas, cuando escribáis.

Si yo tuviese que llevar adelante la empresa que vos lleváis, en llegando a la ciudad donde debiésemos residir, [tras] comer, cenar, dormir, en ese mismo día o el 2.º, o después de ser recibidos por nuncios (inmediatamente o al día siguiente), superado todo impedimento, antes de ser provistos, si os sobrasen algunos dineros de los que os fuesen dados, habiendo distribuido parte entre pobres, parte para vestir y calzar por los fríos y diversidad de los países, los pondría en depósito. Pedir limosna por las puertas por amor de Dios N.S. un día o dos, y después según lo que el Señor os dará [a entender]. Esto lo refiero a los nuncios solamente, M. Francisco[68] podrá hacer según lo que tendrá por devoción y amor en Dios N.S.

Si viesen aparte iglesia o casa, evitad cuanto podáis que habiten mujeres en ella, ni jóvenes ni vieja.

Igualmente, no tengáis mula ni caballo, y procurad tener algún español o francés, que sepa la lengua del país. Procurad siempre la conveniente sencillez en la presentación de vuestra persona, [y]en el comer. En cuanto a las misiones, quitando la mitad o la tercera parte de la tasa acostumbrada, más o menos, según os parecerá mejor, sin tomar en vuestras manos, ni en vuestro poder, dinero alguno, pondréis toda la cantidad que os darán en toda clase de misiones, en manos y poder de algunas personas de ese lugar, que parezcan más seguras y piadosas, para que ellas lo distribuyan indiferentemente entre

pobres, y finalmente en todas las obras pías, como mejor les parecerá a ellos en mayor servicio de Dios N.S.

Item, en caso de que esas personas quisiesen manteneros con seguridad por aquellos

dineros o parte de ellos, evitad tomar dinero en vuestras manos ni en vuestro poder; pero como necesariamente habéis de atender a vuestra necesidad por amor de Dios N.S. de algún modo, y pedir por las puertas o por donde os quieran dar por Su amor y reverencia, ellos y otros podrán proveer cómo y en el modo que les parecerá servir más a Dios N.S.

Item, si tales personas se negaran a que se ponga lo que den en poder de otro que

no sea de la Compañía, a fin de que ellos den cuenta de lo que gasten, de modo que la Compañía no tenga que recibir ni dar cuenta alguna, si no fuese cuando de otra manera no tuviesen que pedir por las puertas: «gratis accepistis, gratis date» [lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis][69].

13.