El estudio de la variabilidad en los conjuntos líticos requiere identificar y explicar las causas que podrían haber intervenido en su conformación (Borrazzo 2009). En general las variaciones señaladas respecto de la composición, abundancia y estado del registro lítico son en la gran mayoría de los casos atribuidas a aspectos conductuales (Nelson 1991). Entre estos aspectos se encuentran los criterios de selección de las materias primas, la implementación de las estrategias tecnológicas y el grado de intensidad en que el espacio es ocupado (Binford 1980; Franco 2004). Sin embargo, los aportes recientes de la tafonomía lítica (Borrazzo 2009; Gifford 1981; Hiscock 1985) junto con el desarrollo de un corpus teórico-metodológico adecuado para abordar su análisis (Borrazzo 2009, 2011), muestran la importancia de considerar los efectos que distintos agentes y procesos post-depositacionales ejercen sobre el registro lítico. Según estos estudios, la acción combinada de cada uno de los factores modifica la morfología, composición y dispersión de los artefactos, por lo que el registro y evaluación de estas alteraciones constituyen una vía de análisis complementaria al análisis tecnológico y permiten generar expectativas para luego confrontar con el registro arqueológico (Borrazzo 2009).
Para diseñar un método de tafonomía aplicado al registro lítico de una determinada área de estudio, es importante considerar las condiciones locales, es decir los factores exógenos y conocer los procesos que modifican las propiedades de las rocas disponibles en ese espacio. Según Borrazzo (2006, 2010) los factores exógenos que intervienen en la modificación de los artefactos líticos se denominan agentes; entre ellos los principales son el agua, el viento, los animales y la gravedad. La acción de estos agentes genera distintos procesos (transporte, meteorización química, pisoteo, entre otros) y que potencialmente pueden generar efectos sobre los artefactos, entre los que se destacan el desplazamiento, la exposición, el sepultamiento, la fractura, la corrasión y el pulido de las superficies, entre otros.
Diversas experiencias y estudios actualísticos han evaluado el efecto que distintos agentes tafonómicos ejercen sobre el registro lítico en ambientes y geoformas con características similares a las del área de estudio (Borrazzo 2006, Oria et al 2009). Estos estudios mostraron
69
que en dunas litorales, el tipo de sustrato (tamaño y cohesión de las partículas) en combinación con la acción eólica (dirección y velocidad del viento) genera modificaciones espaciales y morfológicas en los conjuntos líticos. Por lo tanto, para estos contextos de depositación la expectativa de hallar microartefactos es baja, tanto por la “voladura” de las piezas de menor tamaño como por el sepultamiento de las mismas producido por la dinámica propia de los médanos (Bonomo 2005; Borrazzo 2006, Gómez Otero 2006).
En ambientes donde el agente hídrico es dominante (como por ejemplo los cuerpos de agua permanentes o temporarios) intervienen distintos procesos como el transporte hídrico, la meteorización química y la evaporación (Borrazzo 2010). Entre los efectos que produce el transporte hídrico sobre los conjuntos líticos se destacan: (a) el desplazamiento horizontal y/o reacomodamiento por peso y tamaño de los artefactos; (b) la abrasión de las superficies; (c) impactos y fracturas en el caso de cuerpos de agua de alta energía; (d) el sepultamiento de los artefactos (en condiciones de baja energía) y (e) la exposición de los artefactos. Por su parte, en el caso de la meteorización química se espera la formación de anillos de meteorización (weathering rinds) en la superficie de las rocas. La evaporación, por su parte, genera la formación de costras salinas sobre los artefactos generalmente compuestas por carbonato, sulfato o cloruro de sodio (Borrazzo 2009).
Por último, en sectores altos -como las terrazas- la mayor exposición de los materiales a la acción eólica (viento) y la pendiente (gravedad) constituyen los principales factores de modificación de la estructura del registro lítico. Borrazzo (2009) señala además que la gravedad también promueve cambios morfológicos en los artefactos, entre ellos el pulido de las aristas y la formación de la que Mansur (1999) denomina pátina del desierto producida por la depositación de minerales en la microsuperficie de las rocas. Asimismo en ambientes con pendiente mayor a 0º es esperable que se produzcan procesos relacionados con la reptación, es decir el movimiento descendente de los artefactos (Borrazzo 2009). Otro proceso que amplifica los efectos sobre los conjuntos y piezas artefactuales en matrices sedimentarias de granulometría gruesa (mayor que el tamaño de arena) es el pisoteo/pateo. El principal agente es el tránsito de animales (en general los de mayor porte), de personas y de vehículos. Entre los efectos que producen estos agentes se mencionan los desplazamientos de las piezas (horizontales y verticales); el sepultamiento y la exposición de los artefactos, las fracturas transversales y marginales (“pseudoretoques” sensu Borrazzo 2009), las estrías y la abrasión, y por último la remoción de la cobertura vegetal.
70
Un interesante estudio relacionado con la influencia que puede ejercer la dinámica geomorfológica en las características de los conjuntos líticos es el caso de los pseudoartefactos estudiados por Borrazzo (2011) en la península El Páramo, en la provincia de Tierra del Fuego. Este sector del espacio, formado por cordones litorales contiguos, fue caracterizado como una potencial fuente secundaria de materias primas líticas. Por su parte, el estudio tafonómico y tecnológico señaló que la totalidad de las evidencias arqueológicas consideradas en una primera instancia como artefactos eran en realidad producto de la intervención de procesos tafonómicos locales.
De acuerdo con lo antes mencionado y considerando la totalidad de los factores que influyen en la conformación de los conjuntos artefactuales líticos, en este capítulo se presenta la información obtenida a partir de observaciones tafonómicas realizadas sobre pistas experimentales líticas montadas para su estudio en el año 2013. Sobre la base de experiencias y estudios actualísticos previos sobre materiales líticos (Borrazzo 2009) se elaboró un diseño de tafonomía lítica cuyo objetivo principal fue conocer y caracterizar, de manera preliminar, los principales efectos que los distintos agentes y procesos tafonómicos producen sobre el registro arqueológico lítico del área de estudio. En cuanto a los objetivos específicos, se propuso:
1. Identificar y evaluar la incidencia de los distintos agentes y procesos postdepositacionales en la conformación del registro arqueológico lítico –distribución, morfología, tamaño, preservación- según dos variables: (a) el contexto de depositación de los artefactos (tipo de geoforma, sustrato y cota); y (b) las materias primas utilizadas para la confección de los artefactos
2. Establecer una jerarquización de los principales agentes de formación para cada una de las geoformas
Se establecieron dos hipótesis de trabajo que parten de la premisa que el clima, la vegetación, la fauna y la acción antrópica impactan de manera pareja en el sector donde se realizaron los trabajos actualísticos:
H1: Los principales agentes y procesos tafonómicos que intervienen en la formación el
registro lítico generan efectos diferenciales según el tipo y características del sustrato sobre el que se depositen los materiales.
71
H
2: El grado y modo en que los agentes y procesos tafonómicos afectan las rocas dependede las propiedades internas (textura, granulometría, densidad) y externas (color y brillo) de las mismas.