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The views of learners based on the focus group and interviews

4. Review of Practice Report

4.2.2 The views of learners based on the focus group and interviews

mirada en la vida espiritual. Así, expeditamente en medio de las vicisitudes diarias, se pierde de vista al Señor y con tristeza se le escucha decir: Tengo contra ti que has dejado el amor primero (Ap 2,4). Es entonces, cuando ha de emprenderse la búsqueda, así como un día lo hicieran sus padres.

Así es que, se requiere disposición de cada uno para rehacer el camino andado, porque si no se cuenta con todos, tardará más la búsqueda. La tarea será descubrir el momento y el lugar donde se dejó a Jesús. Quizás esté ―enredado‖ en la televisión, en la ambición, en el individualismo, en el materialismo o en cualquier otro lugar donde lo sacamos a Él del corazón para poner en su lugar cualquiera de aquellas ataduras del mundo184.

Sin embargo, hay que tener paciencia porque si a María y a José les tomó tres días encontrarlo, pensemos lo mucho que puede tomarnos. Lo importante es no parar en el camino, buscar sin desfallecer ―entonces podemos formarnos una pequeña idea de la

alegría de María y José cuando encontraron al Niño Jesús.” (2.27.5) El júbilo que embargó sus corazones fue fruto del reconocimiento de ―esos ojos que desde hacía mucho

tiempo habían cautivado sus corazones‖ (2.27.4). Retomar la experiencia de esa primera

mirada (Ver numeral 3.1.2) lanzada por Él a cada una, permitirá reconocer al Señor y renovar ese amor primero por el cual decidimos seguirlo.

También ellos María y José buscaron sin descanso hasta hallarlo. He ahí un elemento fundamental, cuando lo encontraron ya estaban los dos. Cuando intentamos solos emprender el camino, nos toma más tiempo o quizás ni logramos. No podemos prescindir de la comunidad, pues en ella vivimos la corresponsabilidad.

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Por último, no se puede desconocer que para la Madre Clara en hechos como la pérdida del sentido de la comunidad, la misión intercesora de María como Theotokos tiene un aspecto de vital importancia, ya que es ella quien llevó a Jesús en su vientre y lo sostuvo en sus brazos, convirtiéndose en la primera custodia viviente. Hoy María sigue entregando a Jesús a quien quiera recibirlo, está dispuesta a entregarlo en la Eucaristía (cfr. 1.16.4).

De ahí que en cada celebración de este sacramento se pida su intercesión para gozar de la misma dicha que ella experimentó al llevar al Hijo de Dios en su vientre. Es necesario guardarse de falsas interpretaciones y comprender ―María no es una diosa que oscurezca la

persona de Jesús, sino la fiel discípula, el camino más directo que nos lleva a él.‖185

Traigamos a nuestra mente las palabras de la Madre Clara, cuantas veces sea necesario: ¡Quienes buscan al Señor no son privados de ningún bien! ¡Busquemos al Señor! No busquemos más que a Él sin tregua y sin cesar, con un corazón fiel le hallaremos. Y cuando le hallemos, cojámoslo bien y no lo dejemos ir. No nos apartemos de Él por nada

del mundo! Con Él seremos muy ricas y poseeremos todos los bienes. (1.14.4)

En suma, podemos afirmar que para la Madre Clara, hay comunidades alegres si el centro es Jesucristo. Si se cultiva la relación con Él, por medio de la escucha de la Palabra y la celebración de la Eucaristía y se reconoce en el prójimo al mismo Jesús. Todos los cuidados que se le prodigan han de ser como si fuese a Él personalmente. Ahí se reconoce la veracidad del amor que profesamos a Dios, aún en medio de las dificultades en las que Él sigue manifestándose y está dispuesto a ayudarnos si así lo queremos.

148 3.3. ALEGRÍA DE LA MISIÓN

Se ha dicho hasta el momento que la relación personal e íntima con el Señor es el primer aspecto fundamental en la vivencia de una profunda alegría. De esta manera, se pueden formar comunidades que tengan como modelo la familia de Nazaret y cuyo centro sea Jesús. Pues bien, ahora veremos cómo por medio de la comunidad y en ella el Señor nos confía la misión.

Entre el período de 1846- 1848 la Madre Clara escribió siete meditaciones186 dedicadas a la adoración que rindieron los reyes magos al Niño Jesús. En algunas de ellas pone en relación directa, la adoración de ellos con nuestra adoración a Jesús, así como los presentes que llevaron a Belén, con nuestra propia vida como ofrenda al Señor. Además, si bien no son muchas las ocasiones en que emplea el término ―alegría‖ o sus sinónimos, permite ver en el trasfondo que esta visita trajo mucho gozo no sólo para los reyes magos al contemplar al Rey de reyes, sino para el mismo Mesías al ver a los reyes.

Es por esto, que - sin entrar en discrepancias acerca de la historicidad del relato187- he optado por conducir esta parte de la misión según el itinerario de los reyes magos siguiendo algunos versículos la narración de Mateo (2, 1 – 12), evangelista que toma la Madre Clara.

Veremos los siguientes puntos: la alegría por el llamamiento al discipulado; la felicidad que experimentan los pobres al compartir con Jesús las mismas condiciones; así como la alegría de servir a ellos y las dificultades que se pueden presentar en medio de la misión. Terminaremos reconociendo que el único fundamento de la misión es la vida en la presencia de Dios.

186 Las siete meditaciones son: 1.11, 1.12, 1.13, 2.10, 2.11, 2.12, 2.13.

187 La controversia entre la historicidad de este relato, ha sido interminable y cada vez más aumentan las teorías que por un lado, algunos liberales aprovechan para negar la historicidad del hecho, dando al pasaje un mero relato simbólico, representando por medio de la imagen de los magos la vocación de los gentiles a la fe. Por otro lado, algunos aprecian aquí un género midrástico (R, Laurentin), incluso podría tratarse de una construcción haggádica (Muñoz Iglesias). Para el presente trabajo éste es un aspecto que no resulta relevante, en tanto se busca rescatar la intención del evangelista para actualizarla a los cristianos de hoy y no verificar o rechazar su historicidad.

149 3.3.1. Felices por el llamamiento.

(v. 1) Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,

Sorprende notar el modo como fue conocida la Buena noticia: los primeros que tuvieron noticia del nacimiento de Cristo fueron unos pastores (Lc 2, 15 ss), quienes vieron y oyeron grandes y gloriosas cosas acerca de él, y las dieron a conocer a su vez, para asombro de todos los que las oían (Lc 2, 17 – 18). Después de esto Simeón y Ana hablaron de Él, movidos por el Espíritu, a cuantos estaban dispuestos a prestar atención a lo que decían (Lc 2, 38). Por lo que se nos da a entender, Jesús continuó por casi dos años en Belén, y nada se nos dice de él hasta la venida de los magos. No hay nada que pueda despertar a quienes están resueltos a no darse por enterados.188

Es así, como se puede reconocer que justamente por los gentiles se vuelve a tener noticia de aquel Niño y ellos que venían de lejos. También hoy sucede que el Señor elige a quienes menos imaginamos, a los que en apariencia están más alejados de Él. Llama a los ricos - los reyes pertenecían a una clase pudiente - y a los pobres, a los sabios y a los necios, en sí, llama a todos. La diferencia radica en la respuesta de cada uno.

Los magos decidieron ir a Jerusalén. ¿Nosotros también hemos decidido ir a buscarlo?...

Continúa el relato: (v.2) diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.

Veamos, en este caso como en la mayoría de los hechos de la relación Dios - hombre la iniciativa es de Dios. Es quien por medio de la estrella les indica a los magos que el Rey está próximo y ellos vieron la estrella en su tierra de origen, y su aparición los movió a ponerse en camino.189 Estuvieron dispuestos a emprender un largo viaje del cual no tenían total seguridad de llevar a término. Dejaron sus países para ir en busca del Rey.

188Cfr. F. Lacueva. Comentario bíblico de Matthew Henry. Pág 17 189 Cfr. Salvador, Iglesias. Los Evangelios de la Infancia Pág.208

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También hoy el Señor pone estrellas en nuestra vida para que nos indiquen que el Señor está cerca, pero así como las estrellas no son el Sol, las personas de quien se vale el señor, son instrumentos, pero el fin mismo de nuestra búsqueda. De nuestra parte depende ponernos en marcha, buscándolo asiduamente. ¡No busquemos más que a Él sin tregua y sin cesar, con un corazón fiel le hallaremos porque el que busca encuentra! (Mt 7, 8). ¡Y cuando le hallemos, cojámoslo bien y no lo dejemos ir! ¡No nos apartemos de Él por nada del mundo! (cfr. 1.14) porque sin Él nada podemos.

(v. 9 a) Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos,

La estrella continúa delante de ellos porque era la forma como Dios les seguía hablando, por medio del lenguajes que ellos entendían mejor. Esa es la peculiar y sutil forma de comunicarse Dios con el hombre. También a nosotras nos ha hablado de maneras diferentes, nos llama desde nuestra propia realidad y dentro del marco de lo que le entendemos. De hecho las experiencias de encuentro con el Señor, son muy diversas en tiempos y en formas. Él sabe cuánto tiempo debe tomarse con cada uno y hasta cuando dejar la estrella que los guíe.

Los reyes Magos llegaron a Belén porque se dejaron guiar dócilmente por la estrella. Es importante, aprender a escrutar los signos con los que Dios nos llama y nos guía.

(v. 9b- 10) hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la

estrella se llenaron de inmensa alegría190 surge la pregunta ¿Cuáles eran los motivos para

ese gozo desbordante? No cabe duda que volvieron a ver la estrella, esta visión del astro les confirmaba la seguridad de que el camino emprendido por ellos y el propósito eran correctos. Entendían en el corto camino de Jerusalén a Belén, que Dios había condujo sus pasos y el gozo en Dios llenaba hasta desbordar su corazón. Se gozaban emocionados al considerar que estaban a punto de cumplir el deseo que había motivado el viaje, la

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adoración al Rey de los judíos. Dios estaba con ellos y su gracia llenaba cada momento del final de aquel largo viaje.

El gozo de los magos debiera ser estímulo y ejemplo para cada creyente. Dios ha colocado a su pueblo bajo la presencia gloriosa del Sol de Justicia que es Cristo mismo, cabeza y Señor de su pueblo (Ef 2, 20). En la medida en que el cristiano camine hacia Cristo, el gozo de Dios se manifestará en él. La meta del cristiano es Cristo mismo. La senda del cristiano debe ser caminada con los ojos puestos en Jesús (He 12, 2), pero el Espíritu, al reproducir a Cristo en cada cristiano le comunica, no un gozo pequeño, sino el mismo gozo de Jesús (Jn 15, 11). Aún en medio de las más grandes dificultades el salvo está llamado a experimentar gozo en su intimidad. Cuando el gozo desaparece es evidencia segura que la mirada en Jesús se ha deteriorado y que la gloria de su presencia no es una realidad.191