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nil. Una propuesta de categorización

teórico-estética

Siguiendo la línea metodológica de trabajos precedentes capitales en la estudio teóri- co literario de las literaturas para lectores en formación (Shavit, 1986 Metcalf, 1997 Silva-Díaz 2005) buscamos aquí definir los ejes constructivos diferenciales del sistema LIJD a partir de la consideración de las múltiples disciplinas que conforman el complejo sistema literario infantil y juvenil digital y filtrar así los elementos esenciales que definen su poética. Recogiendo, por tanto, la distribución del presente capítulo y el objetivo que aquí nos marcamos, podemos sintetizar los principales campos de influencia de la LIJ digital de los que parte la elaboración de las categorías que definen las modificaciones paradigmáticas de este nuevo sistema:

• La poética del medio electrónico, la literatura electrónica y los Games Studies. • Las tendencias de innovación específica de la literatura infantil y el álbum ilustrado. • El contexto sociocultural y educativo en el que se enmarca la LIJ como conjunto de

obras destinadas a un público en proceso de conformación competencial

tudio de la metaficcionalidad en los álbumes infantiles en el que distingue entre aspectos intratextuales y extratextuales para la caracterización de la comunicación literaria. La investi- gadora se apoya en Marchese y Forradellas quienes definen la extratextualidad como:

“Todo lo que materialmente es exterior a la obra: referencias histórico-culturales, detalles biográfi- cos, propuestas e intenciones de poética, etc. (…) La obra no existe si no se cuenta con el discurso literario mediante el cual es comunicada. (…) La obra, por tanto, se caracteriza como un sistema de elecciones operadas en un conjunto de elementos extratextuales que constituyen el sistema de la literatura o el discurso literario. Se constituyen así varios niveles extratextuales: desde la serie histórico-cultural o los códigos artísticos hasta el extratexto más directo, que es la producción específica de un autor al relacionarla con la obra que se estudia” (1986)

Dicha división le permite considerar, por ejemplo, la materialidad del objeto libro como aspecto relevante en el proceso de creación y recepción artístico, lo que, bajo la luz de la digitalidad se presenta especialmente relevante. Si bien es cierto que Silva-Díaz parte de esta clasificación inicial para añadir una nuevo plano a su estudio de la comunicación narrati- va, la distinción sirve de igual manera para referirse, como es nuestro caso a la comunicación estrictamente literaria sin ninguna adscripción específica de género (Fig 1.1.).

EMISOR / AUTOR REAL RECEPTOR / LECTOR REAL CÓDIGO Emisor / Autor implícito Receptor / Lector implícito Nivel Intraliterario MENSAJE / DISCURSO CANAL / MEDIO CONTEXTO Fig. 1.1

De esta manera se pretende ordenar con claridad las diferentes lineas maestras dife- renciales que caracterizan el sistema de la LIJ digital, relacionando cada una de ellas con ele- mentos concretos de la comunicación literaria y diferenciando aquellas que forman parte de la extratextualidad de las modificaciones ocurridas dentro del texto propiamente dicho. Con esta ordenación, pretendemos, además, facilitar el posterior trabajo de relación teórica entre dichas categorías y la mirada didáctica sobre las posibles modificaciones que este nuevo cor- pus tenga para la educación literaria y que supone parte fundamental del presente trabajo. El objetivo aquí, aunque sin olvidar ni conceptual ni metodológicamente la figura de ese lector en desarrollo, es el de agurpar el conjunto de caracteristicas definitorias que individualizan el sistema literario infantil y juvenil electrónico de las demás semiosferas culturales que le ro- dean. Pasamos ahora a sintetizar cuáles son esas cuatro categorías que ordenan esta primera parte de análisis y descripción estético-literaria.

1.7.1. El cambio de paradigma literario. Cuatro lineas maestras que

definen el nuevo sistema de la LIJ digital.

El cambio de materialidad en la LIJ digital, la transición del texto oral y escrito al cibertexto di- gital, es, como no podía ser de otra manera, el eje organizador sobre el que pivotan todas las modificaciones constructivas que definen este nuevo paradigma literario. Es lógico, por tanto, que todas las definiciones históricas del fenómeno literario digital, tanto en los entornos ca- nónicos de la e-lit adulta (Rettberg 2013, ELO 1999, Borràs 2005) como en esos primeros acer- camientos desde los estudios de la literatura infantil (Sargeant 2015, Madej 2003, Unsworth 2006, Turrión 2014a), hagan referencia a ese corazón programado y códico encargado de pro- cesar el diálogo literario entre máquina y lector (Hayles 2008) como modificador fundamental del fenómeno literario electrónico. Pero, ¿Cuáles son esas modificaciones que cambian de manera significativa el paradigma literario? Siguiendo la división comunicativa recién referida, dividiremos por un lado, aquellas que afectan a la parte extraliteraria de las ocurridas en el plano puramente intratextual. De esta manera hablaremos, dentro de la extratextualidad literaria de las siguientes modificaciones dentro del sistema:

1. El cambio de materialidad en la LIJ electrónica transforma los elementos contex- tuales y periféricos de la comunicación literaria debido a la supresión del objeto libro como eje del circuito literario y su sustitución por los contextos digitales.

Esta fundamental modificación afecta tanto a los tipos soportes y contenedores que recogen a los textos, así como a todos los elementos paratextuales –epitextos y peri- textos– que rodean al mismo. Los estudios contemporáneos de la LIJ, especialmente los más cercanos al fenómeno posmoderno, han puesto de relieve la importancia

de esta cuestión para un análisis integral del fenómeno literario, pero se presenta más importante aún cuando se pretende analizar el sistema desde una perspectiva didáctica, preocupada ahora de entender cómo estos cambios pueden modificar las referencias y las percepciones que el lector en formación pueda tener de la obra y la comunicación literaria.

2. La literatura digital trasciende la utilización del lenguaje oral y escrito como códi- go comunicativo para apropiarse de otras muchas sustancias expresivas gracias a las posibilidades del medio informático. La mayoría de las caracterizaciones del

fenómeno literario digital ponen de relieve su multimodalidad como elemento defini- torio clave (Ryan 2006, Rettberg 2013, Hayles 2008). Si tenemos en cuenta que, dentro del sistema específicamente infantil, la cuestión “modal” ya ha sido parte fundamen- tal de su proceso configurador como consecuencia del desarrollo del álbum ilustrado como género, la reflexión sobre la expansión semiótica de la LIJ electrónica se presenta como un elemento clave de su identidad. Así, siguiendo a Alan Kay y algunos de sus he- rederos teóricos (Manovich 2013), consideramos al medio digital como un metamedio capaz de incluir muchos otros medios expresivos con los que construir su mensaje y entre los que se encuentran, fundamentalmente, el sonido en todas sus vertientes, la imagen estática y en movimiento, el texto oral y escrito y el lenguaje videolúdico. Y dentro del plano intratextual, relativo a la comunicación ocurrida “dentro” de los discursos literarios, las dos modificaciones clave que la literatura electrónica para niños muestra en su ejercicio expresivo son:

3. La modificación profunda en los modos de relación e interacción entre autor y lec- tor dentro del texto literario. A pesar de que han sido las posibilidades de (inter)activi-

dad del lector las que han capitalizado la mayor parte de los estudios recientes en torno a la LIJ digital, en nuestra consideración categórica se ha optado por partir de la esencia definitoria del cibertexto de Aarseth para tener una visión más compleja y orgánica de esta nueva relación que el entorno informático permite entre autor, texto y lector. De esta manera, creemos que es la naturaleza programada y reactiva del texto digital y no la simple actividad del usuario la que modifica categóricamente esa comunicación interna en el texto electrónico al afectar de manera gradual y significativa a todos sus ejes: desde la programación secuencial de la obra literaria que puede derivar en una materialización aleatoria del texto sin ninguna posibilidad de control ulterior por parte del autor ni del lector, como puede ser, por ejemplo, la poesía combinatoria; pasando por la creación de hipertextos navegables donde la exploración lectora del usuario fija el resultado final de la experiencia literaria; hasta la posibilidad de co-creación literaria que puede generarse en obras donde la actuación del usuario deja marcas reales en el mundo ficcional propuesto.

4. La ruptura de la linealidad como arquitectura básica del texto. La capacidad hi-

pertextual del texto digital, la naturaleza secuencial y programada de este o la entrada de la libertad navegacional del lector son algunos de los factores que modifican esen- cialmente la forma en que se organiza la información dentro de los textos digitales. Es cierto que todo proceso de lectura es inevitablemente lineal, en la medida en que se produce dentro de un eje temporal que fluye irremediablemente en una sola dirección, pero la modificación fundamental que se produce dentro del texto digital es la posibili- dad de que la linea adoptada no sea la misma para cada acto de lectura, como sí ocurre en la tradición impresa15. Esto tiene como consecuencia la multiplicación exponencial de las macroestructuras literarias que organizan los textos, generando experiencias lectoras muy diversas que se han de analizar, especialmente cuando nos ocupamos de obras destinadas a lectores en desarrollo.

Como decíamos, las cuatro categorías se relacionan directamente con elementos con- cretos de la comunicación literaria (Fig. 1.2.) y buscan relejar los aspectos diferenciales que carac- terizan el nuevo sistema literario electrónico infantil y juvenil a partir del filtrado teórico multidis- ciplinar que se ha ido recogiendo hasta este punto. En los capítulos posteriores a la descripción metodológica de la investigación (Cap 3-6), se procederá a describir en profundidad cada una de estas líneas maestras y su materialización concreta en las obras literario digitales del corpus.

15. Al menos en la gran mayoría de obras. Ya apuntamos anteriormente, citando a Aarseth (1997) a la posibilidad de utilizar el códice como punto de partida para expreriencias de lectura no lineal.

CONTEXTO CIRCUITO LITERARIO

Fig. 1.2

EMISOR / AUTOR REAL RECEPTOR / LECTOR REAL CÓDIGO C I B E R T E X T O Emisor / Autor implícito Receptor / Lector implícito Nivel Intraliterario MENSAJE / DISCURSO CANAL / MEDIO INFORMÁTICO

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MARCO

METODOLÓGICO DE

In document INTERNATIONALISATION THROUGH MERGER (Page 43-47)