2.3 Collaboration within teams
2.3.1 Team effectiveness models
como “bueno” son vagas en su significado específico y otros términos cambian según el momento y el contexto en que se utilizan. Algunas personas explotan estas cua- lidades y utilizan palabras de maneras intencionalmente ambiguas. Un uso bastante benigno de la ambigüedad es el eufemismo, una palabra o frase socialmente aceptada que sustituye a otra incómoda o inaceptable. Los eufemismos, como cuando se afirma que alguien “pasó a mejor vida” cuando murió, sirven para evitar abordar un tema di- rectamente y mantener las convenciones sociales de cortesía. Nuestra poca disposición para hablar de la muerte se refleja en muchos eufemismos. Considera, por ejemplo que un “seguro de vida” realmente protege en caso de muerte y por tanto debiera llamarse “seguro de muerte”. De la misma manera, el uso del término “tallas femeninas” en los Estados Unidos para referirse a la ropa para mujeres de gran tamaño es un eufemismo que busca evitar llamar la atención respecto al tamaño físico. Desafortunadamente, también se empata el término “mujer” con grande. El 40 por ciento de las mujeres estadounidenses utiliza tallas de la 14 a la 20 (Henderson 1997), lo cual implica que se envía a la mujer estadounidense “promedio” a comprar en secciones o tiendas de ropa separadas que implican que es demasiado obesa. Compara estas referencias al tamaño del cuerpo femenino con las que se utilizan para los hombres. No utilizamos eufemis- mos para “grandes y altos” en la ropa de caballero porque hay menos necesidad de ser delicados con los hombres de gran tamaño; el tamaño es un signo positivo de estatura para los hombres. En Estados Unidos es más probable que los departamentos de ropa tengan menos artículos de talla “chica” que de talla “extra extra grande” (XXL).
Como en otras formas de comunicación verbal ambigua, utilizamos eufemismos para hacer que otros se sientan cómodos. Los eufemismos pueden ser engañosos y tener consecuencias no previstas, aunque rara vez pretenden engañar. Son semejan- tes a las “mentiras piadosas”; es decir, a las formas cotidianas de engaño verbal que se han diseñado para hacer más cómodas algunas situaciones sociales que podrían llegar a ser incómodas. Las mentiras piadosas, como cuando se ofrece una disculpa por llegar tarde a un encuentro, o cuando se le hace un cumplido poco sincero a la apariencia de alguien, pueden evitar la tensión temporalmente. Sin embargo, como con cualquier forma de engaño, si llega a descubrirse, puede dañar la confianza entre los comunicadores.
CONEXIONES
Ve un video acerca de la manera en que las palabras influyen en la identidad de una persona.(Clip 5.1 del CD.) ■ eufemismo
Palabra o frase socialmente aceptada que sustituye otra in- cómoda o inaceptable.
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P r u e b a d e d o b l e d i s c u rs o
Resuelve la siguiente prueba sobre el doble discurso relacionando las palabras y las frases según sus significados más comunes.
1. paquete de control de recursos A. tarjetas de felicitación
2. fuego enemigo B. negligencia
3. productos de expresión social C. fracaso 4. ocurrencia relacionada con la seguridad D. lápiz
5. limpieza étnica E. exfoliación de los
6. éxito incompleto bosques
7. reducción de personal F. accidente
8. registrador de comunicaciones portátil y manual G. gallinero
9. una mala aventura terapeútica H. matar a los propios 10. estructura agrícola para un solo propósito soldados
I. genocidio
J. despido de empleados
Respuestas: 1-E, 2-H, 3-A, 4-F, 5-I, 6-C, 7-J, 8-D, 9-B, 10-G.
Aplicación
de los conceptos
de comunicación
▲▲▲ ▲ ▲ ■ doble discursoUso del lenguaje para delibera- damente ocultar, provocar con- fusión o engañar.
Doble discurso.
El doble discurso se da cuando utilizamos el lenguaje para ocultar, provocar confusión deliberadamente o engañar. Tanto la comunicación gu- bernamental como la corporativa ofrecen incontables ejemplos del doble discurso. Por ejemplo, en los intentos por ocultar su apoyo a los nuevos impuestos, el pre- sidente George Bush los denominó “mejoras a los ingresos” y “fortalecimiento de las entradas”. Otros políticos han calificado al drenaje común de desperdicios hu- manos como “nutrientes orgánicos regulados” que “algo que supera el nivel de olor acostumbrado” (Lutz, en Simon 1997). Y en un reconocimiento irónico de su propio engaño, el comandante coronel Oliver North, a quien se acusó de vender armas a te- rroristas, describió una parte de su testimonio ante el congreso durante el escándalo Irán-Contra de 1980 como “en discrepancia con la verdad”. El doble discurso puede advertirse en las explicaciones y también en las palabras o frases. Scott Kominkieqicz (1996) advirtió la siguiente declaración de un antiguo asistente especial al presi- dente de un importante sindicato estadounidense:Simplemente no es preciso creer que se confinó a los negros a los tra- bajos de menor paga; más bien, hubo alguna tendencia por parte de los negros de congregarse en determinadas unidades, que tenían diversas características y que en ciertos casos incluían una paga ligeramente infe- rior a la de algunas unidades en las que podía existir una fuerte concen- tración de empleados de raza blanca. (p. 24)
En el ejemplo superior, el orador utiliza el lenguaje para ocultar la discriminación racial que practicaba el sindicato.
El doble discurso, a diferencia de los eufemismos, va más allá de la cortesía, pues engaña y confunde. Los eufemismos generalmente se utilizan en un intento por ser sensible a los sentimientos del que escucha, mientras que el doble discurso busca proteger los intereses del que habla. Cuando se utiliza esta forma de comunicación engañosa, los oradores pueden llevar a otros a apoyar creencias y acciones que de otra manera les resultarían inaceptables. Puede ser difícil detectar el doble discurso. Ve si puedes encontrar los equivalentes que palabras cotidianas tendrían en un doble discurso en la siguiente “Prueba de doble discurso”.
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Como muestran los ejemplos del cuadro anterior sobre doble discurso, es posible que el engaño a los demás a través del lenguaje se dé en contextos que van desde el lugar de trabajo, en el que el patrón le notifica próximos recortes de personal a los empleados (“reducción de personal”) hasta las fuerzas armadas, donde los soldados cometieron genocidio (“limpieza étnica”). El lenguaje también se utiliza para enga- ñar en contextos más personales que van desde gente que engaña a personas cerca- nas (“realmente no fue un amorío. Simplemente salíamos juntos y nos besamos unas cuantas veces”) hasta individuos que intentan impresionar a los demás fabricando información en títulos (“sí, me gradué suma cum laude en astrofísica”). En todos estos casos, el engaño daña las relaciones y dificulta la comunicación con aquéllos que recurren a él, si es que no la hace imposible.
Chismes
Como los eufemismos, los chismes nunca son totalmente buenos o totalmente malos. A pesar de sus connotaciones negativas, un chisme es sencillamente hablar acerca de un tercero ausente y puede variar desde proporcionar información acerca de otras personas, como en el caso de los nacimientos y los ascensos, hasta diseminar rumores o información falsa. Los chismes son útiles en muchas funciones sociales. Pueden promover la comprensión del ambiente social, los lazos entre los miembros de un grupo y el establecimiento de los códigos morales de éste. Algunas veces las personas utilizan los chismes para probar sus percepciones acerca de las conductas de los demás con un amigo o confidente. Dos amigos pueden comentar un interés romántico en una tercera persona y alguno de ellos puede mencionar que ella ya tie- ne pareja. O bien, dos estudiantes pueden referirse a los criterios de calificación de un profesor. Uno puede tener información “interna” e informarle al otro que éste es especialmente estricto en la gramática y en la edición de las tareas escritas. Un ejem- plo más, puede ser que dos compañeros de labores compartan las dificultades que tienen cuando trabajan con otro empleado y analicen las alternativas para trabajar juntos con eficiencia. Los chismes ayudan a la gente a obtener información importan- te, a construir relaciones y a evaluar la conveniencia de sus acciones.
Uno de los malentendidos más importantes acerca de los chismes es que sólo las mujeres y las niñas participan en ellos. Sin embargo, ambos sexos lo hacen con similar frecuencia y con niveles de negatividad equivalentes (Westen 1996). Hombres y mu-
jeres difieren, sin embargo, en los temas sobre los que comen- tan. Es más probable que las mujeres hablen de relaciones y los hombres, de compañeros de trabajo o de individuos que están en la vida pública. Algunos ejemplos de los temas que tocan los hombres son los contratos recientes de atletas profesionales, quién está maniobrando para obtener un ascenso, y cuál es la conducta sexual de los políticos. A las mujeres, en cambio, les gusta hablar de próximos matrimonios y de las discusiones entre vecinos y su estilo de criar hijos. Aunque a menudo pensamos que los chismes proliferan entre las mujeres, en realidad constituyen una importante forma de comunicación verbal en ambos sexos.
Surgen problemas de los chismes cuando hay malos entendidos, cuando disemi- nan información falsa y maliciosa, o cuando se les utiliza para excluir a personas de la membresía en un grupo. Tener información privilegiada de un tercero es una especie de poder que puede aumentar el nivel de importancia en un grupo. Si eres el primero entre un grupo de amigos en enterarse que tu antiguo compañero de clases en preparatoria va a casarse, tus amigos probablemente harán de ti el centro de atracción cuando te pidan más detalles al respecto. Desafortunadamente, las per- sonas inseguras que quieren aumentar su importancia son las más susceptibles y las que tienen mayores probabilidades de transmitir información falsa o engañosa, en parte debido a su inseguridad y a la conciencia que tienen del poder que les otorgan los chismes. El resultado es que quienes esparcen los chismes son aquellos que con