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7. Validation & Results

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1. Es la voluntad de Dios para los creyentes. 2. Nos llamó para vivir en ella.

3. Comienza por nuestra relación con él, sigue en nuestra vida interior y se muestra especialmente en el hogar.

d. [P. 114] Algunos principios generales (7:17–24)

17 Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas 

las iglesias.18  ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incir- 

cunciso? No se circuncide.19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los manda- 

mientos de Dios.20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.21  ¿Fuiste llamado siendo escla- 

vo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. 22 Porque el que en el Señor fue 

llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. camente, aunque la salvación es una posibilidad. Para ser salvos, tanto el cónyuge incrédulo como también los hijos que ya entien- den las cosas de Dios deben aceptar a Cristo por la fe.

25Gr. AKATHARTA, lo que no está limpio.

26El cristiano no debe temer quo sus hijos serán “inmundos” porque uno de los padres sea incrédulo. Dios promete lo contrario.

Serían “inmundos” si ambos progenitores no fueran creyentes. Pero el Señor garantiza que la presencia de un padre creyente pro- tegerá a los hijos. No quo la salvación esté asegurada, sino quo están protegidos de daño espiritual indebido y así recibirán bendi- ción espiritual. Y porque comparten los beneficios espirituales del padre o madre creyente, son santos. a menudo el testimonio de un padre creyente es eficaz porque el hijo ve el claro contraste con la vida del padre incrédulo, y eso to lleva a la salvación.

23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.24 Cada uno, hermanos, en el estado en 

que fue llamado, así permanezca para con Dios.

Estos versículos representan un paréntesis en el tratamiento de los temas relativos al matrimonio y la fa- milia. Sin embargo, es posible que Pablo continúe contestando las preguntas que le fu eron formuladas por los corintios (7:1)—tal vez éstas también se desviaban a otros temas, como la necesidad o no de circuncidarse y  la situación de los esclavos que se convertían. Eran temas acuciantes de aquella hora y merecían una palabra. Además, si bien no se refieren a la vida conyugal y sus derivaciones, sus principios básicos resultan ilustrati- vos para ella y por eso el apóstol puede retomarlos cómodamente a partir del v. 25 .

Dado el carácter genérico de estos principios, Pablo les indica que tal enseñanza es la que él imparte “en todas las iglesias” (v. 17b). Existía el peligro de que algunos corintios opinaran que Pablo asumía una actitud presionado por las circunstancias, por los informes que recibía, o que realmente no estaba bien informado de lo que pasaba en Corinto. Con esta aclaración demuestra que sólo se basa en aquello que Dios le h a indicado para todos los creyentes. Antes de buscar solución a hechos circunstanciales es aconsejable apelar a los prin- cipios bíblicos universales que gobiernan el caso.

Lo que Pablo decía en todas las iglesias era doble. En primer lugar, cada uno debía hacer aquello que co- rrespondía a lo que “el Señor le repartió”. En segundo lugar, “como Dios llamó a cada uno, así haga”. Pablo daba gran importancia a este principio, ya que lo reitera otras dos veces con ligeros cambios.28

[P. 115] EL LLAMAMIENTO DE DIOS (7:17–20)

1. La vida cristiana es un llamamiento (una vocación). 2. Dios llama y el hombre responde.

3. Dios llama a hombres y mujeres en toda situación.

Cuando Pablo habla de “estado”, parecería que use adrede una palabra amplia que cubre, por ejemplo, los dos temas que siguen—las consecuencias de su vida religiosa anterior y su status social. Según muchos “estado” también incluye lo que acaba de tratar, o sea la situación matrimonial porque los demás problemas  ya no existen genéricamente hablando. La amplitud a que nos hemos referido hace que esa interpretación sea

atinada.29

Sin embargo, es necesario detenerse en la posible aplicación universal de “estado” cuando se trata del es- tado civil. El apóstol ha advertido contra cambios apresurados diciendo que en cada caso deben mantenerse en el estado que tenían al llegar a la vida cristiana, salvo para reconciliarse.

Por otra parte, Pablo no ha tratado el tema de los que llegan al Señor no estando legalmente casados, lo cual exige una discusión amplia, pero nos limitaremos a la aplicación de este principio. Aquí no se trata de la salvación del individuo sino a qué hacer después de la salvación. Pero, así como el separado debe reconciliar- se si es posible, en toda otra situación el cristiano debe buscar los frutos dignos de arrepentimiento (Lc. 3:8). Si “el estado en que fue llamado” es de adulterio, lógicamente eso debe terminar. En el Africa se discute qué hacer con quien está legalmente casado con varias mujeres, y las iglesias asumen posiciones diferentes.

Cuando hay una persona no legalmente casada, pero unida conyugalmente a otra, habrá que poner orden en la situación. Si no es posible solucionarlo todo, habrá que arreglar todo lo que sea factible, como reconoci- miento de hijos, titularidad de bienes, etc. La cuestión radica en que, a partir del estado en que Dios nos lla- mó dentro de la sociedad en que vivimos, hay que conformer la vida a los principios bíblicos hasta donde sea posible.

[P. 116]

La circuncisión (v. 18) es un ejemplo, o una respuesta a determinada situación. A Corinto, como a tantos otros lugares, habían llegado judaizantes que enseñaban que había que cumplir la ley de Moisés, de lo cual la circuncisión era el símbolo clásico. La interpretación debe hacerse en un plano espiritual, pues

28En vez de “haga” (mejor sería “ande”) dice “permanezca” (7:20, 24). Además es más preciso al decir que debe andar o perma-

necer “en el estado en que fue llamado”, o sea tal como se encontraba cuando Dios le llamó a formar parte de su reino.

29Otros opinan que se refiere a las condiciones naturales de cada uno y a la vida que ocupa en la sociedad. Por ejemplo, no hay 

necesidad de cambiar de trabajo o de vocación, pues Dios puede usar a un hijo suyo en cualquier lugar. Por cierto que esto no puede aplicarse sin limitaciones. El que tenga una profesión indigna, como narcotraficante o explotador de mujeres (para poner casos extremos), por supuesto debe cambiarla; es natural que eso no es algo que “el Señor le repartió” (v. 17a).

aparentemente no es posible que una persona vuelva al estado previo a su circuncisión.30 Pablo va al fondo

del asunto en el v. 19, cuando declara que la circuncisión o la falta de ella carecen de valor en sí mismas; lo importante es “guardar los mandamientos de Dios”. Esto en realidad condena las ceremonias externas que esperan ganar el favor de Dios. La pregunta esencial es sobre lo interno, sobre lo íntimo del coraz ón, si la persona está guardando o no los mandamientos de Dios.