Como lo dice el escritor de Un día de San Juan en Tierra caliente, “Los regocijos
populares sirven muy bien de medida de la civilización de los pueblos”139,de ahí se
puede inferir que una de las prácticas culturales que también incide en el proceso de transmisión de un significado de situación social, son las actividades de esparcimiento, lo que se refleja en que actividades como los paseos en omnibus, las tertulias y el teatro, servían para exhibir una manera propia de ser en el mundo a aquellos que se definían por atributos como los de formalidad, solemnidad, suntuosidad y ostentación.
De hecho, en el desarrollo de las actividades de esparcimiento, funcionaban unos referentes-guion, que dictaban las pautas y parámetros de actuación a sus intérpretes. Así por ejemplo las clases dominantes eran cuidadosas de mantener su protocolo y status en las festividades donde observaban las actividades de esparcimiento del pueblo, por consiguiente estos guiones estaban orientados por definición a representaciones atractivas y convincentes que pretendían configuran la vida social de forma coherente y además requerían la destreza cognitiva y expresiva por parte de los actores, para que los demás le dieran credibilidad a sus acciones y gestos140.
138
Borda. Nuevas habitaciones. 232-234
139
José David Guarín “Un día de San Juan en tierra caliente” en Elmosaico: miscelánea de literatura, ciencias i música. Vol. 3 núm. 26 (1859, 25 de junio) 208-209
140
56
Esto se evidencia en el siguiente apartado de un cuadro de costumbres que cuenta la historia de un percance bastante curioso y cómico que le ocurrió a un escritor cuando invitó por primera vez a un hombre y sus tres hijas, (provincianos pero pudientes) a una
función de ópera en Bogotá: “Yo les había dicho que la elegancia i el buen tono
consistían en llegar a la Opera en el 2º o 3er acto, dar un golpazo a la puerta del palco, como para llamar la atención, arrellanarse después, i menearse i volverse a sentar muchas veces para atraer la mirada del público”141 Aquí ocurre algo paradójico lo que se presentaba en el mundo social de la élite bogotana como motivado por y hacia asuntos morales, emocionales y existenciales, en el fondo era una coacción o frivolidad que se intentaba seguir a través de acciones como simular, imitar, aparentar o fingir. Es decir se “trata de convertir el comportamiento socialmente deseado en un automatismo, en una autocoacción, para hacerlo aparecer como un comportamiento deseado en la conciencia del individuo, como algo que tiene su origen en un impulso
propio, en pro de su propia salud o de su dignidad humana”142,de manera que lo que
conduce a la represión y regulación de las emociones e instintos son coacciones (mucho menos visibles y más impersonales) ancladas en las exigencias sociales que configuran el entramado social y la división social del trabajo.
Por otro lado en algunas descripciones como esta
“hay encantos que no han saboreado nunca los de las grandes ciudades y los ricos salones donde impera una tirante cortesía […] En tierra caliente no se usa más cumplimiento ni ceremonia para invitar al baile que llegar delante de la pareja haciendo una pequeña venia, y a esta invitación no se resiste nadie”143.
141
Ortiz. “Vamos a la ópera”4-5
142
Norbert Elias. El proceso de la civilización investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. (México, Fondo de Cultura Económica, 1997), 191
143
57 144 Figura 4_______,
Baile de campesinos. Sabana de Bogotá. 1878, 25.5 cm * 34.7 cm. Litografía a color. Museo Nacional de Colombia
Se evidencia que las prácticas culturales son escenarios de “producción, negociación, transacción y contestación de significados de redes y relaciones de poder mayores […] que ponen en juego la tensión entre las normatividades, discursos oficiales,
representaciones e imaginarios”145.
En estos procesos de producción y negociación de significaciones, aunque se termina resaltando en el bambuco su carácter popular y anónimo, pues este baile posibilita unas relaciones horizontales entre las diferentes clases sociales, es notorio que la mirada de exoticidad, extrañamiento y distancia de las élites frente a las maneras de divertirse de tipos sociales como los calentanos, va ser un factor clave para explicar cómo las actividades de esparcimiento aún transmitían un significado de situación social diferenciado entre las élites y el pueblo.
El bambuco se convierte así, en un elemento hegemónico dentro de los símbolos representativos de la nacionalidad colombiana, debido al surgimiento del folklore o el estudio del pueblo propio, disciplina que emerge durante la época de consolidación de
145
Max Sebastián Hering Torres y Amada Carolina Pérez Benavides (edits) Historia cultural desde Colombia: categorías y debates. (Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana: Universidad de los Andes: Universidad Nacional de Colombia.2012) .27
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las literaturas nacionales asociadas con el Romanticismo, movimiento artístico que al tener como estímulo más fuerte un sentimiento de nostalgia hacía un paraíso primitivo y
hacia una “vida sencilla” traía sumo interés en lo popular y en su valoración como
objeto histórico y estético
De ahí que el Folklore sea una herramienta de poder destinada a apropiarse, modelar, delimitar en incluso crear lo verdadero y auténtico en torno a los elementos que conforman los símbolos nacionales,146 ya que ésta disciplina concibe que la vida de los
pueblos está determinada por la “naturaleza” o la unidad compartida y difundida de las
expresiones propias y particulares de las clases populares.
Así el Folklore al elaborar una depuración, preservación y recolección de las otras posibles herencias culturales nacionales, o en otras palabras al catalogar cada música como negra, indígena o española, va reconociendo implícitamente un orden y jerarquización racial y regional de la sociedad, que se confirma al observar que el bambuco fue considerado expresión de las tierras altas y templadas integradas al orden nacional147.
En conclusión, los estudios del folklore, al tener una relación de posesión y propiedad pero también de distanciamiento y extrañamiento frente al pueblo y al conocimiento de su cultura, terminan validando el contraste que se establece entre la manera de identificar y concebir los escenarios donde se divierten las clases pudientes, con el ambiente en que se divierten los bogas del Magdalena, evidenciándose en la siguiente descripción:
“Carlos continuaba tocando, y lleno de un bienestar que jamás había sentido[…] Ciertamente que esto no se parece a las lindas cuadrillas con que se divierten los parisienses; ni estas playas ardientes rodeadas de bosques ignorados se asemejan a sus ricos salones alfombrados con los productos de las fábricas de los gobelinos”148
146Miguel Antonio Cruz González. “
Folclore, Música y Nación: El papel del bambuco en la construcción de lo colombiano”. Nómadas núm 17, 2002. 229
147Arias Vanegas.
Nación y diferencia. 42
148
Manuel María, Madiedo. “El boga del magdalena”
59
Figura 5.______ El Bambuco, Bogota._______ 21*31 cm. Dibujo a lápiz sobre papel. Biblioteca Luís Ángel Arango.