4 Theoretical Framework
4.9 Six Sigma Framework
Como se ha dicho, las autoridades asturianas nunca mostraron gran inte- rés por la revitalización del asturiano y, de hecho, todas las actividades que se fueron realizando desde la publicación del Estatuto de Autonomía parecían hechas de mala gana, a regañadientes, como algo en lo que no se creía en ab- soluto.
No obstante, aparte de la cuestión de la enseñanza, que merece un apar- tado propio, sí es cierto que se hicieron algunas cosas, gracias fundamental- mente al compromiso de las personas implicadas, más que a unas directrices decididas de las administraciones. Poco a poco, sin embargo, los órganos crea- dos en las estructuras políticas fueron activando políticas concretas que ayu- daron a la lenta normalización del asturiano.
Fue muy importante el hecho de que muchos ayuntamientos crearan en su seno una «Oficina de la llingua» con el objeto de impulsar la norma- lización a nivel municipal. Los responsables de estas oficinas han realizado en muchas ocasiones actividades muy valiosas y concretamente en algunos concejos, como Xixón, disfrutan de un presupuesto que permite una ac- ción normalizadora eficaz.
Por otro lado, durante la época ya mencionada de un gobierno asturiano basado en un pacto de izquierdas, se diseñó un auténtico «Plan de normaliza- ción lingüística» que, desde luego, hubiera seguramente sido mucho más efi- caz si se contase con la oficialidad del asturiano, cuya ausencia siempre ha sido un obstáculo determinante para la acción normalizadora.
El proceso de normalización ha sido, por tanto, lento y poco eficaz en ge- neral. De hecho, como veremos más adelante, una mayoría de la opinión pú- blica pensaba que el gobierno asturiano no hacía «nada» o «muy poco» a favor del asturiano. Sin embargo, no deja de ser significativo el hecho de que en los sectores más reacios a la normalización, que se encontraban en todos los ámbi- tos políticos de izquierda a derecha, se generó una campaña contraria que pre- tendía liquidar lo poco que se había hecho. Se pudo constatar así una lucha o disputa en los medios de comunicación y en la sociedad en general en torno a lo que podríamos llamar «ideologías de la lengua» (cf. D’Andrés, 1998).
Aunque estos sectores contrarios a la normalización del asturiano eran minoritarios, sí es cierto que tenían el control de muchos resortes de poder en diversos niveles, como la prensa y la política. Se montó así en el año 1988 una campaña brutal contra la enseñanza y protección del asturiano. Fue una campaña desproporcionada que gravitaba en torno a un manifiesto público firmado por quienes se autodenominaban «Sensatos y pensantes». En nom- bre de la Asturias «sensata y pensante» este «Manifiesto de Amigos de los Bables» (en un artículo titulado «La realidad lingüística de Asturias» y firma- do inicialmente por Emilio Alarcos, Jesús Neira y Gustavo Bueno en LNE el 29 de mayo) pretendía eliminar absolutamente de la esfera pública el uso y aprendizaje del asturiano.
Estos autodenominados «Amigos de los bables» basaban su argumenta- ción en que la enseñanza y la incipiente normalización de la llingua asturiana destruían en realidad el asturiano auténtico. Con este cínico argumento y otras consideraciones demagógicas y llenas de sofismas los ridículamente lla- mados «sensatos y pensantes» fueron acumulando firmas en la prensa diaria, que con una absoluta falta de ética potenció esta campaña mientras apenas publicaba el aluvión de críticas y de apoyo a la normalización del asturiano. En esta deshonesta campaña destacó la actitud de la «Hoja del Lunes», publi- cación felizmente desaparecida un tiempo después, que durante varias sema- nas invitaba a los lectores a sumarse al manifiesto antiasturiano. Por otra parte hay que destacar que la reacción de la población asturiana contra este mani- fiesto, cuyas firmas se recogían en sectores políticamente muy reaccionarios y vinculados a redes clientelares, sirvió en parte para reforzar los movimientos a favor de la llingua asturiana.
Los argumentos de estos sectores radicales además de incoherentes, de- magógicos y manipuladores insistían también en el gasto excesivo que suponía apoyar la lengua asturiana en medio de una enorme crisis económica, denun- ciando intereses políticos separatistas o planteando un futuro apocalíptico si se permitía seguir con el proceso de introducción del asturiano en la enseñan- za pública (cf. González-Quevedo y Fuertes, 1990). Y aunque era el colmo de la manipulación el hecho de que asegurasen que ellos defendían el asturiano auténtico, «los bables» como ellos decían, su propuesta de que la mejor mane- ra de proteger el asturiano era no hacer ninguna actividad de política cultural favorable a su conservación y desarrollo tuvo cierto predicamento en sectores poco informados o con profundos prejuicios de intolerancia cultural y lin- güística. No cabe duda de que el peso histórico de esa ignorancia y esos pre- juicios todavía están bien asentados en parte de la opinión pública (cf. D’Andrés, 2013).
Sin embargo, aunque la campaña fracasó claramente, no dejó de ser una coartada que sirvió a los gobiernos asturianos sucesivos para justificar su len- titud y desgana a la hora de desarrollar la presencia social del asturiano.
11. Lengua, política e identidad
Durante todo este proceso de reivindicación de la lengua asturiana y de disputas ideológicas en las que se dirimía cuál debía ser el estatus del asturiano en la sociedad se plantearon diversas cuestiones en torno a la propia identidad asturiana. Es interesante observar que en prácticamente todos los debates en torno a este tema pendían siempre estas preguntas: ¿qué es Asturias? y ¿qué significa ser asturiano? (cf. González-Quevedo, 1996 y 1999a).
Aunque la conciencia identitaria asturiana es muy fuerte, sin duda una de las más sólidas del estado, la traducción política de esta conciencia no ha sido vigorosa y en pocas ocasiones los partidos nacionalistas asturianos han tenido representación parlamentaria. Sin embargo, no es menos cierto que, especial- mente los partidos de izquierda, han ido asumiendo algunos de los postulados de los partidos minoritarios nacionalistas (cf. Zimmerman, 2012).
En todo caso, el proceso de normalización del asturiano y los debates que ha conllevado plantean cuestiones muy interesantes para el estudio de la iden- tidad y los procesos de formación de conciencia identitaria (cf. González-Que- vedo, 1996 y 1999b). Por otro lado, resulta doblemente interesante el análisis del caso asturiano para estudiar cómo se trata de articular políticamente la in- fluencia de la lengua propia en estos fenómenos de identidad. Nos encontra- mos así con el tema de las relaciones entre nacionalismo y reivindicación lin-
güística, relaciones complejas y que van mucho más allá de ciertos tópicos y prejuicios muy difundidos. En general, podemos observar que la lengua propia y su reivindicación puede ser un elemento muy importante en la formación de la conciencia nacional, pero de formas muy diferentes y con intensidad muy dispar según los casos (cf. González-Quevedo, 1998a, 1998b y 1999c).