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4. urban Vulnerability Reduction Knowledge Sharing, and Development of investment and implementation
Como se ha podido constatar a lo largo de este texto, revisar las dinámicas de ocupación de los y las jóvenes es sumamente útil para identificar las brechas y barreras que se encuentran en su trán- sito de la vida educativa hacia el mundo laboral. Entender la moratoria social como un enfoque de derechos, -más allá de una descripción de lo juvenil-, también permite establecer una narrativa crítica sobre los aspectos fundamentales a la hora de garantizar un desarrollo de la vida juvenil de manera digna; garantía que, no debemos olvidar, tiene como principal responsable al Estado. En este sentido, los desafíos son claros; las pobla- ciones juveniles más vulnerables no gozan del derecho a la educación de manera plena y muchos se ven abocados a insertarse en el mundo laboral para poder continuar estudiando.
A su vez, existe un déficit en la cobertura de la educación superior que pone en riesgo la posibili- dad del famoso “bono poblacional”; si la juventud no tiene acceso a la profesionalización, su inser- ción en la estructura productiva será desigual lo que, además, implica a largo plazo una afectación en el desarrollo económico del país.
En este orden de ideas, el Estado debe avanzar en políticas integrales para la atención de estos desa- fíos y superar la visión actual de los créditos educa- tivos. Como pudimos ver, la capacidad de ingresos de las y los jóvenes que ya están inmersos en el mundo laboral, no da abasto para cubrir este tipo de responsabilidades financieras, cuando también deben apoyar al sostenimiento de sus familias.
Apostar a una política integral de la educación superior, parte no solo de una ampliación de la oferta pública, sino también de una descentraliza- ción de esta pues, en muchos casos, los jóvenes deben trasladarse a los centros urbanos para acce- der a esta formación.
Así mismo, es importante reconocer la dimensión familiar y comunitaria de la educación, pues los actuales créditos educativos solo contemplan este fenómeno desde una perspectiva individual. Si los y las jóvenes no pueden estudiar y tampoco logran encontrar un trabajo digno, ello se debe a lógicas estructurales que afectan a la población en general, pero que tienen un impacto desigual en las poblaciones más vulnerables, como se revela en el caso de la juventud.
Por último, el estado debe promover el reconoci- miento y la democratización de los estudios téc- nicos que, actualmente, no son vistos, ni remu- nerados, en su calidad de estudios superiores. Logrando esto, es posible hablar de las lógicas de inserción laboral en un debate amplio que tras- ciende, como lo es el caso del Sistema Educativo, este breve texto. Aun así, es necesario ampliar las políticas de garantías laborales que piense menos en la estabilidad del sistema financiero.
El trabajo, tal y como aplica para cualquier sujeto, implica un proceso de realización. No solo es importante recibir una remuneración, es fundamental que se ofrezcan las garantías contractuales necesarias (formalidad) y que, de manera efectiva, que se posibilite, como sostenía Sen, el desarrollo humano de la persona y su
capacidad de agencia 11. Ambos elementos deben
ser tenidos en cuenta en una política de trabajo integral que, si bien incluye el tema del primer empleo, lo trasciende con creces.
Nosotros, desde los centros educativos, aun- que no podemos solventar por nuestros propios medios estas dificultades estructurales, debemos ahondar en las capacidades de agencia de los y las jóvenes que hacen parte de nuestra institución., siendo que la principal capacidad de agencia viene del pensamiento crítico que permite entender e interpelar la distribución social del trabajo.
11 Esta discusión es especialmente importante si miramos el intento, por parte del gobierno, de posibilitar la contratación por horas
a principios del año 2020. Cabe recordar que uno de los argumentos de esta iniciativa fue, curiosamente, exaltar los beneficios que esto traería para la formalización del trabajo juvenil. En efecto, es posible que esto sea así, pero ¿podemos afirmar que es un trabajo digno? Los riesgos y oportunidades -si es que las hay- asociadas a este tipo de contratación ameritan una reflexión profunda en todo caso y que, lamentablemente, no podemos dar en este texto.
Un asunto trascendental consiste en lograr que las mujeres jóvenes no sigan teniendo una deserción temprana, debido a que tienen que atender obli- gaciones del hogar.
A su vez, es importante que los y las jóvenes conozcan a profundidad sus derechos, educativos y laborales, a la hora de hacer un plan de vida. El conocimiento de estos aspectos, como el poder reconocer una contratación informal, genera la posibilidad de tomar decisiones informadas, teniendo en claro que hay situaciones, como la sobrevivencia, en donde dicha capacidad de deci- sión se ve virtualmente anulada.
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