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NORMATIVE COMMITMENT

2.1.4 Variables influencing organisational commitment

El LiDCO® (Lithium Dilution Cardiac Output) es un monitor basado en los mismos principios que la dilución con indicador para el cálculo del gasto cardiaco. En su caso, el indicador empleado es el cloruro de litio isotónico. Por lo tanto, para el cálculo del gasto cardiaco emplea la ecuación de Stewart-Hamilton modificada. Su determinación requiere la cateterización de una vía venosa central o periférica a través de la cual se inyecta un bolo de litio (0,002-0,004 mM/kg), y una arteria en la que se encuentra el electrodo detector. El gasto cardiaco se calcula a partir de la dosis de litio administrada y el área bajo la curva de la representación [litio] / tiempo (Linton et al., 1993):

GC = (dosis litio x 60) / [área x (1-PVC)/min] PVC (hemoglobina / 34) es el volumen celular aglomerado.

Esta corrección de la PVC debe incluirse dado que el litio difunde a través del plasma. (Band et al., 1997). El hecho de que el litio no aparezca en el organismo le confiere un alto ratio señal/ruido y por lo tanto, permite que el electrodo se vea sensibilizado fácilmente con bajas dosis de cloruro de litio. De este modo se obtienen mediciones con dosis 300 veces inferiores a las que producen efectos farmacológicos (Jonas et al., 2001; Rhodes & Sunderland, 2005). Se ha comprobado que el paso de litio por la circulación pulmonar no implica pérdidas de éste (Band et al., 1997).

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El monitor LiDCO® plus cuenta con un electrodo selector de iones de litio desechable. El sensor está conectado a la línea arterial mediante una llave de tres pasos. Cuando esta llave se abre, la sangre fluye hacia el sensor a 4 ml/min gracias a la acción de una bomba peristáltica. El movimiento de los iones litio a través de la membrana selectiva del sensor se explica gracias a la ecuación de Nerst.

Potencial medido = Potencial 0 + (2.3 RT/nF) log aH+.

Donde 2.3 RT/nF es el llamado factor Nerst. Esté está constituido por la constante (R) de la Ley de Gases, la constante de Faraday (F), la temperatura en grados Kelvin (T) y la carga del ion (n).

Es necesario hacer una corrección en el monitor en base a la concentración de sodio plasmático, dado que en ausencia de litio el sensor realiza la calibración de línea de base cero a partir del sodio plasmático (Mathews & Singh, 2008). Es un monitor que guarda una excelente correlación con la termodilución pulmonar (Kurita et al., 1999; Costa et al., 2008) incluso en pacientes pediátricos (Linton et al., 2000b). Además, ha demostrado ser un buen monitor del gasto cardiaco en especies animales como el gato (Beaulieu et al., 2005), el caballo (Linton et al., 2000a) o el perro (Mason et al., 2002).

Sin embargo, su empleo no es posible en el caso de pacientes con tratamientos crónicos con litio o en shunt intracardiacos. Así mismo, el empleo de bloqueantes neuromusculares produce mediciones erróneas por parte del electrodo, debiendo hacer la medición con el LiDCO antes del empleo de estos agentes (Jonas & Hett, 2004).

El monitor LiDCO® plus además de por dilución de contraste, es capaz de medir el gasto cardiaco de manera continua gracias al algoritmo de la potencia de pulso (PulsoCO®) (Mathews & Singh, 2008). Las modificaciones en la presión dentro del circuito arterial que se producen por el flujo que abandona los ventrículos con cada latido, recibe el nombre de presión de pulso. La presión de pulso (PP) es la diferencia entre la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diástólica (PAD), siendo un índice de la distensibilidad arterial. Desde un punto de vista fisiológico su valor depende de la complianza arterial y del volumen sistólico. A mayor volumen sistólico o menor elasticidad arterial, mayor será la presión de pulso (Guyton, 2007). La presión de pulso permite conocer el volumen sistólico teniendo en cuenta, la sangre que es eyectada mediante la contracción ventricular (fase activa o sistólica), y la sangre que de

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manera refleja llega a la periferia cuando la válvula aórtica está cerrada (fase diastólica).

Lo primero que hace el monitor es transformar la presión de pulso en una curva de volumen / tiempo. Para ello emplea el algoritmo siguiente:

∆V / ∆pp = calibración x 250 x e–k.pp

V = volumen. Pp = presión de pulso. K = constante de la curva. 250 es el valor de saturación en mililitros-

Posteriormente determina la duración del latido cardiaco y un valor de volumen sistólico proporcional al real denominado volumen sistólico nominal, mediante autocorrelación. La autocorrelación establece una relación lineal entre la potencia de pulso y el volumen sistólico. Para asumir esa linealidad hay que considerar que la variación en la presión de pulso es igual al volumen sistólico menos la sangre que llega a la periferia durante la diástole. En este punto la presión de pulso es igual a la variación en el volumen. Es por esto que para el análisis se analiza la totalidad de la onda de pulso, tanto su fase sistólica como diastólica. Por último, mediante la calibración del monitor gracias a la dilución con el litio se obtiene la constante de calibración (K), que es específica para cada paciente. Este factor transforma el volumen sistólico nominal en el volumen sistólico real (Rhodes & Sunderland, 2005).

Como el LiDCO® analiza toda la onda de pulso es un monitor fiable en situaciones de amortiguación arterial o cuando existen importantes cambios en la morfología de la onda de pulso, como ocurre con la vascoconstricción y la vasodilatación (Pittman et al., 2002). Sin embargo, recientemente se ha establecido que el PulseCO® en condiciones de vasodilatación ejerce una subestimación del gasto cardiaco (Yamashita et al., 2007). Cooper & Muir, (2007) consideraron que en situaciones de inestabilidad hemodinámica, para aumentar la fiabilidad de las mediciones, se requerían varias recalibraciones con litio. El PulseCO® no necesita una forma de onda perfecta, por lo que siempre que se calibre para la forma de la onda arterial, puede colocarse el sensor en cualquier tipo de arteria (Jonas & Hett, 2004).

El PulseCO® es un método poco invasico, fiable y preciso para medir el gasto cardiaco continuo, el volumen sistólico y la resistencia sistémica, siendo sus resultados comparables a la termodilución (Hamilton et al., 2002; Tsutsui et al., 2004).

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