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11.11 State machine and Composite state

11.11.2 State aggregation

Concierto para piano y orquesta

Los dos tipos de piezas clásicas con orquesta más comunes son la sinfonía y el concierto.

Para tocar una sinfonía, una orquesta completa se compone de aproximadamente cien músicos, si bien generalmente no todos tocan a la vez. El compositor escoge qué instrumentos hacen qué en qué momento. Si la música ha de transmitir un aire apesadumbrado, puede ser que el compositor escriba una melodía para un solo oboe acompañado por violines y arpa. La misma melodía podría reaparecer más tarde en una sección cargada de dramatismo, tocada por metales y acompañada de tambores. Estos cambios en el tono instrumental ayudan a mantener el interés del oyente. Por tanto, la ejecución de una sinfonía puede describirse como el trabajo en equipo de todos los miembros de la orquesta; el trabajo circula entre los distintos miembros y ocasionalmente tocan todos juntos.

La única diferencia entre una sinfonía y un concierto es que el concierto además incluye un solista que se pone en el centro del escenario y se luce durante toda la pieza. El solista puede estar tocando cualquier instrumento (en el caso que nos ocupa es el piano, pero también se han escrito conciertos para violonchelo, guitarra, trompeta, etc.), pero el sentido del instrumento solista es que añade un toque de dramatismo a la música. El solista trabaja más que cualquier otro músico, ya que casi no descansa (también cobra más). Para un concierto, el compositor podría escribir música para, por ejemplo, las cuerdas y el solista juntos; luego les siguen los metales y el solista; luego el solista solo; luego la orquesta completa sola; luego la orquesta completa y el solista, etc. Se pueden establecer

conversaciones musicales, o incluso discusiones musicales, en las que el solista toca una cosa

mientras que la orquesta le responde con algo más. Básicamente, la relación que se restablece una y otra vez entre el solista y la orquesta hace más variada la música que incluso una sinfonía, y también más interesante como espectáculo, porque tienes una estrella. Esta descripción es cierta sólo de conciertos escritos desde más o menos 1800. Antes, la palabra concierto significaba simplemente

pieza musical, tuviera un solista (como en el concierto en La para violín y orquesta de Bach) o no lo

tuviera (como en los conciertos de Brandeburgo de Bach).

Cuando hablamos de un concierto en particular, normalmente hacemos mención del instrumento solista además de la orquesta, así que nos salen nombres como concierto para piano y orquesta.

Primer movimiento

Quizá los entusiastas de la música clásica tengan dificultades para aceptar la prosaica descripción que sigue a continuación, pero es importante recordar que los compositores siempre han tenido que mantener una actitud profesional de cara al público. Ir por ahí diciendo que eres un artista no paga el alquiler.

Tradicionalmente, la música clásica se escribía para actuaciones en directo, un franco entretenimiento que tenía como resultado que el compositor y los intérpretes cobraban y todo el mundo se lo pasaba en grande durante una hora o dos. Desde el punto de vista de un compositor profesional como Mozart, las siguientes pautas eran importantes:

1. La orquesta debe de cambiar de pieza cada pocos minutos para mantener vivo el interés, no sea que el público empiece a charlar, echar cabezadas o jugar a tres en raya.

2. Las piezas deben presentarse en grupos de tres o cuatro para reducir el grado de confusión y de esfuerzo que suponen los aplausos.

A partir de esas dos reglas bastante sencillas, la mayor parte de los compositores desde 1750 más o menos han presentado tres o cuatro piezas individuales de música (con una duración de entre cinco y veinte minutos cada una) como partes (movimientos) de una pieza mayor que llaman sinfonía, concierto o, en el caso de instrumentos solistas, sonata. Hay una pequeña pausa entre cada movimiento en la cual se supone que no hay que aplaudir, lo que es otra fuente de confusión para el novato. Sólo se debe aplaudir al final del todo.

En algunos casos, puede haber una relación musical entre los movimientos, pero también pueden estar diseñados específicamente para chocar entre sí (para mantener alto el grado de interés). En la pieza que nos ocupa, hay tres movimientos: el primero dura unos trece minutos; el segundo, unos diez, y el tercero, unos ocho.

Allegro

Además de tener melodías distintas, los movimientos frecuentemente son más rápidos o más lentos. Es común, aunque no sea una regla, que se empiece con un movimiento rápido, seguido de un movimiento romántico lento, y que se finalice con otro movimiento rápido. Para hacer referencia a los movimientos, se puede utilizar su número de orden (primero, segundo, etc.) o su velocidad, normalmente en italiano, francés o alemán. En este caso, la palabra allegro es sencillamente rápido en italiano.

Habiendo dado el número de orden del movimiento, no hacía falta que el presentador de la radio también nos dijera la velocidad, aunque a menudo se hace.

Wolfgang Amadeus Mozart

Número 17

Mozart escribió más de veinte conciertos para piano, así que necesitamos saber su número. Los conciertos están numerados en el orden en que los escribió.

En Sol mayor

Este es un dato totalmente inútil a menos que Mozart sólo hubiera utilizado Sol mayor en uno de sus conciertos para piano, en cuyo caso esta información podría sustituir el número como forma de identificarlo. Aparte de este supuesto insignificante, no entiendo por qué todo el mundo que tiene algo que ver con las emisiones de música clásica nos cuenta el tono en el que están escritas las piezas, algo que no nos afecta a ninguno de nosotros.

K453

Un historiador de la música llamado Kóchel dedicó una gran parte de su vida a catalogar todas las obras de Mozart y numeró las piezas en el orden en que fueron compuestas. Así que ahora nos referimos a cada pieza por su número K o Kóchel (además de su número como concierto).

¿No podríamos acortar el nombre de esta pieza?

Sí podríamos. El presentador de radio podría habernos dado toda la información que necesitamos, utilizando uno de estos nombres:

El allegro del concierto para piano y orquesta númeiv 17 de Mozart.

El primer movimiento del concietto para piano y orquesta número 17 de Mozart. El allegro del concierto para piano y orquesta K 453 de Mozart.

El ptirner movimiento del concierto para piano y orquesta K 453 de Mozart.

Veamos un par de ejemplos más:

Concierto para piano número 3 en Do mayor, opus 26 de Sergei Pwkofiev

Este título es muy parecido al de la obra de Mozart, salvo por la palabra opus, que significa obia. En este caso el número de opus normalmente se refiere a una obra publicada. Dichas obras se numeran cronológicamente, de modo que este concierto para piano fue la vigesimosexta obra que Prokofiev consiguió que le publicaran (sólo se publican las piezas de altísima calidad).

Sinfonía número 6 opus 74, ‘Patética’ de Piotr Ilich Chaikovski

Como he señalado anteriormente, una sinfonía la toca una orquesta sin solista, aunque el compositor pudiera escoger a ciertas personas concretas para ejecutar pequeños solos durante la pieza. La mayoría de las sinfonías tienen cuatro movimientos, y cada uno de ellos dura entre cinco y veinte minutos. Las sinfonías están numeradas y a veces, como en este caso, tienen nombre: la Patética, la Triste.

Preludio, fuga y sarabanda de la suite para laúd en Do menor BWV 997 de Bach

Bach, como otros compositores de su época, a menudo agrupaba unas seis piezas en una suite. Dichas suites normalmente empezaban con un preludio (del latín prae —antes de…— y lude — tocar) que era seguido de varias danzas. El nombre de danzas significa simplemente que tenían el ritmo distintivo de ciertos bailes, no porque su finalidad fuera el baile (del mismo modo que un compositor podría llamar vals a un movimiento de una sinfonía, simplemente porque tiene un ritmo que va um-pa-pa). Las danzas incluidas en las suites de Bach tenían nombres como sarabanda, jiga y minueto. El ritmo de una sarabanda es como un vals lento.

La fuga en este caso signiñca lo mismo que en castellano: huida. En cuanto a la música, una fuga suele ser una pieza difícil con mucho contrapunto, la presencia simultánea de más de una melodía.

Esta suite concreta se escribió para un solo músico tocando el laúd, un instrumento parecido a una guitarra. El número BWV es, como el número K de la obra de Mozart, un número de catálogo para identificar la pieza con precisión.

Sonata para piano número 4 en Do sostenido menor opus 27, «Claro de luna», de Ludwig van Beethoven

Las sonatas son, casi siempre, piezas para uno o dos instrumentos y generalmente tienen tres o cuatro movimientos (por las razones usuales —véanse los comentarios anteriores en el apartado primer

movimiento). Una sonata para piano siempre se escribe para un solo piano, mientras que una sonata

para violín o violonchelo normalmente lleva acompañamiento de piano. (Hay una tradición bastante roñosa entre los compositores, promotores de conciertos, presentadores de radio y diseñadores de carátulas de CD, de relegar al pianista a la categoría de acompañamiento, en vez de tratarlo como la mitad de un dueto, lo que sería más cercano a la realidad). Por cierto, Beethoven no llamó a su obra

Claro de luna, sino Sonata quasi una fantasía. Uno de los críticos que escribieron sobre la obra, un

hombre llamado Rellstab, escribió que el primer movimiento le recordaba la luz de la luna sobre el lago de Lucerna, idea que se propagó.

Ahora que ya lo sabemos todo sobre las numeración de opus, los títulos en función del tono, etc., ya estamos en condiciones de aprender un poco más de jerga musical.

Cuarteto para cuerdas

Un cuarteto para cuerdas ha sido escrito para dos violines, una viola y un violonchelo. Suelen tener, como es normal, unos cuatro movimientos.

Trío para cuerdas

Cuarteto de cuerdas sin el segundo violín.

Quinteto para cuerdas

Quinteto para piano

Cuarteto para cuerdas con piano.

Quinteto para clarinete

Cuarteto para cuerdas con clarinete.

Cantata

Pieza para coro y (normalmente) orquesta, ocasionalmente con cantantes solistas. Suelen ser bastante largos (aproximadamente una hora) y están compuestos de muchos movimientos de cinco o diez minutos.

Música de cámara

Originalmente, la música de cámara estaba compuesta para que la tocara un pequeño número de músicos en una sala reducida (cámara) en vez de en una sala de conciertos. Hoy en día el término significa, simplemente, que es música para un máximo de diez personas, aproximadamente (por ejemplo, los cuartetos o quintetos para cuerdas).

Lieder

Lieder significa «canciones» en alemán. Lieder normalmente se aplica a un cantante solista (con las

manos juntas y un vestido elegante, o con las manos juntas y pajarita) cantando con acompañamiento de piano.

Ahora que ya hemos decodificado los títulos de las piezas clásicas, me gustaría permanecer un momento en el tema de la música clásica para aclarar otro enigma.