instrumentos eficaces
para mejorar las
condiciones de
vida de las
poblaciones más
empobrecidas.
nea de estancias de solidaridad, las otras ya cuentan con convocatorias (convocatorias para proyectos de cooperación al desarrollo y proyectos de educación y sensibilización). Si analizamos las entidades beneficiarias que han recibido más subvenciones para esta convocatoria, la mayoría de ellas son ONGD que ya obtienen ayudas en otras convocatorias. Conviene preguntarse si este instrumento no está generan- do, además de una mayor dispersión en las subvenciones, ciertas duplicidades.
En 2004 se inició una colaboración entre el DURSI (Departa- mento de Universidades, Investigación y Sociedad) y la Se- cretaría de Cooperación Exterior, con el objetivo de crear una convocatoria conjunta de ayudas para la concesión de becas de cooperación internacional y desarrollo, gestionada por la ACCD y la AGAUR (Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación). Pensamos que conven- dría discutir lo pertinente de las becas como instrumentos eficaces para mejorar las condiciones de vida de las pobla- ciones más empobrecidas. En la misma línea, se tendría que reflexionar sobre la eficacia de subvencionar a estudian- tes catalanes a título individual (el 40,76% de las subvencio- nes, es decir, 250.329,38 €, según datos de 2004), para for- marse en cooperación para el desarrollo en otras universida- des extranjeras. Esto puede comportar la mejora de las ca- pacidades de los actores de la cooperación catalana, pero también la fuga de posibles profesionales catalanes para trabajar en otras instituciones europeas, y subvencionar su formación especializada a través de esta convocatoria. En cualquier caso, queda la duda de si estos recursos para fi- nanciar la formación de estudiantes catalanes se pueden contabilizar como AOD.
El Programa Joves Cooperants (Jóvenes Cooperantes): este programa puede ser una buena herramienta para introducir jóvenes catalanes en la profesionalización de la cooperación internacional para el desarrollo, y un apoyo a las actuaciones de los proyectos y programas llevados a cabo por las ONGD catalanas en los países del Sur. Sería interesante examinar la conveniencia de abrir este programa a otras actuaciones de las ONGD catalanas, como pueden ser la incidencia en programas de educación, formación, la investigación y la presión política en cooperación al desarrollo y las tareas vin- culadas a la gestión de las entidades.
Subvenciones directas a ONGD, organismos vinculados y otras entidades.
En términos generales, se observa un incremento en la dis- persión de proyectos y entidades beneficiarias de las sub- venciones directas de la ACCD.
Por una parte, parece que el apoyo de la ACCD a la coopera- ción municipalista se oriente casi exclusivamente al apoyo financiero de los múltiples proyectos del FCCD. Esto puede significar un cierto vacío de la ACCD para establecer otros instrumentos que mejoren las sinergias y capacidades de los actores de la cooperación municipalista, con una impor- tante tradición y experiencia en nuestro país.
En los Nuevos Agentes de Cooperación observamos cómo los sindicatos mantienen una tendencia a recibir más apoyo finan- ciero y a aumentar sus actores beneficiados. Sería deseable, como ya se ha hecho con otros entes, como las universidades, establecer una convocatoria pública en la que se definan las lí- neas de cooperación entre la ACCD y los sindicatos catalanes.
Por lo que respecta a Otros Agentes de la Sociedad Civil, du- rante el año 2005 se ha observado una tendencia a aumen- tar el número de entidades sin ánimo de lucro, no vinculadas a las ONGD (de 4 a 19 entidades) que recibían subvenciones directas por diferentes acciones puntuales. Si bien no repre- senta un importe significativo en relación con el total de las subvenciones directas (2005: 6,71% s/ total) tendría que evi- tarse esta propensión, tanto por la discrecionalidad y la poca transparencia que implica, como por la dudosa eficacia por lo que respecta al impacto en términos de desarrollo.
Por otro lado, el año 2005, 31 ONGD se beneficiaron, vía subvenciones directas, de un importe total de 2.983.239,70 €. Este dato nos tendría que servir para generar un debate sobre la necesidad de racionalizar este instrumento (sobre todo, teniendo en cuenta la creación de diferentes modali- dades de convocatorias) y evitar posibles arbitrariedades por parte de la Generalitat.
También se podría cuestionar la idoneidad de anular la con- vocatoria abierta y permanente, teniendo en cuenta la plura- lidad y la diversidad de las acciones de cooperación interna- cional para el desarrollo, llevadas a cabo por los diferentes actores catalanes. Durante el año 2005, una parte de estas singulares iniciativas se canalizaron vía subvenciones direc- tas, con los puntos débiles ya señalados que estos instru- mentos comportan (mayor discrecionalidad y menor trans- parencia) frente a la definición de una convocatoria pública, con unas bases legales claras.
Si bien durante este período del Plan Director 2003-2006 se ha producido un esfuerzo desde la ACCD para crear diferen- tes instrumentos específicos sectoriales en el ámbito de las
convocatorias (como estimular la cola- boración interdepartamental mediante propuestas conjuntas), si analizamos la meta de racionalizar los instrumentos fi- jados en el Plan Anual de 2005, aún hay muchos ítems a mejorar:
“(...) Una de las cuestiones a tratar será sin duda el arbitrio de fórmulas para ga-
rantizar un apoyo plurianual a determinadas intervenciones. El desarrollo es un proceso a largo plazo que en muchos ca- sos requiere un apoyo y un seguimiento continuado, que di- fícilmente se puede proporcionar desde el modelo de finan- ciación anual aplicado hasta ahora. De igual modo, en esta línea, el alcance de los objetivos de la política catalana de cooperación plantea la conveniencia de pasar de la lógica del apoyo a proyectos individuales, a una lógica que incluya también programas sectoriales o multisectoriales. A su vez, deberá plantearse cómo se puede mejorar la adecuación de las convocatorias para la financiación de proyectos indivi- duales al logro de los objetivos estratégicos de la coopera- ción catalana (...). Por lo que respecta a las subvenciones di- rectas, el incremento de los agentes y de los recursos plan- tea la introducción de fórmulas que garanticen una mínima concurrencia de las asignaciones. Otro aspecto importante es el de la coordinación con los instrumentos de las diver- sas administraciones y fondos municipales de Cataluña (Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y FCCD). Así, durante el 2005 se debería avanzar hacia la ar- monización de los criterios de las convocatorias de subven- ciones y la coordinación de las fechas de las convocatorias. Finalmente, y en relación con esta racionalización, se quiere mejorar la información de que disponen los agentes de la cooperación catalana sobre las particularidades y requeri- mientos administrativos de cada uno de los instrumentos, mediante la elaboración de guías o manuales o cualquier otro medio que se considere adecuado. ”
Sería, pues, recomendable una reflexión desde el Consejo de Cooperación al Desarrollo encaminada a sugerir mejoras para
los actuales instrumentos y/o nuevas pro- puestas, como redefinir el tipo de rela- ción que se quiere tener con los diferen- tes agentes de la cooperación catalana.
b) La evolución de la distribución de las subvenciones de la ACCD. A partir de la Tabla 12 vemos que el in- cremento de un 99,73% de la partida de la ACCD para Iniciativas de cooperación y solidaridad in- ternacional de 2003-2005, ha servido par aumentar el nú- mero de proyectos subvencionados (70,17%; es decir, de 171 a 291) y, en menor medida, el número de entidades (31,81%; es decir, de 132 a 174). En cambio, el importe me- dio de subvenciones para proyectos únicamente ha aumen- tado un 17,37% (de 80.832,38 € a 94.874,13 €).
Se confirma, pues, una gran fragmentación en la partida presupuestaria de la ACCD en múltiples subvenciones a proyectos. Se tendrá que analizar en los próximos años si el incremento de fondos de la ACCD sirve para continuar este proceso de dispersión, o bien hay un cambio de tendencia.
c) Las líneas estratégicas del Plan Director de la cooperación catalana que apoya la ACCD.
A partir del análisis de los datos, observamos las siguientes características:
• Respecto al porcentaje propuesto por el Plan Director, se da un desvío en menos recursos de los previstos por la lí- nea de desarrollo, mientras se superan las otras líneas (sobre todo la de educación y capacidades). Pero si anali- zamos la evolución anual de 2003 a 2005, se constata que la ACCD ha hecho un esfuerzo por cumplir las directri- ces del Plan.
• El nuevo Plan Director 2007-2010 plantea un incremento del porcentaje de la línea de educación y capacidades, de un 13-17%, en relación con el actual 12-15%. En estos