Tras el fracaso de la invasión de bahía de Cochinos, plan orquestado por las agencias secretas estadounidenses, para los Estados Unidos Cuba se convirtió en la amenaza más cercana e importante para la difusión de las políticas del modelo capitalista en América Latina. Como base de la U.R.S.S., Cuba no solo era una amenaza de frente, era peligro de
contaminación para su “patio trasero” y es que la revolución cubana se había convertido en un
seductor modelo alternativo para la solución a los graves problemas que enfrentaban muchos países latinoamericanos. Para enfrentar esta avanzada, el Presidente John F. Kennedy propuso un plan a 10 años, que donaría y prestaría recursos a los países más pobres, mediados y apoyados por planes de desarrollo revisados y aprobados por los E.U. El Plan se
llamaría la “Alianza para el Progreso”. Según el historiador David Bush la Alianza buscaba
"demostrar que el medio más efectivo para mejorar las condiciones materiales de vida en
América Latina era el capitalismo progresista". El Plan se convirtió en un nuevo estilo de influencia, diferente al intervencionismo directo que se había practicado en la década de los
cincuentas. En agosto de 1961 se aprobó la creación de la Alianza para el Progreso; en el
texto de constitución se estableció: "mejorar la vida de todos los habitantes del continente"; aunque en la superficie La Alianza para el Progreso fue un programa para el desarrollo socioeconómico de Latinoamérica, en el fondo su propósito fundamental era evitar la extensión al resto de Latinoamérica de los principios políticos de la Revolución.
El gobierno Colombiano presidido por Alberto Lleras Camargo, recibió cerca de 833 millones de dólares, dineros que fueron invertidos en solucionar algunos problemas estructurales del campo y la ciudad. Gracias a la presión ejercida por el primo del presidente, Carlos Lleras Restrepo, los recursos se destinaron principalmente en la Reforma Agraria y para dotar de infraestructura a las zonas rurales, proyecto bandera del gobierno Lleras. “El 17 de diciembre de 1961, el propio presidente Kennedy inauguró en Bogotá la llamada Ciudad Techo, una urbanización de 12.000 residencias construida con 12 millones de dólares de la Alianza que se convertirá en el símbolo del pacto en el país. De hecho, tras el asesinato del mandatario sus propios residentes la rebautizaron Ciudad Kennedy. La Caja Agraria, por su parte, recibió 8 millones que repartió en créditos agrícolas.”59
Luego del asesinato del presidente Kennedy, sus sucesores limitaron el apoyo financiero y técnico a los países latinoamericanos, concentrando la cooperación básicamente al intercambio militar. Gracias a esta nueva política de intervencionismo abusivo y descarado, la década de los sesenta y setenta vio nacer y prosperar en América Latina gran cantidad de golpes y gobiernos militares de corte fascista. Además de la sucesiva política exterior estadounidense, otra causa del fracaso de la Alianza se dio gracias a la no realización de las urgentes reformas agrarias y fiscales de los países latinoamericanos. La huella de la Alianza en Bogotá fue la expansión de la ciudad hacia el sur occidente, guiada por la Avenida de las Américas y los polos de desarrollo de aquella época (uno ya ausente), el aeropuerto y el hipódromo de Techo. Significo el desarrollo en conjunto más grande de la ciudad hasta ese momento. Tanto es así que por primera vez se hablo de una ciudad dentro de la ciudad, “Ciudad Techo” (Kennedy). Este desarrollo amarro transversalmente los crecimientos longitudinales que se habían dado a propósito de la anexión de la ciudad con los municipios vecinos, a lo largo de la Calle 13 (Fontibón) y a lo largo de la carretera al sur (Bosa). Ciudad Kennedy más que ser una acción planificada, se convirtió en un proyecto incidental que capitalizo los auxilios de la “Alianza para el progreso” dentro de un “Plan” más de orden económico y político que de ordenamiento territorial. Tal como lo enunciamos atrás, en este periodo el planeamiento administrativo predomino extendiéndose incluso hasta el año 2000, cuando se retoma de nuevo el planeamiento físico mediante el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
Para las siguientes 3 décadas (70s, 80s, 90s) prevaleció una planificación administrativa y jurídica, basada en la zonificación, usando nombres como polígonos, sectores normativos o zonas de tratamiento; títulos que siguen haciendo carrera, incluso parte de los cuestionamientos que hoy le hacen al vigente P.O.T. distrital y sus U.P.Z.s, es que se concibieron dentro de esta idea ortodoxa de parcelación y segmentación de la ciudad.
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http://www.eltiempo.com/100/dk100/cronologia_centenario/ARTICULO-WEB-PLANT_NOTA_INTERIOR_100- 7877797.html
Figura 45. Plan Distrital 1964
Fuente: “Recuento histórico de la planificación en Bogotá” Revista AUN 5, Manuel García Camacho 1976.
El secular debate entre ciudad densa, de edificios altos y amplio espacio público- urbano- peatonal (CIAM); y el modelo ingles estadounidense horizontal de amplias zonas verdes alrededor de cada vivienda, de bajas alturas expansivas en el territorio; para el caso de Bogotá durante el periodo 1955- 1980, es claro que fue ampliamente ganado por el modelo disperso y horizontal, tanto en las zonas residenciales de estratos altos, como en los de estratos bajos.
El Acuerdo 7 de 1979 y el Acuerdo 6 de 1990, aunque intentan de nuevo controlar la expansión urbana a través de mayores densidades y alturas, insiste en entender la ciudad como retazos que se normalizan a través de zonas de acuerdo a los usos, clara herencia del modelo ortodoxo propio del funcionalismo ingenuo en la modernidad.
CONCLUSIONES PARCIALES
Luego de este capítulo se hace evidente como la política liberal a partir de 1930, inicia un proceso de modernización, influido y apoyado por la nueva gran potencia mundial, todas las instituciones del estado se instalan al servicio de este macro-proyecto, para ponerlo en marcha no eran suficientes políticas y leyes, era necesario plasmarlo sobre el territorio, para esto se hizo necesario desarrollar planes y proyectos que instituían la ciudad como centro de operaciones de las actividades propias del modelo capitalista y es la industria y su contenedor la factoría, el símbolo perfecto del desarrollo y progreso económico. Es en este contexto en que se generan las grandes migraciones campesinas, las explosiones demográficas y por consiguiente el exagerado crecimiento físico de la ciudad, que en su carrera desenfrenada nunca observo el territorio en su conjunto, generando un arrasamiento y depredación del paisaje rural y natural. Nunca se establecieron bordes que permitieran interactuar y convivir por lo menos con lo inmediato.
3.4 CRECIMIENTO DE LA REGIÓN BOGOTÁ.
(Hechos exógenos y endógenos)
La mezcla e intercambio de fuerzas exógenas y endógenas generan el decrecimiento o crecimiento de la estructura física de un territorio y de su población.
Básicamente me refiero a fuerzas Exógenas, Externas o Heterónomas cuando los hechos que generan o controlan las dinámicas de la ciudad, no pueden ser controlados por sus individuos. Uno de los hechos supuestamente no gobernables por una población, son las fuerzas naturales, como: la Topografía, la Hidrografía, la Vegetación, la Oferta medio ambiental, o el Transporte y la Movilidad desde y hacia otros centros.
Las fuerzas Endógenas, Internas o Autónomas son aquellas que, ejercen o no atractivos, desde la misma actividad humana: Centros de intercambio (Mercados internos y externos), Capital humano (población, creación y mano de obra), Centros de consumo (bienes y servicios), Centros de producción (industria y manufactura), Centro financiero (seguridad y prestamos). Es decir todas las actividades sociales, culturales, económicas (el valor de la tierra) y políticas que definen el desarrollo o no de un centro urbano humano. Si se considerarán y se respetarán las fuerzas exógenas, como determinante física natural, estas deberían ser un control al crecimiento; sin
embargo las fuerzas endógenas, como
determinante física cultural, se ha impuesto sobre la primera. Los hechos urbanos humanos, en el anhelo de crecimiento, progreso y desarrollo han devastado todo lo que se le pone al frente. Supuestamente para construir un equilibrio con el entorno, los asentamientos humanos deberían estar pendientes de las dinámicas que plantean las fuerzas exógenas, sin embargo la ambición ha dislocado estos balances, deteriorando el paisaje natural y rural.
Para este capítulo estudiaré 1 fuerza exógena (El transporte y la movilidad); y 1 fuerza endógena (La demografía, en dos de sus variables, Migración y Natalidad).
Figura 46, 47, 48 y 49. Crecimiento urbano según la teoría de Ekistica. Fuente:Tesis Ioannis Aris Alexiou.
-Condiciones topográficas como fuerzas. -Presencia de otros asentamientos y servicios -Ejes de Transporte y movilidad.
3.4.1 MOVILIDAD Y TRANSPORTE
(Orientadora del crecimiento, indicadora del uso)
(O corre Lola pelirroja corre)
¨La calle nos pertenecía se cataba, se discutía en la calle… el autobús tirado por caballos pasaba suavemente… ¡Automóviles, automóviles, rápido, rápido¡… Se participa de esta fuerza… La fuerza es como un torrente, crecido por aguaceros: furia de la destrucción, la ciudad se desmorona, no puede seguir existiendo, la ciudad se hace imposible. La ciudad es demasiado antigua. El torrente no tiene cauce. Así se convierte en inundación, esto se sale de toda norma, el equilibrio se deshace día a día.” (Le Corbusier, en Apreciaciones de Ciudad 1924.)
Figura 50. Hechos Colombianos 1904. Fuente: Archivo Distrital.
El sistema circulatorio de una ciudad no es solamente el desplazamiento de personas de un lugar a otro, en diferentes modos, a diferentes velocidades, diferentes comodidades; antes es, en palabras de Jürgen Habermas, una “acción comunicativa”, acto que supone relaciones mutuas, no solo entre sujetos personas, también entre sujetos edificios- calles, así el amado peatón tiene el derecho y tal vez el deber de degustarse, deleitarse con los paisaje urbanos, relacionarse con ellos, depende en mucho del sistema circulatorio, si este cometido se cumple o no, depende de las sangres que corren por nuestra ciudad. Es una acción vivencial, que reta incluso los nuevos medios de comunicación electrónica y virtual. A la movilidad que se dio, que se da y que se dará en nuestra criolla ciudad.
CUATRO PLANES EN MOVIMIENTO