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3.6 The use of multiple data collection methods

3.6.1 The use of semi-structured interviews

Es importante subrayar que el modelo de ISIP fue de algún modo retomado y reconfigurado en varias experiencias de cambio y mejora escolar posteriores, y en este sentido es conveniente rescatar también los aportes provenientes de una experiencia inglesa que ofreció interesantes conceptualizaciones sobre la naturaleza del proceso de mejora de los centros educativos.

El proyecto 'Improving the Quality of Education for All' (IQEA) surge desde el Instituto de Educación de Cambridge e implicó originalmente a 25 escuelas de Inglaterra (Hopkins, 2002). Su principal objetivo era generar y evaluar un modelo de mejora escolar y un programa de apoyo que fortalecieran la capacidad de la escuela de brindar un alto nivel de calidad educativa a todos sus estudiantes. Es decir, estaba orientado a mejorar los resultados de aprendizaje de los alumnos y para ello utilizaba procuraba medir el éxito o fracaso del programa a nivel de resultados, prestando también atención a los procesos internos de las escuelas desde una perspectiva cualitativa.

Entre los mayores aportes de dicho programa, se encontró que los procesos de mejora de la escuela funcionan mejor cuando se elaboran desde un enfoque claro y práctico orientado al desarrollo simultáneo de las condiciones internas de los centros. Dichos esfuerzos de mejora escolar incluían así tres elementos fundamentales:

 La reconstrucción del proceso de cambio educativo de origen externo, adaptado a las prioridades de cada centro;

 la generación de las condiciones internas que permitirían sostener y gestionar el cambio en los centros; y

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 la vinculación de esas prioridades y las condiciones internas mediante una estrategia global de mejora (Reynolds, Hopkins y Stoll, 1993).

A partir de esta experiencia, el profesor David Hopkins (1996) elaboró una definición que clarifica el enfoque de la experiencia IQEA. En ella, el autor estipula que

La mejora de la escuela es una estrategia que optimiza los resultados de aprendizaje de los alumnos, así como también fortalece la capacidad de la escuela de gestionar el cambio. Se trata de elevar el logro académico de los estudiantes haciendo especial hincapié en los procesos de enseñanza y aprendizaje y las condiciones que apoyan o sostienen dichos procesos. (Hopkins, 1996, p. 32)

Desde esta perspectiva, la mejora de la escuela es una estratega particularmente apropiada en tiempos de iniciativas centralizadas a través de reformas, en tanto presupone que cada centro adaptará las exigencias externas de cambio a sus propias necesidades mediante el desarrollo de aquellas condiciones internas que mejor favorezcan dicho proceso. Es por ello que unas páginas más adelante, el autor agrega que “la mejora de la escuela es el proceso a través del cual las escuelas adaptan los cambios externos a los propósitos internos del centro” (Hopkins, 1996, p. 41). En este sentido, las escuelas exitosas serían aquellas que utilizan el cambio como oportunidad para desarrollarse internamente, en tanto se convierten en centros con la capacidad de innovar de manera sostenida en el tiempo. Optimizan de manera simultánea su cultura escolar, los resultados de aprendizaje y las estructuras organizativas internas. En este mismo texto se ofrece un marco que encuadra los principios sobre los cuales se asienta la mejora de la escuela (figura 2.1).

Este modelo tiene tres principales componentes: las bases, la dimensión estratégica y el desarrollo de la capacidad interna. Las primeras consisten en aquellos aspectos del proceso de cambio educativo que no pueden alterarse en el corto plazo como por ejemplo, las presiones externas para el cambio o los valores y la organización previa del centro. Por otra parte, la dimensión estratégica es la que queda reflejada en los vínculos verticales del diagrama entre las prioridades, las estrategias y los resultados. El desarrollo de la capacidad interna se enfoca, en cambio, en las condiciones internas que favorecen el desarrollo: las prácticas de clase y el desarrollo de la escuela. Por último, la cultura escolar que de alguna manera nuclea todos los elementos anteriores, puede apreciarse también como parte del resultado final en tanto las estrategias de mejora pueden derivar en un cambio de cultura a través de las modificaciones a las condiciones internas de las escuelas.

55 FIGURA 2.1.UN MARCO PARA LA MEJORA ESCOLAR

Cultura de

la escuela

Fuente: Hopkins (1996, p. 43).

A partir de lo hasta aquí expresado se podría decir que a partir del proyecto IQEA se elabora un modelo de mejora escolar en donde adquiere especial relevancia el desarrollo de las estructuras y condiciones internas que favorecen la capacidad de los centros por impulsar y sostener procesos de cambio en el tiempo. Asimismo, la noción de cultura goza también de un especial protagonismo en tanto factor y a la vez resultado de los esfuerzos de mejora.

En esta dirección y tal como lo afirman Alma Harris y Linda Lambert (2003), la mejora de la escuela consiste, en definitiva, en un proceso de cambio de cultura, en el que el desarrollo de la capacidad interna se establece por medio de un trabajo intenso y

Presión eterna para el cambio

Los valores y la organización de la escuela

Las prioridades de desarrollo del centro Estrategias Condiciones para la práctica de clase Condiciones para el desarrollo de la escuela

Objetivos de aprendizaje del alumnado y desarrollo del

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riguroso con las personas que conforman el centro educativo. De esta manera, la mejora de la escuela descansa sobre la base de los siguientes principios:

 Las escuelas tienen la capacidad de mejorar por ellas mismas.

 La mejora de la escuela implica un cambio cultural.

 Deben abordarse las condiciones de aula y centro para mejorar el aprendizaje de los alumnos.

 La mejora de la escuela se preocupa por construir una mayor capacidad para el cambio (Harris y Lambert, 2003).

Por otro lado, en este modelo se combinan de manera muy interesante las ideas de reforma y mejora, en tanto ambas aparecen como procesos necesarios y complementarios. De hecho, podría decirse que desde la perspectiva de Hopkins, la mejora de la escuela es una estrategia de cambio que permite adaptar los requerimientos de la reforma centralizada a pequeña escala.

Años más tarde, Hopkins y otros colaboradores recogieron los avances producidos en dicho proyecto para proponer una nueva definición más centrada en los resultados de los alumnos. Así, definieron la mejora escolar como “un enfoque para el cambio educativo que aumenta los logros de los estudiantes, además de fortalecer la capacidad de la escuela para gestionar el cambio” (Hopkins et al., 1994, p. 3).

Adoptando esa concepción como referencia, la mejora escolar no es tanto una situación final como un proceso de cambio, de manera que se puede hablar de ella en términos de:

 un proceso que requiere habitualmente un apoyo de tipo externo;

 una concepción que enfatiza las estrategias que fortalecen la capacidad de la escuela para gestionar el cambio, al mismo tiempo

 que mejora los resultados de los alumnos (resultados definidos en sentido amplio), mediante

 un enfoque específico sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje; y

 un enfoque que ubica a la escuela como el centro del cambio: implica la doble perspectiva de adecuar los cambios a la realidad de las escuelas y también superar la visión del aula o del sistema como escala de intervención.

Para ello, se requiere de un planeamiento sistemático: la mejora es un proceso que dura varios años y debe ser cuidadosamente planificado. Se deben asimismo desarrollar ciertas condiciones internas de las escuelas no sólo referidas a la enseñanza, sino también a la cultura escolar, la gestión de recursos, etc. Adoptar una perspectiva multi-

57 nivel resulta de especial importancia ya que se debe considerar el contexto en que se inserta la escuela, el nivel de aula, y el nivel individual del alumno. Las estrategias se asumen de forma integrada dado que implican relaciones entre los enfoques de “arriba- abajo” y de “abajo-arriba” (Hopkins y Lagerweij, 1997).