• No results found

Chapter 3   Advanced metering infrastructure AMI 57

3.3   Development of Smart Meter 62

3.3.4   Smart meter firmware 68

Si se considera que el aislamiento de las mujeres ha contribuido, en parte, a los abrumadores sentimientos de depresión, imperfección y soledad que experimen- tan con frecuencia, entonces es muy claro que un grupo puede ser un refugio de consuelo y apoyo, un alivio temporal del aislamiento.

Fue este sentido de aislamiento experimentado en el contexto de los arrolla- dores cambios sociales y culturales el que condujo al desarrollo de los grupos de movilización de la conciencia (MC) (en inglés, CR, consciousness —raising groups) en la última parte del decenio de 1960. Los grupos de MC ofrecieron esperanza y prometieron el incremento del poder para las mujeres en los decenios de 1960 y 1970 (Bernardez, 1983; Kirsh, 1974, 1987). Estos grupos (que iban de 5 a 12 miembros) se diseñaron para promover un sentimiento de hermandad, comunidad, apoyo y alivio en relación con la creencia de que se era defectuosa tan sólo por ser mujer. La principal ideología de los grupos de MC era que los problemas que experimentaban las mujeres eran el resultado de vivir en una sociedad sexista donde los roles se definían de manera rígida y se enfrentaba el prejuicio debido al propio género. El foco de la discusión residía en el impacto de los factores socioculturales en la vida de una mujer .. Se consideraba que el cambio podría ocurrir sólo sí cambiaba la sociedad misma. Se pensaba que a través de hacer conscientes a las mujeres sobre las causas externas de su angustia, podrían sentir un aumento de poder para producir el cambio en el mundo exterior. La estructura de los grupos de MC reflejó los ideales feministas: no jerarquizada, democrática, aceptante, de apoyo y emocional más que de carácter intelectual. De aquí que el típico grupo de MC careciera de líder y cada mujer se viera a sí misma como su propia autoridad. Se evitaba la jerarquía.

A través de los años, estos grupos de MC han evolucionado a los que ahora se denomina de manera variada como grupos de apoyo, grupos de charla y grupos de discusión. Pueden tener un tema particular como los "grupos de apoyo para madres jóvenes", pero sus raíces se encuentran en los primeros grupos de MC. El importante legado de estos grupos es el hecho de que nos alertaron acerca del poderoso impacto de las presiones socioculturales sobre las vidas de las personas. La mínima investigación con respecto a la eficacia de estos grupos deja

flotando la pregunta de en qué forma cambian específicamente las vidas de las mujeres, pero la "evidencia" anecdótica apoya la creencia de que muchas de ellas encontraron útiles este tipo de grupos.

Una de las cosas que distingue a los grupos de MC es también lo que los hace problemáticos: es decir, gran énfasis en los factores externos, con frecuencia con exclusión de la exploración de la dinámica interna. Para algun os grupos, la adherencia a la ideología a toda costa puede haber perpetuado de manera inconsciente las dicotomías y polaridades sexuales. Aun así, debido a los grupos de MC, es difícil imaginar que se ignoren los factores socioculturales hoy en día.

Con independencia de qué tan útiles sean los grupos de MC, no son una psicoterapia. La ideología, estructura, metas y proceso difieren entre las dos modalidades (Kravetz, 1987). La psicoterapia se enfoca más en el mundo interno de una persona, en la dinámica interpersonal con una apreciación por el impacto del contexto sociocultural o en ambas cosas, más que con un fuerte énfasis en los factores externos, como ocurre en los grupos de MC. La psicoterapia también busca que se definan y sanen los aspectos psicopatológicos de la organización de personalidad del individuo. La psicoterapia de grupo opera en un contexto definido con un líder y con un contrato claro que da lugar a la libertad y seguridad necesarias para efectuar un cambio profundo. A través del intercambio interpersonal y de las interpretaciones del líder, surge el material inconsciente dentro del "entorno laboral" del grupo. Este medio permite múltiples transferencias, una plétora de respuestas y una variedad de modelos. El grupo de terapia proporciona un laboratorio en el cual experimentar con nuevas conductas y analizar y reorganizar los rasgos y defensas de carácter a medida que éstos se representan en el contexto de grupo.

GRUPOS DE MUJERES CONTRA GRUPOS MIXTOS

Algunos autores afirman que los grupos de mujeres son superiores a los grupos mixtos (de varones y mujeres) de diversas maneras 1,Burden y Cottlieb, 1987; Walker, 1987), incluso la "falta de sexismo inconsciente", un incremento en el sentido de calidez y cercanía y más libertad para hablar abiertamente. Se dice que las mujeres dentro de grupos de un sólo género sacan a relucir temas tabú (como el sexo) antes de lo que lo hacen dentro de grupos mixtos. Sin embargo, en gran medida estas afirmaciones carecen del sustento de los datos empíricos. Por desgracia, como en gran parte de la literatura sobre psicoterapia en general. las afirmaciones se basan en observaciones que no se realizaron de manera sistemática y que no se derivaron de medidas objetivas.

En un artículo que evaluaba los grupos de mujeres, Kathleen Houston (1986) concluyó que, a pesar de que la estructura y metas de los grupos de mujeres

pueden ser únicas, no puede afirmarse más acerca de la manera en que difieren de los grupos mixtos en términos de proceso y resultado. Advirtió, sin embargo, que la falta de investigación no implica que los grupos de mujeres no sean efectivos de manera única. Houston urgió a las feministas a avanzar de la presentación de la sola teoría a validar sus posiciones teóricas mediante realizar estudios empíricos. A pesar de que es probable que algunas mujeres puedan prosperar mejor en un grupo de su mismo sexo, continúa en pie la pregunta: ¿Bajo qué circunstancias y para qué conjunto de problemas debería tratarse a una paciente dentro de un grupo de mujeres más que en uno mixto?

En teoría, parece ser que un grupo de un solo sexo con terapeuta (s) del mismo sexo tiene sentido para los adolescentes jóvenes "a fin de promover el desarrollo progresivo del yo, la identificación de género con figuras del ideal del yo y un periodo de protección en la preparación para las relaciones hetero - sexuales" (Kennedy, 1989, página 39). Por lo general, las mujeres que han experimentado incesto o violación se sienten más cómodas y son más libres de expresar sus sentimientos y de relatar sus historias dentro de grupos de su mismo sexo (Herman y Schátzow, 1984). Lo mismo puede decirse de mujeres que han sufrido maltrato físico o de otro tipo por parte de los varones.

Los grupos de mujeres pueden ser especialmente útiles para aquellas que se encuentran en puntos de transición en sus vidas y que requieren del aliento adicional del apoyo femenino a fin de proseguir adelante. Es obvio que no debe ignorarse una petición de una mujer para que se le coloque en un grupo de éstos, pero tampoco el terapeuta debe actuar con base en esta petición sin explorar primero de manera cuidadosa el significado y utilidad de dicha petición. Los problemas con los grupos de un solo sexo incluyen la perpetuación de las polaridades de género con apoyo inconsciente (en el mejor de los casos), para la continuación de la mitología del rol de género; una tendencia a alentar la culpabilización del género ausente en relación con los propios problemas; incremento en la susceptibilidad para la fusión ya sea entre los miembros o con el líder del mismo sexo y el hecho de que los grupos de un sólo sexo no se asemejan al mundo real, heterogéneo, en el que vivimos. Sin embargo, aparte de la bibliografía de terapia de grupo, existe evidencia de que un ambiente de un solo sexo puede ser benéfico para el desarrollo de mujeres jóvenes. Esto es en particular cierto en el salón de clase, donde se ha mostrado que las niñas y mujeres jóvenes florecen dentro de un ambiente del todo femenino y están en probabilidad de expresarse con mayor confianza de lo que lo están en una escuela mixta (Krupnick, 1985).

Los grupos de un solo sexo pueden promover dificultades particulares de contratransferencia para un líder del mismo sexo que tal vez no reconozca y no acepte una transferencia homoerótica (Alonso, 1987). En los grupos mixtos, "las fantasías eróticas surgen en el desplazamiento heterosexual y después pueden -

centrarse como homoeróticas para el miembro que es del mismo sexo que el líder" (Alonso, 1987, página 161).

UN GRUPO DE MUJERES SE VUELVE MIXTO PODER DE LOS GRUPOS PARA LA DESMITIFICACIÓN

Un grupo que comenzó con cuatro mujeres y una líder desarrolló pronto una cohesión positiva con gran apertura, una capacidad para la confrontación y para expresar una variedad de sentimientos. En ocasiones, una u otra de

las mujeres se preguntaban cuándo entrarían "los varones" al grupo. Se hacían bromas acerca de la manera en que el grupo reflejaba a la sociedad en la que "era difícil encontrar un buen hombre".

Finalmente, después de varios meses, la líder anunció que un nuevo miembro, un varón, entraría al grupo. Las mujeres recibieron la noticia con una pausa, algunas risas y después con varias asociaciones con hermanos varones que eran sus favoritos, padres abusivos en términos sexuales, va- rones que eran violentos y novios que eran machos chauvinistas. Las mujeres también relataron historias acerca de amistades interrumpidas con mujeres debido a los varones. ¿Les sería necesario desconectarse entre sí a fin de que pudieran conectarse con un varón?

La señorita C, que tenía pocas amigas mujeres y que en general prefería a los varones, dijo, "Aquí se siente demasiado cerrado con todas estas mujeres. Somos demasiado parecidas. Se siente asqueroso con toda esta cercanía. Pegajoso. Me vienen todas estas asociaciones con sangre menstrual y senos lechosos". "¡Caray", dijo la señorita D, "lo haces sonar como una escena de una selva húmeda con pechos bamboleantes como del National Geographic.

Cuando llegó el nuevo miembro, dos de las cuatro mujeres estaban ausentes. Estaban enfermas de gripe (o, quizás, de huida«). A su regreso la

señorita E les dijo, "estuvimos coqueteando" con el nuevo varón. La charla de esa sesión se centró en aspectos de poder e igualdad. En un momento dado otros dos varones se unieron al grupo. Por primera vez las mujeres pudieron declarar su enojo e insatisfacción con la líder.

La señorita F, una mujer de negocios, inteligente y competente, había experimentado recientemente el rompimiento doloroso de una relación con un varón. Lo que hacía que esto fuera difícil en especial para ella era el hecho de que tenía 40 años de edad y deseaba con desesperación tener hijos. Había visto esta relación como su última esperanza de matrimonio y familia. En su furia contra su ex-amante, se peleaba con todos los varones por tratar de manera terrible a las mujeres. Se quejaba de que no había varones decentes y que ignoraban los sentimientos y necesidades de las mujeres. La señorita F dirigía todo esto a las mujeres en el grupo y evitaba por completo a los varones. Éstos se movían en sus asientos, incómodos ante el hecho de que los ignoraran la señorita F y las demás integrantes. En un momento dado, la líder señaló la manera en que las mujeres ignoraban a los varones.

En el inicio, esta sencilla intervención causó ciertas risitas ansiosas entre las mujeres y suspiros de alivio entre los varones, pero alentó a los dos sexos a enfrentarse entre sí y abrió la posibilidad para el diálogo. Ellos expresaron su tristeza genuina acerca del rompimiento de la señorita F y respondieron con sensibilidad auténtica a su predicamento. El señor G reconoció que era cierto que, aunque él tenía 41 años, no sentía la misma urgencia que las mujeres por tener hijos en una cierta edad. Él había experimentado presiones para comprometerse con una mujer que, como la señorita F, deseaba hijos antes de que fuera demasiado tarde. No estaba enamorado y no deseaba casarse con ella, pero no se sentía preparado para terminar la relación. Había decidido que todas las mujeres simplemente querían atrapar a un hombre a fin de controlarlo (de la misma manera en que su madre había dominado a su padre). Hasta que escuchó a la señorita F, no se había dado cuenta qué tan profundamente doloroso era para las mujeres el hecho de enfrentarse con el prospecto de una vida

Los estereotipos o mitos del rol sexual nos limitan a todos de maneras sutiles y flagrantes. Estas limitaciones afectan al que percibe y al que es percibido. Ambos sexos participan de estos mitos y, por tanto, se permite poco movimiento fuera de estos estereotipos. La psicoterapia de grupo proporciona un lugar seguro para que los miembros intenten nuevas conductas fuera del rol y evalúen el impacto de estas conductas en otros miembros y en sí mismos. Más que ello, al escuchar a los integrantes de otro sexo dentro del grupo, pueden ponerse en tela de juicio y finalmente alterar los mitos acerca del sexo opuesto que antes atesoraba el agente, como se ilustra en el caso 3:

C a s o 3 El siguiente ejemplo de caso ilustra la manera en que la adición de varones a un

grupo sólo de mujeres puede cambiar el carácter y desarrollo del grupo. En un inicio, la ausencia de varones facilitó la cercanía y apertura, pero también inhibió la expresión de agresión, en especial hacia la líder.

Ca s o 2

Aquí las autoras hacen un juego de palabras entre "flu", "gripe" yflew, "huida", que a pesar de escribirse diferente tienen el mismo sonido en el idioma Inglés.

Related documents