2.2 Time-frequency transforms
2.2.4 The bilinear time-frequency transform
Morfología
En la morfología de las cerámicas Meillacoides las vasijas predominantes son los cuencos con la boca cerrada o abierta y los contornos simples. Las vasijas restringidas con contorno simples presentan índices que se manifiestan entre 25% y 66,6% en los sitios estudiados, y en las vasijas sin restricciones y contornos simples los índices van van entre 3,8% a 42,8%. A pesar de este predominio, existe la tendencia a una mayor diversificación de las formas a partir de las variaciones en recipientes con perfiles angulares o carenados (vasijas de boca restringida y contornos compuestos). Estos últimos manifiestan índices que oscilan entre el 14,2% y 41,6% en los sitios estudiados. Los recipientes sin restricciones y con inflexión del contorno aparecen de forma más esporádica (solo en 4 sitios) y el índice oscila entre 0,7% y 15,3%, al igual que los recipientes llanos o platos (solo en 5 sitios), entre 2% y 33,3%, mientras las vasijas naviculares, aunque no exhiben índices elevados, su presencia es constantes en la mayoría de los asentamientos (n=6). Su incidencia es mayor en los complejos donde la coexistencia y mezcla de atributos Ostionoide-Meillacoide es clara, y sus índices de presencia en esos contextos se comportan entre el 2,8% y 16,3% (ver gráficos 5 y 6).
Desde el punto de vista de las variaciones en las formas de los recipientes y su distribución espacial, se perciben algunas tendencias interesantes en relación con los sitios donde es clara la coexistencia y mezcla de atributos de diferentes tradiciones. Las vasijas de bocas restringidas y contornos simples, aunque son constantes en todos los asentamientos, exhiben una tendencia a mayor frecuencia en los asentamientos con mezcla de atributos Ostionoides-Meillacoides, por ejemplo, su predominio es abrumador en sitios como Caonao y Río Verde, localizados al este de Punta Rucia, donde la incidencia de la cerámica de tradición Ostionoide es fuerte y predominante. En ese tenor su presencia también es significativa en el asentamiento Guzmancito ubicado en la misma dirección (este de Punta Rucia) y donde la incidencia de atributos Ostionoide también es evidente.
Por su parte, en el área de Punta Rucia las vasijas restringidas de contornos simples, aunque son constantes, exhiben mayor frecuencia en sitios como Don Julio y Puerto Juanita, ambos con presencia de atributos Chicoides en sus cerámicas, al igual que en el asentamiento Loma Perenal. Este último localizado en la zona de La Isabela y cuya cerámica Meillacoide se distingue por la alta incidencia de atributos Chicoides.
Gráfico 10. Tipos de bordes. Sitios con cerámicas Meillacoide de la zona Punta Rucia.
LEYENDA
A. Redondeados. B. Planos.
C. Engrosados hacia el interior. D. Engrosados hacia el exterior. E. Doblemente engrosado. F. Biselados.
Figura 44. Formas de vasijas con decoraciones cerámica Meillacoide. A y B. Vasijas restringidas de contorno compuesto (perfil de paredes rectas por encima del hombro). Sitios Hatillo Palma y Don Julio. C. Vasija restringida de contorno compuesto. Sitio Río Joba. D. Vasija restringida de contorno compuesto (con mayor diámetro por debajo del hombro). Sitio Río Joba. E. Cuenco de boca restringida y contorno simple (con mayor diámetro por debajo de la mitad del recipiente). Sitio Guzmancito. F Cuenco de boca restringida y contorno simple. Sitio Puerto Juanita.
En el resto de los asentamientos con cerámica de tradición Meillacoide, el predominio por excelencia lo exhiben los recipientes de bocas restringidas y contornos compuestos (angulares o carenadas) que además son constantes y muy frecuentes en todos los sitios del área de Punta Rucia. En sentido general se podría decir que se manifiesta una tendencia a mayor diversidad y variaciones de formas en los asentamientos Meillacoides con incidencias de atributos de otras tradiciones cerámicas (Guzmancito; Río Verde; Hatillo Palma; Don Julio y Loma Perenal).
Las dimensiones de las bocas u orificios de los recipientes Meillacoides abarcan un rango que los ubica desde los 10 cm hasta 30 cm, con predominio de las vasijas cuyos orificios se encuentran entre los 15 cm y 24 cm. En este renglón también se observa una diferencia entre sitios localizados al este de Punta Rucia y con mayor incidencia de atributos Ostionoides, en ellos, el diámetro de orificios predominantes oscila entre los 15 cm y 19 cm seguidos de recipientes cuyo diámetro abarca entre 20 cm y 24 cm. Una tendencia inversa se percibe en asentamientos de la región de Punta Rucia-Estero Hondo, donde los recipientes comprendidos en el segundo rango (20 cm a 24 cm) son por excelencia mayoritarios, aspecto que indica una predilección por recipientes de bocas más amplias y de mayor tamaño.
En general las dos características anteriores indican que en la zona de Punta Rucia-Estero Hondo la cerámica de tradición Meillacoide se distingue por el uso de vasijas restringidas de contornos compuestos (angulares o carenadas) con dimensiones entre 20 y 24 cm. Esa tendencia muestra variación hacia el este de esa zona, donde la cerámica de tradición Meillacoide exhibe mayor frecuencia de recipientes de boca restringida y contornos simples con diámetros menores que oscilan entre 15 y 19 cm.
Los bordes más comunes en esta cerámica son los de tope redondeado, los mismos constituyen un rasgo predominante en las muestras analizadas de todos los sitios. El segundo lugar en frecuencia de representación
lo ocupan los engrosados hacia el exterior o el interior, y continúan los biselados, categorías que también están presentes de manera constante en todos los asentamientos estudiados. En menor frecuencia y sin una representación unánime, se encuentran los bordes de tope plano (presente en 9 de los 10 sitios) y los doblemente engrosados (presente en 8 de 10 sitios).
En el caso de los bordes no se perciben variaciones significativas entre los sitios localizados en espacios diferentes y con incidencias de atributos de otras tradiciones cerámicas, más bien la tendencia es hacia la presencia constante de una diversidad en todos los asentamientos analizados, y las variaciones se remiten a los índices de frecuencia de representación arriba comentados.
Las bases de los recipientes no son comunes dentro de las muestras estudiadas, y en los pocos casos donde se registran son convexas, mientras los contornos o perfiles de los recipientes son predominantemente carenados o angulares (sobre todo en sitios de la zona de Punta Rucia-Estero Hondo), lo que coincide con las altas frecuencias de recipientes de contornos compuestos con boca restringida o no. Este perfil se corresponde con
paredes rectas por encima del hombro que forman un ángulo de aproximadamente 45o y un punto de esquina
que precisamente constituye el hombro del recipiente (ver en apéndice II, perfil de paredes de vasijas no. 23), también se asimila a paredes ligeramente cóncavas por encima del hombro o punto de esquina (ver en apéndice II, perfil de las paredes de vasijas no. 22) y paredes casi rectas y hombro o punto de esquina ligeramente insinuado (ver apéndice II, perfil de paredes de vasijas no. 21).
Otros perfiles predominantes dentro de las muestras estudiadas comprenden los recipientes con paredes convexas y mayor diámetro por debajo de la mitad de las vasijas (ver apéndice II, perfil de paredes de vasijas no. 19), lo que se corresponde con las vasijas de contornos simples y bocas restringidas (muy comunes en sitios al este de punta Rucia). De manera muy esporádica aparecen cuencos con paredes que presentan dos puntos de inflexión (ver apéndice II, perfil de paredes de vasijas nros. 32 y 33) y recipientes con pared globular (ver apéndice II, perfil de paredes de vasijas nros. 25 y 26) o en forma de S invertida.
Decoraciones
A diferencia de la cerámica Ostionoide, los espacios vacíos en las paredes de los recipientes Meillacoides han sido rellenados con motivos decorativos incisos o impresos. Debido a que los motivos principales tienden a ser líneas rectas, la cerámica adquiere una apariencia más severa o cargada, y al mismo tiempo los atributos aplicados generan una aspecto menos sobrio que en la cerámica Ostionoide.
El rasgo sobresaliente es que generalmente los motivos lineales fueron realizados en forma muy rápida, como si fuera un rayado apresurado sobre la superficie blanda, lo que otorga a la tradición una impresión de espontaneidad y coincidencia (fig. 43 imagen C). Al igual que en los otros dos tipos de cerámicas aquí estudiadas (Ostionoide y Chicoide), las decoraciones se encuentran ubicadas en la parte superior de las vasijas, y su ejecución básicamente se llevó a cabo sobre el respaldo de las variaciones de recipientes con formas carenadas (vasijas de boca restringida y contornos compuestos) (figura 44 imágenes C y D), o sobre recipientes de bocas restringidas y contornos simples (figura 44 imagen E). En los sitios donde aparece una clara incidencia de atributos Ostionoides, los motivos incisos Meillacoides se mezclan con motivos o apéndices aplicados de figuras zoomorfas o antropomorfas, y aparecen sobre vasijas o cuencos de características Ostionoides (figura 43 imagen F).
Las decoraciones de líneas incisas rectas Meillacoides fueron ejecutadas sobre superficies con la arcilla aún húmeda y sin pulir, y aunque en contadas ocasiones puede existir un alisado antes de su ejecución, este último nunca se efectuó después de haberse realizado las mismas. Las líneas rectas son delgadas (1 a 1,5 mm), en particular, conjuntos de incisiones que respecto al borde pueden ser perpendiculares (figura 44 imagen D), paralelas, entrecruzadas (figura 44 imagen A), oblicuas o combinaciones de estas (figura 44 imágenes B y C), además de una variedad de punteados que aparecen redondeados y en otros casos alargados o inclinados, un rasgo distintivo en todos los casos es que es fino con una profundidad aproximada de 0,5 a 1 mm. Por lo general es un punteado ejecutado de manera irregular que se coloca en hileras dobles o triples de puntos sencillos, o en ocasiones, a manera de un conjunto, cubre o llena amplios sectores de todo el respaldo de las vasijas (figura 43 imágenes A y B).
Las decoraciones de líneas entrecruzadas u oblicuas se ejecutan sobre los respaldos de las vasijas y se pueden combinar con incisiones paralelas al borde, o líneas de puntos que aparecen inmediatamente encima del panel decorado. Las incisiones por lo general también son finas y de poca profundidad (aproximadamente 1 mm a 1,5 mm de ancho y 0,5 a 1 mm de profundidad).
Sobre las incisiones diagonales u oblicuas, es importante señalar que en la mayor parte de los casos se combinan para dar lugar a paneles donde estas toman direcciones opuestas (paralelas oblicuas alternas). En otros casos, los conjuntos de líneas pueden formar diseños en forma de V separados por espacios no decorados.
Figura 45. Formas de vasijas Meillacoides en relación con las texturas del sitio Don Julio. D35, 39. Vasijas no restringidas de contorno simple. D41. Vasija restringida de contorno simple. D33, 42, 43, 45,46. Vasija restringida de contorno compuesto.
Las líneas oblicuas alternas, también se pueden combinar con líneas perpendiculares al borde, ejecutadas de forma discontinuas, lo que crea la impresión de pequeñas rejillas (figura 44 imagen E) o con líneas de puntos sencillas o dobles, además de incisiones rectas ubicadas en la parte superior de los respaldos e inmediatamente debajo del borde.
Tecnología
El color predominante dentro de la cerámica Meillacoide es marrón oscuro (7.5YR 3/3 y 3/4 en la escala de Munsell), aunque también aparecen tonos marrón rojizo (Hue 5YR 4/3 y 5/3 en la escala de Munsell) y tonos de gris rojizo (Hue 5 YR 4/2 en la escala de Munsell).
El espesor de las paredes de los recipientes oscila entre 4 y 8 mm con promedio de 5 mm, y se trata de una cerámica cuya dureza se ubica entre 3 y 3,5 en la escala de Mohs. Como en los otros dos tipos de cerámica estudiados, las paredes de las vasijas fueron levantadas mediante la adición y la unión de rollos de arcilla finos, y las huellas de las uniones de algunos de estos rollos delgados y apilados de manera horizontal es todavía visible a simple vista en la estructura de la pared, o cuando se realiza un corte paralelo a la superficie. En aquellos casos donde es posible percibirlos, el ancho de estos oscila entre 1 y 1,7 cm, con fracturas que se produjeron de manera paralela a la unión entre ellos. Las paredes fueron alisadas por golpeo, presión o frotamiento, usando una espátula y los dedos.
Las superficies porosas u ordinarias son comunes con alisado desigual e irregular y huellas de las herramientas usadas para esos fines. Tanto la pasta y las superficies son compactas y granulosas.
Esta cerámica, al igual que la Ostionoide, puede considerarse cocida a baja temperatura y la tendencia es a que colores más oscuros suelen aparecer en sus superficies exteriores, y colores más claros en las superficies interiores.
Desde el punto de vista de la cocción, en las vasijas pueden aparecer paredes de tonalidades marrón rojizo claro, pero sus núcleos son de colores oscuros. La cocción, por tanto, se presenta con oxidación o reducción incompleta (núcleos negros o grises con zonas exteriores marrón rojizo y núcleos marrón rojizo con zonas exteriores también de tonos marrón).
Figura 46. Mezcla de atributos tradiciones cerámicas Ostionoide y Meillacoide. A, B y C. Sitio Caonao. D. Sitio Río Joba. E. Sitio Guzmancito. F. Sitio Hatillo Palma.
Como ya se ha comentado al describir las decoraciones, los espacios abiertos en las paredes de las vasijas fueron llenados con motivos lineales que pudieron ser incisos o impresos. Lo anterior produce una sensación de mayor dinamismo e intensidad en esta cerámica, a lo que también contribuye el hecho de que las incisiones se aplicaran directamente en una superficie de arcilla suave que no fue pulida ni antes ni después de realizar o ejecutar el diseño, dejando rebarbas en ambos lados del canal producido por la incisión o impresión.
Solo en pocas ocasiones las superficies fueron alisadas o pulidas con rapidez antes de que la incisión se aplicara. El hecho de dejar las superficies intactas antes y después de la ejecución de incisiones, marca una diferencia tecnológica muy particular de esta cerámica respecto a las de tradición Ostionoide y Chicoide, lo que hace que sus motivos aparezcan con mayor profundidad y bruscamente ejecutados.
La particularidad anterior se complementa con el hecho de que en la parte inferior de las vasijas y en las zonas sin decoración, el alisado de las superficies puede estar presente, así mismo, en partes engrosadas de las paredes de los recipientes. En esas zonas son comunes las decoraciones por aplicación a manera de pequeños apéndices o salientes de arcilla que rememoran los atributos decorativos de la tradición cerámica Ostionoide. Sin embargo, los apéndices y aplicados, a diferencia de la cerámica Ostionoide, no exhiben una completa integración con las paredes de los recipientes, en esto influye el grado de terminación y alisado (en ocasiones bruñido) que presentan las paredes de las vasijas Ostionoides que se encuentra completamente ausente en la cerámica Meillacoide.
Textura
Las texturas presentes en la cerámica Meillacoide están lejos de ser homogéneas, lo que señala hacia una posible producción alfarera a pequeña escala y de forma individual.
Dentro de las muestras estudiadas fueron analizadas las texturas de sitios ubicados en diferentes sectores del área de estudio. Esto fue realizado con la idea de aproximarnos a los rasgos básicos que provee esta categoría del análisis tecnológico desde una perspectiva espacial y temporal. Desde ese punto de vista, los tiestos analizados correspondieron a los sitios Caonao; Guzmancito y Don Julio. No obstante, el énfasis se
Figura 47. Mezcla de atributos tradiciones cerámicas Ostionoide y Meillacoide. A y F. Sitio Don Julio. B, C y E. Sitio Guzmancito. D. Sitio Hatillo Palma.
concentró en la zona de Punta Rucia, en a ese tenor se eligió el asentamiento Don Julio como sitio representativo para ilustrar las características de las texturas de las cerámicas Meillacoides de esta zona (ver apéndice III).
Las texturas cerámicas en Don Julio se caracterizan por una diversidad que incluye un total de seis tipos diferentes. Desde el punto de vista de los colores, predominan las variaciones de los tonos marrón (Hue 7,5 YR 5/4), por ejemplo, son comunes el marrón rojizo (Hue 5YR 5/4) y amarillos rojizos (Hue 5YR 5/6), además de los tonos rojos marrón (Hue 2,5 YR 4/4 y 2,5YR 5/6). En menor frecuencia están presentes el marrón claro (Hue 7,5 YR 6/4), marrón rojizo oscuro (Hue 5YR 3/4), y rojo (10R 5/8).
En las partículas o granos, la arena cuarcítica es la más sobresaliente además de hematita, mica y rocas de carácter sedimentario. El tamaño de los granos o partículas oscila entre los 0,4 a 1 mm como valores extremos, sin embargo, los rangos predominantes en las texturas más frecuentes (texturas 1 y 3) son de 0,8 a 1 mm y de 0,5 a 1 mm. El resto de las texturas (otras cuatro) presentan valores intermedios de 0,6 o desde 0,7 a 1 mm.
La forma de los granos es semi angular, angular o semirredondeada y su ocurrencia o presencia dentro de las texturas es 25 a 40% o 28 a 35% como valores predominantes en las de mayor frecuencia (texturas 1 y 3), mientras en las restantes es de 25 a 30% o de 20% a 40%. La clasificación de los granos en todos los casos es de pobre a deficiente, mientras la porosidad es moderada o baja en todas las texturas.
La textura predominante (ver apéndice III) se caracteriza por presentar una cantidad relativamente alta de antiplástico. Los análisis de sección delgada mostraron que contiene granos subangulares de cuarzo, más específicamente cuarzo metamórfico. Este último se produce debido a la recristalización de la roca madre, y quizás se trata de una textura a la que se añadió intencionalmente algún desgrasante. Es probable que este último fuera derivado de una roca madre volcánica-metamórfica, también llamada meta-ígnea. Por otro lado, no se descarta que el desgrasante tuviera una procedencia granodiorítica. La naturaleza máfica de ese tipo de rocas se ejemplifica por la presencia en la textura de minerales llamados anfíboles, así como piroxenas en un menor grado.
Figura 48. Mezcla de atributos de tradiciones cerámicas Ostionoide y Meillacoide. A y B. Sitio Guzmancito. C. Sitio Hatillo Palma. D, E y F. Sitio Don Julio.
Un breve resumen de los rasgos inherentes a las texturas cerámicas de Don Julio, en relación con el origen y proveniencia de la arcilla utilizada, así como de sus posibles vínculos con otros sitios de la zona de Punta Rucia, arroja elementos interesantes a tomar en cuenta.
En primer lugar, las texturas de Don Julio se diferencian de las aisladas para otros sitios del área de Punta Rucia con cerámica de tradición Chicoide, sobre todo el sitio conocido como El Coronel. Este último exhibe mayor consistencia en cuanto a la existencia de una textura predominante en su composición, no es el caso de Don Julio, donde la composición de las texturas muestra rasgos más heterogéneos. En segundo lugar, las texturas de Don Julio se diferencian de las de El Coronel en el sentido de que la textura principal de este último sitio fue concebida con arcilla de orígenes metamórficos con muy pocos minerales máficos, mientras en Don Julio las texturas predominantes fueron realizadas con un antiplástico cuya roca madre presenta rasgos intermedios entre volcánica y metamórfica, las llamadas rocas meta-ígneas de procedencia granodiorita. Solo una de las texturas de El Coronel (la número 2) parece haber sido realizada desde una base geológica similar a Don Julio, no obstante, es evidente que esta es diferente a cualquiera de las texturas encontradas en Don Julio.
Debido a que las texturas de las cerámicas de estos sitios son completamente diferentes entre sí, es probable que ellas representen lugares distintos para los orígenes de las materias primas, aspecto que también se relaciona con el hecho de constituir tradiciones cerámicas diferentes.
Por otro lado, aunque la textura descrita como número 5 para Don Julio (ver apéndice III) visualmente se asemeja a la estructura de la textura dominante en otro sitio con cerámica Chicoide de Punta Rucia, el sitio Los Muertos (textura 1 de ese sitio), estas difieren en el color. En ese caso la procedencia de la textura 5 de Don Julio podría estar relacionada con la zona del sitio Los Muertos o con un lugar con ambiente geológico similar. En el caso de la textura 5 de Don Julio tampoco puede descartarse del todo el uso de arcilla local, sobre todo por los rasgos complejos de la geología del área de Punta Rucia. En ese orden no se debe excluir que los granos de cuarzo presentes en esa textura no sean el producto de una deposición netamente sedimentaria, y en adición a esto se encuentra la presencia de una baja cantidad de minerales máficos y feldespato en espacio cercanos al asentamiento. Esa complejidad geológica limita las posibilidades de relacionar de manera absoluta la procedencia de las vasijas de este sitio con zonas lejanas o no. A esto se suma el posible uso de arcillas con propiedades diferentes.
Gráfico 11. Distribución de atributos en sitios ubicados al este de la zona Punta Rucia- Estero Hondo.
LEYENDA
A. Atributos Meillacoides. B. Atributos Ostionoides. C. Atributos Combinados Ostionoides/Meillacoides.