3.3 Feature Extraction Methods Used in CCCV Research
3.3.1 Spatial Filtering
Definición 1. Un proceso controlable se describe mediante un conjunto de variables endógenas cuyas trayectorias dinámicas pueden ser influidas por un agente externo a través de la manipulación de instrumentos que modifican ciertos parámetros exógenos. Los procesos controlables son necesariamente teleológicos, es decir admiten el control con un fin o propósito que el agente externo ha establecido previamente y persigue.
Definición 2. Un proceso socioambiental es aquel que incluye entre sus componentes constitutivos a individuos o grupos humanos y ciertos elementos ecosistémicos cuyas conductas y funcionamientos son endógenos, es decir que re- sultan de las interacciones que guardan entre sí.
La Definición 2 significa que la sola presencia de personas y fenómenos naturales no determina un proceso so- cioambiental. Considérese, por ejemplo, un grupo de pescadores que son transportados pasivamente en una lancha por un conductor al sitio en donde habrán de pescar. En este caso, los pescadores no intervienen activamente en el proceso de transporte. Para los fines de este proceso, son tan inertes como los artes de pesca que van con ellos. Las acciones del conductor, por otro lado, no están determinadas endógenamente. Al decir que “está en control del mo- tor”, lo situamos en una posición exógena y determinante. En cambio, la navegación de un barco comercial sí debe ser descrita como un proceso socioambiental, pues exige una tripulación humana, es decir un conjunto de personas cuyas decisiones se afectan recíprocamente y son influidas por las condiciones ambientales —los vientos, las co- rrientes y las mareas—, y pueden influir en el medio que les rodea, por ejemplo, al contaminar el agua.
¿Bajo qué condiciones puede un proceso socioambiental ser también un proceso controlable? Consideremos al jefe de la tripulación de un barco comercial: el Capitán. Para ser un verdadero amo de la situación, nuestro Capitán debe 1) poder tomar decisiones que concreten el fin último del buque: transportar mercancías a través de ríos, la- gos, mares u océanos hasta su destino final, y 2) asegurar que sus decisiones establezcan, operen y mantengan una firme línea de control sobre todos los componentes humanos y físicos del sistema y a lo largo de todas las ejecucio- nes. De nuevo, el Capitán en control no es parte del proceso socioambiental controlable (PSAC), sino el agente ex- terno que lo controla (lo que se ha reflejado por siglos en la cultura marítima referente a la relación que los jefes de los navíos guardan con sus hombres).
Sin embargo, éste es sólo uno de los muchos puntos de vista o “recortes” que podemos adoptar al describir la navegación de un barco comercial como un proceso teleológico. Desde otro enfoque más abarcador, el navío y su capitán juntos pueden ser descritos como componentes de un PSAC más amplio: una empresa naviera comercial. En este caso, el propósito del barco, transportar mercancía de un puerto a otro, quedaría subsumido por otro jerár- quicamente superior, a saber, maximizar las ganancias comerciales; el barco y el capitán quedarían así sujetos a los principios o las normas generales dictados por la maximización de ganancias comerciales y las disposiciones con- cretas que para realizar dichas normas dicta la gerencia empresarial.
De la misma manera, podríamos adoptar otro recorte y describir a la empresa naviera como un componen- te de un PSAC aún más amplio, por ejemplo, la industria naviera en su conjunto, o incluso podríamos ir más allá, y describir la industria como un componente de un PSAC mayor, el comercio exterior de la nación, o la economía nacional, y así sucesivamente. Sin embargo, para mantener el carácter controlable de cada ampliación sucesiva del proceso, debemos asegurar que se cumplan dos requisitos: 1) definir un propósito para cada nivel (mantener la competitividad internacional del sector, reducir el déficit comercial, maximizar el bienestar social nacional), y 2)
caracterizar un agente externo (la cámara de comercio exterior, la secretaría de economía, el Estado Nacional, etc.) capaz de establecer las condiciones de control del sistema y cumplir con los rasgos de comando que nos sirvieron para caracterizar inicialmente al Capitán, aunque con algunas modificaciones importantes que resultan del carác- ter jerárquico de los subprocesos controlables anidados en el PSAC más general . En cada caso, las decisiones del agente externo deben:
a. concebir un propósito superior de tal manera que éste subordine toda la escala de propósitos inferiores de los distintos subprocesos, y brindar coherencia teleológica a toda la estructura;
b. apoyarse en la información y los instrumentos necesarios para evaluar y controlar a quienes, guiados por los propósitos de niveles inferiores, toman las decisiones en esos niveles, de tal manera que sus decisiones establez-
can, operen y mantengan una firme línea de control sobre todos los componentes —humanos y físicos— y las ejecuciones del proceso, en toda la estructura jerárquica.
En este ensayo entenderemos estos dos objetivos como el problema fundamental del diseño de un PSAC.
2. La sociedad moderna como un PsAC cuyo fin último es la sustentabilidad
Es común que la sociedad moderna se visualice a sí misma como un sistema altamente tecnificado que tiene como propósito la maximización del bienestar social —entendido éste como la agregación del bienestar de todos los in- dividuos de la sociedad a través del tiempo y el espacio—. Históricamente, dicha visión ha tenido un impacto con- siderable en la evolución de las disciplinas administrativas y científicas (hemos puesto ya como ejemplo a la teoría económica moderna) y también en la creación de importantes roles sociales. Destaca en este sentido la pareja del “Tomador de Decisiones” y su asesor el “Experto en las Leyes del Sistema”, quienes se supone encarnan de un modo “natural” la vinculación de la ciencia con la sociedad y el éxito de la ingeniería social. Al describir la sociedad moderna como un PSAC, los expertos nos adecuamos a esta perspectiva hegemónica y podemos echar mano de los recursos —financieros, institucionales, epistemológicos y normativos— que ella supone. Pero, todavía mejor, podemos argu- mentar que dichos recursos serán utilizados para una causa positiva e innovadora, ya que conduciremos a la sociedad moderna a: 1) reconocer que un rasgo fundamental del bienestar social es su sustentabilidad —es decir, la garantía de que la base natural y cultural persistirá indefinidamente y se establecerá una distribución equitativa de los recursos y el acceso a éstos entre los individuos, los grupos sociales, las generaciones humanas y el resto de los seres vivos—, y 2) incorpo- rar en el análisis y la evaluación de su propio funcionamiento el complejo carácter interdependiente de los procesos socioambientales y la necesidad de sujetar esta interdependencia a mayor operabilidad política y programática. Así, la metodología propia del PSAC responde —diría Nietzche con toda razón— a nuestra voluntad de poder, pues nos promete, como expertos que somos, poder describir dicha interdependencia y los parámetros que permitirán su con- trol mediante los instrumentos específicos de ingeniería y política socioambiental que sólo nosotros conocemos.
La proposición central de este ensayo es que esta promesa es una ficción pues, partiendo de la base existencial que nos brinda la sociedad moderna, no es posible establecer o construir en nuestra mente colectiva una noción exito- sa de sustentabilidad socioambiental como objetivo y fin de la sociedad. Dicho brevemente, la razón es la siguiente:
la incoherencia ética de la sociedad moderna le impide concebir dicha noción, y con ello subordinar toda la escala de propósitos inferiores de los distintos subprocesos y darle coherencia teleológica a su estructura jerárquica. En parti- cular, la sociedad moderna es incapaz de formular las bases y los procedimientos para evaluar y controlar a quienes, guiados por los propósitos de niveles inferiores, como puede ser la maximización de ganancias, toman las decisio- nes en esos niveles.
Varios autores han discutido las dificultades de controlar la sociedad moderna y conducirla hacia la sustentabi- lidad. En general, los argumentos se refieren a los problemas de control de los procesos teleomáticos o teleonómicos de la sociedad moderna, como son los que surgen a partir de sus complejos factores de autorregulación (por ejemplo, los relacionados con la formación y operación de las expectativas), o sus relaciones no-lineales y los rasgos caóticos de sus dinámicas. Estos procesos son importantes y deben ser analizados cuidadosamente. Sin embargo, creemos que es debido a la incoherencia ética de la sociedad moderna por lo que la sustentabilidad alcanza sus máximas di- ficultades, que provocan no sólo la incoherencia programática ypolítica del desarrollo sustentable, sino también las tremendas dificultades que enfrentan los esfuerzos multi-inter-transdisciplinarios para describir los procesos socio- ambientales modernos desde la perspectiva de los procesos y sistemas controlables (Taylor, 2005). Es evidente que un análisis exhaustivo de la incoherencia en la sociedad moderna rebasa con mucho nuestras posibilidades en este ensayo. El lector interesado puede explorar las monumentales obras de Karl Polanyi (1957) y Alasdair MacIntyre (1984, 1999). Aquí enfocaremos la discusión en torno al tema de la equidad, que juega un papel central en las de- finiciones modernas de la sustentabilidad como presencia y persistencia de niveles adecuados de bienestar entre los grupos sociales, las generaciones y los demás seres vivos.
Iniciamos el ensayo, en la sección 2, con una discusión sobre los componentes fundamentales de la sustenta- bilidad y sus relaciones con el bienestar social; esa sección además explorará la correspondencia epistemológica y
normativa que debe existir entre el fin último de un PSAC y su descripción. La sección 3 discute las funciones ra- cionalistas que se utilizan actualmente para intentar establecer dicha correspondencia, haciendo un breve análisis histórico-ético de sus contenidos. En la secciones 4 y 5 se analiza la incoherencia ética de la sociedad moderna y sus consecuencias para la construcción de los conceptos de bienestar social y sustentabilidad.
Antes de proseguir, debemos al lector una nota optimista. Es cierto que durante la historia del capitalismo han existido muchos intentos por definir y justificar coherentemente sus valores subyacentes. Todos los intentos han fra- casado (MacIntyre, 1984). Las dificultades para definir la sustentabilidad como fin último de la sociedad moderna no pueden ser menores. Pero iniciamos este ensayo señalando que existen muchos conceptos de sustentabilidad. Aunque aquí mostraremos que uno de ellos, que persiste hegemónico en nuestras mentes y corazones, no es más que una ficción peligrosa, ello no significa ni mucho menos que aceptemos que todas las opciones están cerradas. Existen muchas otras, relacionadas con visiones menos sistémicas y más particulares, cooperativas y participativas, y al final del ensayo exploraremos muy brevemente algunas posibilidades. Ninguna carece de dificultades, pero… ¿podría ser de otra manera?
Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la ve- jez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.
Dhammacakkappavattana-Sutta