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2.3 Experimental Methods

2.4.2 Twodimensional NOE Spectroscopy

Las estimaciones sobre la incidencia y prevalencia de los TCA varían según la población estudiada y los instrumentos de evaluación. Por lo tanto, para comparar datos de diferentes fuentes nacionales e internacionales es imprescindible que el diseño del estudio sea el mismo. El estudio en “dos fases” es la metodología más acertada para la detección de casos en la comunidad. Una primera fase es de cribado (screening) mediante cuestionarios de sín- tomas autoaplicados. En una segunda fase se evalúa a través de una entrevista clínica a los individuos que puntúan por encima del punto de corte del cuestionario de cribado (sujetos “a riesgo”), por lo que sólo una submuestra de la muestra total cribada recibe la entrevista. Dentro de los estudios que utilizan la metodología correcta en dos etapas, muy pocos realizan un muestreo aleatorio de las entrevistas a un grupo de participantes que puntúan por debajo del punto de corte del cuestionario de cribado, con lo cual subestiman la pre- valencia de los TCA al no tener en cuenta los falsos negativos21-23. Otro problema es la uti-

lización de diferentes puntos de corte en los cuestionarios de cribado.

A pesar de estas dificultades metodológicas, es destacable el aumento de la prevalen- cia de los TCA, especialmente en países desarrollados o en vías de desarrollo, mientras que es prácticamente inexistente en países del tercer mundo. El aumento de la prevalencia es atribuible al incremento de la incidencia y a la duración y cronicidad de estos cuadros.

Basándonos en estudios de dos fases realizados en España (Tablas 1 y 2) en la pobla- ción de mayor riesgo, mujeres en la franja de edad de 12 a 21 años, se obtiene una preva- lencia del 0,14% al 0,9% para la AN, del 0,41% al 2,9% para la BN y del 2,76% al 5,3% en el caso de los TCANE. En total, estaríamos hablando de unas cifras de prevalencia de TCA del 4,1%al 6,41%. En el caso de varones adolescentes, aunque existen menos estu- dios, obtenemos una prevalencia de 0% para la AN, del 0% al 0,36% para la BN y del 0,18% al 0,77% para los TCANE, con una prevalencia total de 0,27 a 0,9021-29.

Estas cifras se asemejan también a las presentadas en la GPC del NICE (2004)30

donde la prevalencia en mujeres de los TCANE, BN y AN oscila entre 1% a 3,3%, 0,5% a 1,0% y 0,7%, respectivamente, y en la Revisión Sistemática de la Evidencia Científica (RSEC) (2006)31que reporta prevalencias en el oeste de Europa y EEUU (0,7% a 3% de

TCANE en la comunidad, 1% de BN en mujeres y 0,3% de AN en mujeres jóvenes).

Diversos estudios de incidencia de los TCA que se han publicado en América del Norte y en Europa presentan un aumento en la incidencia de 5 a 6 veces en la década 1960-1970. En el año 1998, una revisión presentada por Pawluck, et al. en la población general en EEUU, la incidencia anual de AN fue de 19 por 100.000 en mujeres y 2 por 100.000 en varones30. En la revisión presentada por Hoek en el año 2003, la incidencia fue

de 8 casos por 100.000 habitantes para AN y 12 casos por 100.000 habitantes para BN32.

En un estudio reciente en el Reino Unido (UK), la incidencia para AN en el año 2000 fue de 4,7 por 100.000 habitantes (IC 95%: 3,6 a 5,8) y de 4,2 por 100.000 habitantes en el año 1993 (IC 95%: 3,4 a 5,0). En Holanda, la incidencia de AN fue de 7,7 (IC 95%: 5,9 a 10,0) por 100.000 habitantes/año entre 1995-1999 y de 7,4 entre los años 1985 y 198933. En

Navarra, a través de una encuesta poblacional realizada a 1.076 niñas de 13 años, se esti- mó una incidencia de TCA en un período de 18 meses de 4,8% (IC 95%: 2,84 a 6,82), correspondiendo a: AN 0,3% (IC 95%: 0,16 a 0,48); BN 0,3% (IC 95%: 0,15 a 0,49) y TCANE 4,2% (IC 95%: 2,04 a 6,34)34.

La incidencia fue mayor en mujeres entre los 15 y los 19 años de edad: ellas constitu- yen aproximadamente el 40% de los casos identificados tanto en estudios de EEUU como de Europa30, 31, 33. Son escasos los estudios que reportan datos de AN en prepúberes o en

adultos31. También son pocos los estudios que presentan datos de incidencia de AN en hom-

bres. De todos los mencionados anteriormente podemos concluir que sería menor a 1 por 100.000 habitantes/año33. Todas estas fuentes establecen una ratio de prevalencia de TCA de

1 a 9 en varones respecto a mujeres.

Tabla 1. Estudios sobre prevalencia de TCA en mujeres adolescentes en España

Navarra, 200027 Pérez-Gaspar M et al. Reus, 200829 Olesti M et al. Zaragoza, 199826 Ruiz P et al. Madrid, 199724 Morandé G y Casas J. Estudio N 723 15 0,69 1,24 2,76 4,69 2.193 12-18 0,14 0,55 3,83 4,52 2.862 12-21 0,31 0,77 3,07 4,15 551 12-21 0,9 2,9 5,3 9,1 Edad (años) AN (%) BN (%) TCANE (%) TCA (%)

Tabla 2. Estudios sobre prevalencia de TCA en varones y mujeres adolescentes en España Ciudad Real, 200522 Rodríguez-Cano T et al. Osona (Barcelona), 200628 Arrufat F Madrid, 200723 Peláez MA et al. Valencia, 200321 Rojo L et al. Madrid, 199925 Morandé G et al. Estudio N 1.314 15 0,00 a 0,69 0,36 a 1,24 0,54 a 2,76 3,04 4,70 0,90 544 12-18 0,00 a 0,45 0,00 a 0,41 0,77 a 4,71 2,91 5,56 0,77 1.766 12-15 0,00 a 0,17 0,00 a 1,38 0,60 a 4,86 3,71 6,41 0,60 2.280 14-16 0,00 a 0,35 0,09 a 0,44 0,18 a 2,70 1,90 3,49 0,27 1.545 12-21 0,00 a 0,33 0,16 a 2,29 0,48 a 2,72 3,43 5,34 0,64 Edad (años) AN (%) BN (%) TCANE (%) TCA (%)

2. Alcance y objetivos

Población diana

La GPC se centra en personas de ocho o más años con los siguientes diagnósticos: AN, BN y trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE). Los TCANE incluyen: el trastorno por atracones (TA) y las formas no específicas, incompletas o parciales, que no cumplen todos los criterios, para AN o BN y TA.

Aunque trastorno por atracón es la denominación habitual, lo cierto es que deben producirse una serie de atracones recurrentes para caracterizarlo (entre otras manifesta- ciones). Esta guía se refiere a dicho trastorno como trastorno por atracones.

La GPC también incluye el tratamiento de los TCA crónicos, refractarios al tra- tamiento, a los que se les puede ofrecer una prevención terciaria de sus síntomas más graves y de sus complicaciones más severas.

Comorbilidades

Se han incluido en la GPC las comorbilidades más frecuentes y que pueden requerir otro tipo de atención:

• Mentales: trastornos relacionados con sustancias, de ansiedad, obsesivo-compulsivo, de la personalidad, del estado de ánimo y del control de los impulsos.

• Orgánicas: diabetes mellitus, obesidad, síndromes de mala absorción y enfermedades del tiroides.