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Effects of Conservation Agriculture practices and Nitrogen fertilizer on

2. Material and methods 1 Study site

2.3. Soil sampling and analysis

Comprenden la situación del poblamiento de esta zona (200 a.C.) y exige tener en cuenta que se trata de un área geográficamente amplia y sin grandes barreras natu- rales.

Es en estos territorios donde se produce el contacto entre la Hispania “ibérica” y la de aspectos más indoeuropeos y célticos.

Hay que distinguir a los pueblos de lengua no indoeuropea, considerados como de cultura más “ibérica” por los restos de su cultura material y de su lengua. Entre ellos estaría un conjunto de poblaciones, algunas desconocidas, al que podría calificarse de pirenaico-vascón (de ámbito más amplio al vasco). Entre estos pueblos se encontrarían los vascones. También es útil recordar la existencia de muchas penetraciones cultura- les procedentes del Ebro, la Meseta y del otro lado del Pirineo en el territorio de los vascones entre el siglo I a.C. y el I d.C. Fue, pues, una zona de permanente contacto entre diversas culturas:

La indoeuropea y céltica, la pireinaico - vascona (el pueblo aquitano, lingüística- mente emparentado con el vasco de los Pirineos occidentales) y la ibérica, cuyas gen- tes se expresarían, predominantemente, en la misma lengua que los pueblos del litoral mediterráneo.

30.1. EL PROBLEMA DEL VASCOIBERISMO

La lengua no es un simple rasgo más en la peculiaridad cultural de un pueblo, sino que determina, en alto grado, un gran número de comportamientos culturales. Pe- ro la pertenencia a una zona lingüística no excluye la permeabilidad para la cultura ma- terial (caso de este área).

La percepción de una Hispania dual desde el punto de vista lingüístico es anti- gua (Humboltd 1.821), hoy escasamente aceptada, de que, la lengua ibérica extinta y el vascuence moderno eran antiguamente la misma cosa o ramas muy próximas de un solo tronco. Los defensores del vascoiberismo vienen a decir que, en la antigüedad se habló en la Península una lengua posiblemente autóctona (la ibérica), de la cual el úni- co descendiente vivo seria el vasco actual.

La posibilidad de descifrar el signario ibérico permitió comprobar que existían co- incidencias entre el euskera moderno y el extinto ibérico.

30.2. EL TERRITORIO INICIAL DE LOS VASCONES

Las fuentes antiguas (70 a.C.) designan que ocupaba parte del territorio navarro y amplias comarcas fronterizas con Navarra en el actual Aragón, pero no el solar del País Vasco. Se sustentan hoy dos hipótesis:

La que considera que amplios territorios de la cuenca media del Ebro estuvieron poblados por vascones (1.500 al 400 a.C.), y que los asentamientos indoeuropeos re- ducirían estos dominios paleovascónicos. De forma que la situación vista por los roma- nos en el siglo I a.C. fuese la que nos explican las fuentes antiguas.

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ción de los romanos a partir de la ocupación de la zona (195 a.C.). En ella se enumeran otros pueblos, pero no a los vascones, lo que hace suponer que el influjo celtibérico había “desvasconizado” el territorio desde fechas muy antiguas.

Está claro para nosotros que a la llegada de los romanos el territorio que luego se tendrá como característico de los vascones era plurilingüe y con una presencia pre- dominantemente indoeuropea.

La investigación arqueológica señala que, entre el paso del II al I milenio, se aprecia un profundo cambio en el ager Vasconum por las aportaciones indoeuropeas. Que traen ritos de incineración y una nueva ordenación territorial que se va desarro- llando entre el 900 y el 200 a.C. Estas gentes tienen dos procedencias: una de los Piri- neos Orientales y remontando el Valle del Ebro ocupan Navarro; y la otra por los pasos de los Pirineos occidentales que ocupan Álava.

Este solar vería la formación de una cultura “protoceltibérica” a base de la mez- cla de los aportes indoeuropeos, más el de la población indígena (culturalmente neolíti- ca y pastoril), más el de los grupos antiguos vinculados a la cultura de los túmulos. El paso a lo propiamente celtibérico se detecta, arqueológicamente, a través de la adop- ción del torno.

30.3. EL TERRITORIO DE LOS “PUEBLOS VASCOS” EN EL SIGLO I a.C. Plinio dejó una relación sobre el territorio ocupado por los pueblos antiguos que ocupaban Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. La administración romana encontró entre unos y otros diferencias y los fragmentó en dos grupos: el de los vascones adscri- tos a la capitalidad administrativa de Caesaraugusta. Y el de los autrigones, caristios, várdulos y cántabros en dependencia de Clunia.

Había, pues, afinidades por razones de vecindad. De ahí que todos los pueblos del Pirineo central y occidental fuesen vistos como similares. Es decir, que no siempre es posible discernir con seguridad que grupos habían procedido de vascones u otros pueblos. Por el contrario, cuando Plinio habla sobre el distrito cluniense nombra a las distintas etnias o grupos: várdulos, caristios, vennenses. Según esto, un mapa de la zona en el siglo I a.C. podría establecerse así:

El conjunto autrigón indoeuropeo ocuparía los territorios de la izquierda del Ner- vión (Álava), en cuya zona no parece que haya habido lengua histórica ninguna de los vascos. Es posible que el territorio original de los autrigones fuese el meridional y que se desplazaron hacia el norte, hasta llegar a la costa. Fueron fuertemente celtizados.

Por otro lado, están las gentes del actual territorio vasco (caristios, vascones y várdulos). Y el complejo pirenaico vascón.

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