Part VI: The Part of Tens
Chapter 9: Using the ACT! Reports
He planteado que la narrativa folklórica de una comunidad pue- de definirse como un modo particular de narrar y, agrego, es parte y expresión de su metacódigo. ¿Qué elementos puede contener el enunciado «modo particular de narrar»? Puedo delimitar los si- guientes elementos, de acuerdo con las narraciones y sus contextos conversacionales, recopilados en trabajos de campo realizados en el barrio de Villa Nueva, Berisso, entre 1994 y 2006. Estos elementos son delimitados sobre la base de las teorías de Teun van Dijk, para el análisis del discurso, formulados en La ciencia del texto (1983). Los elementos pueden ser:
- superestructuras narrativas de comunicación colectiva, que revelan ejes de construcción temática y estilística válidos para con- juntos de relatos(historias de aparecidos, historias de luces malas). Por sucarácter englobante, generan relaciones intertextuales entre relatos expuestos en el mismo o en distintos actos de enunciación;
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- macroestructuras narrativas identificables en cada relato en particular,que pueden vincularse con los esquemas convenciona- les de situación inicial, peripecia y desenlace;
- microestructuras narrativas como frases de enlace, de descrip- ción, de apertura y cierre del relato y, fundamentalmente, una
macroproposición hipotética que los oyentes reelaboran, a partir de la enunciación del relato, reveladora de la recepción individual y co- lectiva, manifestada en su interacción verbal y paraverbal.6 La noción
de macroproposición hipotética de Teun van Dijk es de gran impor- tancia al aplicarla a la narrativa folklórica, que presenta esta macroproposición hipotética de narradores y oyentes, implícita o ex- plícita: contribuir a la construcción de la identidad de la comunidad. Un texto puede revelar cómo aparecen algunas estructuras en forma recurrente, con las variantes más diversas, en cada acto de narración.
Esta es una historia que mi tío contaba. Un hom- bre iba a un asado en un pueblo. Había comprado una ternera y la llevaba en el baúl del auto. En eso, lo para la policía. Le pide los papeles, todo eso que hace la policía. Le piden que abra el mo- tor, le revisan el interior del coche. Le piden que abra el baúl. Cuando lo abre, ven una mujer joven muerta. Bueno, lo detienen.
Se llevan al hombre y al auto hasta Santiago del Estero. Ahí, la policía de la Provincia otra vez lo
6 En este punto del desarrollo, puede recordarse otros autores que han descripto
estructuras y estrategias de las narraciones orales de folklore personal y grupal, como el estudio de William Labov y Joshua Waletzky, que han identificado la estructura global constituida por: orientación, complicación de la acción y resulta- dos, a los que puede agregarse fragmentos de evaluación, presentes en distintos lugares de la trama, y una conclusión más definitiva, denominada coda.
También, no debe olvidarse las nociones esenciales de Propp y Greimas, al delimi- tar funciones en los textos de cuentos maravillosos, si bien pueden ser un poco limitadoras, en el caso de esta tesis, para analizar la estructura dinámica, variable y hasta caótica de la narración oral espontánea.
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interroga al hombre y otra vez le abren el baúl y lo único que ven es una mancha de sangre y un cu- chillo. Después no sé qué pasó.
Este texto presenta la estructura esperable dentro de la lógica de una narración fantástica, que deja a los receptores en estado de incer- tidumbre frente a los hechos y genera una atmósfera de lo inexplica- ble, que se confirma con la construcción de un desenlace abierto. Además, la enunciación fue realizada por la informante, Amira Soria, en el marco de anécdotas personales. Poco días después, la narradora contó nuevamente este texto al que denominó «historia», frente a sus hijas, mujeres jóvenes, que, si bien comentaron los episodios con es- cepticismo, demostraron interés en esta clase de narraciones y, por este motivo, Amira Soria contó otras con un esquema similar. En for- ma continua, tanto la narradora como sus oyentes insistieron en que eran historias que contaban los tíos, especialmente de noche. Podría afirmarse que responde a la superestructura de narraciones fantásti- cas de alteración del orden natural, en las que un animal puede con- vertirse en un ser humano y aparecer y desaparecer sin causa racio- nal. Por ende, es una superestructura en la que lo sobrenatural inter- fiere en el mundo natural. En cuanto a sus macroestructuras narrati- vas, presenta una situación inicial, el viaje a un asado, con la presa para asar, una peripecia, que la carne se haya convertido en el cadáver de una mujer joven, en la situación de requisa rutinaria por la policía, y el desarrollo, con la indagatoria policial, en la capital, en la que se descubre que el cadáver ha desaparecido, dejando solo una mancha de sangre y un cuchillo. El desenlace queda abierto pero es evidente que ha habido una intervención mágica que ha alterado la realidad. Como microestructuras, llama la atención las dos fórmulas de co- mienzo y fin, que aparentemente apuntan a la primera versión escu- chada que, al ser contada en la infancia de la narradora, imponía el uso de verbos en Pretérito, que se utiliza también para la acción ini- cial; pero, luego, todas las restantantes acciones se construyen en Pre- sente, seguramente para dar mayor dramatismo.
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Estas características son muy dinámicas y se amoldan al contex- to concreto de enunciación. Sin embargo, la narración de los episo- dios, la descripción de las circunstancias y su valoración por parte de emisor y receptores se organizan con una modalidad recurrente. Esta superestructura genera una red compleja de relaciones intratextuales e intertextuales que se detallará en otro lugar.
Las superestructuras narrativas orales pueden responder a un esquema general, que podría graficarse de la siguiente manera: