Nuestra labor es primordial en la construcción de una sociedad consciente, amorosa, tranquila, la educación ha sido infravalorada en este país, y muchísimo más la educación artística, pero los que tomamos la valiente decisión de trabajar por el arte, la cultura y la enseñanza tenemos la convicción de nuestra importancia como sujetos sociales, nadie puede quitarnos esta certeza. Este campo de acción está lleno de grandes obstáculos y peligros que como guerreros vamos superando y aportando a la cualificación de nuestro gremio y hacer. La educación artística colombiana todavía se está ganando un lugar de respeto en la cultura de la gente, que esta mediatizada por una visión del arte y la educación muy reducida, fomentada por los medios de comunicación.
Aún estamos experimentando modos de ser y hacer, es una constante lucha y resistencia ante la insensibilidad y la indiferencia que enferma a nuestra sociedad, es precisamente ahí que no debemos olvidar nuestra monumental responsabilidad, somos artesanos de la sensibilidad, en nuestras manos está la posibilidad del cambio, de aportar a la trasformación sensible de nuestro país que grita silenciosamente esta necesidad.
Los lineamientos curriculares en educación artística son un texto guía para nuestro hacer desde la institucionalidad, este texto tan particular es lo que tenemos desde el Ministerio de Educación Nacional (MEN) para orientarnos. Allí también se menciona el papel de la sensibilidad en el arte, y nuestro aporte frente a ello. Se nos sugiere ampararnos en la perspectiva de las inteligencias múltiples, (MEN, 2000, p.43) la transformación cultural como compromiso pedagógico (MEN, 2000, p.71) y el aporte de la educación artística al desarrollo integral del ser humano (MEN, 2000, p.73) Argumentos con los que se está de acuerdo, aunque personalmente se siente la necesidad de actualizar estos lineamientos.
La sensibilidad es un campo extenso, como cualquier aspecto del ser humano, los educadores artísticos tenemos ciertas libertades para ejercer nuestra profesión, poseemos la capacidad de desarrollar currículos en la escuela, pero esta libertad necesita autoconocimiento, consciencia, consecuencia, bioética, crítica. En ese sentido les comparto mis perspectivas frente a lo que he desarrollado en este texto, perspectivas que realmente son posibilidades que aportan el butoh y más que el butoh, el entrenamiento corporal consciente a nuestra labor docente.
Conociendo las limitaciones de esta investigación en la cual no hay aplicación de esta propuesta hago estas recomendaciones desde la humildad, de una docente que aún le queda mucho camino por recorrer y muchos obstáculos por enfrentar, pero también con la convicción de que en esta propuesta hay respuestas a necesidades de la educación artística, en las exigencias de un contexto educativo como el colombiano.
Memoria.
La memoria, está es una necesidad del ser humano, construimos y reconstruimos memoria, heredamos memoria, eso es la historia, eso es la tradición, eso es la identidad. Latinoamérica tiene una identidad sincrética que algunos países han consolidado más que otros, somos mestizos, multiculturales, raizales, indígenas, afro, orientales, occidentales. Somos todo pero somos únicos también, y acaso que país no ha sido influenciado alguna vez en su historia por otras culturas, me atrevo a decir que ninguno.
Este país es denominado un país sin memoria y como me duele escuchar eso, porque no es del todo cierto, el problema es que en Colombia sólo se validan las historias de los oligarcas, y la memoria de la gente de a pie se la lleva el viento, nos masacran la memoria. Por eso ya no nos vamos a dejar matar la memoria. ¡Basta! ¡Ya no más!
Veamos uno de tantos ejemplos de la historia del mundo, Japón un país que estaba aislado de la globalización se enfrentó a la occidentalidad militarmente y perdió ante la destructiva expansión nuclear, esta aniquilación masiva no logro matar su cultura, aun siendo ocupados por un país completamente ajeno y que los depreciaba. Ellos lograron levantarse, y no se apegaron totalmente a su pasado, renacieron conservando sus valores más arraigados pero también adoptando influencias extranjeras. Si ellos lo lograron ¿por qué nosotros no?
De esta gran crisis nace butoh una danza de origen japonés pero de naturaleza sincrética, una danza del mundo pues sus elementos son universales, tierra, dolor, transformación, caos, crisis, renacimiento, silencio, oposición, son características del ser. En ese sentido más allá de la técnica, retomar su filosofía puede aportarnos a la búsqueda de origen que necesitamos, a la reevaluación de nuestra cultura, a la construcción y fortalecimiento de nuestra memoria, desde la individualidad a la colectividad.
Vaciar nuestro yo tan lleno de elementos culturales propios y ajenos, nos permite volver a nosotros mismos con otra mirada y tener la posibilidad de escoger, de ser hacedores de nuestro
propio destino. Como profesores somos ejemplo de generaciones que también deben encontrar su propio camino y no hay nada como un buen guía, si les mostramos que por medio del cuerpo pueden construir su identidad y memoria estamos haciendo un buen trabajo, un trabajo que primero debemos hacer con nosotros mismos, cualificándonos constantemente como personas y como profesionales.
En las artes escénicas colombianas y del mundo hay multicolores formas de la cuales podemos apropiarnos e influenciarnos para la construcción de nuestros contenidos de clase. Butoh es una más, particular por su trabajo sobre lo desconocido, la propuesta es darle una oportunidad a la oscuridad de ayudarnos a trabajar integralmente desde la sensibilidad con nuestros estudiantes. Por último dejo estas bellas palabras de la maestra Brenda Polo:
El Butoh es una forma de encarar nuestra memoria aquí en Colombia -en un país que se desangra, con más muertos y mutilados que los que dejó la bomba en Hiroshima y Nagasaki-, asumiendo el trance del dolor de conocernos a nosotros mismos como individuos y de reflexionar como colectividad. (2011, p.4)
Construcción de subjetividad e identidad.
La identidad es un aspecto de la cultura que como docente artística ha llamado bastante mi atención, soy una latinoamericana más que busca fortalecer su identidad. Colombia es un país lleno de relatos sobre ello, pero que han sido silenciados por la historia oficial de los que detentan el poder, la ausencia de relato nacional, la aniquilación de la memoria y el desprecio por lo propio son padecimientos de nuestra sociedad.
Soy una mujer que quiere ayudar a la sanación de nuestras enfermedades sociales, pero el monstruo de la indiferencia es tan grande que a veces caemos en depresión con sólo verlo a los ojos, ¿Qué puede hacer una ingenua docente artística ante esto?, bueno parte de la solución es lo que intento plantear acá. Partamos de nosotros mismos. Propongo que nos autoconozcamos a través del cuerpo, y de las escrituras de nuestra experiencia, con un ojo agudo, con la posibilidad de ejercer cambios en nosotros mismos, cambiar una cultura heredada pero también creada por años, sé que no es algo sencillo, requiere de un arduo entrenamiento diario.
Creo firmemente que somos hacedores de nuestro propio destino, que al entender lo que nos influye exteriormente, ese contexto familiar, educativo, social, económico, cultural, espiritual, que
no nos determina tajantemente, tenemos la capacidad de decidir, pues poseemos libre albedrío, subjetividad. Todo esto influye en el cuerpo, si hacemos un trabajo corporal conscientemente, buscando el cambio, la sanación, la convicción, la consecuencia, la vida cambia.
Butoh, en filosofía y practica es una posibilidad (de muchas) de hacer esta revisión, paradójicamente el vaciamiento del yo que se da en esta práctica nos permite revalorar lo que nos conforma culturalmente, las escrituras de sí, son el registro, nuestra memoria individual de lo que hay en nuestro cuerpo-mente. No olvidemos queridos colegas que en nosotros recae una gran responsabilidad, educar. En ese sentido debemos estar en una búsqueda incansable de la consecuencia, sabemos que el ejemplo es lo que mejor enseña, cumplimos una función social chamánica: transmutamos la ignorancia y la indiferencia.
Si esta actitud disciplinada y comprometida consigo mismo y la sociedad hace parte de nuestra cotidianidad, será más sencillo reproducirla en nuestros estudiantes, no importa la edad en la se encuentren, no podemos enseñar lo que no sabemos, ni mucho menos dar ejemplo de lo que no somos. No caigamos en ese error tan frecuente, nuestras palabras deben tener alma en la acción, cosa que no es sencilla, pero por ello también estamos en constante cualificación, todos trabajando solidariamente en este camino de aprendizaje y desarrollo humano.
“El cuerpo se manifiesta en cada sociedad como el territorio íntimo, público, medular de configuración de la identidad, como el contexto cultural por excelencia para la manifestación de las nociones de individuo, sujeto, persona y sociedad” (Castañeda, 2011, p. 2)
Resiliencia.
La resiliencia es la capacidad de los seres humanos de superar por si mismos situaciones traumáticas, un país con tantas enfermedades sociales, necesita sanación. El primer paso es empezar por nosotros mismos, no precisamente desde un enfoque terapéutico, recordemos el cuidado de sí, si sabemos quiénes somos, y para donde vamos como individuos, seremos más asertivos con nuestras decisiones evitando situaciones toxicas.
Personalmente no creo en la mediatización de la felicidad y el éxito que se nos vende con el hecho de tener bienes materiales, nosotros maestros necesitamos tranquilidad, serenidad para enfrentar las exigencias de la escuela, en un contexto como el colombiano. Butoh es una danza que trabaja desde lo orgánico, exteriorizar el interior. En ese vaciamiento del yo suelen aparecer aspectos pendientes en la vida, cosas que resolver, respuestas.
Trasmutar desde lo estético del butoh el dolor, es una apuesta resiliente, todos los seres humanos tenemos asuntos pendientes, todos hemos pasado alguna vez por una crisis, pero butoh enseña a estar en tranquilidad en medio de la crisis para tener una liberación real. Y que grandioso seria transmitir esa serenidad a nuestros estudiantes que constantemente están envueltos en dinámicas de violencia, abuso, relaciones insanas, e incapacidad de manejar las emociones entre otras cosas.
En el butoh, no se finge, no se reprime, se es tal cual con las cargas que se lleven a la espalda, sé que no estoy dando una herramienta específica, sólo planteo una posibilidad que cada educador artístico es libre de experimentar, pero veamos sin prejuicio las problemáticas que afectan el contexto escolar practicando esa serenidad en la crisis, y así tener una visualización de soluciones. Ampliemos el concepto tradicional de estética que hay en educación artística dando una oportunidad a distintas nociones de belleza, una sociedad más sana es aquella que mejor acepta la diferencia. Ver que todo problema siempre encierra un aprendizaje y los obstáculos son necesarios para a formación del ser humano, aceptar y aprender de los errores es sanador.
Estamos conformados de una parte sana y una parte enferma, débil o distorsionada y el trance se vale de nuestra parte sana para reforzar a las partes débiles de nuestro ser. Es así como la persona vive una experiencia personal y única consigo mismo, aprende de sí misma, se mira a sí misma y mejora su diálogo interno. Es por esto que no usa juicios externos. (Olmedo, 2006, p.47)
Revalorar el Cuerpo.
Cuerpos retorcidos que se permiten re-existir. Sabemos que un punto neurálgico en la formación del ser humano es la adolescencia, allí se fortalecen las bases de lo que las jóvenes personas a nuestro cargo serán el resto de su vida, aparece la imagen corporal como un punto importante. Los medios de comunicación, la publicidad, imponen una noción de cuerpo delgado, con piel impecable, voluptuoso, en algunos casos, irreal. La raza humana tiene tantos modos de ser y tantas corporalidades que es absurdo que nuestros jóvenes quieran alcanzar sólo una visión cerrada de cuerpo, en butoh la desnudes, el erotismo, la sensualidad, está relacionada a lo que el mismo cuerpo puede generar en sensaciones y sentidos, sin ninguna imposición exterior. El cuerpo butoh, es una noción de cuerpo que puede ampliar la visión de belleza que se nos ha impuesto, en la
poética de la fragilidad, pero de la fuerza también, allí se puede encontrar una belleza para ojos más sagaces, y en la práctica del entrenamiento hallar una consciencia corporal que no se reduzca a lo que los ojos puedan ver, sino más bien habitar ese cuerpo que somos cada uno, bello en la diferencia.
Tatsumi Hijikata consideraba que el sentido del Butoh era recuperar el cuerpo que nos había sido robado. Después de la catástrofe a la que nos enfrenta la historia nuestro camino es recuperar nuestro cuerpo en el que está guardado nuestra historia y nuestra única verdad, de dolor y de amor, este es el lugar que se nos otorgó en el universo. En la danza Butoh no es interesante un cuerpo virtuoso capaz de transformarse en una herramienta, solo busca lo que puede hacer naturalmente. (Olmedo, 2007, p.54)
Otredad.
En el entrenamiento butoh existe la posibilidad de transitar la crisis del cuerpo y de la mente con el otro, con ayuda de otro, pero no desde la asistencia sino desde su propia resistencia frente a su propia crisis. Esa posibilidad se nos despliega a la vida en general. Una de las problemáticas que más aqueja a nuestra sociedad, es la indiferencia, el egoísmo, la competencia, que en ultimas es falta de sensibilidad frente al otro, entrenar juntos nos sensibiliza con el otro, no tiene que ser precisamente desde el entrenamiento butoh, desde el entrenamiento en general, la práctica docente, el juego. Con certeza de que no se puede abandonar lo que se está haciendo, porque si se abandona, se abandona también al otro y viceversa, entonces se puede ver la trascendencia del trabajo en equipo. Hay solidaridad frente al otro en la medida de que se confía en él, en que se confía en su capacidad y fuerza para salir de una crisis, porque uno mismo puedo hacerlo, en nuestro hacer como docentes, estamos mostrando caminos, dando herramientas, generando posibilidades pero el últimas nuestros estudiantes son lo que deciden como elaborar su destino. Soy una colega romántica, no solo confío en mi misma y mi capacidad de perdonarme, de ser resiliente y una excelente guía, confío en ustedes maestros en sus capacidades, consciencia, ética, paciencia y perseverancia, confío en nuestros estudiantes, y confío en este país, en su capacidad de salir de la gran oscuridad que nos abarca, aceptándola, transformándola y renaciendo. “El hombre no es un ser solitario que vive en un mundo de cosas, sino un ser solidario que vive en un mundo cultural intersubjetivo” (Villamil, 2005, p.21).
Conclusiones
-
Este trabajo ha demostrado la certeza de intuiciones que se han tenido desde el principio de la carrera, ahora se están comprobando, materializando, no porque se necesite comprobar a sí misma un conocimiento que siempre ha estado en el cuerpo, si no que más bien se necesita compartirlo a los otros en términos amplios.- Se evidencia en la historia del butoh, que es un arte sincrético nutrido por el pensamiento oriental y occidental, de modo que es un arte del mundo, que puede decir mucho a los educadores colombianos.
- Existe una relación entre las funciones del entrenamiento desde la antropología teatral, el entrenamiento butoh, y la visión holística del entrenamiento, para ampliar así el concepto de entrenamiento como posibilidad pedagógica en Educación Artística.
- Se demostró que en el entrenamiento butoh se dan procesos corporales-mentales, que pueden aportar a una mayor conciencia corporal y conocimiento de sí.
- Se realizó un ejercicio investigativo con rigor científico y a la vez subjetivo desde los enfoques fenomenológico y narrativo.
- Esta reflexión académica efectivamente da cuenta cómo el entrenamiento butoh aporta al conocimiento de sí, a través de toda la narrativa que constituye este trabajo.
-Se pudo evidenciar que hay conocimientos y reflexiones similares en los otros compañeros que realizaron este entrenamiento.
- Los planteamientos filosóficos como el conocimiento de Sí y la fenomenología del cuerpo, son aportes prometedores que pueden influir en la postura ética frente a la práctica personal, artística y pedagógica.
- Las narrativas demostraron una construcción de subjetividad más sólida y un registro memorial de un suceso importante a nivel personal, artístico y pedagógico.
- Lo que se plantea aquí no es ningún tipo de modelo, sino más bien un referente para los maestros que les interese esta postura frente a la educación, que no tuvo una aplicación a un contexto escolar pero si plantea muchas posibilidades de acción.
- También se demuestra la posibilidad de cambiar la cultura propia por medio de la conciencia del cuerpo desde el entrenamiento, posibilidad que puede desplegarse a cualquier ser humano.
Perspectivas.
Aún queda mucho por decir sobre este tema, en el que se espera seguir indagando personalmente, artísticamente y pedagógicamente, en primer lugar tener un espacio de aplicación directa al contexto escolar, indagar en las posibilidades del entrenamiento butoh como autoconocimiento y sanación, además de las múltiples relaciones que se pueden dar en los planteamientos estéticos, filosóficos, y educativos que se han planteado aquí.
Ojalá los educadores artísticos vean un camino aquí, que necesita de personas que lo quieran seguir explorando. Esto está dedicado a todos los seres humanos que buscan un cambio, y lo quieren buscar desde la sensibilidad de sus cuerpos y mentes.
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