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CHAPTER SIX THE STUDENT EXPERIENCE

STUDENT SELECTION

Ya una vez expresada la responsabilidad, más que la necesidad, de construir el ser en función de la felicidad teniendo en cuenta los retos que esto puede traer

-nos encontramos en un momento histórico que requiere de una reformulación en la ejecución de nuestro estilo de vida, por las mismas consecuencias que hemos visto presentes en nuestro planeta, y que tienen su raíz en una construcción incorrecta e ignorante en lo respectivo a las nuevas generaciones y las que las preceden- es de vital importancia que no sólo nos quedemos en la mera reflexión y el debate. Por lo tanto, si ya por la costumbre carecemos de las habilidades para cambiar nuestro estilo de vida en función del sistema que tanto queremos en el mundo occidental, la propuesta es centrarse en la educación del ser a partir de los mismos mecanismos comerciales que describen nuestra forma de vida.

Para ejemplificar esto en la manera más eficiente se puede hacer referencia a un programa de televisión producido por una de las cadenas televisivas más importantes de las últimas tres décadas: MTV. El programa al que se hace alusión se llama “σext”, siendo este, como muchos otros, un programa dedicado únicamente a la venta comercial que aprovecha las deficiencias morales de las personas, que hace alusión única y exclusivamente a la actividad pasional sin la actividad racional correspondiente.

Este programa presenta un formato ya bien conocido desde hace un poco más de una década, los “reality shows”, género televisivo en el cual se muestra lo que le ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción donde se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios, personajes interpretados por actores, de ahí, su efecto de realidad.31 El programa se desarrolla a partir de un individuo que va a tener citas con cinco diferentes personas, no importan las tendencias sexuales del individuo protagonista, pues aquellos seres con quienes compartirá las situaciones, a medida que el show se desarrolla, presentan características similares. Lo importante a resaltar es que en aquello, a medida que el protagonista entra en “citas” con los que le pretenden, se resalta una innumerable cantidad de actividades pasionales a través de la interacción entre los actores, tales como lujuria, ego, egoísmo, frivolidad, entre muchas otras, que, para el espectador sin la suficiente habilidad moral serían como dulces de mentiras. Es importante reconocer que la audiencia principal de este programa de televisión son adolescentes, además, por ser un canal asequible internacionalmente, su difusión es aún mayor. Esto puede significar que el programa se ha originado a partir de un minucioso estudio de mercadeo, sin contar aquellas otras fuentes de información con respecto al horario en el que se transmite el programa, tiempo el cual los adolescentes centran su energía en el ocio y el descanso, frecuentemente frente a una pantalla.

No hay que hacer un análisis muy profundo para entender que el anterior ejemplo, como muchos otros, centra su ejercicio únicamente en intenciones de efectividad comercial, sin detenerse a pensar o a actuar con respecto a los posibles perjuicios que puedan originarse en las personas del mercado correspondiente.

Si se entiende a toda empresa, compañía u organización como personas, individuos que a partir de funciones específicas realizan trabajos con un determinado fin, entonces no se puede alejar de la importancia del desarrollo del ser en equilibrio con los demás. Es en este punto donde la Ética de la Virtud propuesta por Aristóteles toma el protagonismo como la plataforma o soporte, por así decirlo, donde se desarrollará el ser, hacer, conocer, convivir y trascender, para permitir una ganancia más allá del intercambio de bienes y servicios, una ganancia que a la larga sí exigirá más de las personas involucradas en cualquier compañía, empresa u organización, pero que tendría como fruto un beneficio de vida, tanto para las personas de los mercados como para las personas incluidas en la actividades de las empresas.

A lo que se hace referencia es que se puede tomar a cualquier empresa como un individuo el cual realiza un trabajo para su supervivencia, es decir, que las actividades empresariales se pueden desarrollar a partir de la virtud, de encontrar el equilibrio perfecto en cuanto a lo que se pretende conseguir a través de brindar lo mejor, pero dar lo mejor significa hacer el ejercicio de conocer, reconocer y respetar al otro. Entonces la propuesta, más precisamente en el ámbito publicitario, tiene que ver con el inicio de la actividad misma. En pocas palabras, el cliente, sea cualquier clase de empresa u organización, que quiere ejercer actividades publicitarias, -ya sea para introducir un bien o servicio, para reforzar su marca en el corazón de las personas, para hacer competencia, para motivar a los mercados a consumir un bien o servicio, entre otros- no sólo debe entregar el brief a los profesionales de la publicidad con la información detallada del bien o servicio, la información del mercado meta o target, de presupuesto y la información de lo que se espera alcanzar, sino también debería entregar información detallada acerca de las actividades culturales, filosóficas, religiosas, políticas, sociales, entre otras, del mercado al que se le va a comunicar. De esta manera la publicidad a crear tendría en cuenta estos factores esenciales en el desarrollo de los individuos en función de su sociedad correspondiente, y mediante el ejercicio del conocimiento y reconocimiento se evitaría en sobremanera la producción comunicativa perjudicial para el mercado atacado por los contenidos publicitarios, siempre y cuando se tenga una suficiencia moral en cuanto al uso de estos conocimientos. Por esto mismo se propone la Ética de la Virtud en el desarrollo de las estrategias publicitarias, aunque se debe tener en cuenta que su aplicación trabajaría en cualquier mecanismo funcional creado por el hombre.

La propuesta, por muy utópica que pueda parecer, es una que se intenciona específicamente para mejorar nuestras mismas cualidades de vida, aprender a valorar lo que se tiene, ejercer la crítica respectiva para reconocer qué es lo que se necesita y qué no, qué es más importante como seres humanos, pues somos los seres más increíbles de este planeta y por eso mismo tenemos una responsabilidad enorme con toda la vida en él. Sin embargo existe hambre, existe la guerra, la pobreza, el odio y todo los terrores que se desencadenan cuando no actuamos correctamente, cuando nos negamos a valorar la vida en sí y ponemos como prioridad a los bienes materiales y los anti valores, cuando perdemos la concepción de la palabra respeto, respeto por los demás y por nosotros mismos.

Trabajar la Ética de la Virtud de Aristóteles en el ámbito empresarial y específicamente en la publicidad significa usar las estrategias comunicativas como principio para ejercer un cambio no sólo en cuestiones de responsabilidad social, sino también un verdadero cambio en los mecanismos comerciales, un cambio real y tangible para usar las mismas herramientas que nos han hecho actuar mal, para usarlas en función de algo bueno. Para aclarar esta cuestión se puede formular la siguiente idea: actualmente muchas de las reservas naturales de agua potable, por así decirlo, están siendo contaminadas o sobre explotadas. Al mismo tiempo, una empresa embotelladora de agua mineral tiene como objetivo principal la máxima venta de su producto. Pero llegará el momento en el que el agua no será suficiente para los seres humanos que habitamos en este planeta, mucho menos para la fauna y flora. Sin embargo, cuando consumimos dicho producto nunca nos preguntamos acerca de esto, ni tampoco cuestionamos a la empresa si está tomando una acción responsable con el medio ambiente para continuar con su actividad comercial y al mismo tiempo preservar el agua que es realmente la fuente de la vida en el planeta. Entonces lo ideal sería exigir a la empresa que embotelle el agua, pues nuestro estilo de vida lo demanda, pero que al mismo tiempo tome acción en pro de la conservación del líquido y del medio ambiente, así le cueste mucho dinero: cuestión principal por la que la actividad de responsabilidad no se ejerce. Otro ejemplo, mucho más relacionado a la intención comunicativa de muchas empresas es el sexo. Vemos en las películas, en las novelas, en la música, en las revistas, en los productos y en los servicios que usan el sexo como un anzuelo que ha demostrado ser lo suficientemente eficiente para atraer la atención. No obstante, no nos preguntamos qué consecuencias

trae esto. Vemos que la población mundial de seres humanos ha crecido supremamente rápido, alrededor de 100 millones de nuevos individuos al año, observamos que valores como la fidelidad y el respeto, hasta el amor, han quedado atrás siendo llamados anticuados. Y no nos importa, por ejemplo, que en gran medida los problemas del planeta se deben a la gran cantidad de personas que lo habitan, pues esto significa más espacio para vivir y menos naturaleza; más producción de bienes y servicios, lo que significa mayor producción y manufactura, por lo tanto mayor contaminación y explotación de los recursos naturales; mayor producción de desperdicios de todo tipo y producción de dióxido de carbono sólo porque somos billones los que respiramos… La venta de sexo explicito e implícito en las actividades comunicativas nos están llevando a la destrucción. Entonces se puede realizar la siguiente pregunta ¿realmente las empresas están haciendo actualmente lo mejor para conseguir sus metas? La respuesta es no. No porque en la misma medida en que intentamos ser más eficientes basados en las teorías actuales de mercadeo, producción y ventas, más rápidamente nos estamos destruyendo, y si nos destruimos, las empresas se quedarán sin clientes, por muy estúpido que esto suene… es una realidad irrefutable.

Si la Ética de la Virtud propone como fin el florecimiento humano a partir de la sabiduría para actuar correctamente y de esta manera ser felices, nos damos cuenta que lo que hacemos nunca da en el equilibrio, pues siempre recae en los extremos, y lo podemos ver fácilmente en la realidad de la extrema pobreza o la riqueza absoluta. Sin embargo, el punto no debería ser nunca culpar a algo o a alguien, el punto es comenzar a actuar con base a la problemática, más aún usando las herramientas mismas que se han utilizado para que estemos en la situación en la que nos encontramos. Gozamos de las herramientas de la comunicación, mecanismos que permiten a la información llegar fácil y eficientemente a un gran número de personas y al mismo tiempo contamos con la literatura detrás de la educación, el magnífico concepto que nos ha ayudado a perpetuarnos por tantos miles de años. Ya es hora de usar el verdadero potencial de la comunicación, la información y la educación para solucionar las problemáticas que nos hemos creado.