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Summary and concluding remarks

In document Data Driven Computing (Page 59-64)

El Anestesiólogo, es el especialista medico que en su labor diaria se encuentra sometido a tal diversidad y multiplicidad de riesgos que hacen su actividad muy diferente a la de otros especialistas.

Los resultados encontrados referente a la edad y sexo (tabla 1), nos informa que la mayoría de los anestesiólogos son del sexo masculino y están comprendidos en edades entre 41 – 60 años, contraponiéndose con últimos resultados que hablan de un aumento en el numero de anestesiólogos del sexo femenino y en edades entre 30 – 41 años, tanto asistentes como residentes.

Con respecto al tiempo de servicio y condición laboral (tabla 2), los anestesiólogos que tienen mayor tiempo de servicio (15 – 26 años) son los del MINSA y están en condición de nombrados, mientras que en ESSALUD la mayoría tiene entre 1 – 16 años de servicio y son contratados; este tipo de inestabilidad laboral, hace que el anestesiólogo no trabaje bien, estando el estrés presente, debido a la condición laboral que mantiene, no sabiendo en qué momento pueden suspender el contrato y quedarse sin trabajo; esta realidad diverge con otras de otros países donde el anestesiólogo tiene otro tipo de condición laboral y dispone de una remuneración que es adecuada para poder llevar una vida digna. Calabrese 2004,Seward 1990,Davis 1994,Barzallo 1999.

La mayoría de anestesiólogos son casados y desempeñan una función asistencial en los hospitales (tabla 3), excepto 18 anestesiólogos que son asistentes – docentes, estos últimos tienen la ventaja de recibir otra

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remuneración adicional, que sirve de alguna manera para mejorar la canasta familiar y el apoyo para los hijos.

La mayoría de los anestesiólogos (74%) ejercen la actividad privada y tienen su cónyuge que es profesional (80%), esto por una parte atenúa las necesidades económicas, ya que algunos cónyuges comparten sus salario con el hogar, más difícil y pesado es donde el anestesiólogo trabaja solo él o ella, y hay situaciones en que es solicitado muchas veces a prestar servicios fuera del hospital en horas de trabajo , optando muchas veces por rechazar dicha solicitud, otras veces aceptando pero esto genera un estrés elevadísimo que repercute en la salud del anestesiólogo, además de la gran responsabilidad que acarrea el tener que pagar pensiones a los hijos de edad escolar, como los que están en la universidad, lo que ocasiona mayor estrés. En otros países el salario del anestesiólogo es tan bueno que no necesita muchas veces ejercer el trabajo privado y le permite ahorrar y disfrutar de lo que desee. Calabrese 2004,Vega 1993, Arlia 1978,Nyssen 2003.

Los reportes de la literatura mundial informan que las principales causa de muerte en los Anestesiólogos son: cáncer, infarto de miocardio y suicidio.

En 1980 se señalaba que el primer lugar de mortalidad en profesionales era ocupada por los Médicos y dentro de ellos el primer lugar lo ocupan los anestesiólogos. Sáenz 1993, Vega 1993.

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Para 1990, la OPS, OMS, etc, reportaba que el suicidio ocupaba la segunda causa de muerte en los anestesiólogos; resaltando que la vida media del anestesiólogo es de 15 años sin presentar patología sistémica.

Aldrete, en 1981 reportó que el porcentaje de muerte por infarto de miocardio en Anestesiólogos de la ASA de 1975 a 1980 seguía siendo 46% y que el suicidio como causa de muerte aumento de 9% a 21%. Stora 1991, Seward 1990.

Lejos han quedado en el tiempo las historias de explosiones o fuego en el quirófano por causa de los gases anestésicos. El avance de la tecnología disminuyó estos problemas, pero la modernidad fue agregando otros y en la actualidad nuevas patologías aparecen en nuestro ambiente de trabajo que nos envuelven constantemente. Granados 1993.

Algunos investigadores opinan que entre el anestesiólogo y el quirófano existe una amistad peligrosa, debido a que el personal médico, técnico y paramédico que labora en el quirófano pasa la mayor parte del día en un ambiente de peligros potenciales. Además de la exposición a vapores, sustancias químicas, radiaciones ionizantes y agentes infecciosos, está sometido a tensiones psicológicas causada por la vigilancia constante y necesaria para el cuidado de alta calidad que necesita el paciente. Al conjunto de fenómenos de índole patológico que suelen presentarse en anestesiólogos, cirujanos, enfermeras y auxiliares, así como el personal del área de

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recuperación, se les denomina enfermedades profesionales asociadas al quirófano. Los anestesiólogos están entre especialistas que tienen la más alta estancia dentro de las salas de operaciones, por lo tanto figuran entre los más afectados, quedando definidas las circunstancias que por su naturaleza, inciden con mayor frecuencia en la vida de los anestesiólogos, como son el estrés crónico laboral, los trastornos psicosociales, la farmacodependencia, la contaminación, el ruido, entre otros.

A los Factores mencionados se adicionan riesgos biológicos causados por organismos microscópicos, con mayor relevancia enfermedades trasmisibles, como VIH, hepatitis B y C, adquiridos a través de la sangre y otros fluidos corporales de los pacientes (liquido cefalorraquídeo, amniótico, pleural, pericárdico, peritoneal, sinovial, saliva), teniendo como vías de exposición, injurias percutáneas causadas por agujas y objetos punzocortantes, cuya vía es la piel y mucosas, representando estos daños el 74% de la totalidad a los que están expuestos. Jackson 1994, Calabrese 2004.

El anestesiólogo esta frecuentemente expuesto a radiaciones ionizantes, con fluoroscopios, intensificadores de imagen, tomografía, resonancia magnética; teniendo como efectos más significativos, la destrucción tisular, alteraciones cromosómicas, la proliferación maligna y destrucción del cristalino.

El ruido es otro agente que perjudica al anestesiólogo, generando estrés e interfiriendo en la capacidad de concentración e incrementando la fatiga y la función del individuo.

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La inhalación crónica de gases anestésicos como el Halotano puede producir daño hepático, además la exposición a largos periodos de estos gases ha sido la causa de disminución de la fecundidad, abortos espontáneos, afecciones neurológicas, cefalea, polineuropatía periférica, cambios psicomotores y conductuales, aumento de la incidencia de malformaciones congénitas, cáncer y enfermedades hematopoyéticas, teniendo como efecto más peligroso la depresión nerviosa, que puede ser moderada a severa y cuyos síntomas incluyen cambios de conducta, manifestados como irritabilidad, mal humor, impaciencia y agresividad. Arnold 1998.

El trabajo del anestesiólogo requiere de gran responsabilidad y conocimientos para contrarrestar los efectos que el coma anestésico origina en los pacientes, y los que pueden surgir debido a enfermedades previas relacionadas o no con la operación y ponen en peligro a la persona. De la misma manera sufre los efectos del trauma quirúrgico del enfermo, que es determinante para el éxito de la operación. Del anestesiólogo depende en gran medida la vida del paciente, tanto en el preoperatorio, transoperatorio y postoperatorio inmediato, hasta la recuperación total post – anestésica. Esta labor está llena de decisiones básicas, de sobresaltos, en medio de un ambiente tenso, grave, cuyo desarrollo afecta su estado emocional, sus arterias coronarias y otros órganos.

De todos los especialistas, los anestesiólogos ocupan el segundo lugar en suicidios, es frecuente observar en ellos inestabilidad emocional afectiva que se manifiesta por cefalea, fatiga, anorexia, nauseas y pérdida de la memoria. La Asociación Medica Australiana establece que aquellos médicos que trabajan

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cargas horarias superiores a 70 horas semanales tienen alto riesgo para la salud y mayor riesgo para accidentes, injurias y enfermedades. Cooper 2001.

La fatiga, común entre anestesiólogos, constituye un mensaje del cuerpo, de que hay que descansar y repercute sobre la seguridad de los pacientes. Una entidad clínica asociada al estrés crónico laboral es el síndrome de Burnout, o de estar quemado que designa el desgaste profesional. Este se define como la respuesta física y emocional al estrés laboral, y se caracteriza por desgaste emocional, despersonalización y sensación de incompetencia profesional. Nyssen 2003.

La adicción a fármacos también involucra a anestesiólogos, con fármacos de su ámbito laboral, que puede llevar a una enfermedad compleja, progresiva, crónica y recidivante, caracterizada por la dependencia a medicamentos, con repercusiones físicas y psicológicas. Se considera uno de los riesgos de más alto impacto en la vida del anestesiólogo. Herrera 1989, Arlia 1978, Calabrese 2005.

En cuanto al personal femenino vinculado al quirófano y áreas adyacentes debe tener mucho cuidado si está en curso un embarazo. Las anestesiólogas ponen en peligro, diversas etapas de su gravidez, así como el fruto de la gestación, ya que está expuesta a agentes dañinos y complejas circunstancias. En el primer trimestre del embarazo puede haber abortos espontáneos y malformaciones congénitas, en el segundo trimestre, fatiga emocional, amenaza de parto prematuro, embarazo pre - término, hipertensión

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arterial. Anestesiólogas y personal femenino de sala de operaciones no deben trabajar durante la gestación.

La mayoría de médicos anestesiólogos en medios hospitalarios donde el grado de insatisfacción por el equipamiento, los salarios y las presiones laborales a las que somos sometidos representa una realidad que no podemos soslayar como factores de riesgo. Parietti 2004.

Debemos tener en cuenta que la problemática no sólo es para el médico sino también para el paciente quien es el que sufre las consecuencias. La capacitación, el desempeño profesional, la infraestructura paramédica de apoyo, la actualización, la disponibilidad de recursos humanos y la tecnología en equipamiento, son elementos que debemos tener en cuenta en todo momento.

Para los anestesiólogos los riesgos resultan de todos estos factores antes mencionados, más los propios de la especialidad incluyendo factores laborales y legales.

Por lo tanto el estrés debe ser considerado hoy como una situación normal de la vida y de la actividad médica, que se encuentra inmersa en presiones familiares, culturales, sociales y financieras que se constituyen en factores controlables, en algunas ocasiones, e incontrolables en otras y que afectan la relación laboral. Parietti 2004.

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La generación del estrés laboral en el anestesiólogo se basa en el modelo de ciclo del estrés. Aquí el estrés actúa como un proceso activo que tiene un ciclo dinámico integrado por 3 componentes: 1) Factores estresantes que activan el ciclo, 2) filtros psicológicos que procesan esos factores estresantes, 3) las respuestas cuando lidiamos con ellos y sus efectos.

Nuestro cuerpo siempre se moviliza por una reacción física generando una respuesta del sistema nervioso autónomo a través del eje hipotálamo- hipofisario- suprarrenal. Por lo tanto el estrés laboral se comporta bajo la forma de un proceso dinámico, acumulativo generando una activación frecuente del ciclo del estrés desgastando progresivamente y permanentemente los sistemas biológicos provocando de esa manera altos niveles de estrés que resultan nocivos para la salud Jackson 1993, Calabrese 2000.

Con respecto al Tipo de Trabajo del anestesiólogo ( tabla 5), éste está caracterizado por la alta responsabilidad que tiene frente a la seguridad del paciente, intensa carga física y psíquica, con exposición a agentes físicos, químicos y biológicos a la vigilancia constante y sostenida que tiene que tener con los pacientes, el manejo de pacientes críticos, complejos y a la toma de grandes decisiones que tiene frente a los pacientes de emergencia, enfrentándose constantemente con la muerte, transformando todas sus emociones naturales en emociones estresantes, estas opiniones vertidas por

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muchos investigadores, coinciden con nuestra investigación. Davis 1994, Almirall 1994.

En nuestro trabajo la mayoría de anestesiólogos (80%) se sienten más seguros cuando administran anestesia en el hospital, porque en el hospital nunca se trabaja solo, siempre hay otros colegas que se encuentran allí y también hay personal de apoyo para el anestesiólogo, que ayudan de alguna manera a solucionar problemas que se puedan presentar; esto es diferente a cuando se trabaja en la práctica privada, donde el anestesiólogo trabaja solo y tiene que aprender a solucionar los problemas solo, rápidamente, todo esto condiciona mayor estrés para el profesional.

La mayoría de anestesiólogos (70%) siempre siente que es alta la responsabilidad en cuanto a la seguridad de un paciente critico; todos los pacientes críticos deben de salir del quirófano directamente a una UCI, pero estos ambientes en nuestros hospitales tienen poca cobertura respecto a las camas, a la tecnología (ventiladores), muchas veces quedándose el paciente por tiempos prolongados en el quirófano (URPA), donde corre mayor riesgo, porque el personal no solo atiende a un solo paciente sino a varios simultáneamente, sobre todo en el MINSA donde no hay médicos en recuperación post anestesia, constituyéndose estos acontecimientos en factores generadores de estrés tanto para el anestesiólogo como para el personal de servicios.

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La mayoría de anestesiólogos pertenecemos a una institución llamada SPAAR (Sociedad de anestesia, analgesia y reanimación), que es la que dicta algunos cánones que rigen el trabajo el anestesiólogo, pero hasta el momento no ha podido hacer reglamentar y homologar los salarios de los profesionales de la anestesia a nivel nacional, difiriendo esto con otra sociedades de anestesiólogos como la de Colombia, Argentina, Chile, etc., donde los salarios son justos y son iguales en todas las ciudades del país, donde el apoyo científico y logístico que reciben los profesionales hacen que de alguna manera se atenué el estrés. Calabrese 2003, Barzallo 1999, Herrera 1989.

Frente a la Modalidad Laboral, el anestesiólogo está inmerso en muchas presiones, como son la alta productividad, calendarios de trabajo vinculadas a agendas extensas, que lo llevan a un exceso de trabajo y a tener un agotamiento permanente, buscar otros trabajos para poder tener una mejor recompensa económica para la educación de los hijos, a veces ayuda a padres y familiares y sobre todo el miedo frente a la inseguridad de las condiciones laborales, todo esto incrementa el estrés, produciéndose alteraciones en el sueño, desórdenes cardiovasculares, gastrointestinales, etc. pudiendo apreciar que nuestros anestesiólogos tiene mayor estrés al trabajar de madrugada , quizás por no haber recuperado hasta ese momento las energías para seguir trabajando.

Siempre se mantiene presente el fantasma de las demandas civiles y penales que se presentan cada vez con mayor frecuencia. Curry, 1990.

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Los problemas de inadecuada infraestructura laboral (tabla 6), asociado a la permanencia de largos periodos de pie, en ambientes inadecuados, no climatizados, sin sistemas antipolución, sin sitios adecuados de descanso, hacen que se incremente el estrés en el anestesiólogo. Nuestros quirófanos no cuentan con infraestructura adecuada, el 60 % de profesionales trabajan en un ambiente no climatizado, 91% con sistemas de antipolución inadecuados, el 62% con mesas quirúrgicas inadecuadas y malogradas, permaneciendo parados por largos periodos de tiempo, ocasionando molestias tanto físicas como psíquicas, produciendo rabia, indignación y generando mayor estrés; esto diverge a otros quirófanos de otros países, donde el anestesiólogo cuenta con sillas ergonómicas para reposar mientras realiza su trabajo, los sistemas antipolución son tan poderosos, que el recambio de aire ambiental es de 20 veces por hora, las mesas quirúrgicas, la iluminación, las máquinas de anestesia, son tan buenas que el anestesiólogo trabaja a gusto y con menos estrés. Sáenz 1993.

Cuando la protección es inadecuada, destaca la carencia de extracción de desechos de gases anestésicos, inadecuada medición de radiaciones ionizante y no ionizantes, incumplimiento de inmunizaciones, carencia de sillas y de mesas ergonómicas con altura adecuada, llevan a la presentación de enfermedades osteomusculares, éstas generan estrés y llevan a la necesidad de tener que solicitar permisos constantemente con las respectivas pérdidas económicas para las instituciones. Dejours 1990. Calatayud.

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Respecto al ambiente de trabajo, el 67% de anestesiólogos trabajan en salas que no son adecuadas, tanto por su tamaño como por la infraestructura que tienen, el 62% opina que existe una gran contaminación, el 80% que la ventilación es inadecuada, 73% que la iluminación no sirve, todos estos factores condicionan un incremento del estrés en el profesional, lo rescatable de esto es que el 73% de anestesiólogos tienen buenas relaciones interpersonales entre ellos y con el resto de trabajadores del centro quirúrgico, un 73% acepta sugerencias de otros colegas para desenvolverse mejor durante el desarrollo de la práctica anestésica; podemos concluir diciendo que el ambiente también desempeña un factor desencadenante del estrés crónico laboral, sobre todo cuando se trabaja en un clima hostil, con malas relaciones interpersonales con los colegas y con miembros del centro quirúrgico, generando a veces aislamiento, que puede llevar a la angustia, depresión, farmacodependencia, pudiendo llegar muchas veces al suicidio; todo esto aunado a la mala iluminación, al estar sometido constantemente a radiaciones, alta contaminación y ambientes inadecuados como informan nuestros encuestados, hacen que el estrés este presente todos los días. Belloch 2000.

La personalidad del anestesiólogo( tabla 7), es un factor importante, él realiza un rol protagónico en su ambiente de trabajo, los más jóvenes se creen muy fuertes, invulnerables, crean grandes expectativas con gran compromiso laboral, sin pensar que estas situaciones pueden ser peligrosas, llevando a graves consecuencias tanto en el plano personal, familiar, social, legal y laboral;

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así tenemos que nuestro anestesiólogos algunas veces tienen miedo a cometer errores, tiene dificultad para tomar decisiones, presentan olvidos frecuentes, no duermen las horas necesarias, , no ingieren sus alimentos en horas fijas, algunos ingieren bebidas alcohólicas, sufren molestias gastrointestinales, hipertensión y taquicardia frecuentemente. Jenkins 2001.

El 87% de nuestros encuestados opinan que se encuentran capacitados para manejar situaciones imprevistas, lo que lo convierte en un pilar fundamental para resolver situaciones de emergencia, ya que éste es experto en reanimación cardiopulmonar - cerebral y un 47% comparte situaciones de emergencia y eventualidades con los compañeros de trabajo.

Hay un elevado porcentaje (73%) de anestesiólogos que no duerme las horas adecuadas, un 23% padece de hipertensión arterial, 11% sufre de trastornos músculo esqueléticos; todos estos hallazgos difieren a los resultados encontrados por otros investigadores donde encuentran gran número de anestesiólogos que son fumadores crónicos, son bebedores crónicos, ingieren tranquilizantes constantemente, incluso son drogadictos, en Latinoamérica, la incidencia de alcoholismo en anestesiólogos es del 44%, consumo de psicofármacos 16%, farmacodependencia 1,7%, habiéndose llegado a esto por el exceso de estrés en el trabajo y por no poseer una personalidad sólida para no estar en estas situaciones que ponen en riesgo la salud y la estabilidad laboral. Calabrese 2001, Triana 1994, Calabrese 1996.

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Nuestros encuestados opinan que la técnica anestésica que genera mayor estrés en el anestesiólogo es la anestesia general (56%), sobre todo en los recién nacidos (67%), el turno más peligroso es la madrugada (68%) y la complicación más temida es el paro cardiaco (64%); estos resultados coinciden con los encontrados por Barzallo en Ecuador, donde la anestesia general y sobretodo la que se administra al recién nacido y al anciano, son las que más generan estrés.

Los factores relacionados con los estándares de seguridad y capacidad profesional del anestesiólogo, son elementos de análisis que deben ser tributarios de atención prioritaria por parte de las autoridades responsables del sector salud y de una concientización total por parte de los anestesiólogos, con un objetivo determinante y primordial a cargo de las instituciones gremiales que será eliminar hasta donde sea posible la incidencia de estos factores de riesgo profesional. Además es un deber de todos los que estamos inmersos en esta apasionante especialidad médica. Kinzl 2005.

La seguridad en el ejercicio de la anestesiología se refiere a la prevención y control de dos tipos de riesgos que se presentan: el que corre el paciente cuando es sometido a un procedimiento anestesiológico y el que sufre el anestesiólogo en el desarrollo de su práctica profesional. Coomber 2002, Mingote 1999.

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El riesgo del paciente está relacionado con los siguientes aspectos: - Capacitación y desempeño del profesional

- Existencia de personal capacitado que apoye al anestesiólogo o a quien administra anestesia.

- Disponibilidad de recursos humanos suficientes para atender la demanda de procedimientos.

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