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3.2 A posthumanist performative approach to practice

3.2.7 Summary and limitations

masacre, de igual forma, permitirá al espectador un paneo y contexto generalizado sobre la complejidad no solo de los hechos, sino del proceso judicial que se halla inmerso el caso Mapiripán.

En el segundo y tercer cajón, se e n c o n t r a r a n c a r p e t a s c o n l a documentación que hasta el momento existe y es de luz pública con respecto al caso de la masacre de Mapiripán. Material como documentos judiciales, prensa, testimonios escritos, etc. m a t e r i a l m u c h o m á s p r e c i s o y detallado sobre el caso para ser objeto de estudio.

Columna 2: Peritaje

Para encaminar hacia un juicio justo, es necesario un informe experto, pero no frente a la masacre en sí, sino en cara al desencadenamiento de la maldad que conlleva un caso como es el de lesa humanidad.

Si bien, hemos preguntado a lo largo del presente documento, ¿existe la posibilidad de cambiar la historia y no cometer actos de maldad?, ¿somos responsables de nuestros actos? y ¿tenemos la facultad de omitir o resistir ante el mal? A partir de un análisis fenomenológico, tomando diferentes autores, es necesario que nos presenten sus informes en el presente caso y obra.

Para esto, se establecerá en la segunda columna un atril, que por medio de un monitor en su superficie, expondrá

sintéticamente las argumentaciones y pensamientos de los autores que hemos nombrado en el capítulo cuarto del libro dos, que cumplirán la función de Peritos.

Columna y 4: Los testimonios

Complementando el proceso, se tendrá que contar con los testimonios, de los actores, que puedan rendir indagatoria frente a lo sucedido. Así que, las dos columnas restantes se configurarán del mismo modo, conteniendo cada uno un reclinatorio, que referencia al acto de la confesión, pertinente en los procesos judiciales.

Cada reclinatorio contará con un teléfono fijo, en el que el espectador al alzar la bocina, pueda escuchar las versiones de los declarantes, propios y cercanos al caso de Mapiripán.

Aunque las columnas se dispongan de manera muy parecidas, la diferencia radicará, en que una contendrá las versiones de las víctimas y la otra, la de los victimarios (Material que fue recopilado a partir de archivos audiovisual documentario).De tal manera se señalará el ente acusado y el ente acusador (normativo en cualquier proceso judicial).

El Juicio

Por consiguiente y poder finalizar el proceso, en un espacio de 3X3 m, delimitado por un cercamiento de madera tradicionales en las salas de juicio oral, donde se harán presentes

MALDAD

tanto el juez como el juzgado.

El Estrado

Se ubicará una plataforma de 150 cm de altura, el cual se dispondrá de estrado, lo que permitirá al público o espectador, tomar el papel de Juez y dictar su sentencia.

La silla eléctrica

Estará la silla del juzgado, que se instalará dentro de un acuartelamiento de madera. Esta silla, tiene la particularidad formal de silla eléctrica, que hace referencia a antiguos autores citados, en la cual: el condenado asume su culpabilidad, más por el efecto del m i e d o , t e m o r y a n g u s t i a a l a s consecuencias que pueda llegar su c a s t i g o , q u e e n r a z ó n a l arrepentimiento de sus actos.

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varios archivos sobre el suceso de la

masacre, de igual forma, permitirá al espectador un paneo y contexto generalizado sobre la complejidad no solo de los hechos, sino del proceso judicial que se halla inmerso el caso Mapiripán.

En el segundo y tercer cajón, se e n c o n t r a r a n c a r p e t a s c o n l a documentación que hasta el momento existe y es de luz pública con respecto al caso de la masacre de Mapiripán. Material como documentos judiciales, prensa, testimonios escritos, etc. m a t e r i a l m u c h o m á s p r e c i s o y detallado sobre el caso para ser objeto de estudio.

Columna 2: Peritaje

Para encaminar hacia un juicio justo, es necesario un informe experto, pero no frente a la masacre en sí, sino en cara al desencadenamiento de la maldad que conlleva un caso como es el de lesa humanidad.

Si bien, hemos preguntado a lo largo del presente documento, ¿existe la posibilidad de cambiar la historia y no cometer actos de maldad?, ¿somos responsables de nuestros actos? y ¿tenemos la facultad de omitir o resistir ante el mal? A partir de un análisis fenomenológico, tomando diferentes autores, es necesario que nos presenten sus informes en el presente caso y obra.

Para esto, se establecerá en la segunda columna un atril, que por medio de un monitor en su superficie, expondrá

sintéticamente las argumentaciones y pensamientos de los autores que hemos nombrado en el capítulo cuarto del libro dos, que cumplirán la función de Peritos.

Columna y 4: Los testimonios

Complementando el proceso, se tendrá que contar con los testimonios, de los actores, que puedan rendir indagatoria frente a lo sucedido. Así que, las dos columnas restantes se configurarán del mismo modo, conteniendo cada uno un reclinatorio, que referencia al acto de la confesión, pertinente en los procesos judiciales.

Cada reclinatorio contará con un teléfono fijo, en el que el espectador al alzar la bocina, pueda escuchar las versiones de los declarantes, propios y cercanos al caso de Mapiripán.

Aunque las columnas se dispongan de manera muy parecidas, la diferencia radicará, en que una contendrá las versiones de las víctimas y la otra, la de los victimarios (Material que fue recopilado a partir de archivos audiovisual documentario).De tal manera se señalará el ente acusado y el ente acusador (normativo en cualquier proceso judicial).

El Juicio

Por consiguiente y poder finalizar el proceso, en un espacio de 3X3 m, delimitado por un cercamiento de madera tradicionales en las salas de juicio oral, donde se harán presentes

MALDAD

tanto el juez como el juzgado.

El Estrado

Se ubicará una plataforma de 150 cm de altura, el cual se dispondrá de estrado, lo que permitirá al público o espectador, tomar el papel de Juez y dictar su sentencia.

La silla eléctrica

Estará la silla del juzgado, que se instalará dentro de un acuartelamiento de madera. Esta silla, tiene la particularidad formal de silla eléctrica, que hace referencia a antiguos autores citados, en la cual: el condenado asume su culpabilidad, más por el efecto del m i e d o , t e m o r y a n g u s t i a a l a s consecuencias que pueda llegar su c a s t i g o , q u e e n r a z ó n a l arrepentimiento de sus actos.

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Representar el conflicto

Inevitable, que la maldad eternizada más allá de la propia existencia de la humanidad, y perpetuada en niveles culturales por medio de la violencia coetánea a los últimos cincuenta años en Colombia; no fuera permeada por l o s a r t i s t a s , q u e d i r e c t a o indirectamente, la han trabajado en sus obras.

Rubén Darío Yepes, crítico y Teórico del Campo del arte, nos entrega el r e s u l t a d o d e s u i n v e s t i g a c i ó n descendida de su tesis doctoral, presentada para la Universidad de Rochester (Estados Unidos), donde las mediaciones del conflicto, han hecho las artes y el cine colombiano y consiguiente a los afectos y efectos en

nosotros, nombrada: “Afectando el

conflicto: Mediaciones de la guerra colombiana en el arte y el cine contemporáneo.

Si bien, Yepes toma obras entre el 2002 al 2017, de artistas con gran trayectoria y que abordan el tema del conflicto armado, de manera metafórica, ficcionaria o alegórica. Demuestra cómo el poder de las artes visuales se usa para incidir en los pensamientos y comportamientos individuales como colectivos.

El Material hecho por Rubén Yepes, es traído a colación, ya que permite vislumbrar, detallar y analizar como los artistas se valen para representar el conflicto, así mismo, de la variedad de recursos y lenguajes en los que se

apoyan, para abordar una temática similar.

Ha de tenerse en cuenta, que para este caso, señalaremos obras que van enfocadas a la premisa de “Masacre: Revelación de la maldad”, y a través de tres obras, de tres diferentes artistas, c o m o a b o r d a n l a c o n s i g n a anteriormente señalada.

Masacre 9 de abril

Los acontecimientos de la muerte del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, y su posterior desenvolvimiento en los hechos conocidos como el bogotazo, fue un hito para que los artistas de la época, tal eventualidad.

Obras como la serie de pinturas del maestro Santiago Botero, donde representa a su estilo, la tragedia que vive a diario la población colombiana, o la obra icono de la violencia en Colombia, llamada del mismo modo, donde el maestro Alejandro Obregón, r e t r a t a e l c a d á v e r d e m u j e r embarazada, que a su vez se funde con el paisaje, como si su brutal asesinato fuera parte de nuestra geografía; revelan una realidad representada, de hechos atroces y barbaros, presentes en el contexto colombiano.

Si bien, estos artistas a través de la pintura lograban recrear aquellos episodios, Débora Arango, volcó un poco, la visión de esa violencia, donde se representa a un pueblo, que pese al

CAPÍTULO 8 El arte de la guerra

momento político-social que Vivian, c u b i e r t o e n u n a m b i e n t e d e destrucción, se le ve iracundo y enaltecido gritando arengas de “viva G a i t á n ” , d o n d e l a e s c e n a d e l campanario, representando el cuerpo eclesiástico, los actores de la iglesia sarcásticamente, están tratando de resguardarse ante tal eventualidad. En vez de representar a la mujer siendo la víctima, se muestra en un papel protagónico, tocando las campanas de la iglesia y guiando al pueblo; que pese a que los hechos llevaron consigo muertes (ilustrados en una parte de la acuarela), sigue un pueblo fervoroso e indignado ante la injusticia.

Musa paradisiaca

A puertas del nuevo milenio, donde las tradiciones del arte fueron expandidas a nuevas formas y materiales para su realización, donde la tecnología estaba siendo el auge y se estaba propagando en todas sus dimensiones, y donde la “instalación” ya se proponía como una forma de expresión artística, J o s é A l e j a n d r o R e s t r e p o , desarrollaba su obra.

En 1996, en un recinto oscuro, cuelgan del techo, grandes racimos del plátano hartón (con nombre científico “musa paradisiaca”, del cual el artista se valió para denominar así su obra), y algunos de ellos en la punta de la flor, llevan un monitor de video, el cual la imagen es reflejada en espejos

circulares, dispuestos en el suelo. El plátano, siendo usada como una pieza importante dentro de la obra, y con connotaciones políticas supremamente fuertes en la década de los años 20's, con respecto a la masacre de las bananeras, y en la décadas de los 80's y 90's, con las masacres presentadas en las zonas más ricas de producción de plátano, como es l a r e g i ó n d e l U r a b á ; v a descomponiéndose, mientras los v i d e o s m u e s t r a n i m á g e n e s violentas, tomadas de noticieros nacionales, sobre las masacres cometidas en las zonas bananeras del país.

Desapariciones

E n u n p r i m e r v i s t a z o , e n u n a proyección, aparecen dibujos muy básicos, como si fuese realizado por un niño. La secuencia de dibujos, proponen una narración que sugiere una historia o serie de actos, sin embargo el audio que acompaña dicho video, contrapone las imágenes, dando conjetura al relacionamiento de la imagen con el audio, completando en cierta forma, las historias sanguinarias que se nos presentan en la obra.

Edwin Sánchez, a través de su obra “desapariciones”, sirve como una especie de mediador, donde a partir de la creación de imágenes, hechos de relatos, anécdotas y situaciones de sus propios protagonistas (reinsertados),

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Representar el conflicto

Inevitable, que la maldad eternizada más allá de la propia existencia de la humanidad, y perpetuada en niveles culturales por medio de la violencia coetánea a los últimos cincuenta años en Colombia; no fuera permeada por l o s a r t i s t a s , q u e d i r e c t a o indirectamente, la han trabajado en sus obras.

Rubén Darío Yepes, crítico y Teórico del Campo del arte, nos entrega el r e s u l t a d o d e s u i n v e s t i g a c i ó n descendida de su tesis doctoral, presentada para la Universidad de Rochester (Estados Unidos), donde las mediaciones del conflicto, han hecho las artes y el cine colombiano y consiguiente a los afectos y efectos en

nosotros, nombrada: “Afectando el

conflicto: Mediaciones de la guerra colombiana en el arte y el cine contemporáneo.

Si bien, Yepes toma obras entre el 2002 al 2017, de artistas con gran trayectoria y que abordan el tema del conflicto armado, de manera metafórica, ficcionaria o alegórica. Demuestra cómo el poder de las artes visuales se usa para incidir en los pensamientos y comportamientos individuales como colectivos.

El Material hecho por Rubén Yepes, es traído a colación, ya que permite vislumbrar, detallar y analizar como los artistas se valen para representar el conflicto, así mismo, de la variedad de recursos y lenguajes en los que se

apoyan, para abordar una temática similar.

Ha de tenerse en cuenta, que para este caso, señalaremos obras que van enfocadas a la premisa de “Masacre: Revelación de la maldad”, y a través de tres obras, de tres diferentes artistas, c o m o a b o r d a n l a c o n s i g n a anteriormente señalada.

Masacre 9 de abril

Los acontecimientos de la muerte del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, y su posterior desenvolvimiento en los hechos conocidos como el bogotazo, fue un hito para que los artistas de la época, tal eventualidad.

Obras como la serie de pinturas del maestro Santiago Botero, donde representa a su estilo, la tragedia que vive a diario la población colombiana, o la obra icono de la violencia en Colombia, llamada del mismo modo, donde el maestro Alejandro Obregón, r e t r a t a e l c a d á v e r d e m u j e r embarazada, que a su vez se funde con el paisaje, como si su brutal asesinato fuera parte de nuestra geografía; revelan una realidad representada, de hechos atroces y barbaros, presentes en el contexto colombiano.

Si bien, estos artistas a través de la pintura lograban recrear aquellos episodios, Débora Arango, volcó un poco, la visión de esa violencia, donde se representa a un pueblo, que pese al

CAPÍTULO 8 El arte de la guerra

momento político-social que Vivian, c u b i e r t o e n u n a m b i e n t e d e destrucción, se le ve iracundo y enaltecido gritando arengas de “viva G a i t á n ” , d o n d e l a e s c e n a d e l campanario, representando el cuerpo eclesiástico, los actores de la iglesia sarcásticamente, están tratando de resguardarse ante tal eventualidad. En vez de representar a la mujer siendo la víctima, se muestra en un papel protagónico, tocando las campanas de la iglesia y guiando al pueblo; que pese a que los hechos llevaron consigo muertes (ilustrados en una parte de la acuarela), sigue un pueblo fervoroso e indignado ante la injusticia.

Musa paradisiaca

A puertas del nuevo milenio, donde las tradiciones del arte fueron expandidas a nuevas formas y materiales para su realización, donde la tecnología estaba siendo el auge y se estaba propagando en todas sus dimensiones, y donde la “instalación” ya se proponía como una forma de expresión artística, J o s é A l e j a n d r o R e s t r e p o , desarrollaba su obra.

En 1996, en un recinto oscuro, cuelgan del techo, grandes racimos del plátano hartón (con nombre científico “musa paradisiaca”, del cual el artista se valió para denominar así su obra), y algunos de ellos en la punta de la flor, llevan un monitor de video, el cual la imagen es reflejada en espejos

circulares, dispuestos en el suelo. El plátano, siendo usada como una pieza importante dentro de la obra, y con connotaciones políticas supremamente fuertes en la década de los años 20's, con respecto a la masacre de las bananeras, y en la décadas de los 80's y 90's, con las masacres presentadas en las zonas más ricas de producción de plátano, como es l a r e g i ó n d e l U r a b á ; v a descomponiéndose, mientras los v i d e o s m u e s t r a n i m á g e n e s violentas, tomadas de noticieros nacionales, sobre las masacres cometidas en las zonas bananeras del país.

Desapariciones

E n u n p r i m e r v i s t a z o , e n u n a proyección, aparecen dibujos muy básicos, como si fuese realizado por un niño. La secuencia de dibujos, proponen una narración que sugiere una historia o serie de actos, sin embargo el audio que acompaña dicho video, contrapone las imágenes, dando conjetura al relacionamiento de la imagen con el audio, completando en cierta forma, las historias sanguinarias que se nos presentan en la obra.

Edwin Sánchez, a través de su obra “desapariciones”, sirve como una especie de mediador, donde a partir de la creación de imágenes, hechos de relatos, anécdotas y situaciones de sus propios protagonistas (reinsertados),

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