Methodological Approach: A How to Guide
5.4. Using remembering narratives as a form of sensory learning
La publicación en 1544 de la versión italiana del Palmerín de Olivia y del Lepolemo o Caballero de la cruz marcó el inicio de una verdadera avalancha de traducciones y continuaciones de libros de caballerías castellanos en Italia, cuya publicación continuó prácticamente sin solución de continuidad hasta 163044. Fue poco menos de un siglo de frenética actividad editorial que giró casi exclusivamente alrededor de una ciudad, Venecia, y de un hombre, Michele Tramezzino.
3.1 Las ediciones del “bibliopola venetus” Michele Tramezzino.
El “mercator et Venetiarum civis”45 Michele Tramezzino dio en Roma, junto con su hermano Francesco, los primeros pasos en el mundo de los
43 La edición de Spineda, con “frontespizio del primo libro gravemente riparato” y “legatura mezza
pergamena”, pertenece al valiosísimo fondo Castiglioni de la Biblioteca Braidense, de cuya constitución Cutolo recapitula los avatares en la introducción a su repertorio: “[...] nel 1940 la libreria antiquaria Hoepli pubblicò un elegantissimo catalogo che offriva in vendita cento e piú romanzi italiani di cavalleria in prosa e in rima, d’ogni tempo e di diverso valore. I Bibliofili temettero andassero smarriti i tanti incunaboli, le tante edizioni principes dei quali il catalogo faceva pompa; i Filologi Romanzi paventarono di veder smembrata una collezione che raccoglieva, oltre tutto, molti esemplari della famosa biblioteca Melziana di Milano [...]. Senonché l’allarme non era giustificato, perché la libreria antiquaria Hoepli s’era prefissa di cedere in blocco questa collezione [...]. L’ingegnere Daniele Castiglioni [...] aderí alle preghiere che gli rivolsero eminenti personalità delle Lettere italiane; acquistò in blocco i romanzi di cavalleria e, insieme con essi, una cospicua raccolta di codici e di incunaboli [...] e li donò alla Biblioteca Braidense di Milano”, Cutolo (1944: V-VI).
44 Para un inventario, aunque incompleto, de las ediciones italianas del ciclo de Amadís y de Palmerín,
además de las del Specchio de’ prencipi e cavalieri, véase el clásico trabajo de Vaganay, publicado en unos veinte fascículos entre 1907 y 1916.
45 Así se define el mismo Tramezzino en el colofón de muchas de sus ediciones, empezando por la de
los Comentaria in regulas Cancellariae Iudiciales de Luis Gomes llevada a cabo en Roma por Antonio Blado en 1540, “impensis Domini Michaelis Tramezini Mercatoris et Venetiarum Civis”.
libros, dedicándose en esta primera fase a costear ediciones de obras latinas y vulgares que luego ponía a la venta en su bottega. Fueron años, aquellos, en los que Tramezzino consolidó su amistad con el impresor Antonio Blado46, que llegaría a ser tipógrafo pontificio y que propició sin duda alguna el trato de favor por parte de la Curia romana del que el veneciano siempre gozó: a pesar de su condición de súbdito de la República de San Marco, varios pontífices, a partir de Pablo III, le acordaron privilegios de impresión de diez años, “sub excommunicatione
latae sententiae”, en un primer momento para sus publicaciones de tipo
forense, y luego también para “diversa opera latina et italica; ipsa italica
tam ex latino et hispano ac gallico idiomate translata, quam italica facere minimeque translata, hactenus non impressa”.
Como observó justamente Leicht, Tramezzino debió ser “persona assai grata alla curia in quegli anni nei quali la Chiesa Romana era agitata dalle preoccupazioni suscitate dalla Riforma Luterana, per alcune sue edizioni di carattere religioso”47. Además Tramezzino, durante su larga actividad, obtuvo también privilegios del Senado véneto, que, a diferencia de los concedidos por los Papas, siempre concernían a obras concretas, de las que se indicaba, por lo menos aproximadamente, el contenido. En los preliminares de la edición del Don Cristaliano, por ejemplo, figuran tanto el motu-proprio del Papa Julio III como el privilegio del Senado:
Che sia concesso al fidel nostro Michel Tramezzino che alcuno altro che egli o chi haurà causa da lui non possa senza sua permissione stampar per spatio d’anni dieci prossimi in questa città, né in alcuna altra città o luogo del Dominio nostro, né, altrove stampati, in quelli vendere l’opera titulata “L’historia di don Cristaliano di Spagna et Lucescanio suo fratello, figliuoli dell’Imperator di Trabisonda”, tradotta dal Spagnolo nella lingua italiana sotto tutte le pene nella supplicatione sua contenute, essendo però obligato si osservare quanto è disposto in materia di stampe.
46 En el taller de Blado se llevó a cabo en 1519 la primera de las 8 ediciones romanas en español
atribuidas a Antonio Martínez de Salamanca, el Amadís de Gaula, que, como demuestra Maria Cristina Misiti (1992), no fue la única en la que Blado colaboró como tipógrafo. Rafael Ramos (2002) destaca la importancia del contexto lingüístico en el que se imprimió el Amadís de 1519, analizando sus implicaciones desde el punto de vista ecdótico.
47 Leicht (1952: 361). Tramezzino costeó la edición en Roma de cuatro opúsculos polémicos del fraile
dominico Politi contra los protestantes, impresos en Roma por Gironima de Cartulariis: el Compendio
d’errori et inganni luterani, la Resolutione sommaria contra le conclusioni luterane, un Tratato nuovo, utile et necessario de l’institutione de la confessione sacramentale y el Remedio a la pestilente dottrina de Frate Bernardo Ochino.
Alrededor de 1539, Michele Tramezzino decidió poner en marcha una imprenta en Venecia, con la participación a distancia de su hermano Francesco que prefirió quedarse en Roma. A pesar de la buena relación que, por lo visto, siempre mantuvo con él, el 10 de enero de 1562 Michele optó por la separación de sus bienes, según la cual Francesco se quedó con los romanos, además de los 16 inmuebles que poseían en Venecia, mientras que
a me, Michel Tramezzino, restino et siano di mia raggione tutte le robbe che mi trovo qui nella casa et bottegha dove habito in Venetia, e cosí li libri di Francia, di Alemagna et di Venetia che non siano di nostra stampa [...] che a messer Francesco [...] resti et sij la metà di tutti li libri di nostra stampa over fatti stampare per me Michele, cosí latini come vulgari48.
Su actividad de librero y tipógrafo-editor se prolongó hasta 1574, realizándose en estos años más de 250 ediciones en sus prensas49, “belle ed agili, di tipo schiettamente umanistico, ma qualche volta affrettate e scorrette, specie per quanto riguarda la paginazione”50. Se trata de obras de varia naturaleza: sus temas van de la medicina a la historia, de la teología al arte militar, de los clásicos latinos y griegos a la arqueología, de la gastronomía a la veterinaria, pero sobre todo destacan en su producción dos ramas principales: los textos jurídicos y los libros de caballerías, en su mayoría traducidos del español por Mambrino Roseo da Fabriano, que fue autor, además, de muchísimas continuaciones de estas novelas. Para poner el ejemplo más llamativo, a él se debe la versión italiana del ciclo casi completo de los Amadises51, que en Italia llegó a contar con 18 libros gracias a las Aggiunte que se fingían basadas en documentos oportunamente hallados en los Anales de Grecia o Trabisonda, o bien directamente traducidas del español.
48 Tinto (1966: 103). Entre los libros vulgares inventariados a continuación figuran 849 Amadis de Gaula, 221 Amadis de Gretia, 882 Cavalier della Croce, prima parte, 820 Cavalier della Croce,
seconda parte, 771 Don Christeliano, 900 Don Florabel, 816 Don Silves della Selva, 864 Don
Florisello di Nichea, 404 Lisuarte, 289 Palmerino, prima parte, 745 Palmerino, seconda parte;
curiosamente aparecen entre los libros latinos 693 Platir, prima parte, 822 Platir, seconda parte, 266
Primaleone, prima parte, 741 Primaleone, seconda parte, 350 Sphera mundi, prima parte, 679 Sphera mundi, seconda parte.
49 Tinto llegó a contar hasta 258 incluyendo las reediciones y las cartas geográficas. 50 Tinto (1966: XVIII).
La princeps de cada uno de estos 18 libros fue publicada por Michele Tramezzino y lo mismo puede decirse para casi todas las demás novelas de caballerías españolas vulgarizadas, con muy pocas excepciones: el
Valeriano d’Ongaria, impreso en Venecia por Pietro Bosello en 1558; el Belianis di Grecia, cuya primera parte vio la luz en Ferrara en 1586, en
las prensas de Vittorio Baldini, y la segunda el año siguiente en Verona, en las de Sebastiano dalle Donne, impresor, en la misma ciudad, también del Felice Magno en 1587; y, por último, el Specchio de’ prencipi e
cavallieri, publicado en Venecia por los herederos de Altobello Salicato
en 1601. Sin embargo hay que subrayar que de las cuatro obras que acabamos de mencionar las últimas tres aparecieron cuando el bibliopola
venetus52 ya había fallecido53, lo cual no hace más que confirmar el papel de protagonista absoluto que Michele Tramezzino desempeñó en la ciudad lagunar para la difusión de este género literario.
3.2 Las reimpresiones de Lucio Spineda.
Si la trayectoria de Michele Tramezzino como impresor y editor está bien documentada, y tanto es así que disponemos incluso de sus anales tipográficos, no puede decirse lo mismo de Lucio Spineda, sobre quien no existe bibliografía específica. Ester Pastorello le dedicó sólo una breve entrada en su repertorio de impresores venecianos del siglo XVI54, y poco más añadieron Ascarelli y Menato sesenta y cinco años después:
1598-1630 SPINEDA (SPINEDI) LUCIO. Nello scorcio del Cinquecento pubblicò almeno cinque edizioni, molte altre nel secolo seguente (oltre 40 edizioni sono possedute dalla British Library). Usò la marca dell’Umiltà, già impiegata da G.B. Ugolini e dai Bonibelli55.
Sin embargo, la actividad de Spineda en Venecia hacia las postrimerías del siglo XVI debió ser mucho más intensa de lo que nos sugieren los estudios citados, ya que un simple vaciado de los catálogos
52 Es la definición que encontramos en los privilegios pontificios concedidos al “dilectus filius Michael Tramezinus, bibliopola Venetus”.
53 Tramezzino murió el 28 de abril de 1578.
54 “411. Spineda Lucio (‘appresso...’)./DATE: 1598-99./NUM.D.EDIZZ.: 4”. Pastorello (1924: 86). 55 Ascarelli y Menato (1989: 444).
de cinquecentine italianas nos ha revelado la existencias de al menos 16 ediciones56 realizadas en sus prensas entre 1598 y 1599:
1. Hermannus Torrentinus, Elucidario poetico nel quale sono contenute
le historie, favole, isole, regioni, città, fiumi, et i monti piú famosi con altre cose di questa maniera: opera necessaria a tutti gli studiosi di poesia. Raccolto per Hermano Torrentino et di latino tradotto in volgare da M. Oratio Toscanella, 1598, 8°.
2. Giovanni Della Casa, Rime et prose di M. Giovanni Della Casa. Riscontrate con le migliori originali, et ricorrette con grandissima diligenza. Ove si sono poste piú rime del medesimo auttore di nuovo ritrovate, 1598, 12° .
3. Baldassarre Pisanelli, Trattato della natura de’ cibi et del bere del S.
Baldassare Pisanelli, medico bolognese, 1598, 8º.
4. Martín de Azpilcueta, Compendium manualis Navarri, ad
commodiorem usum, tum confessariorum, tum paenitentium, compilatum. Petro Alagona auctore, 1599, 24°.