2.4 Distributed H∞ Control Subject to Delays
2.7.3 Stable Approximations
1. Para aproximarnos a la incidencia del trabajo no remunerado en el hogar se ha construido una variable que identifica a las personas que son responsables de realizar tareas de limpieza, aseo, orden, cocina, y/o de cuidar niños u otros familiares dentro del hogar.
Banco Mundial, INDEC 2007) los datos muestran que el sector informal tiene una presencia significa- tivamente mayor entre los ocupados de 65 años y más que entre los grupos de menor edad exceptuan- do a los jóvenes, cuyos niveles de informalidad son muy similares a los del grupo en edad de jubilación. Como correlato, entre los mayores, desciende con- siderablemente la ocupación en empleos del sector público y del sector privado formal. De manera más específica podemos mencionar 2 de cada 3 ocupa- dos mayores trabaja en el sector informal.
Debe mencionarse además que las chances de ocu- parse en puesto de patrón o empleador o cuentapro- pia profesional aumentan con la edad, pasando de un porcentaje menor al 1% entre los jóvenes de 18 a 29 años al 6,6% entre los de 30 a 49 años y a 18,6% en la población ocupada de mayores de 65. Otra ca- tegoría ocupacional que crece con la edad es la de patrones, empleadores o cuentapropias del sector informal en este caso la participación va del 20,6% entre los más jóvenes al 60,7% en los ocupados de 65 años y más. Vale decir que cerca de un 80% de los ocupados mayores son patrones o cuentapropias del sector formal o informal. No debe soslayarse el hecho de que uno de cada 15 ocupados mayores (6,6%) es obrero o empleado del sector formal. Asimismo, debe destacarse que otra de las categorías ocupacionales que tiende a retraerse una vez superada la edad jubilatoria es el empleo doméstico, sin embar- go si se cambia la población de referencia y se evalúa tomando en cuenta a la población de 60 a 64 años den- tro de la población de mayores, el empleo doméstico es más alto que en el resto de los grupos etarios2. La evidencia tendería a mostrar que la edad de retiro del empleo doméstico se produce después de los 60 pero antes de los 65 años (ver figuras 1B1 y 1B2).
Tal como sucedía con la tasa de empleo y de trabajo no remunerado el comportamiento es dispar y cris-
talizan brechas sociales y socio residenciales. Se destaca en primer lugar que el 89,2% de los mayores de hogares del estrato más alto que están ocupados, se desempeñan en el sector formal, mientras en el estrato inferior ese porcentaje se reduce al 2,7%. En contrapar- tida, entre los mayores ocupados de los sectores más vulnerables, la incidencia de la informalidad asciende al 99,3%. Las brechas son también significativas (aunque menores) en el análisis por condición socio residencial. Se evidencian además brechas significativas por aglomerado: la composición de la población de ma- yores ocupados en la Ciudad de Buenos Aires está integrada por un 86,1% de trabajadores del sector formal y un 13,9% de trabajadores del sector infor- mal. En cambio, la composición de la población de mayores ocupados del Conurbano Bonaerense es inversa: 86% de trabajadores del sector informal y 14% de trabajadores del sector formal. El resto de las áreas metropolitanas y otras áreas del interior tienen una distribución que se ubica en medio de las dos primeras, pero más cercanas a la distribución que se presenta en el Conurbano (ver figura 1B3).
Debe destacarse también la brecha por nivel educa- tivo, mientras el 66% de los ocupados mayores que han finalizado el secundario se desempeña en el sec- tor formal y el 14% lo hace en el sector informal; en- tre los que no han finalizado el nivel medio la compo- sición vuelve a invertirse: 90,7% en el sector informal y 9,3% en el sector formal (o público).
Las brechas por género son significativamente menores a las anteriores, pero no debe soslayarse el hecho de que la incidencia de la informalidad es mayor entre trabaja- dores varones que en las trabajadoras (ver figura 1B4). En el inicio de esta nota se hacía referencia a trabajos precedentes en la región en los cuales se analizaba el rol del empleo y el trabajo no remunerado en contextos de baja cobertura previsional. Los resultados aquí presen- tados permiten abrir un nuevo conjunto de hipótesis e interrogantes por cuanto permiten inferir la idea de que en contextos de alta cobertura previsional el empleo pa- rece adquirir un sentido diferente: tiene mayor presencia en los sectores medios altos que en los sectores más vul- nerables y cristaliza principalmente en forma de empleos autónomos o puestos de patrones o empleadores. Además, la brecha en favor de los sectores socioeco- nómicamente mejor posicionados no sólo se da en la tasa de empleo sino también en el tipo de empleo al que acceden las personas mayores ocupadas. Se des- 2. Si se considera al grupo de 60 años y más el porcentaje de empleo
doméstico asciende al 7,7% y el del grupo de 30 a 59 años desciende a 7,3% para el período analizado. Asimismo, estudios anteriores seña- lan que entre las ocupadas mayores de 60 años de la CABA con bajos niveles educativos el principal sector de ocupación es el de servicio doméstico, mientras que en los niveles educativos medios el principal sector de inserción es la comercialización directa. Para los varones de bajo nivel educativo, en cambio, el principal sector de inserción es el de la construcción y el de servicios de limpieza (no doméstico) y en los sectores de educación medio se destacan también los de comer- cialización directa (Sala, G, 2013).
taca así que más de 9 de cada 10 trabajadores mayo- res de sectores vulnerables son informales, mientras que entre los ocupados mayores de estratos medios altos esa proporción desciende a uno de cada 10. Por otra parte, es preciso señalar que una dimensión particular del trabajo, como es el trabajo no remu- nerado, mantiene su presencia desde los 30 años en adelante en porcentajes superiores al 75%. De modo que, si bien después de los 65 años la tasa de em- pleo se retrae significativamente con la jubilación, no
ocurre lo mismo con el trabajo cotidiano en el hogar que asegura la subsistencia propia y, generalmente, la de otros miembros de la familia. Hay que destacar también que este tipo de trabajo tiene presencia en todos los estratos sociales y si bien las brechas so- cioeconómicas existen las mayores distancias se dan entre hombres y mujeres. En este marco es impres- cindible visibilizar el aporte de los mayores y funda- mentalmente de las mujeres mayores a la reproduc- ción de la propia familia y de la sociedad en general.
Figura 1A1 | Tasa de empleo y trabajo no remunerado según grupo de edad
En porcentaje de personas de 18 años y más. Años 2014-2017*
30,2 48,6 77,6 75,2 58,6 75,6 25,2 77,1 59,7 75,0
18 a 29 años 30 a 49 años 50 a 64 años 65 años y más Total 18 años y más Tasa de empleo
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Trabajo no remunerado
Figura 1A2 | Tasa de empleo y trabajo no remunerado según estrato socio económico, condición socio residencial y grupo de aglomerados urbanos
En porcentaje de personas de 65 años y más. Años 2014-2017*
37,3 67,1 20,7 83,1 25,5 76,9 19,1 82,1 27,8 76,5 28,3 79,6 18,7 75,0 20,0 72,8 25,2 77,1
Medio alto Muy bajo Barrios con trazado urbano Villas o asenta- mientos precarios CABA Conurbano
Bonaerense grandesOtras áreas me- tropolitanas
Resto urbano
Tasa de empleo
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Bicentenario (2010-2016) - EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Trabajo no remunerado
Estrato
Figura 1A3 | Tasa de empleo y trabajo no remunerado según tipo de hogar, percepción de ingresos por jubilación o pensión en el hogar, nivel educativo y sexo
En porcentaje de personas de 65 años y más. Años 2014-2017*
23,4 92,2 27,0 66,1 24,9 74,2 63,9 77,1 23,6 78,1 22,5 78,2 29,8 75,2 38,1 55,4 15,6 93,1 25,2 77,1 Hogares unipersonales Hogares multiper- sonales puros Hogares multiper- sonales mixtos Hogares que perciben jubilación o pensión Hogares que no percibe jubilación ni pensión Hasta secundario incompleto Secundario completo y más Varón Mujer Tasa de empleo
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Bicentenario (2010-2016) - EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Trabajo no remunerado
Tipo de hogar Percepción dejubilación o pensión en el hogar
Nivel
educativo Sexo Total
Figura 1B1 | Sector de inserción según grupo de edad
En porcentaje de personas de 18 años y más. Años 2014-2017*
69,1 23,0 7,9 45,8 37,0 17,3 53,6 31,8 14,6 66,1 29,3 4,6 49,9 34,8 15,3 18 a 29 años 30 a 49 años 50 a 64 años 65 años y más Total 18 años y más
Sector informal
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Figura 1B2 | Categoría ocupacional según grupo de edad
En porcentaje de personas de 18 años y más. Años 2014-2017*
0% 20% 40% 60% 80% 100% Total 18 años y más 65 años y más 50 a 64 años 30 a 49 años 18 a 29 años
Empleo público tradicional
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Empleo público de asistencia Empleador y CTP profesional del sector formal Obrero/empleado del sector formal
Empleo en hogares
Patrones/CTP del Sector Informal Obrero/empleado del sector informal 14,4 4,4 13,8 16,2 7,7 0,3 20,5 42,5 24,1 5,0 6,6 25,6 34,3 9,3 7,0 9,2 18,1 41,4 7,7 9,1 18,6 6,6 60,7 5,5 3,9 8,3 21,9 38,6 8,7 7,2
Figura 1B3 | Sector de inserción según estrato socio económico, condición socio residencial y grupo de aglomerados urbanos
En porcentaje de personas de 65 años y más. Años 2014-2017* 10,8 89,2 97,3 64,9 99,2 13,9 86,1 86,0 65,7 72,6 27,4 66,0 34,0 34,3 14,0 0,8 35,1 2,7
Medio alto Muy bajo Barrios con trazado urbano Villas o asenta- mientos precarios CABA Conurbano
Bonaerense grandesOtras áreas me- tropolitanas
Resto urbano
Sector Informal
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Bicentenario (2010-2016) - EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Sector privado formal o público
Estrato
Figura 1B4 | Sector de inserción según tipo de hogar, percepción de ingresos por jubilación o pensión en el hogar, nivel educativo y sexo
En porcentaje de personas de 65 años y más. Años 2014-2017*
66,9 57,1 75,6 44,7 68,4 90,7 34,0 66,0 68,0 32,0 62,7 37,3 66,1 33,9 9,3 31,6 55,3 24,4 42,9 33,1 Hogares
unipersonales multiper-Hogares sonales puros Hogares multiper- sonales mixtos Hogares que perciben jubilación o pensión Hogares que no percibe jubilación ni pensión Hasta secundario incompleto Secundario completo y más Varón Mujer Sector Informal
*Para 2017 se utilizó el resultado obtenido con base en el diseño muestral EDSA Bicentenario (2010-2016), según marco muestral Censo 2001. Fuente: EDSA Bicentenario (2010-2016) - EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Sector privado formal o público
Tipo de hogar Percepción dejubilación o pensión en el hogar
Nivel
El proceso mundial de envejecimiento poblacional, por el cual el crecimiento del grupo etario de per- sonas mayores aumenta por sobre el crecimiento de la población total, cristaliza también en nuestro país: mientras entre 1947 y 2010 la población total de la Argentina se multiplico por 2,5; la población de mayores se multiplicó casi por 6; y si se tienen en cuenta el crecimiento de los de 75 años el creci- miento es aún mayor (ODSA-UCA, 2014).
Ahora bien, no alcanza con vivir más años, es pre- ciso que todo el ciclo de la vida se desarrolle en el pleno uso de derechos y en la realización plena de nuestras capacidades. Un aspecto fundamental en dicho proceso es la autonomía y en ello la salud desempeña un rol fundamental. Esto es así porque a medida que el proceso de envejecimiento se va desarrollando, se incrementan las probabilidades de enfermedad, lo que puede afectar la capacidad funcional, disminuyendo en consecuencia la auto- nomía e independencia. En este marco es preciso tener en cuenta el concepto de autovalidez, enten- dido como la capacidad de realizar en forma autó- noma las actividades básicas e instrumentales de la vida cotidiana, para lo cual mantener las mejores condiciones de salud posible resulta un objetivo central (ODSA-UCA 2015, 2016).
Constituye, pues, un objetivo y desafío primordial para las agendas públicas que las personas mayores puedan disfrutar de una vida plena, saludable, satis- factoria, en ejercicio pleno de los derechos funda- mentales e inalienables consagrados en la Declara- ción Universal de Derechos Humanos, en el seno de sus familias y comunidades y como parte integrante de la sociedad (ONU, 1982).
Es preciso señalar además que desde el paradig- ma del desarrollo humano y desde la Organización Mundial de la Salud, la definición de salud, no se restringe a la mera ausencia de enfermedad, sino que se entiende en un sentido amplio, como el es- tado completo de bienestar físico, psíquico y social de los individuos en un contexto dado (OMS, 1948, 1986, OPS 1996).
De allí las condiciones de salud de las personas ma- yores han sido abordadas en este trabajo a partir de 3 dimensiones de análisis: las condiciones de salud, la práctica de conductas preventivas y de riesgo y el tipo y calidad de atención en salud.
Cada uno de los indicadores es evaluado en térmi- nos de su incidencia social durante el período 2010- 2017 a partir de los datos obtenidos por la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-Bicentenario, 2010-2016 y EDSA-Agenda para la Equidad 2017- 2025). Debe mencionarse aquí que la unidad de análisis de este capítulo (y los subsiguientes) la constituyen las personas mayores que responden la encuesta. Además, la información se presenta en tablas estadísticas a nivel agregado para cada indi- cador y segmentado por grupo de edad de 18 a 59 años y de 60 años y más. A su vez, de manera espe- cífica para la población de 60 años y más, se analiza el comportamiento de cada indicador en relación con factores estructurales relativos a la desigualdad social (estrato económico ocupacional, nivel socio económico, condición socio-residencial y región ur- bana) y en relación con una serie de atributos per- sonales y del hogar (tipo de hogar, nivel educativo, grupo de edad y sexo).