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4.3 Regression Analysis

4.3.2 Test of Hypotheses

En La cueva de Salamanca, a poco de haber comenzado la obra, sobre el escenario desciende una nube que recoge a don Diego, el protagonista, que viene huyendo de la justicia, y lo desaparece delante del público que, si no se había terminado de interesar por la trama, con seguridad se habría maravillado gracias a semejante efecto cuando apenas se han dicho los primeros 260 versos de la comedia . Poco después (v. 274 acot.), el sabio Enrico, maestro de las 116

artes mágicas, desaparece a Zamudio, el gracioso, que se ha escondido de sus perseguidores debajo de un bufete. Este episodio espectacular no es gratuito, a raíz de estos prodigios (y so pretexto de no ser malagradecido), don Diego se vuelve discípulo de Enrico, quien además tiene tal fama entre los mágicos que el propio Marqués de Villena busca conocerle y aprender de él.

Conforme la acción discurre y se revela uno de los ejes temáticos, el amor honesto, la magia se hace presente para dar escarmiento al insolente Zamudio; mientras se prepara para merendar con su amada Lucía, Enrico y el Marqués desaparecen la bota de vino y transforman en carbón sus alimentos , hecho que no deja de causar el espanto del gracioso, que resuelve olvidar 117

el hambre y entregarse a la lascivia, con la mala suerte de terminar abrazado a un león y no a su

King, 1989, p. 34. 115

Cueva,v. 260 acot. 116

Es notable la complejidad de este episodio: «Póngase un canal de dos peañas; a una que sirve de escotillón a 117

tablado: en ésta se sienta Lucía; la otra, vara y cuarta en alto, sobre la cual está formada una pea de lienzo, hueca, y en ella está escondido un león. Descubre Lucía el canastillo, en cuya boca ha de estar una tablilla de su tamaño, con pan y fruta y tocino fingido» (v. 1328 acot.) y «En diciendo Zamudio “Blasphemasti…” etc., torna a cubrir Lucía [el canastillo] con el lienzo, y tira de un cordelillo que ha de tener la tablilla secreto, con que se vuelve, y queda hacia arriba cabrón, que ha de estar fingido; asienta la canastilla» (v. 1343 acot.).

mujer . Aunque los magos revelan haber tomado venganza por groserías previas, está claro que 118

la subrepticia intención de Alarcón era presentar una original censura contra el comportamiento deshonesto:

¡No imaginé que serían los magos tan vengativos! Pescar la merienda, vaya, y vaya ausentar el vino; mas hacer brindis al gusto para deleites lascivos,

y al tiempo de «cierra España», en su punto el apetito,

convertir una mujer en león, y cuando embisto a tocar manos y labios topar garras y colmillos,

¡vive Dios que fue mal hecho! 119

Más adelante, esta censura también caerá sobre don Diego aunque, como corresponde a un personaje de su noble sangre, no será en forma de burla, sino como dolorosa experiencia ante la cual debe crecer como hombre y como miembro de la nobleza. Las trazas del galán de la comedia van como sigue: una vez que ha aprendido a dominar las artes mágicas, resuelve obsequiar a doña Clara, de quien está enamorado, una estatua que a la media noche revela

«Va a abrazar a Lucía y húndese y cae el león en su lugar y abrázalo y vase el león» (v. 1374 acot). 118

vv. 1387-1399. 119

grandes misterios, en particular, los amorosos. Pero todo es ilusión y la estatua es en realidad el galán, que buscaba la oportunidad de estar a solas con la dama para solicitar sus favores. Doña Clara se niega y él la abraza con intención de someterla a fuerza. Con esta violenta escena termina el segundo acto, pero la moraleja no se deja esperar; al principio del último acto, mientras don Diego comenta al Marqués su intención de sacar a don García de la prisión por medio de la magia, el Marqués responde categórico: «los señores son / de la república

espejos» , con lo que queda asentado no sólo que el pudor importa, sino que el noble debe ser 120

en todo recto y justo, incluso cuando los amigos y deudos se vean, de momento, desfavorecidos por este correcto actuar. Se presenta, de esta manera, la modelización moral del noble, que no debe dejarse llevar por los arrebatos pasionales ni tratar de someter las leyes a su arbitrio

personal; la nobleza no es una condición gratuita, sino resultado de la unión entre un linaje alto y el ejercicio individual de la virtud . 121

La obra finaliza con un mensaje que veladamente se ha ido construyendo a lo largo de los tres actos y en el que la magia, elemento fantástico necesario para el desarrollo de la acción, es objeto central. Dado que es la hechicería lo que permite la evolución de las situaciones en que se ven envueltos los personajes, la condena contra las prácticas heterodoxas se va desvelando hasta que termina con una juiciosa sentencia en favor de la ortodoxia, sin embargo, como ya he dicho, este camino está plagado de burlas, transgresiones a la ley y hasta de un intento de forzar a una dama que se mantiene firme en la defensa de su honor, por lo que era necesaria una conclusión explícita, proveniente de la autoridad suprema: la teología.

vv. 1913-1914. 120

La nobleza como consecuencia del actuar recto es tema recurrente en la obra de Alarcón, piénsese en el regaño 121

que don Beltrán hace a su hijo en Verdad: «Sólo consiste en obrar / como caballero, el serlo. / ¿Quién dio principio a las casas / nobles? Los ilustres hechos / de sus primeros autores. / Sin mirar sus nacimientos, / hazañas de hombres humildes / honraron sus herederos. / Luego en obrar mal o bien / está el ser malo o ser bueno» (vv. 1402-1411).

La resolución se da en un académico debate entre Enrico, ataviado con capirote y borla azul, propios del doctor en filosofía, y un clérigo, con indumentaria blanca, propia del teólogo. Las profusas razones que esgrimen ambos doctores, no obstante, no son suficientes para dejar en claro la intención doctrinal; hace falta que el pesquisidor, con la indumentaria roja del letrado, sentencie:

Oíd, ilustre nobleza,


estudiosa juventud


desta celebrada Atenas,


cómo ser la magia mala


su dogmatista confiesa.


Esto que veis ha ordenado


su Majestad por que vea


esta Escuela la justicia


con que estas artes condena,


porque así no habrá ya alguno


que la estudie ni defienda:


lo cual en todos sus reinos


prohíbe con graves penas


con eso su Majestad,


teniendo esperanza cierta


de que en pechos tan leales


habrá la debida enmienda . 122 vv. 2670-2686.

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