(En miles de millones de dólares a precios constantes de 2005)
(exceptuando Japón) juntos. Tampoco deben olvidarse las partidas extraordinarias, entre los que cabría incluir la denominada lucha global contra el terrorismo o los operativos desplegados en Afganistáne Iraq. Sobre este último conflicto, las cifras atestiguan que EEUU ha invertido más de 200.000 millones de dóla- res y que, si persiste esta tendencia, el gasto de este operativo para la próxima década estaría alrededor del medio billón de dólares.
Tras EEUU, Franciay Reino Unidoson los siguientes países con los mayores gastos militares por encontrarse en pleno proceso de reestructuración militar y a pesar de que en el conjunto del continente europeo ha dis- minuido en un 1,7%. Otro país a tener en cuenta es China, que desde 1998 se encuentra inmerso en la modernización de sus FFAA, con un creciente aumento de su gasto y con muy pocos signos de que la tenden-
cia se vaya a invertir. No obstante, el caso más paradigmático del incremento militar parece encontrarse en
Oriente Medio, la región mundial que ha experimentado un mayor ascenso porcentual en esta materia (7%), influenciado principalmente por el espectacular aumento del presupuesto en Arabia Saudita(21%). La agrupación de los países del gráfico anterior ha sido realizada a través del Centre for Defence Informa- tion, de origen estadounidense, donde se dividen las principales potencias militares, además de EEUU, en tres grandes grupos: un primer grupo donde están los socios directos del país estadounidense, un segundo donde hay otros socios y potencias militares, y un tercero con los países no afines a EEUU. Gracias a este gráfico se puede observar cómo la agrupación de los países que desde el Ejecutivo estadounidense se seña- lan como la principal amenaza a la seguridad internacional (el denominado “eje del mal”) tiene unos pre- supuestos militares inferiores a la de las otras agrupaciones, muy particularmente a los de EEUU. Partiendo de esta premisa, se debe hacer el planteamiento de quién supone verdaderamente una amenaza para la seguridad internacional, es decir, no sólo deberían valorarse las amenazas realizadas a través de estrate- gias y posicionamientos, sino también en función de las capacidades logísticas y armamentísticas. Si se tomara esta última variable en consideración, a EEUU se le debería añadir como principal amenaza. Siguiendo con la idea anterior, la actitud mostrada ante RPD Coreae Iránes buena muestra de la capaci- dad de EEUU de definir las amenazas las amenazas. A finales de año, el Gobierno de RPD Corearealizó la primera prueba con armamento nuclear. Además, se mostró desafiante ante las reacciones internacionales, especialmente ante el embargo comercial y armamentístico impuesto desde EEUU y el Consejo de Seguri- dad de la ONU, respectivamente. Si bien las rondas multilaterales de conversaciones a seis bandas pueden ser un instrumento muy útil,2son también necesarias las reuniones bilaterales entre la propia RPD Corea y
EEUU. Además, las diferencias surgidas entre los países participantes se visibilizaron en estas conversaciones multilaterales y tras la resolución 1718 del Consejo de Seguridad de la ONU,3donde China, Rep. de Corea
y Rusia se mostraron más partidarios de una acción más limitada, mientras EEUU y Japón defendían un mayor refuerzo de las sanciones. Paralelamente, durante 2006 Iránmantuvo un pulso con la comunidad internacional, derivado también del uso de su programa nuclear. En esta ocasión, el Ejecutivo iraní defen- dió el uso civil de su programa de enriquecimiento de uranio, hecho que levantó las sospechas de sus prin- cipales interlocutores: EEUUy la representación de la UE, formada por Alemania, Franciay el Reino Uni- do. El año terminó con la imposición de una sanción para el comercio de materiales sensibles relacionados con su programa nuclear, así como la instancia a paralizar sus actividades de enriquecimiento de uranio.4
De estos dos casos se pueden sustraer diversas conclusiones. Principalmente, se debe potenciar la vía diplo- mática, por encima de métodos sancionadores que impidan un diálogo fluido. Asimismo, convendría un
fortalecimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear(TNP), bajo la aseveración de unos criterios más estrictos y lograr que sea ratificado por un mayor número de Estados. En ningún caso se deben obviar aquellos programas que podrían suponer una amenaza el uso de este tipo de armamento en casos como en el conflicto, ahora latente, entre Indiay Pakistán, o la existencia, no reconocida oficialmente, de un arse- nal nuclear en Israel.
Respecto al análisis del gasto militar sobre el PIBpor cada uno de los países (indicador nº 9), se ha obser- vado como 12 países tienen un gasto militar elevado (superior al 4% de su PIB), entre los que se incorporan EEUU y Rusia, además de alertar sobre la situación de cuatro de ellos en los que el gasto militar sobrepasa el 6% de su PIB:
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Tabla 6.1. Países con un nivel de gasto militar elevado en 2005
(superior al 4% de su PIB)Angola Grecia Jordania Rusia
Arabia Saudita Irán Kuwait Singapur
EEUU Israel Marruecos Yemen
Nota: En negrita los países con un gasto militar superior al 6% del PIB.
2. Además de EEUU y RPD Corea, en estas conversaciones participan China, Japón, República de Corea y Rusia. 3. Véase la resolución completa en <http://www.un.org/spanish/docs/sc06/scrl06.htm>.
La tabla anterior guarda estrecha relación con las prioridades en el gasto público(indicador nº 10), en 2005 había nueve países cuyo gasto militar fue superior a lo que se destina a educación y salud, mientras que en otros 16 países se habían gastado más recursos en cuestiones militares que en alguna de las otras dos partidas.
El hecho de que el gasto público en sanidad y educación sea inferior al gasto militar indica que las priori- dades presupuestarias anteponen la defensa y la militarización del país a la satisfacción de los derechos humanos de la poblacióny a la financiación de los servicios sociales públicos. Además, ello denota una concepción estrictamente militarista de la seguridad que obvia por completo los paradigmas de la seguridad humana fomentados hace ya más de una década por el PNUD, centrados principalmente en la satisfacción de las necesidades básicas y diarias de la población.5
Sobre la producción armamentística, la tendencia creciente de los beneficios de las 100 principales com- pañías a nivel mundial (81 situadas en EEUUy Europa) es de aumento, aunque a un ritmo de desacelera- ción. En Europa, a mediados de 2006, se adoptó el Código de Conducta sobre la Adquisición de Pro- ductos de Defensa, un instrumento legislativo que permite una circulación con menos controles de material de defensa dentro de la UE, lo que debería permitir ganar en agilidad, pero incrementa el riesgo de desvío a terceros países debido a la laxitud en los controles. Todos los Estados miembro de la UE lo suscri- bieron con la excepción de España y Hungría, por motivos proteccionistas.
En materia deexportaciones de armamento, en términos globales se comprobó cómo en 2005 los cin- co principales exportadores aglutinaron el 82% del valor total de las exportaciones. Por países, EEUUfue el máximo exportador, por encima de Rusiaen esta posición, explicado por la apertura de relaciones bilate- rales con India, IsraelyJapón. Sin embargo, es preocupante comprobar cómo durante 2005 el Gobierno estadounidense suministró 8.100 millones de dólares en armas a países en vías de desarrollo. De estos datos se desprende que la venta a este tipo de países es un aspecto esencial para la industria estadounidense, sumado a la cartera de contratos pendientes, valorado en 44.000 millones de dólares. Además, 13 de los 25 países compradores de armas a EEUUse consideran, según la ONGHuman Rights Watch(HRW), como no democráticos. No debe olvidarse el creciente papel que tienen los Estados miembro de la UE, donde ade-
5. Véase PNUD; Informe sobre Desarrollo Humano, PNUD, 1994. 108
Alerta 2007