4.2 Data Presentation and Discussion
4.2.7 Theme seven – Community involvement
varios sectores
de la oposición
establecieron el
llamado Diálogo
Nacional, con la
mediación de la
Conferencia Episcopal
Venezuela
Actores
negociadores Gobierno, oposición política y social
Terceras partes Gobierno de República Dominicana, Jose
Luis Rodríguez Zapatero (ex presidente de España) y países acompañantes (Chile, México, Paraguay, San Vicente y las Granadinas, Nicaragua y Bolivia)
Acuerdos
relevantes --
Síntesis:
Ante la agudización de la crisis política y social que vivió Venezuela tras la muerte en 2013 del presidente Hugo Chávez –líder de la llamada Revolución Bolivariana–, la victoria por estrecho margen de su sucesor, Nicolás Maduro, en las elecciones presidenciales de abril de 2013 o las protestas que se vivieron en los primeros meses de 2014 –que provocaron la muerte de unas 40 personas–, el propio Gobierno expresó en marzo de 2014 su disponibilidad a aceptar una facilitación del diálogo con la oposición por parte de UNASUR o bien del Vaticano, rechazando tajantemente cualquier mediación por parte de la OEA. Poco después de un llamamiento al diálogo que realizó el Papa Francisco y deuna visita a Venezuela de cancilleres de la UNASUR en la que mantuvieron numerosas reuniones, en abril de 2014 se iniciaron unas conversaciones preliminares entre Gobierno y la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a las que fue invitado como testigo de buena fe el secretario de Estado del Vaticano, antiguo nuncio apostólico en Venezuela,
así como los ministros de Exteriores de Brasil, Colombia y Ecuador. A pesar de que las conversaciones se interrumpieron en mayo de 2014 por la evolución de la situación política, tanto la UNASUR como el Vaticano, a través del nuncio apostólico Aldo Giordano, siguieron ejerciendo tareas de facilitación del diálogo. En mayo de 2016, poco después de una visita a Venezuela de los ex presidentes de España (Jose Luis Rodríguez Zapatero), Panamá (Martín Torrijos) y República Dominicana (Leonel Fernández) a instancias de UNASUR, Gobierno y oposición se reunieron en República Dominicana con la presencia de los tres mencionados ex mandatarios y representantes de UNASUR. En octubre, tras una reunión entre Maduro y el Papa Francisco, ambas partes volvieron a reunirse en Venezuela bajo los auspicios del nuevo enviado especial del Papa, Emil Paul Tscherrig. A finales de 2017 ambas partes decidieron retomar el diálogo en República Dominicana a partir del mes de diciembre, con el acompañamiento de varios países elegidos por ambas partes (Chile, México y Paraguay por parte de la oposición y Nicaragua, Bolivia y San Vicente y las Granadinas por parte del Gobierno). Aunque durante las varias rondas de negociación que se llevaron a cabo entre diciembre de 2017 y febrero de 2018 se alcanzaron algunos acuerdos, la convocatoria unilateral de elecciones presidenciales por parte de Maduro para 2018 provocó la interrupción del diálogo y la retirada de la facilitación del diálogo de varios de los países acompañantes designados por la oposición.
pero tal iniciativa fue considerada una injerencia por parte del Gobierno nicaragüense, que en los siguientes meses se negó a cooperar con dicho organismo y a recibir ninguna visita del mismo. De hecho, Managua llegó a pedir la dimisión del secretario general de la OEA, Luis Almagro, por considerar que dicha organización se estaba inmiscuyendo en los asuntos internos del país. El Grupo de Trabajo llevó a cabo informes periódicos sobre la situación en Nicaragua y solicitó a Managua que readmitiera en el país a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y, en concreto, que cooperara con dos de sus principales instrumentos –el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua y el Grupo Interdisciplinar de Expertos Independientes. A principios de septiembre, la principal plataforma opositora (Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia) hizo un llamamiento a la reanudación del diálogo que fue secundado por la Iglesia Católica, pero Daniel Ortega señaló que no existían las condiciones para retomar el Diálogo Nacional y, en cambio, sugirió un diálogo a nivel comunitario. Ante el bloqueo a una salida negociada a la crisis, en el mes de septiembre el Gobierno de EEUU elevó el conflicto en Nicaragua para su discusión en el Consejo de Seguridad de la ONU; el Sistema Centroamericano de Integración (SICA) anunció estar trabajando para la reanudación del diálogo; y la UE anunció la suspensión de cualquier cooperación con la Policía nacional. Posteriormente, en octubre, MERCOSUR también se pronunció sobre la cuestión, pidiendo la liberación de cientos de personas presas, y la OEA planteó la necesidad de que su Consejo Permanente hiciera uso de la Carta Democrática Interamericana para restaurar la democracia en Nicaragua.
Durante 2018 no se registraron avances ni siquiera conversaciones entre el Gobierno y la oposición tras la suspensión a principios de año de las negociaciones que las partes habían iniciado en el último trimestre de 2017 en República Dominicana, pero a finales de 2018 parecieron abrirse nuevas opciones de reanudación del diálogo por la disposición que mostraron varios países europeos y latinoamericanos a conformar un nuevo grupo internacional de contacto para facilitar las conversaciones entre las partes. A finales de enero, la Asamblea Constituyente –controlada casi en exclusiva por el oficialismo, y no reconocida por la oposición y buena parte de la comunidad internacional– votó a favor de celebrar las elecciones presidenciales antes del 30 de abril, en contra del criterio de la oposición. Tras el anuncio de esta decisión por parte del Ejecutivo venezolano, los Gobiernos de México y Chile suspendieron indefinidamente su participación en las negociaciones como acompañantes del diálogo por considerar que las elecciones presidenciales no podrían cumplir con los estándares democráticos internacionales. También a finales de enero, el Tribunal Supremo ordenó a la Comisión Nacional Electoral impedir el registro de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y, por consiguiente, su participación en las elecciones, así como exigir un determinado número de firmas a otros grandes partidos opositores para registrarse. A pesar de estas decisiones por parte de la Asamblea Constituyente y el Tribunal Supremo, en los siguientes días ambas partes se reunieron bilateralmente con el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que ha ejercido tareas de facilitación del diálogo en los últimos años, y se citaron en Santo Domingo (República Dominicana) para llevar a cabo la sexta ronda de negociaciones y, eventualmente, firmar el denominado Acuerdo de Convivencia Democrática. Sin embargo, las
negociaciones se suspendieron a principios de febrero después de que la Comisión Electoral anunciara que las mencionadas elecciones se llevarían a cabo el 22 de abril –normalmente suelen celebrarse en el mes de diciembre. Ante la negativa de la oposición a firmar el acuerdo y la petición de prolongar la ronda de negociación para presentar una contrapropuesta, la delegación gubernamental se retiró de las negociaciones, acusando a la oposición de no cumplir con lo que previamente se había acordado en los contactos exploratorios en Venezuela. Por su parte, la oposición acusó al Gobierno de convocar las elecciones unilateralmente y sin haber atendido a ninguna de sus demandas, como postergarlas más allá del mes de abril, contar con observación electoral internacional liderada por Naciones Unidas, permitir la participación de organizaciones políticas como la MUD, Voluntad Popular o Primero Justicia o modificar la composición de la Comisión Nacional Electoral, percibida como parcial.
Pocos días después de la suspensión de las negociaciones formales, calificadas de “receso indefinido” por parte del presidente de República Dominicana, Danilo Medina, el llamado Grupo de Lima expresó su firme oposición a la convocatoria de elecciones presidenciales por parte del Gobierno y llamó a la restauración de la democracia en Venezuela. Por su parte, el Gobierno de EEUU propuso un embargo de petróleo contra Venezuela, mientras que el Gobierno de Perú incluso retiró la invitación al presidente venezolano, Nicolás Maduro, para que asistiera a la Cumbre de las Américas en Lima a mediados de abril. A pesar de ello, a finales de febrero todavía llegaron a producirse varias reuniones entre el Gobierno y varios partidos menores que habían mostrado su disposición a participar en los comicios presidenciales del mes de abril, lo que desembocó en la aceptación de Caracas de posponer las elecciones hasta el 20 de mayo y a autorizar la observación internacional de las elecciones. Cabe señalar que el candidato de uno de los principales partidos de la MUD, Avanzada Progresista, rompió la unidad de acción de la MUD al decidir concurrir a los comicios presidenciales.
Tras la abrupta suspensión de las negociaciones a principios de febrero, ambas partes no volvieron a celebrar negociaciones formales en todo el año. A ello seguramente contribuyó la creciente polarización que provocaron hechos como la celebración de las mencionadas elecciones presidenciales –que ganó Nicolás Maduro de manera abultada, con el boicot mayoritario de la oposición y la denuncia casi unánime de la comunidad internacional por la falta de garantías democráticas–; la creciente crisis política, económica y humanitaria; el intento de asesinato de Maduro en el mes de agosto; el choque institucional entre la Asamblea Nacional –controlada por la oposición– y la Asamblea Nacional Constituyente –creada unilateralmente por el oficialismo–; el llamamiento de varios países –secundado por parte de la oposición– a que el Tribunal Penal Internacional investigara a
Nicolás Maduro por crímenes contra la humanidad; o el creciente aislamiento del Gobierno venezolano. Sin embargo, en el último trimestre del año parecieron abrirse nuevas posibilidades de reanudación del diálogo después de que la UE se mostrara receptiva a crear y liderar un grupo internacional de contacto para facilitar los contactos entre las partes. La propuesta de la UE, que surgió a iniciativa de España, Portugal e Italia y que todavía estaba siendo discutida a finales de año, contemplaba la inclusión en dicho grupo de contacto de países latinoamericanos y era compatible con el mantenimiento de sanciones de la UE a determinados funcionarios del Estado venezolano. Esta nueva iniciativa podría responder en parte a los llamados que en la segunda mitad del año hicieron varios líderes opositores respecto de una salida política negociada al conflicto con un nuevo acompañamiento internacional, o bien a las muestras de fatiga o desconfianza de las partes respecto de los actores internacionales que habían facilitado el diálogo hasta el momento. En este sentido, cabe destacar la crisis institucional que sufrió UNASUR durante el año –la mitad de sus miembros suspendieron su membresía de la organización durante el año por desacuerdos respecto del funcionamiento de la organización– o bien la reprobación de la facilitación de Rodríguez Zapatero por parte de la mayoría de miembros de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora) por considerarla parcial a favor del Gobierno.
Género, paz y seguridad
No existe constancia pública de que en 2018 las negociaciones entre el Gobierno y la oposición abordaran cuestiones vinculadas a la agenda de mujeres, paz y seguridad ni que hubiera una presencia significativa de mujeres en las delegaciones de ambas partes o en las estructuras y mecanismos de facilitación del diálogo. Sin embargo, cabe destacar el rol importante que está desempeñando en el proceso de diálogo la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, que entre otras cuestiones estuvo presente en las negociaciones que se llevaron a cabo a principios de año en República Dominicana. Más allá del ámbito estrictamente formal e institucional de las negociaciones, cabe destacar la celebración en Caracas en el mes de marzo de la Convención Nacional Las Mujeres Proponen, acto organizado por 165 organizaciones de mujeres (entre ellas Aliadas en Cadena, Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres o Voces Vitales Venezuela) en el que más de 500 mujeres se reunieron en la embajada de EEUU para generar una agenda de propuestas para incidir en las políticas públicas y para abordar los retos y dificultades de mujeres y niñas en cuestiones como participación política, educación o sanidad. Dicha convención estuvo antecedida por cinco encuentros previos en varias ciudades venezolanas en las que se abordó, entre otras cuestiones, el rol de las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil en las políticas de igualdad y equidad de género.
Tabla 4.1. Resumen de los procesos y las negociaciones de paz en Asia en 2018 Procesos y
negociaciones de paz Actores negociadores Terceras partes
Afganistán Gobierno, insurgencia talibán, red Haqqani, EEUU Pakistán, China, Qatar, Arabia Saudita, Rusia, ONU China (Tíbet) Gobierno de China, Gobierno tibetano en el exilio --
Corea, RPD – Corea,
Rep. de Corea del Norte, Corea del Sur -- Corea, RPD – EEUU Corea del Norte, EEUU --
Filipinas (MILF) Gobierno, MILF Malasia, International Contact Group, Third Party Monitoring Team, International Monitoring Team
Filipinas (MNLF) Gobierno, MNLF (facción liderada por Nur Misuari) -- Filipinas (NDF) Gobierno, NDF (organización paraguas de distintas
organizaciones comunistas, entre ellas el Partido Comunista de Filipinas, que es el brazo político del NPA)
Noruega
India (Assam) Gobierno, ULFA-PTF, NDFB-P, NDFB-RD -- India (Nagalandia) Gobierno indio, NSCN-IM, NNPG: GPRN/NSCN (Kitovi
Zhimomi), NNC, FGN, NSCN(R), NPGN (Non-Accord) y NNC/GDRN/NA
--
Myanmar Gobierno, grupos armados firmantes del acuerdo de alto el fuego (NCA): DKBA, RCSS/SSA-South, CNF, KNU,KNLAPC, ALP, PNLO, ABSDF, NMSP y LDU; grupos armados no adheridos al NCA: UWSP, NDAA, SSPP/SSA-N, KNPP, NSCN-K, KIA, AA, TNLA, MNDAA
--
Tailandia (sur) Gobierno, MARA Patani (organización paraguas que
representa a varios grupos armados) Malasia Las negociaciones de paz marcadas en negrita son descritas en el capítulo.
-- No existen o no hay constancia pública de la existencia de terceras partes.
4. Negociaciones de paz en Asia
• En Asia en 2018 se registraron 11 procesos de negociación, lo que representa más de una quinta parte del total de casos acontecidos a escala internacional.
• Asia fue el continente con un mayor porcentaje de casos en los que se produjo una negociación directa sin la participación de terceras partes.
• En Afganistán se produjeron avances significativos en el proceso y el año concluía con la designación por parte del Gobierno de un equipo negociador, después de que se hubieran producido varios encuentros directos entre el Gobierno de EEUU y representantes talibanes en Qatar.
• En el estado indio de Nagalandia, el grupo armado NSCN-K se reincorporó al acuerdo de alto el fuego abriendo la puerta a integrarse también en las negociaciones de paz.
• En Filipinas, la aprobación de la Ley Orgánica de Bangsamoro abrió la puerta a la plena implementación del acuerdo de paz de 2014 y a la desmovilización de decenas de miles de combatientes del MILF. • En Myanmar, dos grupos armados de oposición se unieron al acuerdo de alto el fuego de 2015, que
siguió sin contar con la adhesión de los principales grupos armados.
• La península coreana vivió una reducción sustancial de la tensión tras las cumbres históricas que Kim Jong-un mantuvo, por separado, con los presidentes de EEUU y Corea del Sur.
• El Gobierno tibetano en el exilio declaró que se habían producido conversaciones exploratorias con el Gobierno chino para reanudar el diálogo, interrumpido desde 2010.
En este capítulo se analizan los principales procesos y negociaciones de paz en Asia durante 2018, tanto las características y tendencias generales de las negociaciones como la evolución de cada uno de los contextos en el continente a lo largo del año, incluyendo referencias a la agenda de género, paz y seguridad. Además, al principio del capítulo se incluye un mapa en el que se identifican los países de Asia que albergaron negociaciones de paz durante 2018.
Mapa 4.1. Negociaciones de paz en 2018 en Asia
Países con procesos y negociaciones de paz en Asia en el año 2018
China Corea, RPD
4.1 Negociaciones en 2018:
tendencias regionales
En Asia en 2018 se registraron 11 procesos de negociación, lo que representa más de una quinta parte del total de casos acontecidos a escala internacional y un incremento notable respecto del año anterior, en el que se contabilizaron ocho casos. Los tres nuevos casos analizados en 2018 son China (Tíbet) –por la reanudación del diálogo exploratorio entre el Gobierno chino y representantes tibetanos tras casi una década de suspensión del mismo– Corea del Norte y Corea del Sur –que llevaron a cabo hasta tres cumbres presidenciales y numerosas reuniones al más alto nivel político y militar– y Corea del Norte-EEUU–cuyos presidentes protagonizaron una cumbre histórica en Singapur y se comprometieron a iniciar una nueva era de relaciones entre ambos países–. Aunque algunas de las negociaciones en Asia estuvieron vinculadas a conflictos armados activos –Afganistán, Filipinas (NDF), Myanmar y Tailandia (sur)–, la mayoría se enmarcaron en contextos de tensión sociopolítica – China (Tibet), Corea del Norte-Corea del Sur, Corea del Norte-EEUU, India (Assam) e India (Nagalandia)– o bien tuvieron como protagonistas a grupos armados que ya no luchaban activamente contra el Gobierno, como el MILF y el MNLF en Filipinas. Casi la mitad de las negociaciones en Asia tuvieron lugar en el Sudeste Asiático, mientras que la otra mitad se repartió a partes iguales entre Asia Meridional y Asia Oriental, de modo que en Asia Central no se registró ningún proceso negociador.
En cuanto a los actores participantes en las negociaciones, todas las negociaciones incluyeron como actores principales a los Gobiernos de los países en los que acontecía el proceso de paz, en algunos casos al más alto nivel –como en el caso de los líderes de Corea del Norte, Corea del Sur, EEUU o Myanmar– y en otros a través de mecanismos e instituciones gubernamentales específicamente creadas para lidiar con las negociaciones de paz, como en Afganistán –a través del Alto Consejo para la Paz–, Filipinas –a través de la Oficina del Consejero Presidencial sobre los Procesos de Paz– o Myanmar –a través de la Comisión de Paz. La mayor parte de negociaciones también incluyó a grupos armados de oposición, algunos negociando de manera directa con el Gobierno –como el MILF o el MNLF en Filipinas, la insurgencia talibán en Afganistán o el NSCN-IM en India– y otros a través de organizaciones políticas que los representaban, como el caso de Filipinas, en el que desde mediados de los años ochenta el Gobierno negocia con el National Democratic Front (NDF), organización que agrupa a distintas organizaciones comunistas, entre ellas el Partido Comunista de Filipinas, cuyo brazo armado es el NPA. En varios casos, la negociación se produjo entre el Gobierno y organizaciones paraguas que agrupaban y representaban a varios grupos armados, como sería el