Es en Egipto, al igual que sucede con otras técnicas decorativas y constructivas del mobiliario, donde encontramos por primera vez en la Historia ejemplares que presentan la técnica del dorado que consiste en la aplicación de finas láminas de oro sobre un soporte específicamente preparado para ello con el objetivo de imitar la apariencia del metal macizo. Este procedimiento también se empleó sobre otros objetos realizados en madera como los sarcófagos. Asimismo su uso se extendió a obras realizadas en materiales diversos como metal, piedra, enlucidos o cartonaje2.
Aunque desconocemos el origen de esta técnica sin embargo se sabe que el oro, material base de la misma, fue uno de los primeros metales conocidos en Egipto, después del cobre, y se ha encontrado en tumbas predinásticas Así mismo parece probado, en opinión de diferentes autores, que en Egipto había abundancia de este metal. Entre ellos Lucas3 quien justifica este dato basándose en la gran cantidad de oro existente en los tiempos modernos y a la vista de los objetos que se conservan realizados en todo o en parte con este metal. Además considera que la abundancia de oro permitía su exportación tal y como lo demuestran las tablas cuneiformes de El Amarna, que contienen relaciones de muebles decorados con oro, enviados a regentes y príncipes de estados vecinos por dos faraones de la dinastía XVIII: Amenofis III (1388-1351/50 a.C.) y Amenofis IV (1351-1334 a.C.). Este mismo autor afirma que las minas locales proporcionaban la mayor parte del oro empleado en Egipto en la antigüedad y señala que la región donde abunda este metal es la que se extiende entre el valle del Nilo y el Mar Rojo4.
La riqueza de oro en Egipto viene demostrada según otros autores contemporáneos5 por el papiro de Turín6, el mapa geológico más antiguo conocido que muestra yacimientos de este metal, a lo largo de la costa del Mar Rojo como Coptos, Kush y Wawat. Además, estos mismos autores mencionan7 la reciente identificación llevada a cabo a través de estudios geológicos de al menos cuarenta y cinco yacimientos mineros, algunos todavía activos en la actualidad.
En los autores clásicos también encontramos referencias a la abundancia del oro en Egipto, entre ellos podemos mencionar a Ateneo de Náucratis quien señala en El banquete de los eruditos:
¿Qué reino, amigos compañeros de mesa, ha sido tan rico en oro? No ha sido uno que se haya apoderado de las riquezas de persas y babilonios, o que haya trabajado las minas, o que posea
2 Material modelado a base de capas de lino o papiro, adhesivo y yeso. 3 Lucas, A. Ancient Egyptian Materials and Industries, 1962, p. 226. 4 Lucas, A. 1962, p. 224.
5
Hatchfield, P. y Newman, R., “Egyptian Gilding Methods”, Gilded Wood Conservation and History, 1991, p. 29.
6 Realizado en el año 1150 a.C. para Ramses IV y que se conserva en la actualidad en el Museo Egipcio
de Turín, de ahí su nombre.
22
el río Pactolo8 que arrastra partículas de oro. No, sino que se trata únicamente del Nilo, con razón llamado “de corrientes de oro”, que entre copiosos alimentos arrastra también un oro de ley que se recoge sin peligro, de modo que basta para todos los hombres…9.
El empleo del oro para revestir objetos de madera como sarcófagos o muebles requería la transformación del mismo en placas o en láminas más finas mediante su batido, proceso que aparece ilustrado en las pinturas de ciertas tumbas egipcias. Estas imágenes datan de la sexta dinastía (c.2300 a.C.) y se encuentran en la tumba de Re’hem (o Hemre) llamado Isi, en Deir el –Gabrâwi (tumba 72) y también en la de Mereruka en Saqqara (2323-2291 a.C.). Los relieves pictóricos del muro este de dicha tumba representan a artesanos en un taller durante el proceso de manufactura del oro mediante el batido de una pila de láminas o placas rectangulares con mazas redondeadas de piedra. Sin embargo, como afirman Hatchfield y Newman10, esta representación no proporciona suficiente información para poder determinar si se trataba de un proceso de batido para la obtención de láminas finas de oro a emplear en la técnica del dorado o bien de placas más gruesas destinadas a otros fines decorativos. De hecho sabemos, gracias a los restos que se conservan del mobiliario de la reina Heterpheres, que hacia el año 2600 a.C se empleaban ya placas de oro para chapear este tipo de objetos11. Este procedimiento consistía en aplicar directamente sobre el soporte de madera placas de oro que en ocasiones se fijaban al mismo mediante clavos o tachuelas de oro. Otras veces, las placas de oro recubrían por completo los elementos de madera que se doblaban para asegurarlas en su lugar correspondiente, con el empleo o no de adhesivo12.
A partir de los objetos que sobreviven podemos afirmar que dicho sistema de dorado con placas precedió13 al que hace uso de láminas más finas de oro semejante al que todavía se realiza en la actualidad y que es objeto del presente estudio. Sin embargo, los muebles pertenecientes a determinadas tumbas de la dinastía XVIII (1567-1320 a.C.) demuestran que ambos sistemas convivieron a partir de esos momentos y fueron empleados fundamentalmente en el mobiliario de la realeza.
Citaremos a continuación algunos de los muebles dorados con pan de oro que se encontraron en las tumbas de ciertos personajes destacados de la dinastía XVIII14. En primer lugar la tumba de Yuia y Thuiu15 contenía tres sillas talladas y doradas. La más interesante es una butaca en la que aparece inscrito el nombre de la princesa Sitamun, hija de Amenofis III, cuya madera de color rojizo está decorada con talla recubierta de pan de oro. En la parte delantera del respaldo se representa con talla dorada una doble escena de dicha princesa sentada. Así mismo las dos cabezas de bulto redondo que rematan la parte superior de las patas presentan ciertas partes doradas como las coronas, collares y caras16 (Fig. D.1). La segunda silla, de tamaño más pequeño, considerada un asiento para niño, lleva los nombres de Tiye y de Sitamun en el interior del panel
8
Río de Lidia. Nota del traductor p. 326.
9 Ateneo de Náucratis, 2006, L. VI, p. 326. 10 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 28.
11 De dichos muebles se han encontrado solo restos a partir de los cuales se han podido reconstruir
algunos de ellos.
12
Lucas, A., 1962, p. 231; Baker Hollis, S., Furniture in the Ancient World, 1966, p. 308.
13 Existen objetos que atestiguan el empleo de este sistema hacia el 3000 a.C.
14 Todos los muebles que se citan en este apartado se conservan en el Museo Egipcio de El Cairo. 15
Primera tumba encontrada en la necrópolis real del Valle de los Reyes. Esta tumba data de 1400 a.C.
23
trasero. Toda ella se encuentra revestida de pan de oro a excepción de ciertas zonas como los tacos en los que apoyan las patas que están recubiertos de pan de plata17. La tercera silla, cuya madera de color rojizo está teñida con pintura oscura, también presenta decoración tallada parcialmente dorada y plateada18. Además en esta tumba existía una cama, quizá perteneciente a Yuia19, que está chapeada en madera parcialmente dorada y plateada sobre yeso en relieve. Así mismo se pueden citar ciertos contenedores, como cajas y cofres, con decoración tallada o pintada y en parte doradas20.
Por otro lado, en la tumba de Tutankamón (c.1352 a.C.) se encontraron, junto con los muebles revestidos con placas de oro como el llamado “trono dorado”, otros objetos dorados con pan de oro. Entre ellos cabe mencionar, varios contenedores con tapa y patas destinados a guardar joyas o perfumes, algunos de los cuales se decoran con jeroglíficos dorados21. Uno de los ejemplares más ricos de este tipo es una caja que aparece recubierta por sus cuatro lados por bandas dobles de jeroglíficos tallados y dorados22 (Fig. D.2). También se puede citar una caja con tapa inclinada que lleva en los paneles laterales parejas de ureus alternándose con cartuchos en los que se inscriben los distintivos del rey, cuya superficie de madera estaba dorada23. Muchos de los tiradores redondeados de este tipo de objetos también están dorados. Además, del ajuar funerario de este rey se conservan otros muebles ornamentados con dorado, como es el caso de algunos destinados al juego y también de ciertas camas, como la que presenta en el piecero las figuras de Bes y Thoeris24. Así mismo, existen algunos lechos funerarios con soportes en forma de animales realizados en madera dorada. En uno de ellos estos elementos tienen forma de vaca, representación egipcia de la diosa Hathor25, y en otro de hipopótamo, animal que encarna a la diosa Thoeris26.
Por último, aunque no se trata de mobiliario, podemos citar las cuatro grandes cámaras funerarias cuyas estructuras de madera se disponían unas dentro de otras, una de las cuales contenía el sarcófago de piedra de Tutankamón. Estas estructuras tenían forma oblonga, iban techadas, llevaban una doble puerta en un extremo y estaban recubiertas por dentro y por fuera con un revestimiento de yeso decorado con escenas funerarias e inscripciones doradas27.
En cuanto a la técnica de ejecución del dorado, son prácticamente inexistentes los textos de época de los que se puede extraer información al respecto ya que solamente contamos con uno que además es de época tardía: el denominado Papiro de Leyden. Se trata de un texto escrito en griego, probablemente por un orfebre, a finales del siglo III d. C. que se encontró en una momia en Tebas, a principios del siglo XIX28. Consiste en
17 Baker Hollis, S., 1966, p. 66. 18 Baker Hollis, S., 1966, p. 67. 19
Baker Hollis, S., 1966, p. 72.
20 Ibídem nota anterior. 21 Baker Hollis S., 1966, p. 92. 22 Baker Hollis S., 1966, p. 94. 23 Baker Hollis S., 1966, p. 97. 24 Baker Hollis S., 1966, p. 106. 25 Baker Hollis S., 1966, p. 109. 26 Ibídem nota anterior.
27
Descritas y estudiadas por Lucas, A., 1962, pp. 433, 434.
24
una compilación de recetas29 sobre metalurgia, métodos para escribir con letras de oro o plata, tintes para tejidos y minerales. Muchas de estas fórmulas tienen su origen en épocas anteriores30 y ciertos autores31 afirman que recoge prácticas llevadas a cabo por artesanos egipcios en el siglo I a.C. A pesar de que en este papiro no se hace referencia alguna a la técnica del dorado sobre objetos de madera, consideramos de interés citar aquí algunas de sus recetas ya que aluden a materiales y procedimientos empleados tradicionalmente en dicha técnica. Así por ejemplo, encontramos un par de referencias al bruñido de letras de oro con un diente: Arsenic couleur d’or… verre pulvérisé… ou blanc d’oeuf… gomme blanche… safran… aprés avoir écrit , laissez sécher et polissez avec un dent32 y en otra receta también para escribir en letras de oro se repite:… écrivez et polissez avec un dent.33. El uso de elementos duros, como los dientes o piedras semipreciosas, ha sido un procedimiento tradicionalmente empleado para el bruñido de las superficies de madera dorada. Este dato puede llevarnos a suponer que en Egipto también se utilizó este sistema para bruñir el mismo tipo de superficies.
Además, en este texto se contienen indicaciones para imitar la apariencia del oro sobre papel, pergamino, mármol y otros objetos pintados mediante el empleo de una mezcla confeccionada con resina, goma, pigmento y azafrán, entre otros:
Ecrire en lettres d’or, sans or. Chélidoine… resine pure… arsenic couleur d’or… gomme pure; bile de tortue… partie liquide des oeufs… puis jetez-y… safran de Cilicie. On emploie non seulement sur papier ou parchemin; mais aussi sur marbre bien poli; ou si vous voulez faire un beau dessin sur quelque autre objet et lui donner l’apparence de l’or34
.
También existe otra receta para conferir un aspecto dorado a los objetos de metal:
Dorure faisant le même effet. Arsenic lamelleux, couperose, sandaraque35 dorée, mercure, gomme adraganthe, moelle d’arum… délayez ensemble avec de la bile de chèvre. On l’applique sur les objets de cuivre passés au feu, sur les objets d’argent, sur les figures (de métal) et sur les petits boucliers…36.
Estas recetas muestran claramente que se conocían los principios para la elaboración de las corlas, sustancias que quizá pudieran haberse aplicado también al mobiliario. En cualquier caso, dada la vulnerabilidad de las mismas, es bastante improbable que esta hipótesis pueda llegar a verificarse.
Por otro lado, en este texto aparecen algunas recetas para escribir con letras de oro37. A título de ejemplo citaremos una donde se hace referencia al procedimiento a seguir para
29
Muchas de ellas se repiten en los tratados medievales como indica Berthelot en Archéologie et Histoire
des Sciences, 1968, p. 266.
30 Este es el caso de las que tratan de minerales que se toman directamente de la obra De Materia médica
de Dioscorides (siglo I d.C.) según afirma Loumyer, G., en Les Traditions Techniques de la Peinture
Medievale, 1920, p. 20. 31 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 28. 32 Berthelot, M., 1968, pp. 291, 293. 33 Berthelot, M., 1968, p. 293. 34 Berthelot, M., 1968, p. 295. 35
Berthelot mantiene que el término sandáraca no se refiere aquí a la resina sino al rejalgar. Ibídem nota anterior.
36 Ibídem nota anterior. 37
Berthelot afirma que estas recetas se repiten con ciertas variaciones en los tratados medievales, 1968, p. 266.
25
obtener pintura de oro mezclando mercurio con láminas de dicho metal y cuando éstas se disolvían se aglutinaban con un poco de goma:
Pour écrire en lettres d’or, prenez du mercure, versez-le dans un vase propre, et ajoutez-y de l’or en feuilles; lorsque l’or paraîtra dissous dans le mercure, agitez vivement; ajoutez un peu de gomme… et, laissant reposer, écrivez des lettres d’or38.
Se trata de un sistema similar al empleado en épocas posteriores en la técnica tradicional del dorado.
Por último, cabe citar otra fórmula en la que se alude al uso de una concha para mezclar en ella las sustancias apropiadas para escribir con letras de oro. Este recipiente, que servía también para mezclar colores en él, fue empleado posteriormente para la realización del “oro a la concha” como veremos en épocas más modernas: Fleur de cnecos39, gomme blanche, blanc d’œuf mélangés dans une coquille, et incorporez avec de la bile de tortue, á l’estime, comme on fait pour les couleurs…40
.
Aparte de estas someras menciones, el conocimiento que poseemos en la actualidad sobre la técnica del dorado en Egipto deriva del estudio directo de ejemplares que aún se conservan, algunos de los cuales también han sido analizados empleando métodos científicos. Estos estudios empezaron a realizarse ya en el siglo XIX, no obstante todavía carecemos de una investigación sistemática sobre obras de mobiliario, dado que los mismos se han centrado por lo general en objetos de distinta tipología. Sin embargo, las conclusiones extraídas podemos hacerlas extensibles de forma general a los muebles, basándonos para ello en la práctica tradicional del dorado que se llevaba a cabo siguiendo un método semejante en todos los objetos realizados con el mismo material. En concreto, el procedimiento consistía en aplicar la lámina de oro sobre distintas capas de preparación o aparejo, que se extendían directamente sobre el soporte de madera41 y en ocasiones sobre uno o varios estratos de tela42. Cabe señalar que en un objeto de la tumba de Tutankamón se identificó piel impregnada de yeso como soporte del pan de oro43. El cometido de la preparación consistía en mitigar los efectos negativos de los cambios dimensionales de la madera44 en la decoración dorada. Dicha preparación se confeccionaba con carbonato o sulfato cálcico aglutinados en un médium orgánico. Según Lucas45 la preparación habitual de los objetos de madera consistía en calcita y cola animal, lo que afirma haber comprobado en las cámaras funerarias doradas de Tutankamón, anteriormente citadas. Sin embargo, autores más recientes46 consideran que esta apreciación no puede ser asumida de forma general ya que los resultados de los estudios llevados a cabo por Lucas son muy esquemáticos. Estos mismos autores establecen, en función de los análisis científicos efectuados por su parte47, que en la preparación del dorado el aglutinante podía consistir tanto en sustancias proteicas como la cola animal o en otros materiales de diversa naturaleza como gomas vegetales,
38
Berthelot, M., 1968, p. 283.
39 Planta análoga al cártamo según Berthelot, M., 1968, p. 291 nota 4. 40 Berthelot, M., 1968, p. 291.
41 Lucas, A., 1962, p. 231.
42 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 45. 43
Plenderleith, Il restauro e la conservazione degli oggetti d’arte e d’antiquariato, 1986, p. 28.
44 Cambios que se producen por la fluctuación de la humedad y temperatura ambientales. 45 Lucas A., 1962, pp. 231, 232, 354, 433.
46
Hatchfield, P., y Newman, R., 1991, p. 38.
26
resinas, cera o incluso miel48. No obstante todos estos autores coinciden en que, entre las diferentes materias proteicas, la cola animal fue uno de los aglutinantes probablemente más empleados en Egipto49. Esta preparación de yeso50 se podía incidir para obtener diferentes efectos decorativos y en otras ocasiones, cuando la talla no se efectuaba directamente en la madera, el yeso se modelaba, para conseguir el efecto de la talla en alto relieve.
Además los análisis efectuados en tres muestras tomadas de diferentes zonas del sarcófago de Tutankamón indican el uso, en dos de ellas, de dos capas de preparación a base de carbonato cálcico, la primera más gruesa que la segunda51.
Por otro lado, los resultados de diferentes estudios científicos realizados establecen el empleo de uno o varios finos estratos de bol sobre la preparación de yeso, especialmente en objetos de madera del Periodo Tardío (712-332 a. C) y del Ptolemáico (332-30 a. C) 52
. Pero también se debió utilizar el bol en tiempos más remotos, dada la presencia en un sarcófago de la dinastía XVIII de una capa de color ocre amarillento entre la preparación y el pan de oro53. No obstante, de los estudios efectuados no ha sido posible determinar con exactitud en todos los casos analizados el aglutinante empleado para poder extender el bol sobre la preparación de yeso, si bien los autores de algunas de dichas investigaciones apuntan que podría tratarse de las mismas sustancias arriba mencionadas para la confección de la preparación de yeso54.Por último, la lámina de oro se extendía sobre bol, de tono rojo, amarillo u ocre, o directamente sobre el yeso, cuando el primero no se utilizaba, humedeciendo uno u otro con gomas vegetales, cola animal o incluso solamente con agua55.
En lo referente a la composición de la lámina o pan de oro, ésta podía ser tanto oro prácticamente puro o bien consistir en una aleación de oro y otros metales como la plata o el cobre. Ciertos estudios efectuados al respecto56 han permitido establecer que la proporción de cobre nunca excedía del 2%. En cuanto a la plata en época Ptolemáica podía ascender del 22%57. Así mismo se han identificado aleaciones de oro, plata y platino.
En las muestras de la tumba de Tutankamón arriba citadas se comprobó que el grosor de la lámina de oro variaba según los casos. Así, en una de ellas oscilaba de 14,1µm a 19,5 µm mientras que en otra iba de los 23,1 µm a 47,9 µm58.
48 Aglutinante que fue identificado en un sarcófago de madera policromada. Ibídem nota anterior. 49 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 44; Lucas A., 1962, p. 44.
50Esta preparación también servía de base para la decoración pictórica de los muebles.
51 Rifai, M. M. y El Hadidi, N. M. N., “Investigation and analysis of three gilded wood samples from the
tomb of Tutankhamun”, Decorated Surfaces on Ancient Egyptian Objects. Technology, Deterioration and
Conservation, 2010, pp. 17, 18.
52 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 45. 53 Lucas A., 1962, p. 232.
54 Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 38. 55 Ibídem nota anterior.
56
Hatchfield, P. y Newman, R., 1991, p. 44.
57 Pagés-Camagna, D. y Guichard, H., “Egyptian colours and pigments in French collections: 30 years of
physicochemical analysis on 300 objects”, Decorated Surfaces on Ancient Egyptian Objects. Technology,
Deterioration and Conservation, 2010, p. 28.